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Lo que dice Juan Antonio Ramírez Mostazo sobre La Salgar en Gijón.

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Asturias puesta al día

195 sitios, 25 siguiendo, 13 seguidores, 40 descubiertos

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

El sitio ya de por sí merece la pena: junto al estadio El Molinón, y dentro, es decir, justito al lado, el Museo del Pueblo Asturiano. Las cristaleras del restaurante dan al mismo museo, por lo que al final de la comida (o durante, si hay niños, que es lo típico) puedes salir al patio, como quien dice, y darte una vuelta por allí.
Es un sitio enorme, el comedor es un espacio amplio y diáfano, hay mucha separación entre mesas, pero si por si acaso hubiera alguna queja, han puesto biombos para separar cada tanto, lo cual da idea de la filosofía del sitio: confort, bien estar, espacio y más espacio para disfrutar una cocina excepcional. Las mesas, impecablemente vestidas. Decoración maravillosa. El suelo, también muy bien vestido. Y luego, luz a raudales por esos ventanales. El marco ideal para una comida de horas. Comenzamos con dos manzanillas (La Guita, típico) y luego nos decidimos por el "menú de nuestros clásicos" (37 €), había otro, el Menú Gourmet (55€). En la carta, para quien lo prefiera, hay entrantes, pescados, carnes, arroces, clásicos, más platos fuera de carta. El IVA es aparte. Un ejemplo, el Pitu de Caleya (16 €), mínimo dos personas.
La carta de vinos es muy completa, llena de buenas referencias: pedimos Pétalos del Bierzo 2008 (20 €).
Primero te traen una selección de mantequillas de colores, que al final resulta ser una invitación. Luego un consomé de marisco con picadillo y toque de cítricos, muy buena armonía de sabores. Luego, croquetas, muy bien. A continuación, el revuelto de la casa sobre torto de maíz. Bien. Lo más contundente es la fabada asturiana, aunque es una versión aligerada, digamos, frente a la que puedes tomar en cualquier otro sitio. Vamos, que no te empachas. Finalmente, el pitu de caleya con arroz y pimiento rojo, la verdad es que me esperaba más de este plato: no está mal, aunque lo encontré un poco seco y con cierto sabor terroso... De postres, una especie de gaita de naranja con mango, y luego el "arrocín con leche", como dicen ellos, también con ese efecto "quemado" por arriba. La verdad es que esto sí que empacha un poco, esa repetición del flambeado en los postres. Para terminar, unas infusiones: un poleo menta y un té con canela. Es inexplicable que en un sitio de esta categoría no tengan té Earl Grey (Twinings u otra marca). Pero bueno, lo que trajeron estaba bien, y muy bien servido también.
Al final, dos personas, salimos por 114 €, con botella de agua también.
Muy buen servicio de mesa, como era de esperar. Copas Spiegelau. El pan es una selección en la que puedes elegir de tres o cuatro tipos.
Los servicios son también de destacar, porque aparte su diseño, su amplitud, su "lujo", tienen en el lavabo de fuera del detalle de una cestita con cepillito y pasta de dientes, algo que no he visto en ningún otro sitio.
Un restaurante que sin duda es lo mejor ahora en Gijón.

etiquetas: cocina asturiana, lugar con encanto, vino

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