Un clásico de mi infancia
Está justo al lado de casa de mi abuela y contando con que he pasado media infancia allí (la otra media en Lavapiés) siempre me trae buenos recuerdos. Antes era una juguetería de las de toda la vida, en la que me compraban muchas tardes muñequitos de plástico de los pitufos y de otros dibujos animados (aún conservo algunos) y donde mi madre le compró a mi primo el Halcón Milenario (ese quiero saber yo dónde anda). Ahora me quedo mirando los trenes, las maquetas de coches y las figuritas para pintar (hace un año tenían la tabla redonda con sus caballeros, que era flipante), con la curiosidad de saber si yo sería capaz de pintar bien alguno de esos soldaditos o un ser fantástico.
De toda mi vida
Una cafetería de toda la vida y, en concreto, de toda mi existencia, porque ya la frecuentaba cuando era un simple proyecto. Su menú del día con paella los jueves, taburetes de skai, cañitas bien tiradas y cafés de estos que tienen ese sabor especial que no lo consiguen en muchos sitios que se suponen especializados en el café.
Los camareros, como el local, de toda la vida, de los que te conocen en cuanto vas varias veces y conocen tus vicisitudes. Por si no era poco que mis abuelos y mis padres fueran asiduos, una de mis mejores amigas también es coleguita de ellos.
Las mejores cañas que me puedo tomar por la cena
Mme. Tafetán discovered this service :-)

