La vida en rosa
Paseo preferido de grandes y pequeños.
Agradable rinconcito casi escondido en el precioso Parque del Oeste de Madrid. Justo está debajo del Teleférico, objeto de deseo de domingueros que se iban a la Casa de Campo con la tortilla a remar al Lago.
Pero la Rosaleda, después de darse un paseín por el templo de Debod o huír del bullicio de Príncipe Pío o de los comercios de la vecina calle de la Princesa... es una merecida recompensa.
Todos los sentidos participan en la visita. La primavera es su mejor momento. Nenúfares nos esperan en la pequeña alberca de la entrada.
Y rosas, rosas de todas clases. Pequeñas, grandes, de té, dedicadas a ciudades, princesas y reinas.
Fragancias y olores efímeros, embriagadores.
Rosas de concurso y de andar por casa.
Cuando están tupiditos, es un placer dar pasos perdidos en los túneles de rosas.
Decididamente, un rincón encantador.
