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Abierto al público desde 2003, el Club Allard aún conserva sus aires de selecto club privado exclusivo para socios, tal y como se fundó en 1998; erigido en uno de los templos gastronómicos más importantes de Madrid, el local también es escenario de gran variedad de actividades culturales, desde exposiciones de pintura a presentaciones literarias sin olvidar los premios taurinos Allard.
Su nombre lo toma de su propio enclave, la Casa Gallardo, un singular edificio del modernismo madrileño proyectado en 1911 por Federico Arias Rey en la esquina de la calle Ferraz con la Plaza de España. Un lujoso entorno para un interior aún más espectacular, compuesto por un suntuoso salón principal, otro más íntimo y dos reservados con capacidad máxima para 16 comensales, en los que lucen escayolas de época, lámparas holandesas, y espejos barrocos del siglo XIX. En las paredes se combinan cuadros de distintos estilos con amplios ventanales que regalan unas envidiables vistas a la plaza.
Detrás de los fogones del Club Allard se encuentra el joven chef alavés Diego Guerrero, que en noviembre de 2007 ha estrenado su primera estrella Michelin gracias a una cocina de autor que combina a la perfección sabores y texturas en recetas sencillas pero originales, como el bombón de bacalao y pil pil, lecho de esponjoso de brandada y churros de pan de ajo, que le valió el premio al mejor plato de bacalao de la Comunidad de Madrid en 2004.
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ver más: restaurants creative cuisine en Madrid
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Situado discretamente en un portal de la calle Ferraz nos encontramos con uno de los que se cuenta entre los mejores restaurantes de Madrid: Club Allard. Debido al tiempo que ha pasado no me acuerdo de los detalles pero si de las sensanciones que al fin y al cabo es lo que importa, además las fotos, sin duda, ayudarán.
¿Qué nos encontramos?
Un local lujoso y muy bien decorado. Mesas grandes y amplio espacio entre ellas.
¿Cómo nos trataron?
Como suele ser habitual en estos lugares de maravilla, servicio excelente, la comanda la toma el propio chef Diego Guerrero. Hay varios menus degustación (no hay carta) y una vez allí, se puede optar en ponerse totalmente en manos del chef o pedir algún plato en concreto, por ello conviene ir un poquito documentado por si hay algún plato que se quiere probar especialmente. Se puede ver otras fotos y comentarios en su página web www.elcluballard.com
Sensaciones
Se trata, sin duda, de un gran restaurante, el local y la atención son excelentes. En cuanto a la comida, tuvo altibajos.
Los snacks y entrantes fueron excelentes, sin embargo, en cuanto a los platos principales me esperaba un poco más. No me parecieron tan imaginativos como esperaba, probablemente debido a cierta mala suerte al no acertar con lo que yo buscaba más que a la oferta que posee el Club Allard.
Capítulo a parte merecen el prepostre y postres que son espectaculares y muy visuales. Al no ser demasiado laminero (la forma de decir goloso en mi tierra) no me hubiera importado uno menos y un snack más. Pero comprendo que a los amantes del dulce les encante.
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"Alta Cocina divertida"
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es quien más veces ha estado (1)
Un restaurante para una ocasión especial, para disfrutar de la cocina desde todos sus ángulos, cada plato sorprende aunque los hayas visto aquí antes...
Nosotros tomamos el mini babibel trufado (no me gusta el queso y estaba buenísimo!!), una gyoza de vieira con salsa de limón, muy buena, el sandwich de panceta y yame de huevo, el taco de liebre con guacamole y falsa guindilla (nos encanó el guiño), pez raya buenísimo también...
Aunque yo estaba deseosa de que llegaran los postres...mmm...Nos tocó de pre postre la maceta; increíble ver cómo als migas de tarta Sacher que hacían las veces de tierra se derrumbaban hacia dentro de la maceta, por el yogurth cada vez que metías la cucharilla, después la pecera, sublime, preciosa, da pena comérsela, pero lo mejor es el coral; de chocolate blanco y polvo de frambuesa :)
Y como segundo postre...El Huevo!!, no tengo palabras, divertido, sorprendente, riquísimo y el chocolate blanco de nuevo; increíble!
No tomamos café, pero si copa, así que nos trajeron, en lugar de petit fours, unas croquetitas, dentro de su freidora...No pudo ser más original!, eran trufas de chocolate blanco y con leche (ver foto)
El servicio bueno, el ambiente clásico con un toque diseño en las lámparas
Sin duda, merece la pena, yo volvería, cambiando de menú para probar más cosas!
Precio medio: 100€
"Menú degustación inalterable"
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El Club Allard comenzó en 1998 como un "cenáculo privado de financieros y políticos". En 2003 su junta directiva deciden abrirse al público y convertir el club privado en un restaurante público, pero "no se hace excesiva publicidad ni se anuncian los cambios acometidos". En 2007, de la mano de Diego Guerrero consigue una estrella Michelin.
La decoración es de casona aristocrática del Madrid de toda la vida. Es un sitio tranquilo de luz cálida y suave atentido de manera familiar y cercana. El Chef Diego Guerrero toma personalmente la nota de cada mesa, pasa a saludar y se acerca al final a comprobar si todo ha ido bien.
Las mesas son amplias y cómodas, bien separadas unas de otras. Los techos altos, enormes, con molduras increíbles y gigantescas lámparas. La cubertería cambia para cada plato, a veces en platos blancos a veces pizarra negra.
La carta no es tal, sólo tienen menús degustación (clásicos 68€, del mercado 74€, vegetariano 61€) que más o menos te explican al comienzo. La lástima es que es siempre el mismo menú. Fui hace un año y al volver descubro que el menú sigue siendo exactamente el mismo sin cambiar un ápice. Es lo malo de los sitios con menú degustación, no vale la pena volver.
La cesta de panes tiene multitud de variedades (aceite, aceituna, chapata, al queso, integral, etc.) Con el primer aperitivo, mini babybel de camembert trufado, ya descubres la línea que lleva el restaurante. Una sorpresa sencilla, humilde y deliciosa dónde las cosas no son lo que parecen pero que esconde un sabor estupendo. Tienen detalles curiosos. Con el carabinero, por ejemplo, en vez de agua y limón para que puedas limpiarte los dedos después de comerlo, te ponen agua con pétalos de rosa y funciona perfecto. Cenar sale por 90 euros.
Manteles y servilletas de tela.
"Sin palabras"
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"GRANDE GRANDE GRANDE"
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Según se explica en su página web, El Club Allard nace en 1998 como "cenáculo privado de financieros y políticos". En 2003 se decide darle un cambio radical, abriéndolo al público pero manteniendo ese aire de club privado que aún conserva.
El Club Allard es uno de nuestros restaurantes favoritos. Y lo es porque reúne las características que nosotros le pedimos a un gran restaurante: ambiente elegante y relajado, servicio de sala de alto nivel, producto de calidad y creatividad en las elaboraciones. Un detalle que nos gusta es que el chef Diego Guerrero sale a tomar la comanda y a comprobar, al final de la cena, si todo ha sido del agrado de los comensales.
Tuvimos la suerte de conocer El Club Allard antes de la estrella Michelin que merecidamente le concedieron en 2007, y año tras año seguimos comprobando que se mantiene al más alto nivel.
Visita 5 de Marzo de 2011
Como es habitual, Diego Guerrero se acercó a nuestra mesa para confeccionar con nosotros el menú. Siempre tomamos el menú intermedio en el que, con un precio de 68 euros + IVA, se puede disfrutar de 2 snacks, 3 entradas, 1 pescado, 1 carne, 1 prepostre y 2 postres. En esta ocasión, siguiendo las indicaciones de Diego y nuestra experiencia de "veteranos" en este restaurante, optamos por una mezcla de platos clásicos y de nuevas creaciones.
Tras probar unos panes de gambas y de sardinas que nos esperaban en la mesa y que acompañamos con unas cervezas, empezó el disfrute con los dos snacks, que ya conocíamos pero que de los que nos gusta repetir:
minibabybell de camembert trufado: cremosa textura con envoltura gelatinada.
y el sukiyaki, caldo japonés con espuma de huevo, cremoso y reconfortante.
A continuación, y como entradas:
Torrija con pan tumaca y sardina en aceite: se recomienda sacar la sardina del tarro de aceite en el que se presenta y ponerla en el pan (el agua de rosas es para lavarse las manos). Se trata de una esponjosa torrija que es una reinterpretacion del clásico pan tumaca. Además es un plato divertido y original en su presentación .
Huevo con pan y panceta sobre crrema ligera de panceta: cuesta prescindir de él.
Sepia y fungiformes. Un plato elegante donde se juega con texturas crujientes.
El plato de pescado consitió en rubio con un caldo corto de azafrán, aire de coco y erizo de mar. Intenso sabor a pescado de roca y azafrán con sutiles toques de erizo.
Y el plato de carne: foie a la sartén con semicrudo de manzana, leche de oveja y violetas. Soberbia preparación de un foie que viene a la mesa guardando aromas que se desprenden al destaparlo e invaden el espacio de dulces violetas. Diego sabe conjugar en este plato los sentidos del olfato, vista e inmediatamente después, gusto. Impecable sabor y presentación.
El prepostre: la maceta. Flan ligero de jengibre y tierra de tarta sacher.
Primer postre: la pecera: crema de yogur, blue curaçao, frambuesa chocolate blanco y chocolate negro.
Segundo postre: la vela: mazapán bañado en fresa, helado de módena con vino dulce de misa. Otra presentación original y divertida. De la vela se come todo menos la mecha.
Los petit fours volvieron a venir presentados como La Playa.
Una botella de André Clouet Grande Resérve Grand Cru acompañó la cena brillantemente.
Total factura: 202,01 euros.
2 menús intermedios: 146,88 euros.
2 cervezas 9,72 euros.
André Clouet Grande Resérve Grand Cru: 45,41 euros.
Visita 20 de Marzo de 2010
No sabemos si es el mejor restaurante de Madrid, pero a nosotros es el que más nos gusta. Nos sentimos muy a gusto en El Club Allard. Es de agradecer que, cuando te saludan, se acuerden de que ya has estado más veces allí. Esa sensación de "clientes habituales" es agradable, aunque no nos hace dejar de ser críticos, y nuestro nivel de exigencia no se relaja por ello.
Desde el principio pudimos comprobar que se mantiene el alto nivel de este restaurante: el ambiente elegante, la amplia separación entre mesas impecablemente vestidas y equipadas, el servicio perfecto, pero a la vez cercano...
Y la cocina de Diego Guerrero, que nos sigue encantando.
Como es habitual, Diego confecciona el menú con los clientes. En nuestro caso quisimos repetir el Huevo con pan y panceta sobre crema ligera de patata, y el resto lo dejamos a su elección dentro del menú intermedio.
Los aperitivos fueron:
Mini babybel de camembert trufado, excelente textura, sabor y presentación... Ya lo habíamos probado en alguna otra visita y nos sigue gustando.
Sukiyaki, buen sabor y cremosa espuma de huevo. Este plato era nuevo para nosotros.
Después pasamos a las entradas:
Ceviche de carabinero, otra novedad. Delicioso de sabor y textura.
Huevo con pan y panceta sobre crema ligera de patata. El clásico entre los clásicos de Diego Guerrero, y que expresamente le pedimos nos incluyera en el menú. Una delicia...
sambuquita.blogspot.com/2011/03/el-club-allard.html
"sí... pero no tanto"
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Tenía muchas ganas de probarlo; he leído y oído mucho sobre este sitio y me apetecía descubrir que tal era la experiencia. Y por fin lo probé. Y bueno... sí, todo lo leído hasta ahora es cierto, pero no tanto
Me gusta el local, mucho! un sitio insospechado, con un toque clásico super elegante. El servicio, al menos el día que yo fui, iba un poco al ralentí: prefiero que me dejen el agua y el vino a mano si no van a estar pendientes de mi porque si andan descuidados es un incordio tener que estar levántandose a servirse uno mismo
Y no me gustó nada la opción menú degustación. Hay tres alternativas: la corta (también llamada vegetariana, 61 euros), la media (68 euros) y la larga (74 euros). Realmente no hay mucha diferencia en precio entre unas y otras, algo que me resulta inexplicable porque sí la hay en el contenido de cada propuesta. Pero no me gustó absolutamente nada que no me den otra opción más que elegir para toda la mesa, encima, un único menú. Si yo llevo mucha hambre y otro poca, o uno sale saturado de comida o el otro muerto de hambre. No tiene ningún sentido. Pero hay solo tres opciones y toda la mesa debe escoger la misma. Lo puedo admitir una vez, por probar, pero no creo que repita muchas veces. Es demasiado esfuerzo. Sentí que todo estaba demasiado paquetizado, todo listo para iniciar la cadena de producción, ahorro de costes, productividad, una apuesta por un producto fijo, bueno pero nada sorprendente si repites de nuevo.
Lo que comí estaba delicioso: el huevo, el rape y la pecera, quizá lo que más me sorprendio. Precio medio 100 euros por cabeza, demasiado caro para comer poco si escoges el menú corto. Fui con personas que salieron un poco ploff porque un año después tuvieron que comer exactamente el mismo menú. Esa es quizá la mayor pega: la falta de sorpresa y entusiasmo si tienes que ceñirte a un menú que apenas cambia.
"algo más que comer..."
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...la verdad es que es dificil describir el trabajo que se hace en el Club Allard. No es solo el sitio, que es espectacular, ni el servicio que son unos profesionales para quitarse el sombrero y aplaudir (aunque no sea políticamente correcto) o la espectacular cantidad de caldos donde elegir excelentemente aconsejados (si os dejáis) por el sumiller.
Es que los platos además de sabrosos, son originales. Quién se iba a pensar que se podría comer uno una vela! (o algo que se le asemeja), o que un a zanahoria y un chile pueden tener tanto en común. En fin, que no es solo comer, es disfrutar de una experiencia, es dejarse sorprender por platos que no son lo que parecen ni están hechos de lo que, a simple vista, te puedes imaginar. 90€/px con una botella de vino para 4
Muy recomendable!
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