Cocina casera honesta. Local en semisótano con muchas mesas que agobia un poco cuando está lleno, hay varios comedores pero quizás el menos claustrofóbico sea el que tiene ventanas a la calle Larra.
Los platos del día son clásicos y de cocción a punto. Tiene unos de los mejores pistos y chipirones en su tinta, postres hechos como tu abuela. Servicio diligente, a veces, saturado. Bodega casera.
Eligiendo con cuidado puedes comer por 30 €