Siempre hay que pelearse por conseguir una mesa. La higiene parece ser una prioridad secundaria. Pedir es, algo complicado. Prácticamente todo el menu está frito en abundante aceite. Hay numerosas razones por las que este lugar no debería gustarnos.
Sin embargo, es el sitio ideal para picar algo de vuelta de la playa ( con una cerveza bien fria ), aunque no haya espacio suficiente en la mesa para todo lo que a uno le apetece comer: chipirones, pimientos de padrón, pescaditos, ensaladas…
estupendo
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