Me gusta el tempo, la decoración, el té (el chai con leche), la música -por supuesto....-, los conciertos en el sótano.
El de Fertile Ground fue bueno, bueno, buenísimo.
No me gusta el camarero borde, la corriente polar en invierno, que me intenten timar con la entrada a los conciertos, los baños, las copas de garrafón a precio de lujo asiático.
Ahora mismo está en reformas así que... opinión en pause.
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