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Lo que dice Fulano (sin Mengano) sobre Beef Place en Madrid.

dice:

Pero imposible, ... o no

90 sitios, 2 siguiendo, 26 seguidores, 8 descubiertos

'para no volver' 'para no volver'

Madrid y agosto. Combinación peligrosa donde las haya. La mayoría de restaurantes están cerrados y muchos de los que están abiertos lo están a medio gas, con cocineros o camareros de vacaciones ("Total, pa cuatro que quedan en MadriZ"). Tras comprobar que nuestras primeras opciones estaban cerradas, y por no ir una vez más a la terraza del Kassanova, que hasta lo bueno si mucho cansa, terminamos en Beff Place.

El local es de esos chulos y modernos, con una entrada ajardinada y una pequeña terraza en los laterales.

La cosa empezó mal de cojones. Al entrar el supuesto maitre nos recibe a la voz de "¿qué es lo que queréis?" (pero a éste de donde lo han sacado). Y no continuó mejor. Un servicio lento y malo sobre el que prefiero no entrar en detalles por aquello de evitar demandas por injurias y calumnias (tipo legal en el que por extraño que parezca se puede incurrir aún cuando lo dicho sea cierto). Total, que por segunda vez en mi vida me fui sin dejar propina.

Tras las cervezas, que unas trajeron de botella (Quilmes) y otras de jarra (¿?), nos dejaron la carta, llena de cortes argentinos, alguna ensalada y platos de esos que encuentras en todas las cartas para que todo el mundo se vaya contento.

Pedimos una provoleta (8,00 €), ni mejor ni peor que esa que venden en Mercadona como con marcas de haberse hecho a la plancha y que en realidad haces en el microondas. Huevos rotos con jamón (12,00 €). Aún discutimos que le hicieron a ese jamón (yo creo que lo metieron al horno, otros que lo pasaron por la sartén) para que llegara duro, que no crujiente, arrugado y aceitoso. Ningún bicho merece ser matado para eso. Ensalada César (9,75 €), buena, pero a caso es posible hacerla mal. Aún así, y visto el nivel anterior, nos supo a gloria bendita.

En los segundos un steak tartar (24,00 €) casi sin aderezo ni personalidad, sin ningún matiz dominante o reconocible. Carne cruda útil para recordar nuestra naturaleza homínida y caníbal, pero no para proporcionar placer. Una entraña seca y dura que nos vimos obligados a devolver, y que bien es cierto no nos cobraron. Y un lomo alto (24,50 €) que mejoraba en poco a la entraña.

La carta de vinos aceptable, algo corta pero suficiente, aunque un tanto subida de precio.

En el restaurante no se sirven copas ya que en la planta alta tiene uno de esos locales difíciles de definir, entre industrial (cemento y conducciones de aire) y salón de casa (sofás, mesillas, ...) con, según recuerdo, una buena selección de destilados a precios de infarto (esto sí que lo recuerdo bien), al que después del éxito de la cena ni subimos. De hecho ni tan siquiera preguntamos si estaba abierto.

Es justo decir que había venido un par de veces hace años y que no lo recordaba tan mal. Tal vez agosto, tal vez pérdida de nivel, pero yo sólo puedo decir lo que me pasó.

Si quieres leer mi opinión más ampliamente, la de mi amigo Mengano, ver las fotos de nuestra comida, o saber que nos parecen otros locales, puedes hacerlo en lascomidasdefulanoymengano.com.

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