Fui a Serrano 41 porque había escuchado cosas muy buenas sobre la discoteca y he de confesar que lo primero que sentí al entrar fue una pequeña decepción. Entramos directamente en el piso de abajo, y la verdad es que la sala no es nada del otro mundo. La planta de arriba sí que tiene una decoración mucho más cuidada.
A medida que avanzaba la noche me fui dando cuenta de cual es el encanto de Serrano 41 y al final de la noche mis amigos y yo coincidíamos en que era la noche más divertida que habíamos pasado en mucho tiempo. Musicón para bailar y un ambientazo increíble, desde eso solemos ir bastante. Si vas no te dejes engañar por la primera impresión.
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