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Paseo de la Castellana, 36 <m> Rubén Darío 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Cosas muy buenas y otras no tanto

está OK

Aunque llevo bastante tiempo sin escribir una crítica, creo que ésta merece la pena ya que se trata de un sitio nuevo que va a dar que hablar y que a alguno le puede interesar.

Por destacar las COSAS BUENAS:

- El local es magnífico, muy bien decorado. Tiene mesas normales, otras altas, alguna baja y otras junto a la cristalera de la calle tipo terraza (pero ojo, que no tiene terraza, ya que las cristaleras no son correderas, algo que podrían intentar hacer, ya que ganaría mucho en verano).

- Más cosas buenas, la ubicación está muy bien, al lado de otros sitios de moda (El 38 de Larumbe, Marieta, Lateral y enfrente de Luzi Bombón).

- También tiene aparcacoches, aunque la verdad es que está al lado del parking del ABC de Serrano.

- Seguimos con las cosas buenas, las dos chicas que atienden en la entrada eran encantadoras, iba con unos clientes extranjeros y no teníamos reserva. Hicieron lo que pudieron para darnos una mesa -tuvo que ser alta- pero estuvimos muy a gusto.

- Tienen una música de ambiente animada y agradable. Durante un rato incluso hubo música en directo, con una chica que cantaba genial algunas versiones conocidas de varios grupos. Esto me gustó mucho, ya que no era estridente y no es algo que se vea en otros sitios de este perfil. Permite que la gente que ya está terminando de cenar se pida una copa y se pueda tomar algo tranquilamente, sin tener que ir a ningún otro sitio a darse codazos en la barra. Un acierto.

COSAS MALAS (algunas de ellas creo que son fruto de que el sitio está echando a rodar, pero hay otras que creo que no se han tenido en cuenta):

- No tienen carta en inglés, por lo que si vas con extranjeros te toca traducir la carta, y no es lo suyo (sobre todo teniendo en cuenta que sus dueños, Gasol, Enrique Iglesias y Nadal, que se pasan más tiempo fuera de España que dentro, han lanzado este restaurante para promocionar las bondades de la cocina española en todo el mundo). En cualquier caso, supongo que esto lo corregirán pronto.

- Los baños son mixtos, que es un concepto muy cool pero me parece un enorme error, sobre todo porque en líneas generales los tíos somos unos guarros y no tenemos ninguna puntería -algo que no tienen por qué sufrir las féminas-. También entiendo que se cargan ese momento de intimidad en el que dos amigas comparten confidencias mientras se retocan el maquillaje.

- Los camareros en general fueron amables, aunque algunos ofrecían un servicio muy justito. Me refiero sobre todo a estar atentos a la mesa, si falta algo, etc. Algunos iban con mucha prisa y no se fijaban en que estabas intentando llamarles.

- Salvo alguna excepción, los camareros no hablaban inglés. No digo que todos deban ser bilingües, pero suficiente para atender una mesa.

- Tienen una buena carta de vinos, pero se la deberían empollar más. Sobre todo para que te expliquen lo que estás bebiendo. Pedimos un Vega Sicilia Reserva Especial (lo pidieron los clientes, en la vida se me habría ocurrido, creo que no es el sitio para beber semejante vino), y el camarero que nos lo sirvió no supo explicar bien que es un vino que sale sin añada y por qué. Tuvo que venir el sumiller a descorchar la segunda botella para poder dar una explicación adecuada (en español, eso sí, ya que tampoco hablaba inglés).

- La comida correcta, sin más (y desde luego no para pedir el vinazo que pedimos). Cosas muy sencillas, la materia prima buena y una relación calidad precio bastante cara. Como dice un amigo, en este tipo de sitios es algo secundario, ya que vas a todo menos a comer bien -salvo que sea a comerte con los ojos a alguna hottie que esté por ahí danzando-). De lo que nosotros pedimos:
- Rica la ensalada de tomate (claro que no tiene ninguna ciencia)
- Calamares normales, aunque bien presentados
- Anchoas: ¡minúsculas! (me gustará ver qué opina algún cántabro de pro)
- Boquerones abiertos crudos sobre los que te echan aceite caliente para que se hagan: puede parecer muy cool pero al final el aceite se enfría, no se hacen bien, y te acabas comiendo unos boquerones crudos mega grasientos.
- Chuletas de cordero: bien
- Solomillo de ternera: un desastre. La carne no era mala, pero pedimos uno muy poco hecho y otro a punto pasado. Nos trajeron los dos igual, como al cocinero le dio la gana. Pero lo peor de todo es venía cubierto con una salsaza marrón terrible que mataba literalmente el sabor de la carne, como si estuviéramos en un diner de carretera de Dakota del Sur.

Como conclusión: el sitio está muy bien, pero al servicio y a la cocina le tienen que dar una o dos vueltas todavía. Estando donde está, y siendo sus dueños quienes son, el sitio va a tener un exitazo seguro. Sólo espero que no se acabe convirtiendo en uno de esos sitios imposibles donde parece que te están haciendo un favor cuando te dan una mesa, y donde los advenedizos y la gente con necesidad de ver y ser vista (odio esa expresión) se agolpan para ver a quién se encuentran, y están más tiempo mirando a la gente de otras mesas que al amig@, novi@ o compañía que tienen enfrente.

Les pongo tres estrellas que podrían ser cuatro, pero para que no se suban a la parra. Ojalá la próxima vez que vuelva les pueda poner cinco!

En mi opinión, de todos los sitios que están por la zona, el 38 de Larumbe es, sin ninguna duda, donde mejor se come (años luz de diferencia sobre los que he nombrado antes) y donde mejor te atienden.

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