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La taberna Bodegas Rosell está enclavada a un paso de la Estación de Atocha. Su fachada es un monumento a esos coloridos azulejos que en un tiempo fueron santo y seña de la decoración bodeguera madrileña.
Mercedes Vela se encarga de la cocina, ayudada por su hija Eva, mientras que al frente de la sala y la bodega está Manolo Rosell, uno de los sumilleres madrileños más reputados. El bacalao es uno de los pilares gastronómicos, con una oferta en la que se mantienen sus platos más celebrados: brandada, croquetas (de cabrales y de jamón) su famosa tortilla y un espacio dedicado al foie. Buena bodega. Conviene reservar.
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ver más: restaurants tapas en Madrid
patrocinado
"Primera toma de contacto positiva"
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Tengo que reconocer que a pocos sitios voy sin haberme dado una vuelta antes por el 11870 para ver que cuentan, pero a este fui totalmente virgen y me gusto!. Tengo pendiente volver pronto y entre semana que es cuando de verdad se ve como son los sitios, los fines de semana los camareros se estresan, es más difícil conseguir mesa...
Mejor un cena de tapeo tranquila un miércoles.
El domingo pasado estuve en la terraza y en general me dió muy buena impresión, por dentro el sitio es muy agradable, para quién le gusten este tipo de bares, es la típica taberna madrileña, decoración clásica, techos altos y amplia, lo cual se agradece. Por lo visto la carta de vinos es buena, habrá que probarla, y las tapas que tomamos, croquetas de cabrales y bacalao, salmorejo y bacalao Rosell estupendas, especialmente las croquetas. Un detalle "negativo" la política de no servir cafés en terraza, te fastidia un poco el final, sobre todo cuando lo que apetece es café y luego una copa y charla, así que nos tuvimos que marchar antes de lo que hubiéramos querido.
Un lugar fantástico es Bodegas Rosell (tef. 914 678 458), en la calle General Lacy 14, junto a la glorieta de Atocha. Aquí lo primero es tomar un aperitivo, donde destacaría el vermut de barril, con unas impresionantes tapas. Para comer, la variedad es muy amplia. Todos los platos, ya sean de carne o pescado, te impregnan de una frescura rebosante. Por resaltar algo, me inclinaría por el bacalao rosell, los callos, las croquetas, las chuletillas de cordero o el solomillo de ternera. Además, este lugar cuenta con muy buena cultura sobre el vino y tiene una muy aceptable bodega.
"Ok en la comida, pésimo en el servicio y atención al cliente."
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Es un buen sitio para deguatar tapas y cocina casera de calidad. Todo lo que he probado hasta ahora está bueno: croquetas, alcachofas, salmorejo, callos (aunque mejorables)...
Sin embargo, el vino lo sirven frío, por lo que no se pueden apreciar todos sus matices.
Tiene una pésima gestión comercial. Cierran las cocina a las 16:00 y recogen a toda prisa para echarte. Ayer mismo pedimos una ración de patatas y huevos a las 15:30 y a las 15:55 el camarero nos dijo que no daba tiempo a hacerlas.
Además tienen un política absurda y contra el cliente de no servir café a la gente de la terraza.
Ok en la comida, pésimo en el servicio y atención al cliente.
"el vino frío?"
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Pensé que sería un sitio donde beber buenos vinos, pero mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que me servían el vino recién salido de la nevera. me pedí un LAN Gran Reserva y me lo traen frío!!
La comida normal, probé el salmorejo, las croquetas, algún queso; todo correcto, no está mal pero creo que la gente se flipa mucho en los comentarios.
Los camareros eran muy pesados, incisivos y matracas.
El barrio no me gusta y la decoración del local me dejó gusto a poco.
No vuelvo.
Lo que voy a decir no es mentira. El mejor salmorejo que he probado jamás se sirve en este lugar. Simplemente por ello hay que venir a conocerlo.
Las croquetas son de tres rellenos e igualmente tienen mención especial.
Aconsejo acompañar el salmorejo con un buen tinto o un vermouth.
El sitio tiene sabor añejo y presume de tener una bodega variada y de gran calidad.
El único pero es que es más bien pequeño‚ y sobre todo que hay muy pocas mesas‚ con lo que siempre está lleno.
El servicio es malo e ineficiente‚ porque son muchos los camareros que trabajan en este sitio para tan pocas mesas y sin embargo parece que tienes que ir tras ellos y rogarles para que te tomen nota.
Eso sí‚ una vez que se pide las tapas llegan rápido.
El salmorejo está bueno. Pero da la impresión de que se ha puesto de moda en todo bar de tapas que se precie. La tortilla poco hecha pero buena. Cañas a 1,7 E (con tapita) y dobles no me acuerdo. Las croquetas un poco pequeñas, entran doce por ración (a 7E)
11 personas a 128 Euros.
Mucha gente, mucho calor. Sitio limitao y trato agradable.
update 22/07/2009:
berenjenas laminadas con salmorejo: buenas
habitas baby con foie: buen sabor, poco (y buen) foie, 15€. Me gustó el plato pero los 15 € me disparan las alarmas de contención del gasto
Ventresca con pimientos: buenas
45 € por las tres raciones, cuatro cañas y dos tintos de verano. La calidad es buena, pero no es barato.
Estuvimos este puente de la Inmaculada y, si bien es cierto que es pequeño y se llena enseguida, estuvimos en una especie de reservado muy a gusto (previa reserva para 7 personas). Comimos por unos 13 € x persona (nos hartamos) y nos encantaron las croquetas variadas de bacalao, cabrales muy suave y jamón (cierto, algo pequeñas), el salmorejo (muy recomendable), los huevos con jamón, el bacalo Rosell y los pimientos con ventresca. El vino muy bueno también (un somontano). Repetiremos.
El servicio estuvo muy atento y amable. Además, la comida fue servida con rapidez.
De lo mejor por la parte alta de arganzuela. Bastante variedad en vino por copas (que está siempre rico) a 2-3 € y una carta de raciones tradicional pero amplia ( Salmorejo, croquetas, setas empanadas, berenjenas... ) Muy bien todo, aunque a veces los fritos saben demasiado a "refritanga". Ojo, por las noches se pone bastante lleno y el servicio empieza a ser bastante regulero: poca atención y muchas prisas. En verano tiene terrazita.
Las Bodegas Rosell son un sitio con sabor a bodega tradicional. Siempre están llenas de gente y la razón es doble, por un lado es un sitio más bien pequeño y por otro lado se tapea bien y con buena relación calidad precio. Si a esto le unes que esta a 100 metros de Atocha pues normal que este siempre lleno.
De vez en cuando me acuerdo del sabor de sus croquetas, o del de su brandada de bacalao y como lo tengo al lado de casa me acerco y si hay sitio me quedo y sino me voy.
Pero en cualquier caso un sitio que añoro de vez en cuando.
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