Uno de nuestros favoritos
Sólo hemos estado una vez pero estamos deseando repetir.
Servicio exquisito, calidad, creatividad... Todo un lujo de experiencia gastronómica.
No es barato pero hay pocas formas mejores de gastarse el dinero.
Nueva visita en septiembre de 2008.
Alboroque sigue conservando un alto nivel. Han incorporado carta, si bien optamos por el menú degustación más largo, maridado con vinos.
Boquerón, bonito ligeramente marinado con extracto de salsa ponzu, pequeña ensalada de brotes, helado de almendra y germinados, bacalao ajoarriero con tempura de gambas rojas y pil-pil de hierbas frescas, albóndigas de sepia, carrillera de ternera y algunas cosas más.Todo realmente delicioso.
Sigue siendo unos de los restaurantes más sobresalientes de Madrid
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Un servicio impecable...
Desde que entras por la puerta disfrutas de un servicio excepcional ofrecido por verdaderos profesionales que están a la altura de la estrella Michelin que ostenta Zaranda.
Las mesas, amplias y separadas, con manteles hasta el suelo, y no esos caminos de mesa que tanto abundan en los restaurantes que quieren ser pero no son.
La comida buena en general, aunque algunos platos tienen precios excesivos para lo que ofrecen. Por ejemplo, el minestrone de gambas rojas al Armagnac con sus raviolis (27 euros) consistía en 3 ravioli, 3 gambas y una cucharada de menestra, es decir un plato bastante insulso. Más sustancia tenían las espardeñas con lentejas de Puy y panceta ibérica (38 euros), que nos ofrecieron fuera de carta.
Otros platos fuera de carta que no tuvimos oportunidad de probar fueron perrechicos, pulpitos con perrechicos (75 euros), becada y alcachofa rellena de foie y con salsa de ave.
Nuestros platos principales fueron suprema de rodaballo salvaje con piel de manitas de cerdo mousselina de reinetas y escarola, y pavé de merluza de pincho sobre un carpaccio de hinojo mejillones de roca en salsa antiboise y tirabeques, entre muy buenos y excelentes.
Otros detalles a comentar:
varios tipos de panes.
aperitivos variados y de calidad (especialmente buena la bullabesa).
carta de vinos variada y a precios razonables.
platos presentados con la temperatura adecuada.
petit fours y postres buenos.
Un último comentario. A veces la indumentaria de algunos clientes no está a la altura del restaurante. No estaría mal copiar la política de Sergi Arola en su Gastro de exigir chaqueta a los caballeros.
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Casi perfecto
Desde el primer momento el servicio en este restaurante es impecable, muy atento y correcto.
La cena empezó con un aperitivo de trigueros con yema de huevo y tocino ibérico.
En cuanto a la carta, decir que los primeros eran algo escasos, tanto en número como en cantidad de las raciones. Las tiras de calamar con judías verdes ligeras eran algo insignificantes; la ensalada de algas con navajas escabechadas en casa era mejor opción.
Los segundos si estaban a gran altura. Tanto la presa iberica como el bacalao con costra son deliciosos.
En cuanto a los postres: el merengue, correcto; el diávolo de chocolate con mascarpone y frambuesas cristalizadas, espectacular.
Y ahora vayamos con la principal nota negativa: Paco Morales salio de la cocina para saludar y conversar animadamente con los ocupantes de una mesa de críticos gastronómicos. Lo hizo en dos ocasiones: en la primera de ellas habia otras dos mesas más en el restaurante, las evitó. En la segunda sólo quedaba nuestra mesa, la volvió a evitar.
Achaquémoslo a su juventud e inexperiencia, pero no es de recibo que el chef no se dignase a perder 30 segundos de su tiempo saludando al resto de los comensales que estábamos en el restaurante.
En la misma línea se comportó durante toda la noche Ruth Cotroneo, sumiller y esposa de Paco Morales, volcada en todo momento con la mesa "estrella", mientras que con nosotros destacó por su excesiva frialdad que resaltaba negativemente entre la amabilidad del resto del personal de sala.
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Restaurante - Hotel AC Santo Mauro
+34 913 196 900
saved by 12 people: there are 7 reviews and 4 menus
Un restaurante de gran nivel
Carlos Posadas mantiene el altisimo nivel que ya demostro en su etapa de El Amparo.
El servicio, correctisimo, esta a la altura del marco elegante y señorial.
La cocina, deliciosa: los orechietti al parmesano con trufa negra, espectaculares, y el tournedo de cigala de tronco buenisimo tambien.
Los postres, riquisimos.
La carta de vinos bastante amplia y con variedad de precios.
No es barato, pero lo que pagas se ve compensado con creces por lo que recibes.
En resumen, el restaurante del hotel Santo Mauro es un gran restaurante.






