Después de mi segunda visita no creo que vuelva, porque estuve a punto de saltar la barra para dar un poco vidilla al asunto.
La primera vez fui con una amiga, porque me dijo que los batidos de frutas estaban muy buenas y yo con eso soy débil, pero la siguiente vez fui simplemente a tomar un café por la mañana. ¡Oh, cielos! ¡El caos! Di gracias a que ya iba desayunada, porque la chica que estaba al lado mío ya se estaba terminando la barrita cuando aún no la habían puesto el café; varias personas se fueron sin pagar; mi café cuando llegó ya estaba frío (y eso es algo que odio)... Estoy convencida de que si hubiera pinchado a todos los de la barra, ninguno hubiera sangrado.

