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de lo mejor de 2012
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LA BOLA abrió sus puertas a finales del siglo XIX, desde entonces sigue fiel a su tradición y a su destino y sigue ofreciendo el mismo cocido madrileño, en puchero de barro individual y cocinado al fuego lento del carbón de encina tal y como se cocinaba antaño.
No podemos tampoco olvidarnos de otros exquisitos platos que podemos degustar en este Centenario restaurante, como los callos, sus carnes y pescados y el postre “estrella”, los buñuelos de manzana.
Cuentan los cronicones de la Villa y Corte que hacia 1.802 existía una botillería en la calle de la Bola esquina a la de las Rejas ( hoy Guillermo Rolland ). Era un pequeño local frecuentado por obreros y estudiantes. En 1.870 lo transformó en restaurante “ La Rayúa” una asturiana de pro, auténtica matriarca de una dinastía familiar, Los Verdasco que, a lo largo de varias generaciones, sigue regentando el Restaurante Taberna LA BOLA. Cuentan también los periódicos de principio de siglo que en LA BOLA se podía comer tres tipos de cocido: a las doce del mediodía, el de 1.15 pesetas, para obreros y empleados; a la una de la tarde, el de 1.25 pesetas, que ya llevaba gallina, y era el preferido de los estudiantes; y a partir de las dos, el de carne y tocino, elegido por periodistas y senadores.
También era sabido, aunque no publicado, la predilección de la Infanta Isabel (conocida como La Chata ) por el cocidito de LA BOLA. Para los transeúntes de la época ( y para los que comían en las aceras, dado lo lleno que estaba el local) resultaba habitual ver delante de la Taberna el carruaje de Palacio que venía a recoger los pucheros para la Infanta y su hermano Alfonso XII.
Desde entonces ha llovido mucho sobre las calles de Madrid, pero LA BOLA sigue fiel a su tradición y a su destino y sigue ofreciendo el mismo cocido madrileño, en su puchero de barro individual y cocinado al fuego lento del carbón de encina, que un día cocinara La Rayúa y otro comiera La Chata.
Es el mejor sitio de Madrid para llevar a alguien que quiera comer cocido. Curiosa toda la parafernalia para servir el cocido.
El cocido está bueno, pero para mi gusto no llega a la altura de Malacatín, por ejemplo.
El precio bastante elevado, pero, como he dicho, hay que ir para verlo.
Recomendable ir en grupo
La asturiana Cándida Santos, matriarca de los Verdasco, fundó en 1870 esta bella taberna que, desde sus inicios, se hizo famosa por la calidad de su cocido (que era el preferido de la familia real). Seis generaciones después, los herederos de "La Rayúa" -ése era su sobrenombre-, siguen regentando este local que está situado en un rojo esquinazo de la calle que le da nombre.
En su fogón de ascuas de carbón de encina -uno de los pocos que aún perduran en Madrid- se prepara un exquisito cocido, servido en puchero individual y de manera muy espectacular, que tiene el sabor de la tradición.
Pero no sólo el cocido merece la pena en este establecimiento, donde todo recuerda a tiempos pasados (la decoración, el aroma, el trato afable). También tienen fama los callos, el asado de cordero, las carnes a la plancha, su deliciosa pastelería casera (entre la que sobresale unos espectaculares buñuelos de manzana) y su amplia carta de vinos.
Ver más en esmadrid.com/en/cargarAplicacionRestaurante.do?identificador=28
Una persona con criterio ha de tener como lema: "cuando un sitio te lo recomiendan por diferentes vías, te empieza a sonar bien, pero no es hasta que lo visitas cuando das tu opinión". Yo he sido siempre un fiel seguidor del mismo, y por ello es ahora cuando quiero decir lo que pienso sobre La Bola.
Fue ayer, un día con mal tiempo, cuando al fin visité este sitio tan famoso, decidido a probar su plato estrella: el cocido hecho a fuego lento. Me llamó la atención la jarrita de barro, y al preguntar al camarero cómo lo preparaban, me dejaron visitar la cocina. Una experiencia distinta y positiva, la gente que regenta este lugar es muy familiar y agradable.
Pero vayamos al grano: la sopa y el acompañamiento. Deliciosos. Se merecen el renombre que tienen, y su aval de buen hacer es la cantidad ingente de clientes que tienen, que si un martes cualquiera estaba la taberna llena, imaginad un fin de semana. Por eso conviene reservar. En su página web aparecen los teléfonos.
El precio es el que te puedes esperar de un sitio así, muy bien situado, con historia y gran calidad. Salí contento, y es una experiencia que recomiendo a todos, perfecta además para días lluviosos donde lo más pide el cuerpo es algo calentito. Un diez.
tiene: 23 sitios, 2 descubiertos,
Triste sorpresa el otro día. La sopa era absolutamente insípida, apenas agua y pimentón. El resto, a juego. Garbanzos en su punto de ternura, pero sosísimos. El morcillo y el pollo, duros como piedras. Sólo se salvaba el repollo, rico, como siempre. ¿Qué pasó ese día? ¿Quisieron servir más de lo que dan de sí o es otro a borrar? Esperemos que fuera un traspiés por la fuerte demanda de ese día, pero eso ya es un borrón en un restaurante hasta ahora entrañable y de garantía. ¿Volveríamos? Estaremos a los comentarios para ver si rectifican.
Tuve visitantes extranjeros la semana pasada y los llevé a la Bola para que probaran algo típico. Pedimos el cocido, que es lo más conocido del restaurante, y quedaron contentísimos. Hacía tiempo que no lo visitaba y he vuelto a quedar encantada. La única pega es que siempre está lleno, por lo que hay que reservar con antelación. Por lo demás, un trato exquisito y buen ambiente, la comida deliciosa.
tiene: 11 sitios, 215 contactos, 17 seguidores
La Bola, regentada por la familia Verdasco, se caracteriza por su honestidad a la hora de elaborar este plato tan castizo y es que en esas pequeñas jarritas no sólo se incluye uno de los mejores cocidos de Madrid sino una tradición centenaria, que permanece en boga tras el paso de los años.
La carta de vinos como no podría ser de otra manera, es clásica.( Precio 30€).
gastrotxusan.blogspot.com.es/2012/03/un-cocido-por-favor.html
Cuadro al óleo de la Taberna la Bola. tomascastano.com
Tomas Castaño
Gracias, son rincones del viejo Madrid que bien merecen la pena dejar inmortalizados en lienzo.
2 de diciembre de 2010
tiene: 1,273 sitios, 488 descubiertos, 316 contactos, 1,240 seguidores
Una de esas tabernas centenarias de Madrid que guardan todo el sabor del s.XIX.
La Bola ha salido en tantas guías turísticas y culinarias que ahora conseguir mesa, es complicado. Al mediodía tienen dos turnos, uno a las 13:30 y otro a las 15:30. Te recomiendo que vayas al primer turno porque la hora de entrada del segundo turno es "orientativa" y acabas sentándote a comer a las 16:00.
El sitio tiene sabor auténtico, son amables y tienen gracia. Para comer es obligatorio el cocido, no tiene sentido venir a La Bola y pedir otro plato. Además lo sirven con un teatro culinario de primera, primero la sopa y luego los garbanzos. El cocido en carta sale por 18 euros, al final con la bebida, postre y café comer sale por unos 25-30 euros.
tiene: 32 sitios, 5 descubiertos, 8 contactos, 8 seguidores
Seguramente uno de los lugares de cocido más conocido de Madrid. Un restaurante con solera (es del siglo XIX) pero como pasa tantas veces la fama le ha hecho perder calidad.
Para empezar la mesa solo se puede reservar en dos turnos, a las 13:30 y a las 15:30. El problema viene cuando llegas al turno de las 15:30 y te encuentras con que todo el mundo tiene que esperar en la calle hasta que termina la remesa anterior por lo que hasta las 4 de la tarde te toca esperar, con un montón de gente nerviosa y que se empieza a apelotonar contra la puerta, a que salgan con un papel y vayan diciendo nombres. Realmente incómodo.
Lo segundo es que, después de la incomodidad inicial esperas que, por lo menos te traten bien. Pero no, los camareros están cansados y agobiados por el ambiente creado y son algo maleducados.
El cocido, que es lo importante, tampoco es lo que era. Servidos en dos vuelcos y en cazuelas individuales, primero te traen el plato con los fideos cocidos y sobre él sirven la sopa. Bastante buena y consistente. Con la misma teatralidad hacen el segundo vuelco, con los garbanzos, que estaban correctos sin más, y tocino, chorizo y carne que no destacaban demasiado. La verdura la sirven a parte.
El precio del cocido son 18 euros y la cuenta con los vinos, postres, soberte de limón, y cafe ronda los 30 euros. Ojo, no aceptan tarjetas.
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