Un hotel de toda la vida, muy conocido por estar situado en la zona de negocios de la capital. Sin embargo, ya se empieza a quedar anticuado y, aunque tenga el primer Fast-Good que se abrió en Madrid, creo que pronto acabará cayendo en decadencia si no lo ha hecho ya. Demasiado grande, deslabazado, impersonal y con detalles que le hacen perder puntos si se le compara con otros hoteles mejor dispuestos y preparados.
Las pulguitas del coffee eran una barra cortada en trozos: eso queda feo.
Mme. Tafetán discovered this service :-)