Madrid > restaurantes japoneses en Madrid > 99 Sushi Bar > opinión de Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

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Lo que dice Gonzalo Sáenz de Miera Bolado sobre 99 Sushi Bar en Madrid.

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La Máquina Tragaperras del Grupo Bambú

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O la memoria, además de selectiva, es juguetona, complaciente y un poquito hija de puta, o este sitio ha bajado el nivel de forma escandalosa.

Y como me considero un tío con una capacidad retentiva cuando menos aceptable, temo verme obligado a dar por buena mi segunda aseveración.

Había estado cenando en este garito un par de veces con mi viejo hace algún tiempo, y si no estoy en un error, cuando aún no existía el 99 de Hermosilla. La verdad es que guardaba un recuerdo realmente grato.

Por entonces mis conocimientos sobre restaurantes y comida estaban a la par de los que poseía sobre la reproducción asistida y en condiciones adversas del abejaruco payaso del cantábrico (clowniensis cantabricus abejarucus). Y siguen estándolo, lo cual podría ser una analogía muy positiva si hubiese avanzado algo en el estudio de tan simpáticas aves. Lamentablemente, sigo en ascuas al respecto.

Pero vamos, que del mismo modo que del tema ni tenía ni tengo idea; paladar y noción de bueno y malo y, sobre todo, de lo que me gusta ( aunque muy somera) sí que tengo. Y muchas horas aculado en antros, tascas y tugurios de toda suerte y fortuna.

Y éste me pareció un gran sitio. Y me lo pareció porque la comida era original (hace 3 o 4 años la cocina japonesa no tenía el predicamento del que goza ahora) y, fundamentalmente, porque estaba muy buena.

Además, aportaba un aire novedoso. Por lo general los restaurantes de comida extranjera (chinacos, japos, hindúes...) tenían un enfoque cutre, mientras que aquí encontrabas buena carta, grandes vinos, servicio amable y pausado, ambiente menos “popular", decoración cuidada y, por encima de absolutamente todo por su importancia capital, comida de más nivel, por elaboración y presentación.

Pues bien, el garito se puso de moda (y todo lo que cuento a lo largo y ancho de esta crítica es 100% extrapolable y análogo a lo que ocurre con Kabuki de Presidente Carmona y del Wellington) y se ve que los dueños, que a fin de cuentas son empresarios y lo que quieren es ver la caja registradora humeando, decidieron, no sé en que momento y probablemente aconsejados por esa vocecilla que a todos nos pide matar al jefe, forrarse a costa de joder un buen negocio.

El protocolo es simple. Abres un restaurante de nivel medioalto-alto en una buena zona, lo cuidas, lo mimas, lo trabajas bien, labras una reputación y, conseguido esto, abres una nueva sucursal "premium", con la misma comida, en cuanto a calidad, cantidad y estilo pero en una nueva ubicación aún más chic, con una decoración aún más chic, con un ambiente aún más chic. Y con unos precios entre un 20 y un 40% aún más chic también, por supuesto.

Hasta ahí todo lógico, razonable y comprensible.

La segunda parte del plan no lo es tanto. Consiste en mantener los precios del original pero convertirlo en una suerte de cadena de montaje, de máquina de hacer dinero, sin encanto, sin espíritu y sin atractivo. Y sin calidad ni servicio que justifiquen lo que se paga, que es lo más grave.

Lo que en su momento fue el corazón del proyecto, la piedra fundacional, se relega a un papel vil y chabacano: pasar de restaurante a "explotación", pensada para gente que pasa por allí a "darse un homenaje" y a ver de qué va la historia. Gente que va con la idea de "lujo a precio un poco más accesible" (expectativa generada gracias al nuevo negocio "chic") y que sale trasquilada porque al final paga bastante por nada, lo cual es infinitamente más caro que pagar mucho por algo (que es lo que haces en su nueva guarida "premium").

Un desastre.

Comida:

APERITIVO: no ponen. Me la suda, pero es un detalle feo.

TIRADITO DE DORADA: 6 cucharillas con un trocito de –rica eso sí- dorada enrollada y un zumo de mandarina que ni armonizaba con el pez ni leches. UNA MIERDA.

NIGIRIS: los de Hermosilla me parecieron buenos pero peores que los de Kabuki. Estos eran pura basura. Hamburguesa de Kobe, Huevo de Codorniz, Gamba Dulce, Carne de Kobe, Toro y Pez Mantequilla. Casi todos insípidos, insulsos y con el arroz preparado de culo, quebradizo. MALÍSIMOS.

TEMPURA DE BOGAVANTE: cacavante congelado, en trozos enormes, bastísimo. Tempura revenida. MALO.

Nos pareció todo tan malo que tratamos de arreglarlo estirando la comanda con una TEMPURA DE TIGRES, santo y seña de Sushi 99. Pues bien, aún siendo lo mejor de la cena, REGULAR.

Todo esto con tres Kirin (única birra japonesa que podían ofrecerte –EPIC FAIL-) y agua costó la nada despreciable cifra de 140 napos.

Es decir, 30-40 pavos menos de lo que costó cenar en 99 Hermosilla una comida mucho más rica, con un servicio infinitamente mejor, en una zona mucho mejor de Madrid y con 2 Kir Royal de champagne, un Terras Gauda y postre.

Lo de siempre, que lo barato acaba siendo caro. Aunque en este caso sería más riguroso decir que “lo menos caro sale carísimo”. Filibusteros.

etiquetas: caro, hermosilla, japonés, kabuki, nigiris, ponzano, prescindible, selecto, sushi 99, tempura, venido a menos, wellington

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