Se acabó lo que se daba. Bueno mientras duró.
Definitivamente, se han cargado este mercadillo siendo abducido por completo en dos fases por un pseudocentro comercial y convirtiéndolo en una parodia de lo que fue. Los amplios baretos con terraza son ahora cafés tipo Starbucks, los puestos más auténticos han desaparecido por otros con cosas encontrables hasta en el Corte inglés y los clientes son ahora señoronas y turistas rancias.
Creo que los del mítico garito Spitz están haciendo o han hecho un documental que imagino que contará ese proceso y cómo les echaron del local (ahora está en obras y las vallas anuncian un lounge de lujo con fotos de marisco y champán).
Eso sí, el cercano Brick Lane, cada vez está mejor.

