Un imprescindible en París
Le Jules Verne es un restaurante muy especial. A una ubicación única, a 125 metros de altura, en la segunda plataforma de la Torre Eiffel, une una cocina de gran nivel y un servicio excepcional.
Alain Ducasse dirige este restaurante desde el año 2007, y al frente de la cocina oficia Pascal Féraud, cocinero que ha pasado entre otros por el Louis XV, en Monte Carlo, L'Orangerie, en Los Angeles, o La Maison Blanche, en París.
La decoración del restaurante es de estilo industrial, con un claro predominio de metales en tonos oscuros como grafitos y negros; las sillas están forradas en pieles color cuero que junto con manteles de tela aportan calidez al restaurante.
Visita 20 de Diciembre de 2011
Al Jules Verne se accede por el pilar Sur de la torre. En un ascensor privado nos condujeron a la segunda planta donde fuimos acompañados a una mesa con unas vistas fantásticas. Cuando te reciben preguntado si hay algún problema porque nos den una de las mejores mesas, ya tienes la sensación que todo va a estar perfecto y así lo fue.
Nos ofrecieron un aperitivo, y optamos por sendos Kir Royal.
Buena mantequilla y unos palitos de pan de pipas.
La mejor opción para almorzar en el Jules Verne es el Menú Déjeuner, que por un precio de 85 euros permite elegir entre 3 primeros, 3 principales y 3 postres. En nuestro caso decidimos acompañarlo del maridaje de vinos propuesto.
Como amuse bouche nos sirvieron una crema de calabaza con bacon ahumado, croutons y espuma de mantequilla, que llegó templado a la mesa. Un aperitivo muy suave y con un sabor excelente.
Con los primeros nos sirvieron un Borgoña de 2009. Marsannay St. Urbain.
Huevo de gallina en molde, gold caviar y reducción de cangrejos de rio. Acompañado de champiñones, puerro, brioche (no muy bueno) y emulando una zanahoria, pastel de cangrejos. Buen entrante que perdía mucho al llegar templado.
Delicada veloutée de champiñones con tupinambo, foie gras y ala de pato rellena. Pura delicadeza, deliciosa la veloutée y genial el pato relleno. Como único pero debería haber llegado más caliente a la mesa.
Para los principales tomamos un Burdeos 2008. Chateau Moulin La Graviere.
Pintada rellena, trompetas de la muerte y castañas y salsa de crema ligera.
La única forma de superar este plato es que hubiera venido un poco más caliente. Después de comerla apetecía repetirla tras el aroma que impregna en sala al servirla a otra mesa. Simplemente sublime.
Venado estilo Grand-Veneur con verduras de invierno.
Sabor intenso. Deliciosa la salsa, reducción del jugo del venado.
Añadimos al menú un plato de quesos. Vino precedido de unos panes de nueces y de pasas. Se trataban de un brie Savarin, un queso de cabra, un comté y un roquefort. Los acompañamientos: pera, manzana, cebolla y jengibre.
El vino de los postres fue un Domaine du Souch - Jurançon. Cuvée de Marie Kattalin 2008.
Como postres elegimos los siguientes:
Fina tartaleta de chocolate y naranja con granizado de granada.
Delicioso y refrescante postre.
Savarin al Armagnac con chantilly poco batida.
Bizcocho que emborrachan en mesa con un Armagnac a elegir entre dos. Maria eligió uno de 15 años. Y despues coronan con unas cucharadas de chantilly avainillado. Elogiable preparación que incita a comerlo lento para que no se acabe.
Los cafés estuvieron acompañados de una galleta de pistacho, un macaron y un pastelito de crema caramelizado por encima.
Servicio numeroso e impecable, en ningún momento dejaron de atendernos. Da gusto disfrutar de un servicio como éste. Junto con un entorno único y una cocina de altura hacen de Le Jules Verne un imprescindible en París.
Total factura: 313,00 euros.
2 kir royal: 38,00 euros.
2 menú dejeuner: 170,00 euros.
1 selección de quesos: 26,00 euros.
2 maridajes de vinos: 70,00 euros.
1 Evian: 9,00 euros.
sambuquita.blogspot.com/2012/01/le-jules-verne.html
sambuquita lo descubrió en April 2008
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Lakasa de César Martín
+34 915 33 87 15
Raimundo Fernández Villaverde 26 <m> Cuatro Caminos 1 2 6
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Lakasa de César Martín, genial para cualquier momento del día
Lakasa es el nuevo proyecto de César Martín, cocinero de larga trayectoria que ha pasado, entre otros, por La Abacería de la Villa o Balzac. Lakasa tiene un horario ininterrumpido, lo cual permite desayunar, comer, cenar, o simplemente picotear algo en su barra. Además dispone de un saloncito muy adecuado para tomar una copa.
Abierto hace apenas dos semanas, se define a sí mismo como un restaurante 2.0, complementando su página web con una activa presencia en todas las redes sociales y un blog .
Visita 4 de Febrero de 2011
Todos los platos de la carta ofrecen la posibilidad de pedir medias raciones. Esto nos permitió probar un buen número ellos, confeccionándonos una especie de menú degustación. Fue el propio César Martín el que se acercó a nuestra mesa para tomar la comanda aconsejándonos sobre la cantidad de platos a pedir. Para beber elegimos una botella de nuestro champán de cabecera, André Clouet. La carta de vinos es corta pero suficiente, muy variada y con bastantes referencias a buen precio.
Tras la buena chistorra y la excelente mantequilla casera con que nos recibieron, comenzamos nuestra cena con una pequeña muestra, a modo de aperitivo, de los buñuelitos de idiazábal y la cecina de waygu con aceite de almendras. Deliciosos los primeros, con gusto a poco, menos destacable la cecina, aunque buena y bien aliñada.
Mención especial para los panes, tomamos de aceite y de pasas, adictivos los dos.
A continuación llegó la media ración de mejillones de Bouchot al vapor, una cazuelita de mejillones pequeños y muy sabrosos.
El nivel se mantuvo alto con las vieiras a la brasa con lardo di colonnata, dos grandes piezas acompañas de una emulsión de chirivía y de una espectacular vinagreta de tomate.
Como platos principales probamos, en primer lugar, las albóndigas de ciervo al cacao, con setas y frutos rojos, una muestra perfecta del nivel que César alcanza en los platos de caza.
A continuación, media ración de hamburguesa de ternera cortada a cuchillo, con pan de aceite y ketchup casero. Una de las mejores hamburguesas que hemos probado. Muy buena carne, perfectamente cortada a mano, y poco hecha para poder apreciar todo su sabor. También muy buenos el pan y el ketchup. Soberbia.
Antes del postre, pedimos una tabla de quesos, de nuevo media ración, que venían acompañados de membrillo. Una buena selección.
Para el postre nos dejamos aconsejar con un excelente arroz con leche y anises.
Los postres vinieron acompañados de unas copas de moscatel malagueño MR 2009, invitación de la casa y, con los cafés, nos trajeron unas galletas hechas por ellos.
Después de la cena pasamos al saloncito para tomar dos gin tonics.
Nos fuimos con la impresión de que volveremos pronto a Lakasa. Nos encontramos con un restaurante informal, unos precios muy contenidos, un ambiente agradable y sobretodo una cocina asentada, sensata y que utiliza buen producto. Además pudimos disfrutar de un servicio que, si bien cometió algún mínimo fallo seguramente producto del rodaje, muestra unas ganas inmensas de agradar y hacer las cosas bien, igual que Marina, la jefa de sala, encantadora en todo momento. Y sobre todo conocimos a un César Martín pendiente de todo, enamorado de su profesión y poniendo el alma en lo que está haciendo.
Total factura: 115,30 euros.
2 cubiertos: 2,00 euros.
2 GT's: 24 euros.
1 té rojo: 1,10 euros.
1 café: 1,20 euros.
1 André Clouet Grande Reserve: 38,00 euros
www.lossitiosdesambuquita.com/2012/02/lakasa-de-cesar-martin.html
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Epicure
+33 1 53 43 43 40
48.8717255 2.3145398www.lebristolparis.com/?q=en/gastronomic-restauran...
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Epicure, Le Bristol París
Le Bristol es un hotel de lujo ubicado en el 112 de la Rue Faubourg Saint-Honoré de París. Su restaurante gastronómico fue renombrado como Epicure tras la profunda transformación de que fue objeto en 2011.
La decoración de la sala es una representación del lujo más absoluto. Los suelos de mármol de Botticino, la espectacular lámpara o la cálida chimenea del siglo XIX, se complementan a la perfección con la vajilla de porcelana Raynaud de Limoges, la cristalería de Baccarat, y la cubertería de plata de Christofle. El comedor se abre a un precioso jardín interior de estilo francés.
El servicio de sala es el que se podría esperar en este entorno. El propio de un 3 estrellas parisino. Impecable, pendiente de todos los detalles pero sin agobiar en ningún momento.Una coreografía perfecta que te hace sentir excepcionalmente tratado y extraordinariamente cómodo.
El Chef de Epicure es Eric Frechon. Tras una carrera que incluye su paso durante 7 años como segundo de Christiant Constant en el restaurante del Hotel de Crillon, Frechon se hizo cargo de la cocina de Le Bristol en 1999, cuando su restaurante gastronómico contaba con una estrella Michelín. En 2001 recibiría la segunda, alcanzando las 3 estrellas en 2009. Frechon define su cocina como una cocina de sabor donde el producto es el rey. Se inspira en la tradición francesa para construir platos más modernos y ligeros.
Comenzamos nuestro almuerzo con unas copas de Champagne Pierre Moncuit.
Inmediatamente nos sirvieron un pan con chalota confitada y mantequilla.
También tomamos otros panes a lo largo del menú como fueron el de aceitunas negras, anís y barrita.
Como amuse bouche degustamos una crema de foie y espuma de verduras, unas galletas de pimiento, pituleta de marisco y esferificación de tartar de ostras.
De primeros tomamos unas lenguas de erizo sobre una crema de huevo con una espuma de erizo por encima y una pequeña ramita de enebro. Como acompañamiento pusieron un pan tostado con una mantequilla de cebollino presentada en caramelo.
Y el mejor de todos los platos de nuestra aventura gastronómica en París fue un sublime foie con ostras. Presentado en en envoltorio de plástico que abren delante del comensal y luego retiran para presentar en el plato. Una verdadera delicia el foie y fantásticas las ostras de marennes que acompañaban. El caldo, estratosférico. Un diez.
Como platos principales disfrutamos de un cordero lechal en diferentes presentaciones. Acompañado de un magnifico fondo oscuro y un cous cous y de una lubina al horno con una buena salsa de mantequilla que no le restaba valor al excelso producto. Acompañada de una alcachofa rellena de moluscos y una crema de la misma.
Cuentan con un magnífico carro de quesos.
Por cortesía de la casa llego un gran postre con una base de gelatina de frutas del bosque, galleta, helado de nata y palito de galleta de violeta con oro. Magnifico postre.
Después tomamos un café con interminables petit fours, ya que no dejan de servirlos mientras estés sentado a la mesa.
En resumen, aunque íbamos predispuestos a tomar un menú déjeuner porque en París los tres estrellas fuera de menú se disparan a unos precios astronómicos, al final comimos a la carta porque el menú no estaba disponible. Esto nos permitió probar ese glorioso foie. Disfrutamos de una experiencia gastronómica enorme, con un servicio del máximo nivel. La terminación que hacen de algunos platos en la sala es un espectáculo en sí misma.
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sambuquita lo descubrió en February 2012
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Filandón
+34 917 34 38 26
Carretera Fuencarral - El Pardo (M-612) Km.1,9 <m> Pitis 7
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Restaurante Filandón, buen sitio para comer un domingo.
Filandón: "Reunión alrededor del fuego donde se contaban cuentos, se recitaban romances, se hablaba de los chascarrillos de los pueblos, incluso se cantaba y se bailaba”. Esta palabra maragata da nombre al nuevo proyecto de la familia García, propietaria de Pescaderías Coruñesas, El Pescador y O'Pazo. Situado en la carretera Fuencarral-El Pardo, justo al lado de la M-40, Filandón ocupa un gran espacio, con varios comedores, terrazas, zonas de juego para niños y una amplia zona de aparcamiento. La leña que flanquea la entrada del edificio, rústico pero con decoración vanguardista, alimenta las enormes parrillas que ocupan buena parte de la cocina, y que son la base fundamental de la oferta gastronómica que nos encontramos dentro: producto de calidad tratado mínimamente en el fuego para que mantenga sus propiedades.
Visita 29 de Enero de 2011
A pesar de la gran cantidad de gente, muchos de ellos niños, que había en el restaurante, la existencia de varios comedores y una correcta separación entre mesas, hacían que se estuviese realmente a gusto. El servicio suficiente, se mostró correcto y eficaz en todo momento. Eramos ocho personas, así que pedimos algunas entradas para compartir y un plato cada uno como principal.
Croquetas de carabinero y de jamón ibérico. Cremosas aunque no son las mejores que hemos probado.
Pulpo a la gallega. Tierno, en su punto, de buen grosor.
Almejas de Carril medianas a la sartén. De tamaño mediano pero muy buenas. Quizás algo escasas las dos raciones que pedimos.
Arroz negro con chipironcitos de costa. Buen arroz, sabroso, suelto.
Lenguado Evaristo “marca de la casa”. Emplatado en la sala, impecable.
Besugo de la pinta. Gran producto.
Solomillo la parrilla. De nuevo buen producto realzado en la parrilla.
La Hamburguesa de buey (para comer con las manos). Buena carne.
Las patatas fritas "finísimas y crujientes" que nos sugirieron, y aceptamos, como guarnición, llegaron a la mesa en cuatro grandes cuencos (16 euros), a todas luces excesivos sobretodo si tenemos en cuenta que la mayoría de los segundos eran pescados y arroces. Estaban buenas aunque no tan crujientes. Evidentemente, sobraron. Mal detalle.
Buena impresión general de la comida. Lugar perfecto para una comida familiar. Hay opciones más baratas pero el buen producto hay que pagarlo.
Total factura: 371,60 euros.
Pan y aperitivos 16,00 euros
1 cerveza sin alcohol: 2,40 euros.
1 cerveza: 2,40 euros.
1 coca cola light: 2,00 euros.
1 Schweppes limón: 2,00 euros.
1 Schweppes naranja: 2,00 euros.
1 zumo tomate: 2,00 euros.
1 Protos: 18 euros.
2 agua Bezoya: 5,80
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Un imprescindible en Budapest.
Gundel no es el mejor restaurante de Budapest, pero es un imprescindible. Fundado en 1910 y ubicado en un grandioso edificio en el Parque de la Ciudad, a espaldas de la Plaza de los Héroes y del Museo Nacional de Hungría, dentro de su sala se tiene la sensación de estar en un lugar lleno de historia. A ello contribuye no sólo la decoración clásica y elegante, sino también el refinado servicio, empezando por el aparcacoches uniformado que recibe en el exterior y continuando con el maitre y el resto del servicio. El punto débil de este tipo de establecimientos es, en muchos casos, la cocina. Sin embargo, en Gundel se ejecuta una muy correcta cocina húngara clásica, con toques afrancesados, que casa a la perfección con el entorno.
Al medio día ofrecen dos tipos de menú de precio fijo que varían periódicamente: "De la mesa del chef" y "Tentaciones de mediodía". Nosotros elegimos este último y esto fue lo que comimos:
Paté de venado con arándanos.
Filet mignon de cerdo bajo manto de queso con patatas salteadas y verduras a la plancha.
Tarta de queso horneada. Muy esponjosa.
Total factura: HUF 17.170 (EUR 57,23).
2 menús de mediodía: HUF 11.800.
2 cafés: HUF 1.880.
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sambuquita lo descubrió en June 2009
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Un restaurante agradable en Budapest.
Para comenzar nuestras vacaciones de invierno reservamos en este elegante restaurante ruso en Budapest.
Con el tiempo justo cruzamos en taxi la ciudad hasta llegar a Ostrom Utca 19, en Buda.
Tras atravesar la entrada, con apariencia de club privado, nos encontramos con una acogedora y refinada sala, donde terciopelos granates, maderas oscuras y luces tenues creaban un ambiente muy intimo.
Nos sirvieron un pan caliente muy parecido a las tortas de aceite.
Junto con la mantequilla nos pusieron un aperitivo que consistia en arenque marinado sobre una esferificación como de tortilla.
Uno de los primeros fue un blini caliente de caviar de salmón keta.
Esponjoso blini relleno de huevas de salmón acompañado de una crema agria. Buen primero.
El otro fue pata de cangrejo del mar de Bering con verduras al vapor condimentadas con cognac. Estupendo y ligero asopado de lentejas negras y verduras con un sutil caldo y patas de cangrejo del mar de Bering. Las verduras al dente.
Uno de los principales fue esturión con ragout de champiñones y vino tinto.
Buen producto aunque un poco pasado para nuestro gusto, acompañado de un sabroso ragout de champiñones y unos ñoquis de espinacas muy bien hechos.
Gambas gigantes con lentejas beluga y salsa de jengibre.
Se repiten las lentejas, un plato algo soso pero que mejora bastante con los arándanos frescos. La salsa de jengibre con mantequilla estaba deliciosa.
De postre compartimos una creme brulée con avellanas algo ruda en textura pero muy buena en sabor. La macedonia que acompañaba sobraba un poco.
Para beber tomamos unas cervezas locales Dreher.
En resumen, es un restaurante bien gestionado, con un aire familiar a la par que correcto. El producto de calidad se potencia, en ningún caso nos lo enmascararon. Muy recomendable.
Total factura: HUF 33.550 ( EUR 112,00).
4 cervezas: HUF 3.000.
2 cafés: HUF 1.200
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sambuquita lo descubrió en January 2012
VI Cool Madrid
+34 914 29 49 13
Calle de las Huertas 12 <m> Antón Martín 1
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El gastrobar de Sergi Arola en Madrid
Vi Cool es el restaurante informal de Sergi Arola en Madrid. Tras las experiencias de Arola Madrid y las paninotecas, a las que fuimos bastante aficionados, el chef catalán abrió el pasado verano este espacio informal en el barrio de las letras de Madrid.
El local dispone de mesas en la planta de la calle y de un comedor más amplio en la planta de abajo. La carta es de clara inspiración mediterránea y se divide en raciones frías, raciones calientes, sopas y cremas, platos de cuchara, coca pizzas, hamburguesas y postres.
Visita 7 de Enero de 2011
Para contrarrestar un poco los excesos prenavideños, nos acercamos a conocer Vi Cool en busca de una cena informal. Nos acomodaron en el salón del piso inferior y nos ofrecieron la carta de platos y la de vinos.
Esto fue lo que cenamos:
Ración de croquetas mixtas, de jamón y de queso. Pequeñitas pero sabrosas, sobretodo las de queso.
Lascas de secreto ibérico marinado al Xerez con Idiazabal: una especio de carpaccio muy rico.
Albóndigas fritas con chimichurri, servidas con una fondue de queso de cabra. Plato divertido.
Coca pizza de atún ahumado, guindilla vasca, aceitunas de Aragón y tomate.
Copa Catalana con Galletas María y sorbete de mandarina.
Total factura: 70,00 euros.
6 cervezas Heineken 21,00 euros.
sambuquita.blogspot.com/2012/01/vi-cool-gastorbar-de-sergi-arola-en.html
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O' Pazo
+34 915 53 23 33
Calle Reina Mercedes 20 <m> Alvarado 1
saved by 74 people: there are 21 reviews and 8 menus
Buenos pescados y mariscos en Madrid
O'Pazo es nuestro restaurante de pescados y mariscos favorito de Madrid. Su inauguración data de 1969, pero será en 1981 cuando el propietario de Pescaderías Coruñesas, el maragato Evaristo García, adquiere el negocio y lo especializa en pescados.
El hecho de compartir propiedad con una de las mejores pescaderías de Madrid garantiza la excelencia del género, que en la cocina se limitan a realzar con elaboraciones sencillas. Verdadera cocina de producto.
Visita 14 de Enero de 2011
Tras los típicos aperitivos de esta casa, bígaros y salmón ahumado, empezamos la cena con media docena de ostras y unas gambas blancas a la plancha.
Como principal elegimos un estupendo rodaballo al horno para dos, que nos presentaron antes de servirlo. Delicioso.
Para beber tomamos un albariño de la casa, Lagar de Pintos 2010.
Total factura: 163,78 euros.
2 pan y aperitivos: 5,00 euros.
1 cerveza 3,50 euros.
1 agua mineral: 3,00 euros.
1 café: 2,30 euros.
1 té: 2,90 euros.
1 albariño Lagar de Pintos: 19,50 euros.
sambuquita.blogspot.com/2012/01/opazo.html
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Sitio informal de Budapest
Café Kor es un restaurante informal ubicado en Sas útca, en el centro de Budapest. La decoración tiene un predominio de tonos cálidos y maderas, simulando un bistro parisino. El servicio es joven y dinámico. La carta se centra en platos de pato, pollo y ternera en cuanto a los principales y verduras y algún pescado en los entrantes.
Visita 12 de Diciembre de 2011
Habíamos realizado nuestra reserva con anterioridad por internet. El restaurante estaba lleno, incluso doblando mesas y eso que era un lunes por la noche.
Decidimos cenar a base de entrantes para compartir y esto fue lo que probamos:
Carpaccio de salmón con caviar rojo. Salmón de gran calidad acompañado de sus huevas, crema agria, mantequilla, pepino, tomate y cebolla.
Crema de aguacate con gambas.Sobre la cáscara de un aguacate, una mezcla del propio aguacate, manzana, pepino y gambas. Bueno sin más. Nada especial.
Foie de ganso al cognac. Excelente foie casero. La presentación del plato muy ochentera, con frutas cortadas "artísticamente", pero con gran calidad del producto central, el foie.
Queso de cabra a la parrilla con ensalada fresca. Enorme pieza de buen queso de cabra a la plancha acompañada de demasiada ensalada.
"Gulácsi" pancake. Un pille. Un pancake relleno de una ciruela híper amarga e inundado de semillas de amapola. Lo terminamos por vergüenza torera. Nos costó. Mucho.
Acompañamos la cena con dos jarras de medio litro de cerveza local Dreher.
Nuestra opinión es que cenamos en un buen sitio para una cena informal, si bien con algunos altibajos derivados, en parte, de nuestro desconocimiento de la carta.
Total factura: HUF 12.890 ( EUR 43,00)
2 cervezas Dreher: HUF 2.880 (EUR 9,60)
sambuquita.blogspot.com/2011/12/cafe-kor.html
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Kabuki Wellington
+34 915 77 78 77
Calle de Velázquez 6 (Hotel Wellington) <m> Retiro 2
saved by 136 people: there are 47 reviews
Nuestro japonés favorito
Kabuki Wellington se ha convertido ya en un clásico. El establecimiento bandera de Ricardo Sanz es, por ambiente, servicio, producto y elaboraciones, el mejor restaurante japonés de Madrid. Platos como el usuzukuri de toro con pan tumaca o los nigiris de erizo, pez mantequilla con trufa o huevo de codorniz con trufa son eso, platos ya clásicos, de los que uno no se cansa de repetir.
Situado en el hotel Wellington, al principio de la calle Velazquez, la decoración moderna y lujosa del restaurante está acorde con su ubicación. Estamos en un restaurante de alto nivel merecedor de la estrella Michelin que ostenta desde hace dos ediciones de la guía roja.
Para los no iniciados, bucear en la carta de Kabuki conlleva un alto riesgo de perderse. Se trata de una carta bastante amplia y en la que lo habitual no es pedir entrada o primer plato, segundo y postre. Se trata de pedir nigiris, sashimis, quizás alguna carne de waygu o Valles del Esla, y ahí aparecen las dudas en cuanto a las cantidades, a si estamos pidiendo demasiado o nos estaremos quedando cortos. Afortunadamente, si el caso es este último, no hay ningún problema en pedir algún nigiri adicional a última hora si vemos que nos quedamos con hambre o simplemente por repetir de aquel que nos haya gustado más.
Visita 18 de Febrero de 2011
Un Kabuki sin nigiri de erizo es un poco menos Kabuki. Estamos en plena temporada de erizo, pero cuando hay temporal no suele haberlo. Así que nuestro camarero nos dio una alegría cuando nos confirmó que sí tenían.
Comenzamos la cena con un aperitivo de algas acompañadas por una cerveza Asahi y un Martini. Un aperitivo bastante sencillo pero que sabe muy bien.
Después, un plato que no habíamos probado antes: la ensalada de langostinos con copos de maiz. Textura crujiente y buen sabor.
A continuación uno de esos platos imprescindibles: media ración de usuzukuri de toro con pan tumaca. Deliciosa combinación de atún toro con pulpa de tomate y corteza de pan desmigada. Textura y sabor espectaculares.
Media de sashimi de salmón. Plato muy simple pero de nuevo una textura sobresaliente.
Y llegaba el festival de nigiris. A cual más delicioso.
Huevo de codorniz con trufa.
Pez mantequilla con trufa.
Mini hamburguesa de kobe.
Toro flambeado con azúcar moreno.
Y el plato fuerte, 6 piezas de nigiri de erizo, tan delicioso como siempre.
A continuación un maki, quizás lo más flojo de la noche, el cono de huevas de salmón con huevo de codorniz.
Y el plato de carne, costillas de buey waygu, mucho más recomendables que el lomo de waygu. Pura mantequilla, la carne se deshacía en la boca.
Terminamos la cena con una torrija con helado de vainilla. Muy rica.
La carta de vinos de Kabuki es amplia pero nosotros aquí lo tenemos claro. Nos gusta el champagne con la comida japonesa y aquí el André Clouet lo tienen a un precio muy competitivo así que tomamos un André Clouet Grande Resérve Grand Cru.
El servicio fue muy atento y profesional en todo momento.
Como notas negativas, el ritmo fue lento en exceso entre alguno de los platos y echamos de menos unos petit fours con el café. La experiencia global tan espectacular como siempre.
Total factura: 233 euros.
André Clouet Grande Resérve Grand Cru: 42,70 euros.
Martini: 4,75 euros.
Asahi: 4,75 euros.
Agua Cabreiroá:4,60 euros.
2 Cafés: 7 euros
Visita 20 de Febrero de 2010
Primera visita de Sambuquita al completo a Kabuki Wellington para celebrar cumpleaños.
Tomamos varios nigiris
Insuperables los de erizo.
Deliciosos también los de huevo de codorniz con trufa, pez mantequilla con trufa y hamburguesa de waygu.
También probamos el de gamba dulce, vieira, calamar, tortilla y langostino, salmón, atún, pescado blanco y huevas de salmón, además de unos makis de atún.
Antes también habíamos tomado un sashimi de salmón, y terminamos con carne de waygu.
Mención especial para el usuzukuri de toro con pa amb tomaca, que es un bocado absolutamente exquisito.
Rematamos con unas texturas de chocolate, que mantuvieron el buen nivel.
Acompañamos todo con un champagne André Clouet que estuvo al alto nivel de toda la cena. Muy bien elegido por la cumpleañera.
El local y el ambiente muy agradables y el servicio muy correcto.
Para repetir y repetir.
Total factura: 210,40 euros.
2 Asahi: 9 euros.
André Clouet: 40,70 euros.
2 cafés: 6 euros.
sambuquita.blogspot.com/2011/02/kabuki-wellington.html
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Helena Soto
muy bien
11 months ago
Helena Soto
sigo opinando que es muy bueno
10 months ago
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