40.425672
-3.698533
enlarge map
/
other services close by
pictures (30)
has: 726 servicios, 341 servicios descubiertos, 207 contactos, 468 seguidores
Frente al ya conocido fast food en que llegas comes y te vas se impone, para mi desgracia, el slow food, que básicamente consiste en tomarte tu tiempo para comer. Y si no andas ducho en tomártelo tú, te lo toman -como en Asiana- con un menú degustación de 16 platillos y una demora media entre plato y plato de aproximadamente diez minutos. Un tour de force en toda regla. Al principio no lo tuve en cuenta pero según fueron pasando las horas solo quería que llegase el próximo plato para que no tardase mucho en salir el siguiente, y así contar hasta 16 y conseguir, tres horas largas después, salir a respirar y poder estirar las piernas. Porque hay una cosa aún peor que una cena servida con lentitud y es que te la sirvan mientras estás sentado en una silla que a eso de la hora y media deja de ser silla para irse transformando lentamente en potro de tortura, por muy silla china antigua que sea (o quizá por eso precisamente).
El local? Un bajo a pie de calle -donde creo que solo hay dos mesas- y un sótano lleno de "chinerías" a precios prohibitivos y un aroma a incienso que lo inunda todo. Mesas amplias y separadas unas de otras, lo que te permite tener una conversación en agradable intimidad. Las mesas están espectacularmente vestidas de buen lino y cuentan con flores frescas en cuenquillos con agua (un acierto) y velas en soportes inesperados. Es un entorno peculiar, original y lleno de un equipo de sala (conté hasta 8 personas) que a veces se agolpan en las escaleras o en las salas sin saber muy bien por qué. Pero con tanto equipo llegué a preguntarme por qué a mí no me cambiaban el plato al ver que había terminado y pasaban a mi lado una y otra vez sin retirarme los cubiertos. En todo caso son gente bien simpática que te cantan el plato que vas a comer con todo lujo de detalle y te orientan cuál es el orden en que tienes que comerlo. Realmente encantadores y amables
El menú es magnífico. Una larguísima sucesión de platos a cual más rico y original. Ojalá me lo hubieran servido con más agilidad, para no llegar a los finales con ganas de terminar. Pero no cabe duda que se come extraordinariamente bien y las texturas, los sabores y las fusiones de cocina asiatica y peruana funcionan a las mil maravillas. Algunos aciertos más que otros: un gran salmonete con un picadillo picante, un tartar de atún de escándalo, un secreto inolvidable, un tiradito con gazpacho de melón delicioso...Los postres, al menos para mí, no están a la altura y parece que llegando al final hay prisas ya por cerrar el tema. La carta de vinos es un tocho de esos que desde que te lo dan piensas y ahora cuál pido. La oferta es enorme, con vinos muy raros de encontrar en otras cartas y propuestas super interesantes. En general los precios están generosamente inflados; calculé -por los vinos de los que conozco el precio en tiendas tipo Lavinia o Vinarium (11870.com/pro/vinarium)-, que en Asiana cargan a los vinos entre un 80%-120% del precio de tienda. No está mal.
De precio? exorbitado. Por 120 euros por cabeza... insisto, 120 euros por cabeza (250 la pareja con propina) y eso que tomamos un vino de los más económicos, espero este magnífico nivel culinario pero también una buena oferta de panes, una silla cómoda -aunque no sea antigua me conformaría- y aire acondicionado. El día que yo cené directamente no había o si había no funcionaba en absoluto, aparte de unos ventiladores, recurso claramente insuficiente para un viernes de julio en el que todos, camareros, comensales, el vino que no había manera de enfriar y yo mismo estábamos cocidos de calor. Igual es que solo hay que ir en invierno. Agradecí enormemente que no se pudiera fumar. Un detallazo genial.
De día es una exquisita tienda de antigüedades orientales. Pero de noche se transforma en uno de los restaurantes más originales y mejor valorados de Madrid. Asiana ha conseguido poner de acuerdo a crítica y público, y se ha convertido en una de las propuestas mejor valoradas. Las mesas se han dispuesto en el sótano del local, lo que facilita un ambiente fresco que no necesita refrigeración.
Asiana despliega cada noche todo un ritual gastronómico al que sólo pueden acceder 25 personas, ya que el restaurante no tiene más capacidad, quienes disfrutarán de la cocina creativa con influencias asiáticas de Jaime Renedo, el joven jefe de cocina formado en los fogones de Ferran Adrià. La carta no permite más que pequeñas variaciones, puesto que lo que se ofrece es un menú degustación fijo que varía cada poco tiempo y según la oferta del mercado.
Hiroshi Kobayashi, en su labor de sumiller, ha regenerado la carta de vinos, integrando referencias a la altura de la propuesta culinaria.
Ana Zalba dirige un servicio muy correcto, una atención adaptada a las exigencias de la escena íntima, silenciosa y discreta, a veces imperceptible.
Cada rincón alberga intimidad y misterio que fusionado con una luz tenue y distancia entre las mesas lo convierten en un lugar único para disfrutar de una cocina atrevida entre antigüedades asiáticas.
Ver más en www.esmadrid.com/es/cargarAplicacionRestaurante.do?identificador=18
has: 322 servicios, 168 servicios descubiertos, 51 contactos, 77 seguidores
Restaurante para vivir una experiencia. 2 horas 45 minutos por dónde desfilan 14 platos fijos+ los petifour con el café. Todos con alguna connotación de algún país asiático y todos perfectamene explicados por los asistentes de mesa. La estructura es: 7 pica-picas, 3 entrantes, 2 platos fuertes y 2 postres. Todo muy rico. Descataría por destacar alguno, de los pica-picas el satay de codorniz royale con coco-lima y chile, simplemente de lo mejor que he probado nunca, y en los platos fuertes el san pedro con pesto de cilantro, galanga y espuma de curry rojo... pero repito: todo exquisito. La carta de vinos, un "tocho" como dice mi amigo Fernando. Tienes para elegir casi cualquier caldo español o extranjero. El ritmo de servicio -para el volumen de platos que abarca- no me pareció lento. El personal muy atento en todo momento.
Lo peor: las sillas. Tanto mi mujer como yo sentíamos que se nos clavaban en los muslos al pasar la primera hora. Muy incómodas.
Muy adecuado para alguna celebración en pareja o un encuentro romántico. Muy agradable. Algo caro 85 euros + vino e impuestos. Puedes calcular, de 120 a 130 euros cabeza.
has: 46 servicios, 7 servicios descubiertos, un contacto, un seguidor
Fenomenal, un gusto para los sentidos. En un antiguo secadero de jamones se ha montado una tienda de decoración, y en la tienda de decoración se monta por las noches un restaurante. Ya sólo la mera idea de cenar en un sitio tan peculiar es atractiva. El hecho de no disponer de carta para elegir, en lugar de ser contraproducente, crea una espectación muy curiosa; vas viendo venir los platos sin saber cuál va a ser el más rico que te vas a comer. Yo personalmente recomiendo ni mirar el menú, que está dispuesto en un pliego cerrado sobre la mesa.
La opción de dejarse llevar por los vinos también es muy recomendable, ya que por el precio de una botella de vino de buena añada, nos ofrecen una selección que se va sirviendo con cada plato, empezando con champán para el aperitivo y terminando con algún moscatel para los postres.
Desde luego, este sitio enamora.
Por cierto, al ser tan curiosa la distribución, las mesas se van colocando a lo largo de las salas de la tienda, con lo que prácticamente cenas solo. Hay que repetir.
me gusta esta opinión añadir comentario
Posiblemente el lugar más exclusivo de Madrid. La cocina no es tan pretenciosa como en Sant Celoni, ni tan osada como en Diverxo, ni tan aristocrática como en Horcher, pero el cocinero Jaime Renedo ofrece una cocina de autor excelente en un entorno de ensueño: una tienda de decoración y antigúedades asiáticas en la que por la noche se montan unas pocas mesas en diferentes ambientes. Menú cerrado con cuatro entrantes, dos primeros, dos segundos y dos postres, todo en pequeñas raciones, y que cambia cada poco tiempo. Carta de vinos muy interesante y servicio atento y desenfadado dirigido por el encantador Hiroshi.
El mejor lugar para dejar boquiabierta a tu pareja o ligue. Romántico y acogedor. Precio alto, pero se sale con la sensación de que merece la pena hasta el último euro que te has dejado.
IMPRESCINDIBLE reservar la mesa nº1, la mejor con diferencia.
Uno de mis favoritos desde que abrió
me gusta esta opinión añadir comentario
has: 684 servicios, 237 servicios descubiertos, 63 contactos, 46 seguidores
Cenar en una tienda de antigüedades orientales aporta una sensación muy especial. El servicio es atento y voluntarioso pero a medida que avanzó la noche, la lentitud (no sé si achacable a la cocina) fue haciéndose cada vez más evidente y al final casi insoportable. La carta de vinos es amplia respecto a la variedad de paises pero excesivamente pobre en referencias españolas.
El menú que nos ofrecieron es una laga sucesión de pica-pica, primeros, segundos, postres y petit-fours. Cocina de fusión asiática con toques sudamericanos que consigue unos resultados sorprendentes y bastante apreciables.
En definitiva una cena agradable y fuera de lo común pero que se al final languidece tras más de tres horas a la mesa.
23/04/09
me gusta esta opinión añadir comentario
has: 19 servicios, 4 servicios descubiertos, 4 contactos, 13 seguidores
Sin duda uno de los restaurantes más intimos de Madrid en los que he estado.
Ya sólo donde está montado, en una tienda de antiguedades, situando las mesas en lugares perfectos, por luz, por intimidad, por decoración... sorprende.
Luego la comida, oriental desde luego, es francamente buena.
Recomiendo optar por el menú degustación que es amplio y no defrauda en absoluto.
El servicio bueno, siempre pendiente pero sin agobiar.
Con vino sales por encima de los 100 pero es sin duda una experiencia que vale la pena, más aun cuando otras veces pinchamos pagando 60...
me gusta esta opinión añadir comentario
Debo decir que cenar en este restaurante ha sido la mejor forma de celebrar mi 26º cumpleaños. El sensacional clima que se respira en este singular espacio, la maravillosa atención que recibes por parte de los profesionales que trabajan allí y el delicioso menú degustación que ofrecen, colocan al restaurante Asiana en una posición de honor entre los mejores restaurantes de Madrid, y por supuesto, ya ocupa el 1º puesto en el ranking de mi corazón. Muy recomendables el kimuchi de zamburiñas y la ensalada vietnamita de pollo, mango y hierbabuena con aderezo de cacahuete. No dejéis de probar sus cócteles, tienen un toque especial!
me gusta esta opinión añadir comentario
has: 102 servicios, 21 servicios descubiertos, 48 contactos, 23 seguidores
La decoración y ambiente del restaurante son magníficos. Las mesas muy separadas por ambientes lo que permite una total intimidad. La idea de compartir espacios es original y efectiva, a la vez que genera sinergias entre la galería de arte y el restaurante. Te enamoras de las piezas antiguas mientras las miras cenando. La comida es estupenda, una sucesión de pequeños y medianos bocados que combinan la cocina mediterránea con toques nipones, aunque nada está crudo. La carta de vinos muy buena, los postres exquisitos. El precio en consonancia, unos 100 € persona con buen vino. Ideal para celebrar una noche íntima con tu pareja
me gusta esta opinión añadir comentario
Un concepto muy sorprendente. El sitio funciona de tienda de decoración y por las noches de restaurante. No tiene carta, sólo menú cerrado y lo cambian con frecuencia. Dicen por ahí que la mesa 1 es la mejor.
Sale por 100€ pero como me ha tocado la lotería y tal, el dinero no es un issue. Ahora, lo recomiendan encarecidamente con cucharete.com y eso si que me echa para atrás….
me gusta esta opinión añadir comentario
subscribe to Asiana
descubierto por:
José de Isasa
uno de los más populares de 2009 en Madrid según los usuarios