Nosotros fuimos a comer un sábado, alentados por los buenos comentarios que habíamos leído sobre el lugar. Sin embargo, cuando llegamos el local estaba cerrado a pesar de que el cartel indicaba que en ese horario estaba abierto. Nos dimos una vuelta y cuando volvimos ya había abierto. Sólo estaba el dueño, quien se mostró en todo momento bastante tosco y casi desagradable. La comida estaba muy rica, es cierto, si bien considero que era escasa en cuanto a variedad y cantidad, sobre todo en relación con el precio. El local resulta bastante gélido a pesar de ser pequeño, desde luego no es para ir en otoño-invierno. Y para colmo de males, el dueño nos puso pegas a la hora de pagar con ticketsrestaurant a pesar de que tienen el cartel en la puerta de que los aceptan, lo habíamos verificado previamente en la web de Accor services y desde Ticketrestaurant nos habían informado de que no existen condiciones particulares y que todos los restaurantes adscritos a este sistema de pago están obligados a aceptar los tickets cualquier día de la semana. Al final nos aceptó el pago, evidentemente.
Así pues, la buena comida no compensa la escasez, la poca varieda, el trato tosco, el frío del local y las pegas a la hora de realizar un pago de una forma que el establecimiento ha elegido voluntariamente.
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