Vistas espectaculares
Hace siglos que no me monto en el teleférico.
El ritual era algo así como: paseíto por Rosales, heladito en Bruin, viajecito en el teleférico amenizado con oohhhhs! y aaahhhhs!
Llegada a la Casa de Campo, merienda por allí, boga boga en barquita del Lago, si acaso pescar carpas con un simple aparejo, vuelta a Rosales en la cabina con los ojos medio cerrados y uuuummmmmh qué lindo día pasamos...
Oye! casi se me había olvidado un plan tan estupendo para ir de excursión sin salir de Madrid.
