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de lo mejor de 2012
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Si te gustan los platos de cuchara, y la cocina tradicional, en La Bola podrás disfrutar de ambas cosas a un precio razonable.
La Bola tiene solera en Madrid, fama que se ha ganado con paciencia y gracias, sobre todo, a un magnifico cocido servido en jarras de barro. Cada jarra contiene la racion de una persona: carne y verduras inmersas en el caldo.
El local, como pasa con Ciriaco, engaña
y es mucho más grande de lo que aparenta a simple vista. Aún asi conviene reservar.
Es un buen sitio para ir en grupo a tomar un cocido, no te importunan con los dichosos menú de grupo (ya va siendo hora de que dejen de obligarte a contratar uno de esos, casi siempre, dichosos saca-cuartos-culinarios cada vez que reservas para mas de seis personas).
El trato y el servicio: inmejorables, rápido y eficiente. Gente con oficio y con experiencia, algo que siempre se agradece.
A favor: la cocina y el precio (30€/px con bebidas y postres). En contra: los turnos y que hay que pagar en efectivo. Pero bueno, no se puede tener todo.
Sin duda volveremos.
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Unos cocidos que son para llorar de la emoción. ¡Me declaro súper fan de La Bola!
No defrauda en absoluto. Cocido, en mayusculas, preparado y servido de pintoresca forma, en un castizo marco de tradición harto agradable.
Si vas por primera vez pide Cocido, ni lo dudes. Si miras el bolsillo, ojo con el vino; es lo que más inflara la cuenta.
Si despues de tu yantar aún te cabe o apetece algo dulce cómo postre, la recomendación es clara: Buñuelos de manzana con helado. Dulce colofón.
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Fernando Encinar lo descubrió en octubre de 2006
aquí se viene a comer cocido. Te lo sirven en una jarra de barro, individual, y es curioso como preparan la sopa: te traen un plato con los fideos y dan la vuelta a la jarra para que caíga el caldo. Y ale, ya está hecha la sopa. El resto te lo vuelcan en el mismo plato cuando has terminado la sopa. y te sirven el repollo aparte por si no lo quieres. el cocido les sale espectacular! vas Todo riquísimo, todo en su punto y no está mal de precio (el cocido la última vez que fui salía por 18€). Para comer hay dos turnos, el de las 13.30 y el de las 15.15. Después de probar el segundo sin duda hay que elegir el primero porque sino te va a tocar esperar y comienzas a comer a las cuatro de la tarde. Prefiero comer a cenar porque después de ir a La Bola ya no tengo capacidad ni fuerzas para nada más. Una siesta o un paseo.
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Mi experiencia en la Bola fue cuando menos surrealista. El primer paso es reservar, o tener mucha suerte. Es difícil perderse, pues al bajar la calle (c/ la Bola) ves su fachada rojo chillón, que no deja lugar a dudas. Nada más entrar, un camarero amable (llamémosle Paco, no porque así sea su nombre, sino porque no soy capaz de ponerle otro a su cara) te acomoda en una minúscula mesa, de esas que parece que compartes conversación con los vecinos. Y seguidamente formula la pregunta: ¿un cocidito, no?. Pues… sí, que remedio. Llega el puchero, ¡Ay, madre!... Señor, ¿cómo funciona esto? Que es la primera vez que venimos… No preocuparse, que yo os lo pongo. Primero la sopa con fideos. Si es que se puede llamar así, menuda cosa más consistente. Después el vuelco completo del pushero. ¡No por favor!, no me lo ponga todo! ¿Cómo que no? Venga mujer, ¿no ves que todo el
mundo lo toma entero?. Si esto está muy güeno (téngase en cuenta que el volumen sonoro del camarero ha llamado la atención del resto de comensales y todos nos miran fijamente). Bufff…, pues venga. Vamos, como si el señor se reencarnara en tu padre cuando tenías 6 años. Tras no poder más y necesitar algo refrescante en vena, decidimos pedir el sorbete de limón. Claro que no contábamos con que nos iba prácticamente a obligar a probar los buñuelos de manzana. Que por otra parte estaban buenísimos. Al final, la nota asciende a cerca de 25 euros (+ vino). No es tanto si tenemos en cuenta que después ya te puedes sentir un poco más madrileñ@ o castiz@, en su defecto.
dónde_ c/ la Bola, 5
cuándo_ De 13 a 16 y de 20.30 a 23.30 h. ( cerrado : D noche)
ambiente_ bohemios, turistas, castizos, algún artistilla y un montón de fotos en la pared de esas que te recuerdan quién pasó por allí antes que tú.
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Como viene siendo tradición, en mi cumple siempre cae una cena en kabuki Wellington, un fiestón en casa hasta que venga la policía, un buen cocido de resaca y una visita al sitio de moda del momento (Luzi Bombón).
El año pasado comimos cocido en la Daniela y nos gustó mucho la verdad, aunque el sitio no tiene nada de especial.
Sin embargo, esta Taberna es mucho más auténtica, al estilo Lucio y demás restaurantes castizos.
Debo decir que no sé por qué coño voy siempre a comer cocido después de mi cumple xq el cocido no es que me apasione especialmente, pero bueno, es una tradición.
La sopa de este sitio estaba muy buena y viene con extra de grasa. Los grabanzos bien pero cansan, llevan poco chorizo q es lo q más me gusta, la carne bien pero me parece seca.
En general es un muy buen cocido pero yo prefiero otro tipo de comidas.
DE hecho, a la pregunta: qué comerías (sea plato elaborado-cocido o producto-jamón ibérico) antes justo de morir si lo que fueras a comer fuera de la mejor calidad del mundo? Yo elegiría percebes o cigalas, pero hay amigos q elegirían cocido, plato que no estaría ni en mi top 30 antes de morir. Por eso no soy muy de fiar en esta crítica. Pero en general, a la gente les gustó.
Muy buenos los callos!!
No me moló el vino de la casa, un tal Valoria que sabía peor que una marimacho que iba a mi clase.
De postre, correcto el flan y el buñuelo de manzana.
Todo salió a 32 por barba. Correcto.
Estuve hace tiempo, pero hasta hoy no me he puesto a comentar. Estuvimos tomando un cocido, qué si no, la verdad es que tienen montado todo un espectáculo, muy bien coordinado, alrededor del cocido. Te lo sirven en unas pequeñas vasijas de barro y me sorprendió la poca grasa que tenía, vamos que se come y se digiere muy bien. El postre me encantó, a pesar de llegar bastante saciado, tomé buñuelos de manzana muy a gusto y muy buenos.
El precio es correcto, recuerden que fue un cocido (materias primas baratas).
La zona, muy céntrica, da para hacer muchas cosas tanto antes como después de cenar.
Me queda pendiente el Café de Chinitas, del mismo dueño.
Fui allí por la fama de su cocido. La presentación original y diferente, por la cazuelita de barro, pero el cocido... nada del otro mundo. Por supuesto, ni punto de comparación con el de mi abuela, madre o tía (igual que os pasará a vosotros).
En todo momento, el trato fue pésimo. Para esperar a que nos tomaran nota (3 cocidos y 3 cervezas) tuvimos que esperar 5-10 minutos, a pesar de avisar al camarero.
Nuestro camarero no te hacía ni caso. Estaba más pendiente de la conversación con un compañero suyo sobre el Madrid, de la que nos enterabamos todo el restaurante, que de atender las mesas. Le llamamos para avisar que habíamos terminado la sopa del cocido, porque no sabíamos cómo funcionaba lo de la cazuela. Después de avisarle y de 20 minutos esperando, llegó para... volcarnos la cazuela con los garbanzos que ya teníamos en la mesa y echarnos el repollo. Si llegamos a saber que esos 20 minutos de espera eran para volcarnos la cazuela en nuestro plato, lo hubiésemos hecho nosotros mismos.
En el restaurante hay unas "estanterías" con perchas para dejar los abrigos, como a unos 2m de altura. Un señor de unos 80 años fue a coger su abrigo, que estaba en el perchero encima otra mesa. El caso es que se le enganchó la capucha en una percha, y el hombre que era bajito no llegaba a soltarla. Empezó a agitar el abrigo con intención de que se soltase. Justo debajo del perchero había otra mesa con 4 personas a las que estaba molestando, y a las que pidió perdón por interrumpirles mientras comían. Al final, se tuvieron que levantar para ayudar al hombre a desenganchar el abrigo. Fueron sólo 30 segundos. Pero durante esos 30 segundos, uno de los camareros estubo contemplando la escena a apenas 4 metros de distancia y sonriendo (riendose) de la situación. No movió un músculo por intentar ayudar al cliente que se marchaba, ni a los otros 4 clientes que estaban siendo "molestados".
Precio: tres cocidos completos, pan y cerveza por 90€.
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Cocido de tres vuelcos‚ como manda la tradición
Vino de la casa correcto
De postre‚ unos buñuelos de manzana que quitan el hipo
Un clasico, un buen cocido que se sirve con mucho teatro, hay que verlo. Ideal para extranjeros y visitas.
El cocido se sirve en la misma jarra de barro en la que se ha cocinado, en raciones individuales. La cantidad es elevada, como si te comieras dos platos en tu casa. El precio también es elevado, para la calidad, pero se paga la tontería.
Por 30 euros aprox hay un menú cerrado: cocido, pan, vino, agua, postre, café y orujo. No aceptan tarjetas de crédito. Acordarse de reservar.
Aquí habría que probar la ropa vieja. Igual sales bastante mejor que con el cocido en calidad/precio.
Por cierto, nos tocó un camarero jurásico a punto de ser declarado monumento nacional que nos trató a patadas.
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