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<m> Santutxu 1 2
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Local con encanto y muy acogedor. Solo funcionan con menú degustacion, pero eso no es mucho problema ya que tienen alternativas para los platos que no te gustan. La calidad es excelente y creo que no tiene nada que envidiar a los locales con más nombre de la ciudad. El servicio es fenomenal, te asesoran en todo momento y están muy atentos. La carta de vinos muy bien seleccionada y amplia. Un restaurante que todo bilbaíno debería visitar al menos una vez. El unico pero...que no puede decirse que sea barato.
dicky lo descubrió en septiembre de 2008
Invitados por Jose Mari y Luis y sus repectivas acudimos a este templo gastronómico situado en una de las zonas más bonitas (y algo canallas) de Bilbao.
El menú degustación es la opción que se te presentan y si no te gusta alguno de sus propuestas tienen un plan B que se te ofrece. Pero en realidad no hace falta y salvo que seas alérgico a alguno de los ingredientes todo está magnifico.
Propuestas en minimal plenas de sabores, bien elaboradas y con un servicio atentísimo en un restaurante con una decoración bella y con un espacio entre mesas que permite la intimidad y la charla.
Gran carta de vinos y cavas que fueron, asimismo, excelentemente seleccionados por nuestros anfitriones. Un lujo. para repetir si el bolsillo nos lo permitiera.
La única pega en un Bilbao de tragones quizás que las raciones hagan un menú no demasiado rotundo y atascabuches pero pedir eso en un sitio así quizás sea ofender al cocinero y a su filosofía.
tiene: 200 sitios, 40 descubiertos, 24 contactos, 11 seguidores
Un sitio casi escondido, en uno de los lugares más temidos por la gente de bien de Bilbao (como anécdota, unos camareros de una conocida cafetería del centro, que no sabían nada del restaurante, nos desaconsejaron mucho el ir, al decirles nosotros la dirección). La verdad es que ese muelle, enfrente del desangelado Mercado de la Ribera, deprime un poco, y la sorpresa es encontrar un restaurante gastronómico por esos lares. Pero la verdad es que cuando cruzas la puerta y subes la escalera y llegas arriba, todo cambia, y el lugar parece estar en otra parte, en mitad del campo, vete a saber...
Menú cerrado en torno a los 50 €. Lara, la maître, se mostró primero amable y luego nada, al final ni nos despidió, y eso que sólo había dos mesas más esa noche, algo incomprensible.
El menú de ese día (hace algún tiempo) consistía en:
Bonito confitado con calabaza y cous-cous de coliflor
Ostra Gillardeau (que cambiamos por Foie con sardina y haba de cacao en trozos y regaliz)
Morcilla cremosa, patata y frutos secos (deliciosa)
Bacalao al Club Ranero
Lechón confitado con crema de manzana
Melón a la vainilla con sorbete de yogur y pimienta rosa
Chocolate, ron, anís, café (minimalismo excelso)
Buena carta de vinos, como era de esperar en un sitio así, pero precios algo subidos: optamos por Maior de Mendoza 2005, un estupendo albariño; y dos copas de Valserrano 2005, D.O. Rioja, más dos copas de Itsasmendi para el postre, un buen vino dulce de la tierra.
Un restaurante que merece la pena que sea más conocido, porque hoy por hoy es una de las mejores opciones en Bilbao, que necesitaba de un rincón así. Lástima que la ubicación no acompaña mucho; y el servicio de sala necesita un cambio, porque ese estiramiento es algo que echa para atrás.
de Garcia Santos:
En su segundo año, Álvaro Garrido, que desde sus inicios asumió un proyecto muy personal y coherente, que se concreta en un local curioso frente al mercado de La Ribera en el que únicamente ofrece un menú degustación, que admite algún cambio, ha superado todas las dificultades que suponen los inicios y la exclusividad, para asentar una de las mejorcitas cocinas de Euskadi. Repetimos, una de las más talentosas y sólidas propuestas culinarias del país. Hasta tal punto esto es así que sí con antelación concierta un menú ideal, con las ocho o nueves especialidades del chef, comerá mejor que en muchos tres estrellas Michelín.
Álvaro capitaliza grandes virtudes. Tiene una cabeza sobresalientemente amueblada. Posee un proverbial don del buen gusto, que plasma en sabores elegantes y armónicos siempre inmaculados, originales y complejos. Todo ello sustentado en un inmenso fondo de cocina. Articula con una clarividencia asombrosa. Demuestra una certeza y una regularidad inquebrantables. Su convicción, su sencillez, su talento...nos sitúan en el arte y ante un artista. A sus 32 años demuestra una madurez de la que sólo hacen gala los seres privilegiados, los llamados a ser un número uno.
En su primer año ganó adeptos con platos tan nobles, virtuosos e imaginativos como la ostra forrada en traslúcida lámina de tocino con velouté del mismo marisco y juliana de ruibarbo; como el foie gras cocido en cerveza negra con berenjena al jengibre y sopa de pan de centeno; y como la gulesca morcilla de puerro con pimientos morrones confitados, puré de patatas, reducción de vino tinto, frutos secos, hongos y pan crocante.
El segundo calendario ha supuesto la apoteosis. Nunca deberían faltar del menú exquisiteces tan cerebrales y placenteras como el mejor plato de huevo de la cocina en España: yema de oca en salazón con pencas de acelgas al azafrán, aire de las hojas y gelatina de Martini Blanco. Un monumento a la cebolla roja de Zalla: puré, confitura al vino tinto, anillas fritas caramelizadas, gajos cuasi crudos y migas crocantes de galleta Streusel. El “risotto” de calamar, tan solo dados del cefalópodo semi crudos y calientes, nadando en una sopa del mismo animal con notas dulces, ácidas y picantes, que denotan confitura de limón, pimentón de Espelette, semillas de albahaca y raifon, no merece otra consideración que la de genialidad. La ostra Gillardeau con riñones de cordero ahumados, láminas de castañas y dátiles resulta de una manjarosidad y carnosidad apabullantes. Desgarrador carácter el del hígado de rape a la diabla con mojama, juliana de manzana y merengue de apio. La molleja de ternera asada con crema de pan de especias y miso, anguila ahumada y café no puede ser más perfecta en la difícil ciencia de compensar contraposiciones fortísimas.
48003 Bilbao. Muelle Marzana, s/n. Tel.: 944795938. E-mail: mina@restaurantemina.es
Cierra: Domingos y las noches de lunes y martes. Ultima semana de julio y las dos primeras de agosto.
Precio: 60/70 €. Menús degustación: 50 €.
1.- Vieira con chipirones y jugo de carne a las especias
2.- La cebolla de Zalla
3.- Huevo de oca con acelgas
4.- Foie gras cocido en cerveza negra con berenjena al jengibre
tiene: 13 sitios, un servicio descubierto, un seguidor
Precioso restaurante a orillas de la ría, con un encanto especial, con una decoración agradable. Merece la pena visitarlo.
Carta de vinos extensa. La atención del personal muy profesional te va guiando durante el viaje gastronómico y en la elección del vino. Platos elaborados con gusto y creatividad.
La pega: te tienes que ceñir al único menú degustación que ofrecen. No hay más. De todas las veces que he ido, en el menú degustación siempre hay uno o dos platos que no me dicen demasiado. Teniendo en cuenta que las raciones y los platos no son muy abundantes y lo elevado del precio, prefiero ir a otro sitio que pagando lo mismo disfruto del total del menú.
Creo que merece la pena visitarlo porque el sitio es especial, pero el precio me parece elevado teniendo en cuenta que sales con hambre y que siempre te meten algún plato que te deja indiferente.
tiene: 16 sitios, 2 descubiertos, un contacto,
la zona es bonita si quitamos que la gente el viernes por la noche se dedica a beber a escasos metros del local.
el sitio es agradable con mesas anchas y sillas comodas. el servicio educado y amable aunque escaso, y por ello tuvimos que esperar un rato largo entre plato y plato.
en lo culinario, solo tienen un menú en el que eso si, si lo pides, puedes cambiar el plato que no sea de tu agrado, o, el ingrediente del que seas alérgico. buena presentación, buena elaboración, tal vez comida algo destemplada, por lo la tardanza mencionada anteriormente.
comentaré aquellos platos que me marcaron positivamente y de los que guardo un buen recuerdo.
la merluza de pincho al pil pil, realmente buena y el cordero sobre cama de boletus muy bueno igualmente. de los platos intermedios diré que eran buenos pero no me llamaron la atención.
los postres son un tema aparte ya que eran una auténtica pasada. en especial uno que llaman cafe,platano y té...o algo así. una explosión de sabores muy lograda!
soy de los que piensa que una cena buena sin más con un buen postre, marca más que si este fuese malo.
2 menús, botella de agua mineral, media de alvariño; 135 euros.
un poco subido de RCL.
un saludo!
tiene: 9 sitios, 4 descubiertos,
Menú degustación muy rico. Raciones pequeñas pero sabrosas.
Muy buena relación calidad-precio.
Una pega el día que estuvimos es que una salsa se repetía en dos platos de la degustación, pero por 50 euros no se disfrutan de tantos sabores y una presentación de los platos como aquí.
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descubierto por:
dicky