únete a 11870.com
tú también puedes tener tu agenda y opinar de los sitios que te gustan
date de alta o entra usando facebook
entrar usando facebook
añadir opinión escribe una opinión sobre este sitio
tiene: 79 sitios, 37 descubiertos, un contacto, un seguidor
Nadja Re Rebaudengo lo descubrió en enero de 2012
El edificio es magnifico. Esta apenas señalizado en La Iglesuela del Cid, un pueblo bonito y cuidado en la comarca del Maestrazgo. La zona esta lejos de todo, rodeada de hermosos paisajes.
La decoración esta conseguida: cuadros, artesonados, alfombras, lamparas. La cuarta planta es una zona abuhardillada, de uso común, llena de sillones, bastante fría en invierno.
La habitación que nos toco era oscura y fría. En la tercera planta tenía dos ventanales en arco. Los estores no se podían subir. Aparte de no poder mirar por la ventana, de día apenas dejaban pasar la luz.
La iluminación artificial constaba de cuatro pantallas de colores oscuros con bombillas de muy baja potencia. Había que hacer esfuerzos para leer con esta luz.
Tras dos horas con la calefacción encendida seguía haciendo frío. Era enero. El recepcionista nos proporciono un calefactor, que no daba mucho calor pero complementaba el de la calefacción. Durante la noche no pasamos frío. El baño estaba bien con abundante agua caliente,con potencia.
La hospedería es silenciosa pero cada hora se oyen las campanas de dos iglesias cercanas.
La cena incluida en el precio era un menú cerrado servido en un hermoso salón con espejos, mucho pan de oro, cuadros.
La cena se compuso de entremeses: algo de lomo y jamón malos, aceitunas y almendras. 6 gambas con una salsa con guisantes y pimienta roja, algo grasienta. Un trozo de solomillo de cerdo en su punto, con una guarnición de zanahorias de bote. De postre una tarta de chocolate industrial con chantillí, sirope de limón y avellanas garrapiñadas.
El desayuno servido en la misma sala muy mal. Escasísimo. Se acababan las cosas: croasanes, mantequilla, zumos; y no las reponían. Y esto cuando aun quedaba una hora para desayunar. Al salir una señora decía: Oiga, es que no hay de nada. Y era verdad.
suscríbete a Hospederia La Iglesuela
descubierto por:
Nadja Re Rebaudengo