Bastante regulero.
Primero nos sacan una caña caliente, les pedimos que nos la cambien y nos traen un botellín de cerveza, también caliente. Se lo decimos al camarero y ni se inmuta, le da igual que esté caliente. Y por supuesto nos la cobran.
Las pizzas muy sosas, y sobre todo no valen lo que cuestan. Apenas ingredientes, dan la impresión de ser simples margaritas con "algún" tropezón.
Primera y última vez.
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