Una burbuja en medio de la locura
Hace muchos años que acudo a este parque, he visto cómo lo han ido restaurando, ya que hubo unos años en los que estuvo muy dejado pues nadie se responsabilizaba de él, y la verdad que ahora está precioso.
No os voy a contar su historia, que de sobra está en la web y en otros comentarios, os cuento mejor mi experiencia.
Suelo ir las mañanas de los sábados o domingos, aprovechando la modorra general, para hacer fotos, aunque el atardecer tampoco tiene precio. Nunca me he encontrado masificaciones.
Es un parque lleno de rinconcitos donde a veces pareces estar sola, sin apenas caminos, envuelta por los árboles en muchos tramos, invita a la evasión de la ciudad, ya que por un momento crees no oir los coches o también a la tranquila reflexión. Yo suelo ir cuando necesito recuperar el equilibrio y no tengo tiempo de irme a Tenerife, jaja.
En Primavera, con los lilos en flor, es todo un espectáculo, y el Otoño por supuesto.
No dejan entrar ni comida ni bebida, no te registran la mochila, pero hay que ser respetuosos con las normas. Yo llevaba un termo de café y tuve que hacerle ojitos al de la puerta, lo sé, lo sé, no puedo aprovecharme así.
En invierno cierran a las 18:30h y en verano a las 21h.
Para llegar está muy fácil, línea 5 de metro, la verde, "El Capricho", no recuerdo la salida, la cosa es que atraviesas un parque-descampaillo (no hay farolas, por si os dan las mil) y llegas a una urbanización, la cual cruzas, en total, 5 minutillos andando, ná. Cualquier lugareño os puede indicar.
No os lo podéis perder!!

