Sólo una pega (al margen de la pasta que valen, claro) con estos sitios modernos que están abriendo desde hace unos años por todo el mundo: ¿por qué el servicio oscila entre el servilismo más rastrero (de los de limpieza o de los que te abren la puerta, por ejemplo) que te hace sentirte como un señorito y la estupidez borde más insoportable (de cualquier encargadillo de recepción o de los gorilas de seguridad, por ejemplo) que intenta hacerte sentir como un pringado? Cada vez que veo en un hotel que el servicio va todo vestido de negro ya empiezo a temblar. ¿No se puede tratar a la gente con normalidad?

