Impresionante
Los mejores noodles de Madrid a precio de risa. Hay que currarse lo de la mesa, pero merece la pena. Ambiente surreal variopinto. Una noche de diciembre tocaron los Astrud delante en acústico.
Todavía mola
Las cantidades y la calidad del servicio ha bajado en relación directa proporcional al aumento de público que ha tenido el garito, pero los tallarines hechos a mano delante de la clientela siguen siendo muy buenos. El resto de la carta, poco mejor que otros chinos de nivel medio.
Son graciosos los detalles de decoración que revelan que el restaurante era antes una marisquería.
Pasatiempo: busca el letrero que conmemora en el respaldo de una silla de forma muy poco sutil que el príncipe estuvo sentado en ella.



