El sitio es precioso, el servicio muy bueno.
Pedimos carpaccio de langostinos y pissaladière para compartir. Buenísimo.
Después rodaballo a la plancha, que no me entusiasmó pero el ratatouille estaba buenísimo.
De postre crumble de manzana. Impresionante.
Salimos a 50 euros por barba con dos entrantes para compartir, segundo, postre y café. Aunque es cierto que pedimos dos botellas de vino.
Para terminar el sumiller nos ofreció una copa de champagne.
Volveré
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