Un 10
Hacía mucho mucho tiempo que no salía de un restaurante tan satisfecho. Una pena que me pille a 700 kms.... porque la experiencia fue fenomenal. Un sitio inesperado en un pueblo tan pequeño‚ muy bonito‚ muy bien decorado y muy acogedor. Con una atención muy amable y con ganas de explicar todo con tranquilidad y con una cocina mezcla de catalana y moderna espectacular. Probamos unos níscalos de temporada muy buenos‚ unas gambas rellenas de mil cosas buenísimas (estiraban la gamba como si fuera un carpaccio crudo y luego con todo dentro‚ hacía un rollito) y unas manitas de cerdo mezcladas con cocochas a la bilbaina.
Probamos un vino muy bueno y el postre‚ una tarta de chocolate mezclada con helado de regaliz que estaba increíble.
Altamente recomendable. Comí como hacía mucho tiempo‚ se estaba de maravilla en el local‚ y costó aproximadamente 45€ por persona.
Roberto lo descubrió en November 2007








