Después de leer bastantes críticas favorables me decidí a ir al salón a por mi cambio de look. Tenía hora a las 17:15h y me atendieron a las 17:25h, primer punto a su favor, no como en otra pelus que te atienden como mínimo a los 45 minutos de haber llegado. Me atendió todo el tiempo una chica majísima que se llama Elena, segundo punto a su favor: te atiende todo el rato el mismo y así evitas explicar 15 veces lo quieres que te hagan. Llevaba fotos con el corte y el color que quería pero no fue necesario enseñarlas porque Elena me entendió perfectamente. Yo iba dispuesta a aclararme más el pelo con tinte o mechas pero la chica me dijo que como mucho un baño de color porque debía dejar descansar un poco a mi pelo, tercer punto a favor: en lugar de intentar clavarme unas mechas o tinte, que son mucho más caros, no lo hizo. Me sirvieron un té mientras esperaba a que hiciera efecto el baño de color y de ahí a cortar y secar sin cepillo ni nada, con las manos y el 7 minutos estaba listo y no parecía que acaba de salir de la pelu. Cuarto punto a favor, con todos los productos que tenían en la pelu en ningún momento intentó venderme ninguno. Y, por último, el momento temido: a pagar. Total con un champú de Sebastian que yo misma le pedí: 99€, me pareció que estuvo muy bien de precio. Está claro que no es de las pelus más baratas en las que he estado pero el trato, el resultado y el sitio merecen mucho la pena.
El local es muy moderno y ponen musiquilla chula todo el tiempo. También hay un perro que me pareció que era la mascota de la pelu porque iba y venía como Pedro por su casa.
Vuelvo seguro y la recomiendo tanto para cambio de look como para cualquier cosa.
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