Uno de los más famosos de Lisboa
Dicen que es uno de los lugares a los que los lisboetas van a ver y a ser vistos.
El local, en el Barrio Alto, es de estética un poco kitsch. Dispone de dos comedores: uno en plan 'barroco', con las paredes pintadas de rosa, cortinas de terciopelo y lámparas de cristal; el otro, más 'futurista', con luces indirectas y de aspecto más 'chill out'.
La comida es francamente buena, y como en toda Lisboa, realmente económica si la comparamos en calidad y cantidad con un restaurante similiar en España.
No me atreví (por desconocimiento) a pedir cualquiera de las variedades del plato típico (la açorda), pero he de admitir que tenía buena pinta. Tal vez la próxima ocasión.
De postre tomé una mousse de chocolate como pocas, y he tomado muchas.
Oski discovered this service :-)