Los precios tienen poco de comunistas, pero el sitio es encantador. La carta es tan auténtica como comer en casa de tu abuela: lentajes, potaje de garbanzos, consomé, filete empanado, lenguado, flan casero, futa de temporada, etc.
El local es precioso y para un guiri puede ser lo más parecido a comer en casa de una familia española. Ellos lo saben y debe venir en las guías porque siempre está lleno de italianos y americanos.
El trato es amable y son rápidos. Se puede comer con una jarra de agua del grifo (como en casa) pero aun así la cuenta asciende a 15/20€ por cabeza.