Ten Con Ten
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<m> Serrano 4
LA CESTA DE RECOLETOS La Cesta, cocina de mercado en la calle recoletos
La Cesta es un bar restaurante en la calle recoletos que hemos creado un equipo formado por, entre otros, los responsables de Santceloni, restaurante de dos estrellas Michelin...
Auténtico BBB (Bastante Bisturí y Botox)
82 sitios, 150 seguidores, 17 descubiertos
Segunda visita, en esta ocasión convidado por un compadre del gimnasio (las dos veces que he estado me he encontrado a medio Reebok Sports Club, parece que hubiésemos cerrado nuestro restaurante y firmado un convenio con Ten Con Ten).
Me sigue pareciendo que se come muy bien, que la ubicación es cojonuda y que el local es muy bonito. A mediodía y entre semana se mejora mucho en la atención y en la tranquilidad de la comida porque están bastante menos agobiados (y esto es reseñable, porque la atención el fin de semana no es buena, y por eso no le doy cinco estrellas. No es de recibo que parezca que te quieran echar desde que pones el culo en la silla cuando vas a dejarte 50 o 60 pavos por comer o cenar. Aprovecho también la ocasión para comentar que la atención telefónica cuando vas a hacer reservas es pésima: con prisa, sin interés y despersonalizada, la tía que atiende me recuerda a las telefonistas de las pelis del año la pera).
Eso sí, pregunté por el tema mesas para fines de semana y sigue habiendo más cola que en la de acreedores de Bankia.
Y como siempre, mucha alegre cuarentona. Que vivan las maduras, los cuarenta son los nuevos treinta, he dicho.
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Me siento frente a la pantalla y casi siento vergüenza de poner un solo dedo en el teclado. No puedo escapar de la sensación, casi certeza, de que escribir sobre Ten con Ten, a estas alturas de la película, es un poco como lo de los Yankees yla máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial, que para cuando quisieron descifrar los códigos ya estaban colgados en Google.
Ahora bien, que nadie pretenda hacerme pasar por un desinformado de la actualidad gastronómica madrileña, ni por un laggard cualquiera de la moda culinaria de esta nuestra Villa y Corte (lo segundo lo será, al menos, hasta que la Leti le eche el guante al trono, después de eso, veremos). Querer, llevaba queriendo cenar aquí desde diciembre de 2011. Cenar, he conseguido cenar el pasado viernes (no, no estás errando e cálculo. Son, efectivamente, tres meses y medio de cola para reservar!!!).
Aviso para navegantes que, tras leer esta crítica quieran conocerlo (dudo que quede nadie, creo que he sido el último de todo Madrid en ir), pedí esa misma noche mesa “para cuando hubiese” (porque pretender que te la den el día que tú quieras es como pedirle un milagro a cualquier dios que no sea nuestro todopoderoso Hacedor Cristiano), y me la han dado para FINALES DE JUNIO!!!
Y claro, partiendo de esta premisa la primera pregunta que absolutamente todo el mundo, sin excepción, te hace es, no podría ser de otro modo, ¿está justificado todo ese tiempo de espera?
La respuesta, puedo afirmar con rotundidad y sin miedo a equivocarme es un radical e inamovible NO. Y decir que no es perfectamente compatible con pensar que es un muy, muy, muy buen sitio y con otorgarle cinco estrellas o un 9 sobre 10 (de ahí el título de esta crítica).
He comdo en (casi) todo tipo de sitios a lo largo de mi vida: muchos restaurantes con una y dos Estrellas Michelín (con tres, para mi desgracia, no), otros tantos que sin tenerla sí la merecen, algunos que cuando estuve no la tenían y posteriormente la obtuvieron y unos pocos en los que ocurrió todo lo contrario. He conocido bares, baretos, tascas y mesones, hamburgueserías y pizzerías, trattorias y chinos, japoneses, franceses, indios, libaneses y de absolutamente todos los tipos.
Y nunca, nunca, nunca, me ha parecido que ninguno de ellos pudiese justificar tres o cuatro meses de espera para obtener una reserva. Ni siquiera creo que uno. Entiendo que en un garito, uno muy bueno y muy de moda, puedas no encontrar mesa un lunes para un viernes. Incluso con un par de semanas de antelación me parecería medio razonable.
Eso me parecería, hasta cierto punto, entendible en un Kabuki Wellington, un Diverxo, un Akelarre, un Etxanobe o un Atrio. Pero es que no te pasa!!! (el único sitio del que haya oído algo semejante es de el difunto Bulli, pero claro, también es cierto que abrían cuatro ratos cada siglo y medio…).
Así que, el hecho de que haya más de un tercio de año de espera para poder cenar en un gastrobar, bueno, pero un puto gastrobar a fin de cuentas, quiere decir que el mundo se ha vuelto gilipollas.
Y digo que es el mundo el que se ha vuelto gilipollas porque, después de todo, la cola interminable no se la saca el dueño de la manga, sino que la generamos los clientes yendo como borregos, en tropel y como si no fuese a haber día de mañana, al mismo sitio.
Pero bueno, hechas estas reflexiones que a mí me encantan y que nadie se lee, hablemos del sitio, que es un gran sitio.
Los santos varones (y que aquí se den por inclusas las santas hembras, porque yo hablo español, no zapateroñol) que tengan la infinita bondad de leerme a menudo, sabrán que odio la mayor parte de los gastrobares (que no el concepto de gastrobar en sí, porque me parece muy interesante).
Pues bien, este es uno de los muy pocos de Madrid que sí ha dado con la tecla. Han conseguido un punto de equilibrio bastante razonable entre las cenas sentadas, las copas “de charla”, el picoteo informal y la última fase de “musica-a-toda-leche-y-la-peña-se-viene-arriba).
Diría que los únicos gastrobares de Madrid que me gustan son, por este orden: 10con10, La Cesta de Recoletos (aunque me parece más un restaurante normal), Boggo y, a cierta distancia Whitby (y alejándose). Tomate, Luzi Bombón, Le Cabrera, etc., etc. etc. me parecen unos engendros abominables y unos finstros pecadores de la pradera. Jarl.
La ubicación es cojonuda, tienen aparcacoches y el local es una chulada. Con una mesa muy bonita a la entrada (la mejor del garito) que parece que está en una frutería de esas del Barrio de Salamanca en las que dan ganas de comerse todo, una barra enorme, algunas mesas altas y un comedor al fondo que está bastante chulo.
La comida es muy buena, no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que esto es algo así como la versión menos cara (no confundir con barata) de El Paraguas, uno de los mejores restaurantes que operan hoy en Madrid.
El servicio es correcto, y para el cisco que tienen montado son incluso agradables, pero no dan abasto (deberían meter 2 o 3 personas más por lo menos). El único fallo imperdonable es que no tienen donde guardarte el abrigo, lo cual en invierno es algo más que una putada, además de una falta de sentido común, por su parte, que asusta.
Toda la carta es apetecible, “llama”, y eso es lo mejor que creo que puedo decir sobre los platos de cualquier sitio. Todo lo que lees es sugerente, y todo lo ves pasar con destino a otras mesas confirma las sensaciones que el papel te adelanta. Es completa y hay de todo. De la de vinos no puedo decir nada porque no la vi.
Las raciones están en algún punto indeterminado entre correctas y generosas. No son la leche, pero tampoco puedes decir simplemente que cumplen.
Cenamos cuatro personas (de buen comer) y con cinco platos/raciones y un postre nos quedamos satisfechos:
CROQUETAS DE TIGRE: con auténtico felino de Bengala cazado con lanza… o eso pensé al leerlo. Qué puta manía de poner cosas así, es como esa moda de las pseudoperiodistas del corazón de decir “nos informan de Zarzuela”. Si te informan de Zarzuela, te están dando información sobre un canto lírico menor. Y si te informan desde LA Zarzuela, te están contando qué pasa en la casa del Rey. Pues lo mismo, que me digan que son de mejillón, porque claro, luego me llevo una desilusión que no veas… Ahora en serio, con buenos trozos de mejillón, buena bechamel y buen rebozado. REQUETEBUENAS.
RISOTTO (SIN ARROZ) CON TRUFA: ¿sin arroz? Eso es una negación de la naturaleza del plato, una religión sin Dios, un partido sin balón. Pues bien, es posible, muy posible. Usan sémola y está COJONUDO.
HAMBURGUESA DE PIXÍN: más bien diría que filete ruso de pixín (rape en astur/bable). Con un empanado finito. RIQUÍSIMA.
MOUSSAKA DE BERENJENA: cremosa, suave y sabrosa. MUY BIEN.
CARRILLADA: en mi pueblo carrilleras. Lo más flojo de los cinco platos. En salsa, ricas, pero no al nivel de los demás platos. CORRECTAS.
CHOCOLATE A LA REINA: para fans del chocolate. MUY RICO.
Todo esto con 8 copas de verdejo (mala idea, suman 30 pavos, por esa pasta te atizas una botella de un riesling o un albariño mejor, segurísimo) y tres gin-tonics (Martin Millers y GVine, todos con Fever Tree, creo recordar) 180 pavos con propina (45 € por culo), un precio más que correcto para un sitio así, posiblemente el sitio más de moda de toda España.
Notas de color: 1. Marichalar, uno de mis putos ídolos, arrastrando la pata chula por allí (hecho un pincel, un brazo de mar, como los chorros del oro, por supuesto).
2. Composición de la clientela: 20% jóvenes pijos; 20% divorciadas (algunas buenorras, otras menos…) tipo “Mármara” y 60% ejecutivos y empresarios forrados, disfrazados de Nanín el del Real Madrid con sus putas/amantes/novias/mujeres-paralelas 700 años más jóvenes que ellos.
La Cesta de Recoletos La Cesta, cocina de mercado en la calle recoletos
La Cesta es un bar restaurante en la calle recoletos que hemos creado un equipo formado por, entre otros, los responsables de Santceloni, restaurante de dos estrellas Michelin...
sugerencia
Visitado el 28/03/13
Voy por partes:
Comida: sin duda excelente. En la línea de El Paraguas, mi mujer se pidió Musaka de Berenjenas y Manitas de Cerdo; yo me tomé Arroz Fukushima ( arroz frito con pato estilo chino ) y Manos, Patas y Morros, un clásico de la casa. Todo absolutamente excelente. Decir que al maitre le extrañó mi segundo plato, ya que se trata de un exquisito guiso para tomar con cuchara que al parecer la gente se lo pide al mediodía. Yo me lo tomé de noche y no dejé ni rastro, y cuando vuelva repetiré seguro. De postre tarta Ten con Ten, una especie de tarta de cuajada, muy buena. Carta de vinos: amplia, variada y a un precio contenido ( un Les Terrases, de precio medio en tienda 25 eur, aquí con IVA 38 eur, y así en general todo ). Correcto servicio del vino, dejando la botella en la mesa, pero pendientes de servir en todo momento, limpiando la botella para que no deje marca en el mantel.
Servicio: lo que más nos preocupaba vistos los comentarios, ya que con el tema de la comida, siendo de los de El Paraguas, estaba claro que no iba a haber problema. Pues bien, el servicio es más que correcto, y para un sitio con tanta gente, se puede calificar de buen nivel. La comida se sirve en su punto y sin esperas, los camareros son agradables y el maitre muy atento. Lógicamente, no es un servicio que se pare a charlar con el cliente, pero es educado y amable.
Sala: moderna y elegante, con el espacio aprovechado al máximo, pero aún asi, agradable.
Gestión de reservas: otro tema que genera discrepancias; llamamos el lunes 25 para reservar para cualquier noche de Semana Santa. La chica que nos atendió nos comentó amablemente que para viernes y sábado están completos para los próximos 2 meses, pero para el jueves 28 había sitio a las 10,30 " con una posible pequeña espera hasta las once menos cuarto". OK. No problem. Allí estaremos. Llegado el día como no teníamos nada que hacer, nos presentamos a las 10,15 hs. Nos dirijimos a la persona encargada de las reservas ( juraría que la misma que nos atendió por teléfono ) y nos dijo " me acaba de quedar una mesa libre, si quieren los siento ya" Pues adelante, con lo cual tampoco hubo espera ninguna.
Ambiente: fashion, cool, o como demonios se le llame ahora. Excelente. Salvando las distancias, me recordó al Tao de New York y al Budha Bar de Dubai. Gente moderna, con ropa y bolsos caros, pero no pijos rancios como p.ej. en el Mentidero de la Villa. Decir que al ser jueves de semana santa se notaba que, como nosotros, había mucho turista, tanto nacional como extranjero. Nos tocó cerca de la barra, con lo que la música, por cierto muy buena, se oía alta pero sin aturdir. La música me parece un recurso muy adecuado para los lugares con mucha gente, ya que en lugar de oir griterío, se escucha una estupenda música.
El secreto del éxito: buena comida, buena decoración, buena música, buenos vinos a precios razonables, más que correcto servicio, ambiente moderno y buen precio; no me extraña que haya que reservar con 2 meses de antelación los fines de semana.
Resumen: por todo lo comentado le pongo 5 estrellas y espero volver ( habrá que ir reservando... )
Se me olvidaba: todo lo dicho, más 1 caña, 2 cafés y un G¨Vine con tónica, 150 eur.
¿Y de comida?.
Sin acritud, eh!
Bien, reconozco que se me ha ido un poco la mano con la extensión de la crítica, pero lo referentre a la comida está descrito en primer lugar. Al fin y al cabo, la comida es lo primero !
Saludos !
Pues tienes toda la razón. No lo había leído.
Micota micota es un restaurante con una cocina original a la brasa
EL SITIO MÁS PIJO Y DE MODA DE ESPAÑA; Y SE COME BIEN AUNQUE ES MUY CARO
448 sitios, siguiendo a uno, 314 seguidores, 66 descubiertos
Sin duda alguna Ten con Ten, de los mismos del Paraguas, es el sitio más de moda y más pijo no solo de Madrid sino que me atrevo a asegurar que de toda España. La primera vez que fui era un domingo a mediodía e iba con mis padres. El ambiente ese domingo era gente de 50 años o más, abuelas con sus nietos, gente del PP del Barrio Salamanca de toda la vida. Sinceramente, no podía ser ambiente más pijo y a la vez más pereza.
La segunda vez que he visitado Ten fue un jueves por la noche. Os aseguro que es digno de ver el ambientazo que había, sobre todo en la zona de la barra que es donde a partir de las 11 empiezan a poner musicón. Brutal el ambiente. Haciendo una media diría que la edad son 40 año. Sinceramente, no puede haber ambiente más pijo y además ese ambiente solo se puede ver en Madrid y en el Ten ya que este tipo de pijería solo existe en Madrid. La pijería en Barcelona o cualquier otra ciudad (a excepción quizás de Sevilla, con una pijería muy similar a la madrileña) es totalmente diferente tanto en la forma de vestir, de comportarse, de hablar…Nosotros en Madrid porque estamos acostumbrados pero llevas al Ten a un amigo, digamos de Cuenca, y joder puede alucinar en colores, al mismo nivel que si viera a un jodido extraterrestre.
En mi opinión, el ambiente es bastante pereza pues es bastante mayor (es frecuente ver mesas con abuelas de 80 años y otras con familias y niños pequeños, otras con divorciad@s, etc) y excesivamente pijo pero si tienes 40 años, eres pijo y tienes ganas de marcha, Ten es el sitio perfecto. Por tanto, para una cena de amigas/os que cumplan esos requisitos, no existe en España un sitio mejor. Prueba de ello es que para fin de semana se tarda 2 meses en conseguir mesa.
No obstante, en las mesas altas de la entrada, donde yo pensaba que no admitían reservas, sí se puede reservar y con una antelación razonable de una-dos semanas.
La última vez que he ido ha sido un lunes, y más de lo mismo: lleno hasta la bandera. No es el ambiente de un jueves pero para ser lunes es el restaurante más ambientado de Madrid con diferencia.
Volviendo a lo que es el Ten con Ten, nada más entrar tienes unas mesas altas y la barra. Abruma un poco la entrada pues sorprende verlo tan jodidamente lleno. El jueves que fui a cenar, llegué a las 9, y mientras esperábamos queríamos tomar algo en barra y fue imposible de la cantidad de gente que había ya a las 20:30.
Esta zona de la entrada es la mejor si quieres estar en el meollo del ambiente, pero a la vez es la más agobiante porque está petadísimo por lo que puede ser incómodo comer en las mesas altas. No obstante, yo vuelvo con unos amigos en un par de semanas y he reservado en las mesas altas para estar en todo el barro. Es además en esta zona donde suena el musicón, animándose incluso alguna gente a bailar (normalmente señoras megapijas de 40 años que se desmelenan tras haber bebido 3 copas de vino blanco). Si sabes a lo que vas, esta zona es lo mejor.
Cuando llegas a pedir tu mesa, verás que hay una lista eterna de reservas! Yo alguna vez me he acojonado pensando que habían apuntado mal la reserva pero no, es que puede que tu reserva esté en la hoja nº 3.
Y es que el Ten tiene varios salones, todos ellos con mesas normalmente muy apiñadas. Tenemos el salón del fondo a la izquierda, sin duda el más solicitado pues desde ahí ves todo el ambiente; luego tenemos el salón del fondo a la derecha y que está abierto también a la zona de barra, siendo este quizás la mejor opción para una cena sentados pero a la vez metidos en el meollo. Esta zona a su vez comunica con otros salones que sin duda son los más aburridos de todos pues hasta ahí ni llega la música ni ves el ambiente de barra. Fue aquí donde cené yo las 2 últimas veces y está bien para poder charlar en plan tranquis pero te sientes un poco fuera del verdadero ambiente.
En estos salones interiores aviso que hay algunas mesas bastante juntas.
Respecto al servicio, en un 90% sudamericano (a ver cuánto tarda en saltarme a la yugular típico de izquierdas por decir que los camareros son sudamericanos) es algo malo, con ciertos fallos que me parecen imperdonables en un sitio de este nivel.
Para empezar, en una ocasión que fui con amigos y éramos los más jóvenes del salón no nos hacían tanto caso como a las demás mesas con gente de 50 o 70 años; de hecho mientras al resto les pusieron aceitunas de aperitivo, a nosotros nada. Yo entiendo el miedo que puede tener un camarero a una señora de 70 años que a la mínima le monta un pollo de 3 pares de cojones, pero vamos que eso sea a costa de no hacernos caso, cuando además la cuenta de mi mesa seguramente dobla a la mesa de las señoras de 70 años….pues no me parece bien.
Otro fallo que es más típico de restaurante de tercera división, es que retiren los platos cuando hay gente que aún no ha acabado su plato. Es una falta de educación inaceptable. Qué costará esperar a que todos hayan acabado de comer para retirar los platos.
Otro fallo más es la historia de siempre con el vino que te lo ponen en una hielera a tomar por el culo y cada vez que quieres servirte tienes que avisar a la camarera….Qué costará poner la hielera pegada a mi mesa….
Pasando ya a la comida, que casi parece lo menos importante de esta historia, hay que decir que en Ten con Ten se come bastante bien pero a unos precios muy altos lo que le convierten en un sitio demasiado caro.
Yo he probado:
Croquetas de tigre (11 €). Son unas 8 minicroquetas que están buenas pero sin ser nada especial.
Arroz frito con zamburiñas (16 €). Estaba muy rico y la ración está bien de tamaño. Arroz con pato Fukushima (18€). Un buen arroz como si fuera de un restaurante chino de nivel.
Vieiras picantes (20 €). Muy muy buenas aunque no vienen muchas.
Cordón Bleu (22 €). Pese a ser un filete rebozado con jamón y queso, está bueno pero antes hay en la carta mil cosas más apetitosas.
Tacos de atún rojo a la mostaza (25 €) que en mi opinión están muy buenos pese a no ser buena época de atún. Ración grande.
Raya ten con ten (17 €) que pese a ser el plato más barato de la carta me gustó mucho pues su sabor y la salsa que lo acompañaban estaba muy ricos.
Steak tartar (25€). Gran sorpresa! Me encantó!
Hamburguesa de rabo de toro o de cordero (18). Viene solo la carne, sin pan, y merece la pena.
Ceviche de bogavante (25). Realmente al llevar el jugo del ceviche, uno no distingue mucho si es bogavante, langosta o corvina. Está rico de todas formas.
Hamburguesa de pixin (18). Rica pero un poco pesada, como que cansa…
Cochinillo (24). Otra sopresa, muy bueno.
Coño, y es que prácticamente todo está bueno. Nada es espectacular, eso que quede claro, pero todos los platos tienen un nivel más que aceptable, incluso notable.
De postre, todos a 7€, un muy buen arroz con leche, una riquísima tarta/flan de queso (tarta ten con ten) y una buena tarta de manzana. Más flojo el postre de isla flotante.
De beber, os recomiendo un albariño Paco&Lola a 22€ la botella. Los cocktails están a 10-12 euros, y son correctos, y las copas van de los 10 a los 15 euros.
Por tanto, el precio del Ten con Ten es muy relativo. Una cena buena, con vino, un cocktail y una copa, 70-80€ no te los quita nadie. Una cena con vino pero sin copa, saldrá a 60€. Y una cena sin vino y de picoteo en la barra, por 35€ puede salir.
En resumen, que dentro del concepto restaurante con ambiente y de moda, se lleva un 10 absolut). Pero dentro del concepto restaurante-comida-servicio, no se lleva más de un 7 a lo mucho.
muy bueno el análisis pijil. Como sevillana me he reído bastante con la comparación. Sí, realmente el "Rafi" de Sevilla y el de Madrid suelen ser muy afines. Me repele más el primero que el segundo, desde luego :)
la única diferencia entre el pijo sevillano y el madrileño (al margen del acento, claro está) es el grosor de la patilla, por el sur son muy del estilo Juan José Padilla. Se come muy bien, aunque a la gente le encante decir lo contrario (sin conocerlo) por el mero hecho de que la clientela no vaya con unas esparco y el polo de fernando alonso. y ojito al nivel de las maduras.
ver comentario completoy, por cierto, muy de acuerdo. para empezar, la mujer que coge el teléfono no puede ser más seca y desagradable. si no le gusta trabajar en españa tenemos 6 millones de personas deseando hacerlo. que aprenda de Punto MX, que también lo tienen hasta las tetas para reservar y la atención por teléfono es exquisita. Y esto lo extrapolo a todo el servicio de TenConTen, que parece que te quieren echar de la mesa a toda leche. En Punto MX tb hay doble turno de mesa y son encantadores y no te meten prisa.
ver comentario completo
Jaja, yo no me quería sobrar pero va, me ánimo. El típico pijo sevillano de patillas, Castellanos de antaño, dockers, típica camisa a medida y jersey de pico pereza y belstaff, con cortijo pero màs pelado que una rata, me repele a niveles cósmicos. Claro que el típico pijo madrileño estirado que considera el resto de España como "de provincia", no se queda corto.
Debo reconocer que hoy he vuelto a llamar para reservar otra mesa en Ten y la chica ha sido muy amable, quizás Gonzalo te hayan hecho caso, jejé. Eso no quita que el servicio en sala sea muy malo.
pues puede que lo hayan mejorado. mi última experiencia fue en diciembre para una cena que finalmente tuve que cancelar y cada vez que llamé me recordaban a esas telefonistas de las pelis de los 60 que estaban ya aburridas de pinchar llamadas.
La cocina del Ten con Ten es muy buena, de calidad y el servicio es impecable.
Esta siempre lleno y hay un publico joven.
La pega que le veo es que hacen de todo para que cenes rapido para servir a otra mesa; de hehco cuando llamé para reservar me dijeron que ibamos a tener la mesa hasta las 10.30 (de 21.00)...es verdad que no te hechan de la mesa si estas hasta las 10.45 pero se siente un poquito la presión...
Hay muchos sevillanos queridos amigos que llevamos traje de Hugo Boss, zapatos clarks,corbatas de Pedro de Hierro y un suave aroma Adolfo Dominguez.
No metamos a todos los sevillanos en el mismo saco.
ahhhhh
y no llevo patilla
La Cesta de Recoletos La Cesta, cocina de mercado en la calle recoletos
Sorprendente decoración
46 sitios, 15 siguiendo, 7 seguidores, un sitio descubierto
Hablar de Ten con Ten es hablar de colas interminables para conseguir mesa. Es hablar de meses de espera. Y de pereza, mucha pereza...¿qué justifica esperar meses para comer o cenar?
Pues bien, ayer caí por casualidad y de una manera divertida. Un amigo con el que había quedado a comer en otro sitio, me dijo cuando llegué que se le había olvidado que tenía una comida en el Ten con Ten, pero no sabía con quien. Yo no entendía nada, me explicó que le había avisado la agenda de la cita, pero no recordaba cuando lo había agendado. Así que me dijo que le acompañase. Y allí nos fuimos...al Ten con Ten.
La entrada es muy discreta, subiendo unas pocas escaleras y tras una cortina de terciopelo, una señorita nos preguntó por nuestra reserva. Mi amigo le contó la historia y le dijo que le contara los nombres de las reservas de las 15.00. Ninguno de los nombres le resultaba conocido. Echamos una mirada a la barra. Una enorme barra rectangular abarrotada de gente y mucho ruido...y allí estaba la persona con quien había quedado. Un hindú que estaba tomando de aperitivo su gin tonic. Aclaramos la confusión y finalmente, tras unas cuantas cuantas anécdotas más, acabamos comiendo en la barra mi amigo y yo.
Pedimos todo para compartir: verduras a la sartén (prácticamente crudas), arroz frito con marisco (bueno) y moussaka de berenjenas (rico). De beber dos cervezas. 75 euros en total.
La cantidad de comida, bien. La calidad, bien. El precio alto en relación con la calidad y la cantidad. El servicio, bien. El ambiente muy bien. Un lugar muy bien decorado, acogedor y muy muy muy animado. Merece la pena dejarse caer para ver gente guapa (se echa tanto de menos últimamente) y para cambiar la monotonía y tristeza que nos invade en la calle. Impresionante la cantidad de copas y cócteles preparados por minuto.
Micota micota es un restaurante con una cocina original a la brasa
Moda moderna del norte
292 sitios, 12 siguiendo, 24 seguidores, 80 descubiertos
Hijo de "El Paraguas" e igualmente con toque moderno y creadores del norte. Para empezar:
1-Comida: De acuerdo a lo esperado
2-Atención: Por encima de lo esperado
3-Mesa: Por encima de lo esperado. Servilleta y mantel de tela
4-Presentación: Por encima de lo esperado
5-Emplazamiento: Por encima de lo esperado
6-Servicio: Por encima de lo esperado
7-Calidad/Precio: De acuerdo a lo esperado. 65 por persona
Entrando en detalle. Reserva a las 15:30 de un viernes plagado de gente en las mesas altas de las entrada. Música bonita de fondo, y camareros sin parar atendiendo los aperitivos y/o comidas de la entrada. En mi caso, grupo de 7, me había encargado de reservar y fui puntual esperando al resto en la barra tomando algo mientras disfrutaba de los cacahuetes bañados en wasabi, los irregulares trozos de queso parmesano y las galletitas; todo exquisito para hacer boca. Ya en la mesa, tomamos unos entrantes para compartir: 2 raciones de croquetas (tigre y faisán), pequeñitas, ricas pero no como Echaurren (estoy muy bien acostumbrado a estas). Para seguir 2 raciones de risotto de semola con trufa (riquísimo, el sabo y la textura) y para terminar con los entrantes pulpo de pedreira asado (bueno pero no espectacular como se esperaba, ración no muy generosa por 16 euros con patatitas pero el más flojo de los entrantes en mi opinión).
De segundos tomamos platos variados como la hamburguesa de pixin (rape), original pero creo que me equivoqué eligiendo este plato aunque me ayudó para llegar mejor al postre. El resto de platos: solomillo de buey, taco de atún rojo y pez mantequilla. Todos con muy buena presentación y en el nivel esperado. De postre fue fácil, recomendé el bocado de arroz con leche y por ello pedimos 6 postres iguales; la alternativa estuvo marcada por la tarta TEN CON TEN, de queso (típica de Asturias también y muy rica). Para terminar unas infusiones y cafés para todos. Nos bebimos dos botellas de Tondonia del 2004, de Bodegas López Heredia a poco más de 30 euros cada una.
Servicio y atención muy buenas, y sobremesa agradable en una mesa redonda para 7.
En resumidas cuentas, lo recomiendo pero no para ser un asiduo del mismo debido al elevado precio. Le ha robado sin duda protagonismo a su progenitor y desde luego es un MUST para tomar copas a la entrada las cuales decoran con gominolas.
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Después de intentar reservar 400 veces, al final pude ir un dia a comer.
La primera reflexión es, merece tanto la pena como para tener una lista de espera de 3 meses?, para mi NO
El sitio es muy, muy bonito de los restaurantes más bonitos que he comido en Madrid
El servicio atento, pero lento, con esa manía de ponerte el vino fuera de la mesa, si es así, hay que estar completamente pendiente de servir ya que sino te encuentras con la copa vacia.
Y la comida???, pues me esperaba más
Una empanada de pitu (9€), muy buena, para mi de lo mejor de la comida
Croquetas, ni fu ni fa, correctas
Hamburguesa de Pixín, (18€) no me gustó nada, el plato estaba recalentado, y no era más que un amalgama de masa sin ningún sabor, insípido, Rollo de bonito,(20€) otra masa compata, donde el bonito se intuye nada más, nada que ver con un rollo de bonito en Asturias, no estaba malo, pero no lo volvería a pedir.
Buenísima la carta de vinos, con muchas opciones, con diferentes precios para todos los gustos, y una buena relación calidad precio en general.
De precio en torno a 45€-50€
Resumiendo, merecería la pena si se pudiese reservar de forma nomal, pero para esa lista de espera realmente no
A mi me gustaría saber personas como estas de donde proceden, de la pata del cid? Este restaurante tiene una calidad excelente, la relación calidad precio es muy buena y además hay buen ambiente. A la gente que no le gusten los sitios pijos simplemente que no vayan.
Curioso que alguien con 2 opiniones pretenda dar lecciones, majo si no te gusta mi opinión es cosa tuya, pero por lo menos respétala, yo si respeto tu opinión, haz tu lo mismo, que no es tan dificil, de verdad
Un saludo
Ya no es que sea aberrante que le digas a la gente que pueda o no pueda hablar… dar o no dar su opinión sobre un sitio… o decir lo que a cada uno le de la gana ! Es que se lo estas diciendo a un opinador como Ratatouille que lleva aquí dados unos 300 servicios durante más de 3 años y al que tú (a la vista está) no vas a igualar en tu #%$()? vida en mesura y generosidad !!!
En serio Nachete… ¿de donde tas escapado?
Edulis cocina creativa, moderna y cosmopolita
Ahora entiendo el éxito de este restaurante
2,057 sitios, 96 siguiendo, 125 seguidores, 1,302 descubiertos
Octubre 2012:
Local lleno hasta la bandera, demasiado ruido para nuestro gusto.
Comida de 8 comensales, en una mesa muy pequeña, que conseguimos reservar, porque habían una anulación...
Al lado de los baños hay un pequeño reservado para unas ocho personas.
Cocina excelente, de calidad y con temperatura apropiada, muy sorprendente que con tantísima gente, todos los platos, primeros y segundos, fuesen perfectos.
Servicio prudente.
Salimos a unos 75€ por cabeza con un buen vino.
Para nosotros muy recomendable, lo difícil es conseguir mesa...
El incansable Ten con Ten!
206 sitios, 15 siguiendo, 11 seguidores, 2 descubiertos
La semana pasada volví a ir a ten con ten, por primera vez desde que he empezado a escribir en 11870. No me voy a expandir mucho ya que creo que está casi todo dicho por los demás usuarios.
Todas las veces que he estado me quedo absolutamente sorprendido de que no falla jamás. Ni en la comida, ni en el ambiente, siempre divertido y siempre lleno. Además, a diferencia de lo que opina alguno que otro por aquí, si no te pasas con las bebidas (que si que son muy caras), ten con ten es sorprendentemente barato.
En cuanto a lo que pedir, realmente no se falla con nada, pero después de haber probado muchos de los platos de la carta, personalmente de primero me quedo con el risotto de semola con trufa (ojo, es pasta no arroz, pero está increíble) y de segundo con la hamburguesa de rabo de toro, simplemente espectacular!
Restaurante Teatriz Multiespacio gastronómico y social, construido en un antiguo teatro, donde descubrir la alta cocina
Restaurante - discoteca de Madrid
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Actualización septiembre 2012:
Estuve el pasado viernes cenando, tras haber reservado con una semana y media de antelación una mesa para seis. Los tiempos de espera para cenar el fin de semana se han reducido notablemente, posiblemente por el hecho de que hayan ampliado el local, creando otros comedores en paralelo y a la derecha del salón principal. Estas nuevas salas están igualmente bien ambientadas, ofreciendo, quizá, un clima algo más íntimo y bastante apropiado para grupos. No obstante, yo sigo prefiriendo infinitamente cenar en la zona principal de siempre, y es una cuestión de gusto personal ya que a mí, en concreto, me gusta protagonizar y ser testigo en primera línea de lo que pasa en los locales que se salen un poco de lo normal bajo la premisa de que si busco intimidad, no voy a buscarla a un restaurante de moda. Aunque he notado algunos cambios que indicaré después, la tónica sigue siendo el súper buen ambiente y "megabuenrollo" generalizado, en un clima bullicioso que mezcla principalmente dos tendencias: la primera es la del estudiado desenfado similar a mezclar ropa low cost con chanclas y bolsos de Prada de 2000 euros y, la segunda, la de la sofisticación sin paliativos, al más puro estilo "antes muerta que sencilla y, sí, mi cartera es de Jimmy Choo". Y, entre col y col, bastantes lechugas, porque ahora Ten con Ten parece que se ha convertido en la meca de todo el mundo que viene de visita a Madrid lo cual, por otra parte, me parece perfecto, porque nos garantiza a los que vivimos aquí un lugar siempre ambientado y con pretensiones, para aquellas ocasiones un poco especiales en las que se busca algo de glamour. En mi último comentario ya apunté que Ten con Ten, además de ser un restaurante, era un bar de copas, y que se podía dar únicamente este último uso. Durante un tiempo fue maravilloso disfrutar de este secreto, que te permitía disfrutar del mejor pub de copas de Madrid, sin tener que pagar a la fuerza una cena de mínimo 40 euros –insisto, mínimo-. Pues bien, ahora, cuando ya es un secreto a voces, en vez de un bar de copas voy a llamarlo discoteca, porque a penas se puede ya ni pasar por la zona de la barra y porque, a eso de las doce y media o una de la mañana, pegan un subidón espectacular a la música, supongo que para recordar a los que hemos cenado que es la hora del baile. Hace tiempo, cenabas, y después ibas a la barra a tomar la copa, porque la zona estaba muy bien ambientada. Hoy no. Hoy tener mesa es como haber pagado un reservado en la zona VIP de una súper discoteca, y, por supuesto, no se te va a ocurrir irte al gallinero a sufrir, pegándote codazos, pudiendo pedir a un camarero sin agonizar en el intento. Cuando vuelva dentro de otros seis u ocho meses os cuento mis nuevas impresiones. Actualización marzo 2012:
Además de seguir suscribiendo todo lo anterior sólo quiero reforzar el concepto de Ten con Ten como lugar de copas, y no tanto como restaurante: puedes ir perfectamente después de haber cenado en otro sitio, dadas las dificultades para reservar mesa allí. Con toda garantía afirmo que es el sitio más pijo del momento para este propósito, y podría apostar que todos los allí presentes han sido usuarios habituales de Gabana, que ahora da paso a nuevas generaciones. El público es ya entrado en edad: digamos que los de treinta y largos, serían los más jóvenes.
He tenido ocasión de cenar allí en el mes de diciembre de 2011, tras haber reservado con dos meses de antelación o así. Ya conocía el local cuando era Il café di Roma y ya entonces era bastante espectacular (hablo del local, porque en cuanto al sitio era un timo). Cuando fui, al igual que todo el mundo, estaba súper intrigada y emocionada por ir y… Efectivamente, quedé cautivada nada más entrar. Qué sitio tan increíblemente ambientado y chulo. Creo que no hay otro igual en Madrid. Con independencia de que hayan tenido mogollón de ayuda por la asistencia de famosos, es que el sitio es alucinante. En la entrada hay una barra con unas mesas altas pero grandes, y a esta zona se puede acceder sin reserva para comer o para tomar copas. Nosotros fuimos un viernes y estaba hasta arriba de gente también en esta zona. Es un sitio animado, de ambiente bullicioso e íntimo, perfecto para una date, para cenar o comer con tus padres, o para ir con amigos. Para grupos de amigas o singles, por ejemplo, la zona de la entrada también está más que bien para acudir al sitio como bar para tomar unos mojitos o unas copas. De hecho, en la carta ofrecen algunos cocktails y la gente se queda, bien en la mesa o en la zona del bar a tomarse una copita. El ambiente es muy pijo, y el público bastante heterogéneo en cuanto a edad, pero yo creo que esto último le aporta y le da cierta “vidilla”. La comida está bien. Sería la versión low cost de El Paraguas, el restaurante de Jorge Juan (típico restaurante bastante “fino” y de toda la vida, un poco de padres –en el que podrías presentar a tus padres y a tus suegros
Micota micota es un restaurante con una cocina original a la brasa
Junio 2012 "¡Qué agobio de sitio!"
Definitivamente no es mi sitio. Sobre su descripción, servicio y fama poco tengo que aportar a lo reiteradamente descrito en otros comentarios. Sólo decir que el salón del fondo me pareció el espacio más agradable y tranquilo y en él, afortunadamente, fue donde cenamos. Éramos siete personas y comimos francamente bien. Compartimos cuatro primeros seguidos de los correspondientes segundos. Desde el imaginativo gazpacho de aperitivo de la casa, hasta, en mi caso, la hamburguesa de pixín que pedí de segundo (que denota la procedencia asturiana de la casa, cualidad que les debe de dar igual a muchos habituales) todos los platos nos gustaron, la hamburguesa de rabo de toro todo un rico invento.
En cuanto a bodega, tres botellas del aceptable Rueda Chamelín y una de Marqués de Vargas en precios acordes con el lugar.
Al final con un postre y sin copas el asunto se puso en 328€ a 47€ por persona. Precio razonable.
O sea, el local agradablemente decorado, la comida buena y la bebida en precios. Pero no vuelvo, a no ser que me convoquen de manera ineludible, porque a mis años ya se me han pasado las ganas de ir a lugares en donde me encuentro a gente que me ha costado mucho tiempo perder de vista y en donde el garigoleo éste de andar mirando a ver quien está y quien no está y cómo está es lo que prima muy, pero que muy, por encima de comer bien en compañía de unos amigos. ¡Hombre, que vas al baño y parece que estás desfilando por la pasarela Cibeles! ¡Qué agobio de sitio! Desde luego si quiero darme un chute de pijoterío ya tengo mis sitios, entre los que no va a estar el Ten con Ten. _____________________________________________
Diciembre 2011 "Media copa de cava sin burbujas"
Por fin entramos en Ten con Ten en la parada de una tarde de compras. Me ha costado cambiarla por la que suelo hacer en Embassy ( 11870.com/pro/embassy ), pero todo sea por satisfacer nuestra curiosidad intelectual. Por lo tanto reconozco que esta es una opinión muy de alcance, limitada a las observaciones de media hora de barra.
El local está bastante vacío, lo pueblan un par de mesas altas y varias personas alrededor de su barra circular. Tardamos bastante en ser atendidos, los camareros están desaparecidos en algún combate. Mientras, observamos la acumulación de vasos y copas usados que ocupan buena parte del perímetro interior de la barra. Es un pésimo detalle que habla por sí solo de la incapacidad o desidia de quien esté a los mandos en ese momento. Por fin aparece un camarero al que pedimos dos copas de cava, nos sirve un Agustí Torelló Mata Brut Reserva, no es un mal cava, pero en esta ocasión se convierte en pésimo por dos razones: Primera, la botella, que estaba abierta y tapada con un tapón de presión, había perdido buena parte de su fuerza y segunda, sirven la copa hasta la mitad ¿Por qué ya tan pocos camareros saben cual es la medida de líquido que debe de contener la copa para cada tipo de bebida? ¡El cava se sirve hasta algo menos del borde de la copa!: Me parece que alguien dijo lo de un dedo y la mayoría entendió que era en vertical y no en horizontal. También puede ser que los dueños han dejado claro que hay que exprimir las botellas y los bolsillos. “Las medias copas” de ese líquido sin burbujas cuestan 5€ cada una.
Dejaremos para más adelante lo del comer en este lugar pero, desde luego, seguiremos tomando nuestra copa de cava en el muy cercano Embassy, por muy salón de té de abuelas que sea, pues sus camareros profesionales saben cómo servirlo y cuándo retirar la botella aunque no esté vacía.
No puntúo hasta tener una opinión de su cocina, pero como lugar para parada a media tarde queda descartado.
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Joer macho lo has clavado!!! hacia tiempo que no leia la descripcion de un garito de estos de moda de la manera que lo has expresado,mis felicitaciones amigo!!.
ver comentario completoEstuve hace varios meses ,eramos varias parejas y tengo poco que comentar con lo leido,me quedo con la comida que siendo de la casa matriz le doy un aprobado alto,por lo demas paso del pijerio de Madrid rancio y anticuado,para eso ya tenemos cuando nos podemos escapar Londres,Paris o Lisboa,ambiente cosmopolita donde los haya y no este pais que parece seguimos anclados en el siglo XIX.
hace 10 meses
A las de tipo Mármara solo las dejan entrar en el Mármara, je, je.
El servicio del Ten Con Ten muy precipitado al menos por la noche... in my opinion (The Good Wife)
hace 6 meses
excelente apreciación como siempre, señor López
hace 6 meses
Ten con Ten No es un sitio pijo, ni de pijos, lo es de quien lo frecuenta con una cierta asiduidad porque tiene unos euros, no demasiados, para tomarse una copa o pagarse una cena con una cierta recurrencia y, a fuerza de ir, se ha hecho reconocible a quienes manejan el tinglado. Además, deberá ser un abrazafarolas dispuesto a participar en el juego éste del ver y dejarse ver y, por supuesto no ir en chancletas, con una traje de 99,90€ ya vale. Sitios pijos eran Tartufo (para jóvenes) o Balmoral (para mayores) si el asunto iba de copeo. Y si vamos de comer, lo son Horcher en plan lujo, la Nonna en plan italiano o hasta el contiguo Embassy. Y por supuesto El Real Club de la Puerta de Hierro, pero para ir a éste tienes que ser socio.A ver si no nos liamos con el asunto. Creo que Gonzalo estará de acuerdo.
ver comentario completohace 6 meses
Mmm... estoy de acuerdo y a la vez discrepo. Los sitios que menciona Globez, como Horcher o El Club Puerta de Hierro me parecen más bien de "gente bien" (que no "gente de bien", al menos no necesariamente) que de "pijos". No obstante no quería yo al hablar de "pijos" en la crítica rascar tan profundo sobre los usos, posibles y hábitos de los auténticos pijos, sino dar más o menos una idea de la estética de la fauna del local (creo que cuando nos hablan de un joven pijo todos podemos imaginarnos un arquetipo similar en un 90%). En cualquier caso hay de todo, como en botica. Conozco mucha gente "de la noche" que visten como dandys, les abren las puertas de todos los vip y les dan las mejores mesas en los restaurantes y después son todo humo (que creo que es a mucha de la gente que se refiere Glóbez) del mismo modo que conozco gente que frecuenta esos mismos garitos (tipo TenconTen, Luzi, Tomate, etc.) y que podrían enterrarnos, ellos y/o sus padres, en dinero a nosotros y nuestros descendientes. Ojo, del mismo modo que conozco gente que vive en casas impresionantes en las mejores zonas y son socios de clubes más exclusivos y que van dejando tras de sí pufos de proporciones bíblicas porque todo eso les cayó en una herencia que ellos no pueden mantener, en lo económico, pero que se ven obligados ("nobleza obliga") a mantener por temas sociales y de imagen.
ver comentario completoNo conviene generalizar (y tiene huevos que yo diga eso).
hace 6 meses