Coincido con Ignacio en casi todo aunque sí que es un bar con bastante encanto y de los que no quedan ya muchos en Alcalá (el Hidalgo, el Nino, y alguno más) El sitio tiene solera, por no decir mierda, y una infinidad de aperos y demás cacharrería colgada del techo. Tiene un buen rollo y el servicio es amistoso. Para ir en grupos a tomar algo. El superpincho moruno es imprescindible.