Una buena taberna española reconvertida en tugurio
Como está pasando en la mayoría de la hostelería española, salvo honrosas excepciones que se han convertido en cocina de lujo, cuando siempre fue cocina española, en la Casa del Abuelo ocurre lo mismo: una taberna con comida española reconvertida en comida miserable, escasa, mal presentada, y mal hecha.
Miras la carta de la barra y te sonrojas viendo tantos apetecibles platos, que además muy mal hay que hacerlos para que no estén buenos, como es unas gambas al ajillo... gambas requemadas, con cáscaras y bigotes (no sabría decir si eran pelos), y en un cuenquito pequeñito donde apenas caben una docena de gambitas y un poquito de aceite: 8 euros
O ese gran plato que son unos huevos rotos con chistorra... con las patatas crudas, a lo pobre, los huevos pasados puestos en forma de tortitas sobre las patatas... otra clavada...
Claro que "los cocineros", siendo generoso en el calificativo, ni son españoles, ni conocen la cocina española, ni han conocido cocina alguna, en general, hasta que un gran empresario decidió que eran buenos para su cocina. Y es una pena que la mano de obra barata esté consiguiendo que cada día sea más difícil encontrar un sitio donde poder comer algo decente, y que la gastronomía española esté pasando de popular a restaurantes de lujo de Nueva York. En este sitio te ponen comida de perros a precio de restaurante español en New York.
He ido tres veces a este sitio, porque está cerca de mi oficina, y porque pensaba que el plato mal preparado era cuestión de mala suerte. Pero por desgracia este lugar pasa a estar en mi lista negra, de donde jamás saldrá.
No lo recomiendo en absoluto, ni para tomar una caña ni un café.
categories:
Impresentables
La comida es mediocre, tirando a decente, dependiendo del local que visites, y en este caso (el de Goya), es más que mediocre.
Me pusieron uno huevos rotos con patatas y pimientos con los pimientos casi crudos, tan sólo acercados al fuego unos instantes para que cojan color (ver foto).
Pedí una tosta de foie de pato con frambuesa, y me trajeron una rodaja de pan pasado, con dos trozos de lo que parecía un medallón de foie congelado recien sacado del congelador, y un pegote de frambuesa en un cuenco. Aún así, después de esperar a que se descongelara, y preparármelo todo, estaba hasta bueno.
Para colmo me negaron una mesa algo más grande (el local estaba absolutamente vacío), y nos pusieron en una mini mesita "para dos personas", donde me pusieron los dos platos a la vez, y no cabían. Y a mi compañero le pusieron los huevos fritos también en la mesa cuando aún no había terminado con el primer plato... Comimos en un rincón, contra la pared, apretujados, con los abrigos casi encima, y el local vacío...
La camarera, muy desagradable desde el primer momento, me puso cara de pocos amigos cuando le pedí una mesa más grande. Como "represalia", la buena chica pasó literalmente de nosotros durante 30 minutos, después de pedirle insistentemente la cuenta, hasta que al fin, cuando, desesperados, nos íbamos a ir sin pagar, vino apresurada a cobrarnos.
Después llegaron muchas parejas que se sentaron en mesa amplia (para 4 personas)... supongo que porque les tocó "la camarera buena".
Es de una de esas pocas veces que me siento un imbécil por no haber pedido el libro de reclamaciones.
Jamás volveré a pisar un local de esta cadena. Es increíble cómo la mala voluntad de un personal inepto e imcompetente más seguramente la propia política de la cadena puede estropear un placer tan exquisito como es comer.
tariq discovered this service :-)


