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Aficionado a la (buena) gastronomía. Periodista de la vieja escuela. Me gusta escribir para compartir mis experiencias. Como de todo siempre que esté bueno. Alg...

Carlos Maribona

mostrando 7 sitios

Cocinandos

+34 987 07 13 78

de lo mejor de 2013

Calle de las Campanillas 1 León, León provincia, España

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Lo mejor de León

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Un restaurante moderno, minimalista, con la cocina completamente abierta al comedor y con Juanjo Pérez y Yolanda León interactuando continuamente con los clientes. Un restaurante con estrella Michelin que ofrece un menú por 39,80 euros, un precio creo que difícilmente superable.
No hay carta, sólo ese menú de mercado que cambia cada ocho o diez días. Aperitivo, cuatro platos y postre. Me han gustado especialmente el taco de salmón con guacamole y salsa de jalapeños (un plato que rinde homenaje a la gran experiencia que ambos tuvieron hace unos días en Punto MX), aunque le faltaba un poco más de picante; la sopa de níscalos con migas de tomillo y huevo a baja temperatura (excepcional la sopa y el toque de campo del tomillo); y un trozo de paletilla de cordero con guiso de trigo y mollejas. También un postre de castañas en diversas texturas con merengue de anís y flambeado todo con ron. Interesante carta de vinos, especialmente de la tierra, que presentan en un iPad. Buena bodega de vinos leoneses. Muy buena impresión general, y con una rcp imbatible.

listas: Castilla y León

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Mesón del Labrador

+34 980 66 46 53

de lo mejor de 2013

Doctor Corral, 27 Castroverde de Campos, Zamora provincia, España

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La caza en estado puro

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Cerca de 35 años lleva Cecilio Lera al frente de este Mesón, uno de los restaurantes de referencia en Zamora. En cocinas de Suiza, Francia e Italia desarrolló su pasión por la caza y ningún sitio mejor que su pueblo, Castroverde, en plena Tierra de Campos, para encontrar la mejor materia prima cinegética. Él la puso al alcance de su clientela: codornices, liebres, conejos, perdices, pichones, ciervo, corzo y jabalí. El regreso de su hijo Luis Alberto, excelente cocinero, al negocio familiar les permite ahora emprender nuevos proyectos como ese agradable hotelito con diez habitaciones junto al restaurante.
En el Mesón del Labrador no hay carta impresa. Se recitan las recomendaciones del día. Empezamos con entradas algo más innovadoras: puerros con bacalao y mayonesa de mostaza, empanadillas de pichón o huevo escalfado con morcilla zamorana, crema de patata y salvia. Estupendas las tres. Y luego un despliegue de platos de caza tan tradicionales como magníficamente resueltos. Cocina popular, la del campo, la de los cazadores, que se plasma en guisos con unos fondos llenos de sabor.
Delicadísimo el escabechado de conejo y codorniz; espléndidas las pochas con setas, con toques picantes; y aún mejores unas patatas con liebre. Lujo de otros tiempos las codornices de campo estofadas, las auténticas, que los Lera compran a cazadores locales. Y un fijo de la casa, el pichón de Tierra de Campos, de carne oscura, tierna, jugosa, y sabor intenso. Además de la caza, las setas siempre son excelentes. Hay también buenas carnes rojas y asados castellanos. Bodega con destacada presencia de vinos de Toro y de Ribera. En noviembre organizarán sus Jornadas Gastronómicas de la Caza, una buena oportunidad para acercarse a esta localidad zamorana a menos de 250 kilómetros de Madrid.

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El Rincón de Antonio

+34 980 53 53 70

de lo mejor de 2013

Rua de los Francos 6 Zamora, Zamora provincia, España

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Referencia zamorana

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Hace una década Antonio González, cocinero con tanta técnica como inquietudes, se lanzó a la aventura de abrir un restaurante de cocina moderna en pleno casco antiguo de una ciudad tan tradicional y fuera de los circuitos gastronómicos como es Zamora. González muestra siempre una continua evolución sobre la base de su técnica y de un acertado empleo del estupendo producto local. Como única pega, su tendencia al barroquismo en algunos platos.
De nuestra última comida allí, muy agradable la anchoa fresca con cerezas de Toro y queso zamorano, regado todo con aceite de oliva. Muy rico el gazpacho de queso de cabra y anchoas en salazón, recubierto con un sorbete hecho con los mismos ingredientes. El mejillón de roca al vapor con nabo, puré de colinabo y aceitunas negras es otro buen plato, aunque ya aparecen en él indicios de ese barroquismo, que llega a su máxima expresión con una ensaladilla a base de mayonesa, patatas, aceitunas y bacalao con berberechos naturales, lengua, macadamia y ajo zamorano. Demasiados ingredientes que confunden al comensal. Sin embargo, cuando predomina la sencillez sale lo mejor de esta cocina: espléndidos unos garbanzos de Fuentesauco al ajoarriero con hongos. Guiso excelente que confirma el acierto de lo sencillo. Lo mismo ocurre con un solomillo de cerdo de montanera con crema de higos y guindillas. Otro gran plato. Como postre, unas correctas cañas zamoranas rellenas de crema con sorbete de manzana. El restaurante cuenta con una excelente carta de vinos, en la que están prácticamente todas las bodegas de Toro y del resto de la región, con una completa oferta de champanes a buen precio.

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El Capricho

+34 987 66 42 24

de lo mejor de 2013

Paraje de la Vega s/n Jiménez de Jamuz, León provincia, España

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Templo para carnívoros

'me encanta, uno de mis favoritos' 'me encanta, uno de mis favoritos'

Uno de esos sitios que justifican el viaje. Por la A-6, al llegar a La Bañeza, salida 303, nos desviamos al pequeño pueblo alfarero de Jiménez de Jamuz. Allí está El Capricho, un templo de la carne. Su propietario, José Gordón, aprendió mucho sobre el vacuno en su trabajo como ingeniero agrícola y decidió montar este restaurante en una de las tradicionales bodegas subterráneas que abundan en la zona. José rastrea pueblos y aldeas, especialmente de Galicia y de Portugal, en busca de animales casi extinguidos, bueyes de trabajo, vacas con más de diez años, negocia con los propietarios, los compra y él mismo se ocupa del sacrificio, del despiece, de la maduración de la carne… Todo un espectáculo la cámara donde enormes piezas se van curando por un tiempo que oscila entre los 70 y los 90 días hasta alcanzar una mineralidad y un sabor inigualables. Carnes veteadas, bien infiltradas por la grasa, con un color impresionante.
Para abrir boca, fiambre de lengua y cecina, ambos de vaca. Excepcional esta última. Luego, el festival de la carne. Chuletas de auténtico buey o de vaca vieja que se despiezan ante el cliente y se sirve en platos calientes. Carne en su punto de parrilla, de profundo sabor, muy mineral, que hace rebañar hasta el hueso. Hay que venir hasta aquí para darse cuenta de lo que es la carne-carne. Para acompañar las chuletas, una sencilla ensalada elaborada con productos de las huertas de los pueblos vecinos. Incluso los postres caseros están a la altura, especialmente una riquísima leche frita. Para beber, buena bodega, especialmente de vinos de la tierra.

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Restaurante Asador la Botica

+34 983 83 29 42

de lo mejor de 2013

Plaza Mayor 2 Matapozuelos, Valladolid provincia, España

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La cocina del entorno

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En la plaza Mayor de Matapozuelos está LA BOTICA, un veterano asador que los hermanos Miguel Ángel y Alberto de la Cruz, los hijos del propietario, están convirtiendo en una de las referencias gastronómicas de esa provincia y de toda Castilla y León. Una cocina en la que lo vegetal se lleva a la máxima expresión, jugando especialmente con los productos de la zona (cultivados algunos como las remolachas, salvajes otros como varios tipos de cardos) y sacándole el máximo partido a los pinos, piñas y piñones que tanto abundan por allí. Auténtica cocina del entorno. Y junto a la línea moderna y de investigación de productos convive la cocina tradicional del asador. Ahí siguen el lechazo asado en horno de leña del que se ocupa el padre, Teodoro, maestro asador, y las manillas de cordero, los callos y tantos otros guisos populares. Tomamos el menú (50 euros por cabeza), en el que se incluyó algún plato tradicional. Para empezar, pechugas de codorniz que se aliñan con el zumo de un trozo de piña verde de pino que llega en el mismo plato y el cliente exprime directamente aportando un peculiar sabor entre ácido y resinoso, muy astringente. Siguieron unos arenques con láminas de remolacha blanca y roja y queso de oveja rallado. Personalmente me sobraba el queso, demasiado potente, que desequilibraba la armonía entre arenques y remolachas. Probamos también el que fue proclamado mejor plato vegetal de 2011, el "tocino" vegetal asado con boletus, tallos de remolacha blanca, brotes tiernos de cardo mariano y piñones. El cardo mariano es similar a la alcachofa en cuanto a su aspecto, aunque con espinas, y se utilizaba tradicionalmente para afecciones hepáticas. Seguimos luego con la morcilla de Matapozuelos, que elabora el carnicero local y que el chef prepara con patata y yema de huevo de corral para suavizarla. Riquísima. Mi acompañante pidió que le pusieran otra versión de la misma morcilla que figura en la carta, con cabello de ángel. Otra muy buena combinación. Además del mejor plato vegetal, De la Cruz tuvo también una de sus creaciones entre los 10 platos del año según la selección que un grupo de críticos hacemos para la revista Vino y Gastronomía: el guiso de garbanzos con hierbas de la zona(en la foto). Excelentes garbanzos castellanos que se guisan en un caldo rico en colágeno con boletus pinícola, de nuevo cardo mariano, pencas de cardillo silvestre, y hojas tiernas de collejas. Muy sabrosos. Lástima que algunos garbanzos llegaran rotos en el plato. Concesión a la tradición castellana las albóndigas de congrio guisadas con setas, plato potente. Y terminamos con un lomo de ciervo asado en una salsa intensa. En algún momento, creo que fue en este plato, el cocinero ralló piña verde por encima. Un menú que responde bien a su nombre: "producto rural, cocina local". De la sala se ocupa con profesionalidad Alberto, hermano de Miguel Ángel.

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El Lagar de Milagros

+34 947 54 80 91

Autovía A1 km 146 Milagros, Burgos provincia, España

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Para una emergencia

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Un asador de carretera con gigantesco comedor, casi siempre lleno. Sirve para una parada de emergencia si hay que comer algo camino del norte o regresando a Madrid. Pero si se queire comer buen asado es mejor detenerse en sitios cercanos como Aranda de Duero y sobre todo Lerma.

No es que el cordero esté malo, pero a diferencia de los buenos asadores de la zona no se hace al momento. Está hecho y se le da un golpe de horno antes de sacarlo a las mesas. Tiene buen sabor, pero no queda igual que recién hecho.
Lo que sí está muy rica es la morcilla de Burgos, y también los riñones de cordero, francamente buenos. La ensalada la sirven aguada.
Lo dicho, para una emergencia cuando tenemos que parar a comer y no queremos desviarnos de la misma autovía.

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El Ermitaño

+34 980 63 22 13

de lo mejor de 2013

Carretera Benavente - León km 1,2 Benavente, Zamora provincia, España

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Parada obligada

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La construcción de la autovía dejó a este restaurante de carretera un tanto apartado de la ruta más transitada. Pero viajando desde Madrid a Galicia o a Asturias, y viceversa, es parada casi obligada. Estamos ante uno de los mejores restaurantes no sólo de Zamora sino de toda Castilla y León, que luce una merecida estrella Michelin. Mérito de dos hermanos, Pedro Mario y Óscar Pérez, cocineros autodidactas que a comienzos de los años 90 tomaron el relevo de sus padres en el viejo mesón familiar. Su filosofía está clara: tradición y evolución de los productos y del recetario castellano-leonés. Y todo con el mérito añadido de hacerlo en una plaza y en una región donde no es fácil sacar adelante proyectos como este.
En la carta hay dos apartados bien diferenciados, uno con los platos de temporada y otro con los más tradicionales. Sobre esa misma base se ofrecen a diario dos menús. Uno que cambia con cada estación (55 €) y otro llamado Nuestra Cocina de Siempre (50 €), con las recetas que marcan la trayectoria de los hermanos Pérez, las que podríamos llamar sus clásicos. Ahí están los canutillos de cecina rellenos de hígado de pato y membrillo; el arroz de pueblo con chorizo, jamón, ternera y manitas de cerdo; el bacalao con manitas de lechazo; las chuletillas de lechazo con patata machacada al ajo y perejil; el solomillo de ternera a la sal de enebro… El menú Nuestra Cocina de Verano tiene un precio estupendo si tenemos en cuenta su amplitud y la abundancia de las raciones. De los que cuesta llegar al final incluso si se va con hambre. Empezamos con un aperitivo de queso zamorano en textura (en polvo) con almendra tierna que se acompañaba en un recipiente aparte con aceite de arbequina y especias. Como primera entrada, una magnífica sopa de tomate al aceite de oliva con pepino, bacalao, mejillón, calamar, percebe y alcaparrones en láminas. La segunda entrada me gustó menos: atún rojo marinado con anchoa, huevas, helado de quesos castellanos, tomate dulce y un pesto de olivas y piñones. Sabores potentes que se superponen unos a otros y despistan mucho. La siguiente entrada era el plato del menú, garbanzos de Fuentesaúco con ajetes, careta de cochinillo, trufa de verano, huevo campero y gambas. Todo perfectamente integrado en torno a la suavidad y la terneza de los garbanzos. Como pescado, un rape negro asado en especias con vieiras y pilpil de morros de ternera al aceite de pimentón. Perfecto el punto del rape, con el sutil sabor de las especias y el perfecto contrapunto de los morros. Y como carne, un cochinillo confitado a la naranja con su jugo y patatas al limón. Buen plato, con el añadido absurdo de una “mantequilla de cítricos” que aporta mucha grasa.
Dos postres veraniegos muy agradables. Refrescante y ligero el helado de manzana verde, pera en orujo, gelatina de regaliz y caldo de té negro. Con más empaque, el yogur de oveja con helado de chocolate blanco y una sopa ligera de vainilla, limón y tomillo. Comida muy satisfactoria, que se remata en la buhardilla del restaurante, un amplio y cómodo espacio donde se sirven los cafés y las copas y donde se puede fumar de manera relajada. El servicio de sala muy atento y profesional. Y la bodega, muy completa en lo que se refiere a vinos de la tierra, especialmente de Toro, pero también de todas las D. O. castellano-leonesas.

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