Un genio pictórico transformado en casa
Una es poco decadente y no lo va a negar, así que a veces le da por visitar cosas poco habituales en las ciudades a las que va. Este es el caso de Villa Stuck, con la cual me fasciné nada más ver en la guía de Munich que allí estaba la casa donde vivió uno de mis pintores favoritos, Franz von Stuck.
Una vez pasado el río Isar, cerquita de Friedensengel, sin turistas de por medio, nos la encontramos y, aunque está un poquito alejado del centro, la verdad es que merece la pena.
¿Por qué? No siempre se encuentra una casa diseñada según el capricho de un pintor, fascinado por la Antigüedad clásica y por el Bizantinismo. Un edificio blanco, lejanamente inspirado en las casas romanas, adornado con bajorrelieves que imitan los de aquella época, delante del cual nos encontramos una estatua de una amazona, inspirada en uno de sus cuadros.
Pero lo bueno está en el interior. La villa alberga también una sala de exposiciones temporales dedicada a los artistas de la época de von Stuck pero lo verdaderamente interesante (para mí, claro) es la parte que corresponde a lo que era propiamente la casa del pintor. Son pocas habitaciones, la verdad, pero francamente impresionantes por el abigarramiento decorativo que hay en casa una de ellas: el mobiliario, las pinturas que lo decoran, algunas de sus obras (una de sus múltiples versiones de su cuadro más conocido, El pecado), las teselas doradas, las copias de algunas obras de la clasicidad (la leona herida y la Medusa Rondanini, entre otras)...
Todo un descubrimiento.
Madame Tafetán lo descubrió en September 2008
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Luis II, mon amour
He de reconocerlo: soy una ventajista. Me guardé Neuschwanstein hace meses porque vi que nadie lo había descubierto y me hacía una ilusión loca ser la primera en comentarlo (qué le voy a hacer, yo soy así). Tenía muchas expectativas y, la verdad, no me defraudó.
El exterior resulta espectacular: quién no ha visto nunca una foto de él. A mí, particularmente me lleva fascinando desde que de pequeñita hice un puzzle. Pero hace como año y medio vi un documental en el que enseñaban el interior y ya me quedé con el mono de visitarlo. Después de haberlo hecho sólo puedo decir una cosa: impresionante. Luis II de Baviera estaría loco pero no todos los locos tienen la capacidad de concebir una decoración tan fastuosa: llena de reminiscencias de la Edad Media, con esas pinturas diseñadas por escenógrafos e inspiradas en las óperas de Wagner, y algunos muebles que ya por sí mismos merecen la pena visitarlo.
Sin embargo, llegar hasta aquí y conseguir realizar la visita tranquilamente no es algo tan sencillo. Conviene llegar temprano porque a medida que pasa el día hay más gente (sí, ya sé que es una perogrullada) y aparcar el coche se convierte en una misión imposible: cuando yo me fui de allí, que serían en torno a las 13'30 y había ya coches aparcados en la carretera, fuera del recinto, con lo cual se tiene que andar un buen rato. Además, luego está el problema de comprar la entrada, que se hace antes de subir hasta allí, en un pequeño pabellón entre Neuschwanstein y Hohenshwangau, en el cual se pueden comprar entradas para ambos castillos, y ante el cual hay colas en las que puedes estar fácilmente una hora hasta que consigues comprar una entrada. Un recomendación fundamental para libraros de semejante follón: reservar las entradas por Internet (www.hohenschwangau.de/ticketcenter.0.html), sin ningún tipo de coste adicional, y que te salva la vida porque nada más que éramos cinco los que lo habíamos previsto. Yo las compré el día anterior y al ratito recibes un correo electrónico con la confirmación de la reserva, fundamental porque has de pedir una hora aproximada para hacer la visita. Pedí las 11'30 y me dieron las 11'20 (sin problema), y te viene una advertencia que al principio asusta un poco: has de recogerlas con al menos una hora de antelación. ¿Por qué? Porque subir hasta allí te lleva fácilmente una hora. Puedes optar por subir andando, en autobús o en coche de caballos. Mi opinión es que lo mejor es hacerlo en autobús: andando dicen que es una subida de una media hora bastante dificultosa y que debes llegar extenuado al castillo con lo cual no lo disfrutas (porque además luego hay que subir unos cinco pisos de escaleras de caracol), y en coche de caballos, ejem, la carretera es un poquito estrecho y tienes que ir con un acongoje... El autobús no te deja a la puerta del castillo y has de andar un poquito, pero cuidado: te deja en una especie de "plazoleta" donde el autobús ha de dar la vuelta y te encuentras ante dos caminos (mal indicados). Uno sube y otro baja y tu lógica (dado que ves el castillo todavía un poco alto) te hace creer que has de optar por el primero pero no ¡Error! Eso lo pensamos el 90% del pasaje del autobús y acabas en un puente no apto para aquellos que padezcan vértigo desde el que, eso sí, ves una bonita panorámica del castillo. El camino correcto es el otro (un cuartito de hora) y ya por fin llegas (en mi caso, toda apuradita porque veía que se me pasaba la hora): no os preocupéis si veis mucha gente porque sobre los tornos hay unas pantallitas en las que se indica el turno de entrada, que aparece en tu ticket. ¡Por fin! Yo pensé que no llegábamos y efectivamente, puedes tardar una hora en llegar, contando con que te confundas en el camino.
Luego, en cuanto a la visita, la mejor organizada que he visto durante el viaje: al reservar la entrada te piden el idioma y nada más entrar te facilitan una audioguía que la guía que te acompaña en la visita va controlando en función de la estancia en la que estás. En cuanto a la conservación del palacio, deben de ser conscientes de su tirón turístico y lo tienen impoluto: un gustazo.
Lo único que siento es no poder poner fotos del interior (está prohibidísimo, ni sin flash).
Recomendadísimo.
Madame Tafetán lo descubrió en May 2008
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Museo de historia de Paris
Es el museo de la ciudad, en el cual puedes encontrar información relativa a los diferentes reyes de Francia (por aquello de que era la capital del reino) o a otros personajes notables de la ciudad. Parece que su parte más importante es la que se refiere a la Revolución Francesa, pero yo me quedo con la reproducción de diferentes habitaciones (como la de Marcel Proust), la de una tienda de estilo Art Decó (realmente impresionante, lo que más me gustó) o el salón de baile.
Si no os han resultado curiosas estas tres últimas cosas, os diré que es gratis y que está al lado de la Plaza de los Vosgos, y que aunque su organización es un poco caótica, no se hace pesada su visita y se tarda muy poquito.
Si no vais es porque no queréis :D
Madame Tafetán lo descubrió en December 2008
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Entero no sería lo mismo
Situado casi en lo alto de una montaña, desde la cual domina toda la ciudad de Heidelberg, nos encontramos este conjunto de edificios que conforman el castillo. Una pasada, de verdad, y esto lo dice una a la que el Renacimiento ni fu ni fa, porque desde el ángulo que se mire tiene un atractivo especial. Un atractivo curioso, similar al de la Venus de Milo, pues apenas quedan edificios enteros y la mayoría son ruinas: si a la escultura parece que no debiéramos reponerle los brazos porque perdería ese algo especial que tiene, con este castillo ocurre lo mismo. Si estuviera intacto no sería igual.
Madame Tafetán lo descubrió en September 2008
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Musée National du Moyen Age-Thermes de Cluny
+33 1 53 73 78 02
48.850258 2.34411499999999saved by 4 people: there is one review
Si te gusta tanto como a mí la Edad Media, este es tu museo y, si no es así, también, porque vais a descubrir muchas cosas que, a simple vista, en una iglesia, apenas se pueden apreciar bien. Figuras de pórticos, retablos, capiteles, vidrieras, detalles de bóvedas... todo a la altura de la vista, tan cerca, que puedes alucinar si te imaginas que eso lo hicieron un montón de artesanos, con técnicas rudimentarias y con muy poca intención de ser un artista tal y como lo concebimos hoy. Además, es allí donde está el célebre tapiz de la Dama del Unicornio.
Si eres de los del primer grupo y hablas francés, conocerás el arrepentimiento al entrar en su tienda: tienen una colección de textos fundamentales para entender la Edad Media (Duby, Le Goff, Pernoud, textos de Jacobo de la Vorágine, François Villon...).
En pleno Barrio Latino, junto al metro de Cluny-La Sorbonne.
Madame Tafetán lo descubrió en December 2008
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La "joya verde"
Al norte de Rumanía, en la región de Bucovina, se encuentran varios monasterios ortodoxos, edificados entre los siglos XV y XVI, que se caracterizan por estar decorados con pinturas al fresco, tanto en el interior como en el exterior, y que a día de hoy se conservan en unas condiciones más que aceptables.
Para mi gusto, es una de las visitas indispensables que se ha de hacer si se viaja a este país, aunque llegar hasta ellos no es fácil (en mi caso, mis compañeros de viaje y yo tuvimos que acordar una tarifa con un empleado del hotel de Suceava para que nos llevara hasta ellos en su coche y la verdad es que vi muy pocos autobuses de estos que hacen excursiones organizadas a esta zona).
Aparte del impacto que produce el ver semejantes obras apenas conocidas, el paisaje es impresionante, todo verde, y por lo que he visto en fotos, en invierno, con todo nevado, es aún más impresionante, pues los colores llaman aún más la atención.
Relacionada con la siguiente entrada: 11870.com/pro/77557 y 11870.com/pro/77556
Madame Tafetán lo descubrió en June 2008
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Tremendo claustro
Un gran descubrimiento. Que diga que es patrimonio de la humanidad no quiere decir nada porque he visto cada cosa que lo es que me ha defraudado muchísimo, pero este caso (como me ocurre con los monasterios de Bucovina) es digno de visitarse.
Cuesta un poco llegar, entre otras cosas porque no está muy indicado (y en mi caso, cuando llegué al pueblo, la calle principal estaba cortada por horas), pero no desistir tiene su premio, por decirlo de alguna manera: se trata de un monasterio cisterciense que conserva francamente bien y en el que nos podemos imaginar cómo eran y se organizaban los terrenos monacales, porque la muralla, el foso y las torres defensivas todavía existen. Mención aparte merece el claustro: una pasada.
La visita está bastante bien organizada, con audioguías opcionales en bastantes idiomas.
Madame Tafetán lo descubrió en August 2008
Lento no: lo siguiente
La última vez que fui a París pasé por casualidad por el callejón de l'Ancienne Comédie y me fijé en este restaurante: me pareció un sitio muy mono que merecía ser visitado la siguiente vez que viniera. Y así hicimos pero no creo que repitamos porque la experiencia ha sido bastante decepcionante.
El sitio es muy bonito, el servicio es estupendo pero tiene un problema gravísimo: su cocina. Decir que son lentos es un eufemismo: son pesadísimos. Entre plato y plato podías hacer la digestión perfectamente y lo peor era ver esas oleadas de camareros ansiosos por hacer algo porque ya habían recogido los platos anteriores pero no podían sacar los siguientes. Como le dijo al maître la señora que había al lado mío: "el pato, ¿qué ha ocurrido? ¿Ha salido volando?"
Además, la comida no termina de ser perfecta: tienen serios problemas con las especias y se pasan en la cantidad, arruinando el gusto de la mayoría de los platos.
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Si sigues la carretera y no tomas el desvío de Caaveiro (11870.com/pro/78200), lo más probable es que acabes en este monasterio que también se encuentra en plena naturaleza no tiene un enclave tan espectacular como el otro. Nada más verlo, pensé que sería una localización estupenda para una película de terror y, cuando entré a ver el claustro, me reafirmé porque hay una parte caída y las ortigas, del tamaño de una personas, han decidido poblar todo el espacio.
Construido originalmente en la Edad Media, fue practicamente destruído y apenas quedan restos de esta época, nada más que una parte del claustro y una parte de los sepulcros de las personas que están allí enterradas.
La iglesia, construída posteriormente, es barroca, de estilo herreriano.
Madame Tafetán lo descubrió en June 2008
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La última vez que fui a Roma obligué a mis compañeros de viaje a que fueramos a este museo y, una vez que terminamos la visita, nadie se quejó. Sólo puedo decir que es impresionante: la mejor colección de escultura romana que jamás he visto, vamos, lo del Vaticano son migajillas por mucho que tengan el Laocoonte, y una de las mejores vistas aéreas de Roma desde su cafetería.
Muy recomendable.
Madame Tafetán lo descubrió en July 2008
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