Madrid > restaurantes cocina de mercado en Madrid > Ten Con Ten > opinión de Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

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Lo que dice Gonzalo Sáenz de Miera Bolado sobre Ten Con Ten en Madrid.

dice:

Auténtico BBB (Bastante Bisturí y Botox)

82 sitios, 150 seguidores, 17 descubiertos

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Segunda visita, en esta ocasión convidado por un compadre del gimnasio (las dos veces que he estado me he encontrado a medio Reebok Sports Club, parece que hubiésemos cerrado nuestro restaurante y firmado un convenio con Ten Con Ten).

Me sigue pareciendo que se come muy bien, que la ubicación es cojonuda y que el local es muy bonito.

A mediodía y entre semana se mejora mucho en la atención y en la tranquilidad de la comida porque están bastante menos agobiados (y esto es reseñable, porque la atención el fin de semana no es buena, y por eso no le doy cinco estrellas. No es de recibo que parezca que te quieran echar desde que pones el culo en la silla cuando vas a dejarte 50 o 60 pavos por comer o cenar. Aprovecho también la ocasión para comentar que la atención telefónica cuando vas a hacer reservas es pésima: con prisa, sin interés y despersonalizada, la tía que atiende me recuerda a las telefonistas de las pelis del año la pera).

Eso sí, pregunté por el tema mesas para fines de semana y sigue habiendo más cola que en la de acreedores de Bankia.

Y como siempre, mucha alegre cuarentona. Que vivan las maduras, los cuarenta son los nuevos treinta, he dicho.

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Me siento frente a la pantalla y casi siento vergüenza de poner un solo dedo en el teclado. No puedo escapar de la sensación, casi certeza, de que escribir sobre Ten con Ten, a estas alturas de la película, es un poco como lo de los Yankees yla máquina Enigma en la Segunda Guerra Mundial, que para cuando quisieron descifrar los códigos ya estaban colgados en Google.

Ahora bien, que nadie pretenda hacerme pasar por un desinformado de la actualidad gastronómica madrileña, ni por un laggard cualquiera de la moda culinaria de esta nuestra Villa y Corte (lo segundo lo será, al menos, hasta que la Leti le eche el guante al trono, después de eso, veremos). Querer, llevaba queriendo cenar aquí desde diciembre de 2011. Cenar, he conseguido cenar el pasado viernes (no, no estás errando e cálculo. Son, efectivamente, tres meses y medio de cola para reservar!!!).

Aviso para navegantes que, tras leer esta crítica quieran conocerlo (dudo que quede nadie, creo que he sido el último de todo Madrid en ir), pedí esa misma noche mesa “para cuando hubiese” (porque pretender que te la den el día que tú quieras es como pedirle un milagro a cualquier dios que no sea nuestro todopoderoso Hacedor Cristiano), y me la han dado para FINALES DE JUNIO!!!

Y claro, partiendo de esta premisa la primera pregunta que absolutamente todo el mundo, sin excepción, te hace es, no podría ser de otro modo, ¿está justificado todo ese tiempo de espera?

La respuesta, puedo afirmar con rotundidad y sin miedo a equivocarme es un radical e inamovible NO. Y decir que no es perfectamente compatible con pensar que es un muy, muy, muy buen sitio y con otorgarle cinco estrellas o un 9 sobre 10 (de ahí el título de esta crítica).

He comdo en (casi) todo tipo de sitios a lo largo de mi vida: muchos restaurantes con una y dos Estrellas Michelín (con tres, para mi desgracia, no), otros tantos que sin tenerla sí la merecen, algunos que cuando estuve no la tenían y posteriormente la obtuvieron y unos pocos en los que ocurrió todo lo contrario. He conocido bares, baretos, tascas y mesones, hamburgueserías y pizzerías, trattorias y chinos, japoneses, franceses, indios, libaneses y de absolutamente todos los tipos.

Y nunca, nunca, nunca, me ha parecido que ninguno de ellos pudiese justificar tres o cuatro meses de espera para obtener una reserva. Ni siquiera creo que uno. Entiendo que en un garito, uno muy bueno y muy de moda, puedas no encontrar mesa un lunes para un viernes. Incluso con un par de semanas de antelación me parecería medio razonable.

Eso me parecería, hasta cierto punto, entendible en un Kabuki Wellington, un Diverxo, un Akelarre, un Etxanobe o un Atrio. Pero es que no te pasa!!! (el único sitio del que haya oído algo semejante es de el difunto Bulli, pero claro, también es cierto que abrían cuatro ratos cada siglo y medio…).

Así que, el hecho de que haya más de un tercio de año de espera para poder cenar en un gastrobar, bueno, pero un puto gastrobar a fin de cuentas, quiere decir que el mundo se ha vuelto gilipollas.

Y digo que es el mundo el que se ha vuelto gilipollas porque, después de todo, la cola interminable no se la saca el dueño de la manga, sino que la generamos los clientes yendo como borregos, en tropel y como si no fuese a haber día de mañana, al mismo sitio.

Pero bueno, hechas estas reflexiones que a mí me encantan y que nadie se lee, hablemos del sitio, que es un gran sitio.

Los santos varones (y que aquí se den por inclusas las santas hembras, porque yo hablo español, no zapateroñol) que tengan la infinita bondad de leerme a menudo, sabrán que odio la mayor parte de los gastrobares (que no el concepto de gastrobar en sí, porque me parece muy interesante).

Pues bien, este es uno de los muy pocos de Madrid que sí ha dado con la tecla. Han conseguido un punto de equilibrio bastante razonable entre las cenas sentadas, las copas “de charla”, el picoteo informal y la última fase de “musica-a-toda-leche-y-la-peña-se-viene-arriba).

Diría que los únicos gastrobares de Madrid que me gustan son, por este orden: 10con10, La Cesta de Recoletos (aunque me parece más un restaurante normal), Boggo y, a cierta distancia Whitby (y alejándose). Tomate, Luzi Bombón, Le Cabrera, etc., etc. etc. me parecen unos engendros abominables y unos finstros pecadores de la pradera. Jarl.

La ubicación es cojonuda, tienen aparcacoches y el local es una chulada. Con una mesa muy bonita a la entrada (la mejor del garito) que parece que está en una frutería de esas del Barrio de Salamanca en las que dan ganas de comerse todo, una barra enorme, algunas mesas altas y un comedor al fondo que está bastante chulo.

La comida es muy buena, no podía ser de otra forma teniendo en cuenta que esto es algo así como la versión menos cara (no confundir con barata) de El Paraguas, uno de los mejores restaurantes que operan hoy en Madrid.

El servicio es correcto, y para el cisco que tienen montado son incluso agradables, pero no dan abasto (deberían meter 2 o 3 personas más por lo menos). El único fallo imperdonable es que no tienen donde guardarte el abrigo, lo cual en invierno es algo más que una putada, además de una falta de sentido común, por su parte, que asusta.

Toda la carta es apetecible, “llama”, y eso es lo mejor que creo que puedo decir sobre los platos de cualquier sitio. Todo lo que lees es sugerente, y todo lo ves pasar con destino a otras mesas confirma las sensaciones que el papel te adelanta. Es completa y hay de todo. De la de vinos no puedo decir nada porque no la vi.

Las raciones están en algún punto indeterminado entre correctas y generosas. No son la leche, pero tampoco puedes decir simplemente que cumplen.

Cenamos cuatro personas (de buen comer) y con cinco platos/raciones y un postre nos quedamos satisfechos:

CROQUETAS DE TIGRE: con auténtico felino de Bengala cazado con lanza… o eso pensé al leerlo. Qué puta manía de poner cosas así, es como esa moda de las pseudoperiodistas del corazón de decir “nos informan de Zarzuela”. Si te informan de Zarzuela, te están dando información sobre un canto lírico menor. Y si te informan desde LA Zarzuela, te están contando qué pasa en la casa del Rey. Pues lo mismo, que me digan que son de mejillón, porque claro, luego me llevo una desilusión que no veas… Ahora en serio, con buenos trozos de mejillón, buena bechamel y buen rebozado. REQUETEBUENAS.

RISOTTO (SIN ARROZ) CON TRUFA: ¿sin arroz? Eso es una negación de la naturaleza del plato, una religión sin Dios, un partido sin balón. Pues bien, es posible, muy posible. Usan sémola y está COJONUDO.

HAMBURGUESA DE PIXÍN: más bien diría que filete ruso de pixín (rape en astur/bable). Con un empanado finito. RIQUÍSIMA.

MOUSSAKA DE BERENJENA: cremosa, suave y sabrosa. MUY BIEN.

CARRILLADA: en mi pueblo carrilleras. Lo más flojo de los cinco platos. En salsa, ricas, pero no al nivel de los demás platos. CORRECTAS.

CHOCOLATE A LA REINA: para fans del chocolate. MUY RICO.

Todo esto con 8 copas de verdejo (mala idea, suman 30 pavos, por esa pasta te atizas una botella de un riesling o un albariño mejor, segurísimo) y tres gin-tonics (Martin Millers y GVine, todos con Fever Tree, creo recordar) 180 pavos con propina (45 € por culo), un precio más que correcto para un sitio así, posiblemente el sitio más de moda de toda España.

Notas de color: 1. Marichalar, uno de mis putos ídolos, arrastrando la pata chula por allí (hecho un pincel, un brazo de mar, como los chorros del oro, por supuesto).

2. Composición de la clientela: 20% jóvenes pijos; 20% divorciadas (algunas buenorras, otras menos…) tipo “Mármara” y 60% ejecutivos y empresarios forrados, disfrazados de Nanín el del Real Madrid con sus putas/amantes/novias/mujeres-paralelas 700 años más jóvenes que ellos.

etiquetas: aparcacoches, bueno, calidad, cocina de mercado, dos turnos, matures, moda, pijo, servicio atolondrado

guardado en mis listas: Comida, Copas

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manutorrejon

Joer macho lo has clavado!!! hacia tiempo que no leia la descripcion de un garito de estos de moda de la manera que lo has expresado,mis felicitaciones amigo!!.
Estuve hace varios meses ,eramos varias parejas y tengo poco que comentar con lo leido,me quedo con la comida que siendo de la casa matriz le doy un aprobado alto,por lo demas paso del pijerio de Madrid rancio y anticuado,para eso ya tenemos cuando nos podemos escapar Londres,Paris o Lisboa,ambiente cosmopolita donde los haya y no este pais que parece seguimos anclados en el siglo XIX.

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hace 10 meses

Francisco Lorenzo

A las de tipo Mármara solo las dejan entrar en el Mármara, je, je.
El servicio del Ten Con Ten muy precipitado al menos por la noche... in my opinion (The Good Wife)

hace 6 meses

Rosalía Martínez (Piti)

excelente apreciación como siempre, señor López

hace 6 meses

Globez Lopez

Ten con Ten No es un sitio pijo, ni de pijos, lo es de quien lo frecuenta con una cierta asiduidad porque tiene unos euros, no demasiados, para tomarse una copa o pagarse una cena con una cierta recurrencia y, a fuerza de ir, se ha hecho reconocible a quienes manejan el tinglado. Además, deberá ser un abrazafarolas dispuesto a participar en el juego éste del ver y dejarse ver y, por supuesto no ir en chancletas, con una traje de 99,90€ ya vale. Sitios pijos eran Tartufo (para jóvenes) o Balmoral (para mayores) si el asunto iba de copeo. Y si vamos de comer, lo son Horcher en plan lujo, la Nonna en plan italiano o hasta el contiguo Embassy. Y por supuesto El Real Club de la Puerta de Hierro, pero para ir a éste tienes que ser socio.A ver si no nos liamos con el asunto. Creo que Gonzalo estará de acuerdo.

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hace 6 meses

Gonzalo Sáenz de Miera Bolado

Mmm... estoy de acuerdo y a la vez discrepo. Los sitios que menciona Globez, como Horcher o El Club Puerta de Hierro me parecen más bien de "gente bien" (que no "gente de bien", al menos no necesariamente) que de "pijos". No obstante no quería yo al hablar de "pijos" en la crítica rascar tan profundo sobre los usos, posibles y hábitos de los auténticos pijos, sino dar más o menos una idea de la estética de la fauna del local (creo que cuando nos hablan de un joven pijo todos podemos imaginarnos un arquetipo similar en un 90%). En cualquier caso hay de todo, como en botica. Conozco mucha gente "de la noche" que visten como dandys, les abren las puertas de todos los vip y les dan las mejores mesas en los restaurantes y después son todo humo (que creo que es a mucha de la gente que se refiere Glóbez) del mismo modo que conozco gente que frecuenta esos mismos garitos (tipo TenconTen, Luzi, Tomate, etc.) y que podrían enterrarnos, ellos y/o sus padres, en dinero a nosotros y nuestros descendientes. Ojo, del mismo modo que conozco gente que vive en casas impresionantes en las mejores zonas y son socios de clubes más exclusivos y que van dejando tras de sí pufos de proporciones bíblicas porque todo eso les cayó en una herencia que ellos no pueden mantener, en lo económico, pero que se ven obligados ("nobleza obliga") a mantener por temas sociales y de imagen.

No conviene generalizar (y tiene huevos que yo diga eso).

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hace 6 meses

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