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El comer y el rascar, todo es empezar.

Avelio

Corral de la Morería

+34 913 65 84 46

Calle de la Morería 17 <m> La Latina 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Noche flamenca

me encanta, uno de mis favoritos

Cena sábado - enero 2017

Visita al templo del cante y baile flamenco en Madrid. Aquí hay dos opciones para cenar: o vas al restaurante gastronómico o al tablao. El inconveniente es que si vas al gastronómico y quieres ver el espectáculo tienes que cenar como un pavo porque la actuación empieza a las 10 y te tienes que cambiar de sala.

Por eso nosotros reservamos en el tablao. Aquí se puede cenar a la carta, y además tienen varios menús muy atractivos entre 39 y 65 euros.

Nosotros escogimos el menú "Alegrías" que consistió en:

- Carpaccio de vieiras sobre un tartar de tomate madurado con ajoblanco de coco. Normalito.

- Lubina salvaje asada sobre cebolleta trufada, emulsión de pomelo y alcaparras fritas. Estaba brutal. Punto perfecto del pescado y riquísimo el acompañamiento.

- Corona de cordero pré-salé con puré de calabaza y patatas rustidas. Otro platazo, un carré de lechal a baja temperatura, del que acabamos chupando los huesecillos.

- De postre torrija caramelizada calentita acompañada de helado de plátano. No somos de postres y también triunfó.

Muy buena la comida, sí señor, se nota la mano de David García, los platos son de alta cocina, nada de sangría, tortilla o paellas de guirilandia.

Para beber, con el menú entra un rioja crianza, que cambiamos abonando la diferencia por un Monastrell de El Sequé, que le pegaba más al menú. Renunciamos al maridaje de generosos, pues era complicado. A la altura del segundo plato empieza el espectáculo y los camareros tienen que servirte casi de rodillas para dejar ver el escenario, y no nos apetecía estar detrás de ellos, y tampoco nos iban a poder explicar los vinos adecuadamente.

Por cierto, el espectáculo flamenco es una pasada, son unos artistazos.

La cena + actuación salió por unos 115 euros por persona. No es barato, pero para una ocasión especial, recomendadísimo. Vayan!

Restaurante Membibre

+34 915 43 31 48

Calle de Guzmán El Bueno 40 <m> Moncloa 3 6 Madrid, Madrid provincia, España

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Muy rica la "cocina en miniatura"

me encanta, uno de mis favoritos

Comida de grupo - diciembre 2017

Suben a 5 "stars" tras la incorporación del nuevo sumiller Dani, ex nakeimo, que mejora la experiencia en un 110%. En esta ocasión (también en la zona de tapeo) como novedad hemos pedido liebre a la royal de la carta de restaurante y cocochas de bacalao en una base de salsa vizcaína. Ambos platos brutales.

Si no habéis ido todavía a Membibre, no sé a que estáis esperando.

Cena de tapeo - septiembre 2017

Visita a MEMBIBRE, un sitio muy recomendado por gente que entiende de las cosas del comer y que llevaba tiempo en nuestra agenda. Recientemente reformado, dispone de una barra con mesas altas para tapeo a la entrada, y un salón al fondo para comer de mesa y mantel. Recomendable reservar, o ir pronto, pues siempre está hasta arriba.

Nosotros estuvimos en la zona de barra, que dispone de una carta específica, que denominan "cocina en miniatura", una serie de tapas pensadas para compartir, tamaño media ración, de cocina de mercado puesta al día, tarifadas entre 6 y 12 euros. Con cuatro o cinco, una pareja cena de sobra, nosotros pedimos:

- Gambas a la sartén, gambas frescas, aceite de oliva y un buen ajo manchego. No hay más secreto. Acabamos mojando pan.

- Chili crab de Changurro. El crustáceo desfibrado y prepatado con chiles con un punto picante muy agradable. Sabroso y adictivo.

- Tempura de verdura. Muy fina y nada grasienta. Acompañada de salsa de soja. Muy rica.

- Pollo cajún. Marinado y luego asado. Crujiente por fuera y jugoso por el centro, con guarnición de patata revolcona y mazorca de maiz. Delicioso.

Terminamos con media ración de quesos variados y potentes, acompañados de pan tostado.

Buena carta de vinos con muchos clásicos a precios sensatos, fuimos a lo seguro y pedimos un Predicador, el excelente rioja de Benjamín Romeo. Para acompañar los quesos, hizo los honores un palo cortado de Delgado Zuleta.

Servicio muy atento y amable, aunque un poco desbordado cuando el local se llenó. Pagamos poco más de 40 euros por cabeza. Comida rica y divertida. Muy recomendable. Volveremos porque nos han quedado muchas cosas por probar.

La Esperanza

+34 637 92 53 56

Calle Torrecilla El Leal 3 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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Una brasería mediterránea en Lavapiés

está OK

Diciembre 2017

Antón Martín, la zona alta de Lavapiés, cada vez se está poniendo más interesante. A las neotabernas recientemente abiertas acaba de sumarse La Esperanza. Abierto en un local de esquina, alargado y con una gran barra corrida, decorado en colores vivos, muy alegre. En el sótano, un acogedor reservado para tomar copas. La carta es de inspiración mediterránea: arroces, fideguá, cocas, carnes y pescados a la brasa, oficiados por un ex-jefe de cocina de Triciclo.

Dos personas, de entrada pedimos unas bravas cortadas en trozos pequeños y aliñadas con tomate y ali oli, y unos estupendos mejillones en escabeche casero con cebolla morada.

A continuación un arroz ibicenco a banda tipo "bullit", con pescado de roca, marisco y patata cocida servido aparte. Muy rico el cabracho y el marisco, y buen sabor del arroz, aunque de punto quedó un poco tieso.

Terminamos con una tabla de quesos de cinco variedades, bien servida.

En cuestión de vinos, aparte de los consabidos ribera-rioja tienen alguna cosa curiosa. Nosotros bebimos Al Muvedre, un monastrell alicantino de Telmo Rodríguez bastante rico.

Buen ambiente y servicio buenrrollista, aunque con detalles un poco raros. Al final de la comida pedimos un gin-tonic y nos lo trajeron ya servido. Ante nuestra sorpresa el camarero nos dijo que no lo servían en la mesa por indicación del encargado. Flipante.

De precio no está mal, pagamos 40 € por persona con una copa. Aunque necesita todavía un poco de rodaje, el sitio mola, volveremos a probar más cosas.

Alexo

Madre mia. 22 pavos por una racion de arroz.... esto solo pasa en Madrid!

hace 1 mes

Avelio

En la ración te entra la paellera de hierro (sólo arroz) y además un cuenco aparte con el pescado, un cabracho entero, almejas, berberechos, calamares y patata cocida. Da de sobra para repartir entre dos.

hace 1 mes

Avelio

La pena fue que el arroz se les quedó un poco duro, pero por el tamaño de la ración, el precio no nos pareció mal.

hace 1 mes

Tres Por Cuatro

Calle Hermosilla 82 <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

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Guisos y cuchara en el mercado

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Comida - diciembre 2017

Recién abierto en un puesto del Mercado de Torrijos, Tres por Cuatro, es un pequeño bistrot, decorado con azulejos y armarios blancos, como si fuera la cocina de una casa. Apenas ocho mesas donde Alex Marugan, ex jefe de cocina de Barra/M, ofrece platos de temporada. Aquí no busquen baos, ceviches o tartares, sino guisos y recetas de cuchara, en una carta corta y que cambiará con cada estación, teniendo en cuenta los productos que ofrezca el mercado en ese momento.

Dos personas, tomamos:

- Berenjena asada con queso San Simón rallado, puré de castañas y zataar, una mezcla de especias muy popular en Oriente Medio. Buen punto de la verdura y rico contraste con el sabor ahumado del queso y las especias.

- Suquet de rape y gambas con majado de almendras. Saborazo a marisco.

- Verdinas con codorniz, su pechuga fileteada y su patita a la brasa. Buen punto de la legumbre y estupenda la codorniz, en especial la pechuga.

- Callos con su pata y su morro. Bien picantitos, con el jamón y el chorizo picaditos y la morcilla deshecha en la salsa. Muy ricos.

De postre una tarta templada de varios quesos, con un sabor excelente, aunque un tanto contundente, te tiene que gustar el queso porque es como comerse una tabla entera.

La carta de vinos se la ha confeccionado Cesar, de la Tintorería y tienen alguna cosa curiosa. Elegimos un tinto de uva rufete de Salamanca llamado Ciclón que estaba bien bueno.

Estuvimos muy bien atendidos personalmente por Alex, que nos contó su proyecto, y pudimos comprobar que de ilusión y ganas anda sobrado. Así da gusto. Salimos a 30 euros por cabeza, un precio muy correcto para lo consumido. Y ojo al dato: como están en rodaje te hacen un 15% de descuento en carta. Vayan!

Wilda

Calle del Leon, 9 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 8 personas

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Vinos felinos en Huertas

Avelio lo descubrió en noviembre de 2017

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Noviembre 2017

Los amantes del vino están de enhorabuena, a sitios como La Fisna, Territorio Era o El Bendito se suma ahora Wilda, un pequeño "Wine Bar" abierto en la calle León, en plena zona Huertas. Su lema es "vinos felinos", pues pretenden que los vinos que ofrecen sean como los gatos, es decir, con una personalidad independiente y un fuerte carácter. Aquí no busquen Riberas o Riojas de lineal de supermercado porque de eso no trabajan.

El alma mater del asunto es Sonia Bueno, filóloga reorientada al mundo del vino, con enormes conocimientos sobre la materia, miembro de la Asociación Madrileña de Sumilleres, la Unión Española de Cata y el grupo Sherry Women. Casi nada...

El local es alargado, con unas cuantas mesitas altas, cocina a la vista y una preciosa barra de acero inoxidable, heredada del Bar Paco que estaba instalado anteriormente. Decorado en plan minimalista, colores neutros, paredes desnudas, ladrillo visto... todo puesto con mucha ilusión y escasos medios.

Como no podría ser de otra manera la carta de vinos es apabullante, referencias de pequeños productores y bastantes vinos naturales sin sulfitos, destacado una cuidada selección de generosos por copas. Merece mención especial la lista de espumosos, de los que Sonia es fan declarada, champagnes, cavas y ancestrales, que en pocos sitios se pueden encontrar en Madrid.

En cuanto a la comida, Iván Cerdeño, de El Carmen de Montesión, les ha echado una mano para confeccionar una carta breve, en la que predominan los escabeches, las conservas y los embutidos. Unas pocas raciones para compartir y acompañar, aquí los protagonistas son los vinos y el condumio es secundario. Sobre todo ahora en invierno, se echa de menos algún guiso, o algún plato de cuchara más en la carta.

Cuatro personas, pedimos:

- Rulo de perdiz. El ave se presenta escabechada y envuelta en una especie de rollitos thai hechos de pasta de arroz. No nos dijeron mucho.

- Escabeche casero de bonito. Con cebolla y zanahoria. Sabroso y jugoso. Impecable.

- Callos, que les traen directamente de Montesión, cortados en trozos más bien grande como debe ser y con la salsa bien trabada, aunque poco picantes. Nos hubiesen gustado con algo más de alegría.

- Terminamos con media tabla de quesos de cuatro variedades: cabra con ceniza, oveja, Comté y un excelente Stilton.

Para beber, primero tomamos "El Rey del Glam" de Alfredo Maestro, un tinto de garnacha de Gredos de maceración carbónica. Poca graduación y mucha fruta, puro zumo de uva. Demasiado "natural" para nuestro gusto.

Por recomendación de Sonia, continuamos con un "Toros de Guisando" un Shyrah de Cebreros de 2010, de Bodegas Fuentegalana, más estructurado y más tradicional, que triunfó más que el anterior.

Muy buena atención y precio moderado: 22 euros por persona. Nos ha gustado este sitio, para repetir y recomendar. Hay que volver para seguir explorando esa bodega!

PD.: Al que no le guste el vino, no se me ponga nervioso que también tiene alguna cerveza artesana.

Lakasa de César Martín

+34 915 33 87 15

Plaza Descubridor Diego de Ordás, 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 78 personas

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Bendita continuidad

me encanta, uno de mis favoritos

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Cena jueves - mayo 2016

Visita de exploración al nuevo emplazamiento de LAKASA. Nos presentamos a la hora de cenar sin reserva ni gaitas, con un par... obviamente nos tuvimos que conformar con cenar en barra porque estaba petado.

En el local anterior, Cesar en el cuarto de máquinas y Marina en la sala, habían conseguido la cuadratura del círculo: una cocina de mucho nivel, un producto seleccionado y una excelente atención al cliente, todo ello con unos precios ajustados. Aquí repiten la fórmula, y es que si una cosa funciona, mejor que no la toques: misma carta, mismos precios y misma simpatía, lo único que cambia (a mejor) es el local.

No obstante sorprende la humildad y la simpatía con la que tratan al público que acude a su negocio, señal de que no se les ha subido la fama a la cabeza. Aquí no hay cocinero estrella ni campañas de marketing, su éxito es la justa recompensa a un trabajo bien hecho.

Pues al lío, nos acodamos en una repisa enfrente de la barra, sentados en dos mullidas sillas altas y pedimos (todo en medias raciones):

- Croquetas de setas de primavera, tan cremosas y sabrosas como las recordábamos.

- Laminado de ventresca de atún con Kalamata. Buen producto y adecuada la combinación con la aceituna de Kalamata rallada.

- Tartar de corzo. Otro clásico que estaba igual de bueno que siempre.

- Pichón de Bresse asado con pasta corta y su guiso. Una delicia, para hacerle la ola. Lo mejor de la cena.

Cerramos con la trilogía de quesos Comte, tres porciones con diferentes grados de maduración, a cada cual mejor. Nos contó Cesar que este queso se lo sirve su proveedor Anthony con cuentagotas, pues las unidades son limitadas, así que habrá que aprovechar antes de que se le acabe.

Para beber, nos recomendaron un tinto bobal de Valencia, La Traca 2015, potente y con carácter, que aguantó el tipo con toda la comanda, hasta con el queso.

Pagamos 67,60 €, un regalo visto lo consumido. En resumen, dejad de leer esto y reservad ya, porque si ahora está lleno, en cuanto abran la terraza no os digo nada...

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Después de muchos meses sin pasar por LAKASA, llamamos este sábado para cenar sin mucho convencimiento y nos dieron mesa de casualidad.

Aquí lo más recomendable es ponerte en manos de Cesar y que te ponga lo que quiera. Como le comentamos que queríamos probar cuantas más cosas mejor nos puso, todo a compartir y en medias raciones:

De entrada un rico aperitivo de hummus con cecina.

Croquetas de gallina en pepitoria, sabor intenso, con una bechamel cremosa y perfectas de fritura.

Carpaccio de ventresca del famoso bonito de Lakasa, acompañado de brotes y especias, y un generoso chorreón de Aove. Exquisito, para comerse tres platos.

Ensalada de pintada en escabeche, con espárrago blanco, tomatitos raf y hojas de espinaca fresca. Un plato rico y refrescante.

Raya asada con migas, papada ibérica y crema de miso. Muy acertado el contraste de la delicadeza de la raya con la potencia de la salsa de miso rojo.

Presa de Ibérico puro con verduritas encurtidas y una generosa lluvia de queso Comté. La carne levemente marcada, casi cruda, una delicia.

Para terminar, no podíamos irnos de Lakasa sin probar los quesos de Bernard Antony, así que pedimos una tablita variada. El camarero cuando te trae los quesos te cuenta la historia de cada uno acompañado de una tablet. Reconozco que no me enteré de nada pero me encantó el detalle. Los quesos extraordinarios, un broche "a la francesa" para una cena memorable.

Para beber un tinto de Méntrida llamado "Gonzo", de Garnachas felices (Canopy), servido perfecto de temperatura, como no podía ser menos.

La cuenta ascendió a 78 euros, una bicoca visto lo consumido. Pues eso, que Cesar es un grande y que cada vez se come mejor en su Kasa. Parece que todo el mundo lo sabe pero hay que repetirlo, a ver si se enteran de una vez los de la michelín.

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Sr Rodriguez

Tengo que volver...

24 de mayo de 2015

Miss Migas

La raya es un pasote.

24 de mayo de 2015

spider72

NO falla....

25 de mayo de 2015

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

2 de junio de 2016

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

2 de junio de 2016

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

2 de junio de 2016

monica iglesias

Que raya probaste, miss migas? Una guisada como con salsa de cebolla y zanahoria?

2 de junio de 2016

monica iglesias

Jaja, no se borrar comentarios, que digo q en barra la raya no era esa con miso, migas y papada yo quiero esa

2 de junio de 2016

monica iglesias

Nuestros favoritas las revolconas mágicas y el tartar de corzo y de vinos pa con ello, Chass y Surprise, pero como están aquí al ladín, a seguir probando...viva!

3 de junio de 2016

The One

+34 915 75 41 30

Calle de Lagasca, 81 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 15 personas

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Chino atípico

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Comida festivo - octubre 2017

Llegó a nuestros oidos que habían abierto un restaurante chino nuevo en la calle Lagasca, y como buenos amantes de la cocina oriental, allí nos plantamos a explorar. El sitio es una monada, moderno y bien decorado, y con mesas espaciosas y bien vestidas.

Su especialidad es la cocina de Hong Kong, la carta es sorprendentemente corta (y cara) para tratarse de un chino. Nosotros probamos:

- Berberechos con judías negras (12,80 €). Hechos en una salsa parecida a la de ostras que estaba bien sabrosa pero no vimos las judías. Los berberechos (apenas una decena), de pequeño calibre y con algo de tierra.

- Brocheta de pollo al cacahuete (8,50 €). Dos mini brochetas de pollo (poco hecho) con pimientos en una salsa de cacahuete que nos pareció demasiado espesa y con poca gracia.

- Arroz a la sartén (9,80 €), un arroz salteado con verduras, servido en una mini sarten de hierro. Cantidad escasa y sabor escaso también. Regular.

- Pasta de Hong Kong con pato (11 €), fideos finos salteados con verdura, brotes de soja y trocitos de pato. Lo mismo de antes, ración pequeña y muy sin más.

Y aquí nos plantamos.

En cuanto al tema líquido, la carta de vinos no está mal, es amplia aunque con referencias muy comerciales. Tomamos un tinto de Madrid Las Retamas (16,80 €) servido a buena temperatura y en copas adecuadas.

Pues sintiéndolo mucho, no nos ha gustado. El sitio es muy bonito pero pagamos 60 euros y salimos con hambre (la primera vez que nos pasa en un chino). Me quedo con los de Usera aunque sean más cutres.

Restaurante Lera

+34 980 66 46 53

Calle Conquistadores Zamoranos, s/n Castroverde de Campos, Zamora provincia, España

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Excursión al templo de la caza

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Menú de caza - Noviembre 2017

Con reserva hecha en agosto, este fin de semana por fin llegó el día y visitamos Lera para probar el menú de caza, compuesto por 12 pases y tarifado a unos razonables 64 euros. Os cuento:

- Salazones de caza. Ciervo, jabalí y lomo de liebre, semi-curados. Sorprendentes.
- Croquetas de caza menor. Sabor fuerte, con un rebozado fino y crujiente. Suculentas.
- Escabeches de codorniz y conejo. Suavidad y finura.
- Lentejas con pato. Intenso sabor.
- Alubias estofadas con liebre. Perfecto punto de la legumbre y caldo bien trabado. Estupendas.
- Pichón de Tierra de Campos. Palabras mayoes. Carne que se deshace y una sabrosa salsa para mojar una barra de pan. Uno de los mejores pichones que se pueden tomar en España.
- Perdiz con berza y castaña. Presentada en cazuela de barro. Un clásico de la casa. Funciona muy bien el contraste de la suavidad de la verdura con el sabor de la carne y el dulzor de las castañas. Otro platazo.
- Jabalí al vino tinto de Toro. Goulash de taquitos de carne de Jabalí. Correcto.
- Lomo de corzo con rebozuelos y miel, una especie tataki con el interior casi crudo. Tiernísimo.
- Pato a la naranja. Equilibrado. El ácido de la naranja, le viene de perlas a la grasa del pato.
- Faisan y membrillo. Suave. Un espléndido pre-postre.
- Terminamos con una bola de un rico helado de leche y acompañado de un trocito de tarta de queso.

De bebercio, entre cuatro personas cayeron varias botellas de vino en orden ascendente, de menor a mayor intensidad, empezamos con un suave ribera crianza Cillar de Silos, seguimos con un Libranza de Bodega Matarredonda, 100% tinta de Toro de viñedos viejos y terminamos con un Temperancia, otro tinto de Toro de Bernard Magrez, más complejo que los anteriores, que a ratos recordaba a los vinos del Ródano. Rematamos con unos palos cortados de González Byass que acompañaron el postre a la perfección. No hubo cafés aunque sí unos digestivos gin tonics al calor de la lumbre en la biblioteca.

Un auténtico festival, nadie trabaja la caza como Luis Lera. Los puntos de la carne un poco más hechos de lo que se estila últimamente, pero personalmente a mí la caza me gusta más así. Los caldos bien desgrasados, las salsas sabrosas sin estar saladas y bien ligadas. Un menú largo y ancho (los platos no son un bocado si no más bien medias raciones), pero en el que se llega al final sin ningún problema (acordáos que lleva dos platos de legumbre y un pichón enterito), y la digestión no es un infierno, lo que da idea de la maestría de Luis en los fogones.

Sigue en lo más alto del podio. Una cita fija todos los años por estas fechas. No dejéis de pasaros por Lera.

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Cena viernes - febrero 2017

LERA está situado a dos horas y media de Madrid por la A6, en Castroverde, un pequeño pueblo de la parte zamorana de la comarca de Tierra de Campos. Considerado por muchos aficionados al buen yantar como uno de los restaurantes de España donde mejor se trata la caza, llevaba tiempo en nuestras oraciones y al fin cuadramos el excel y logramos visitarlo. Tengo que deciros que íbamos con unas expectativas muy altas y no sólo no se se defraudaron, sino que se vieron superadas con creces.

El inconveniente de este sitio, o la ventaja, según se mire, es que comas o cenes, casi resulta obligatorio quedarte a dormir en una de las habitaciones de que dispone el coqueto hotel anexo al restaurante, pues no es muy recomendable terminar y meterte doscientos y pico kilómetros hasta Madrid.

Carta de cocina castellana, obviamente con predominio de platos de caza. Nosotros optamos por el menú degustación, tarifado a unos razonables 52 euros, compuesto por ocho pases de lo más representativo de su cocina, en los que son fijos el pichón guisado y un plato de cuchara.

De aperitivo, una suave crema de queso azul con jalapeños

Roastbeef de jabali con salsa bearnesa que congelan, luego rayan y espolvorean por encima.

Huevo pochado con espuma de boletus y trufa negra de soria rallada. Platazo en el que hubo que mojar pan.

Escabeche de becada con ostra, un mar y montaña un poco arriesgado, que resultó suculento, y es que en esta casa bordan los escabeches.

Continuamos con el plato de cuchara, unas sabrosas y mantecosas alubias con liebre.

Pichón guisado, un clásico de la casa, muy rico, acabamos chupando los huesecillos.

Después vino la liebre a la royal, con trufa laminada, espectacular.

Y por útimo, pato azulon con chile coreano, con un punto perfecto.

El postre consistió en un trocito de tarta de queso con helado de leche, muy rico, pero que a esas alturas de la cena costó terminar, pues los pases no son miniplatos, sino prácticamente medias raciones.

Para beber, como debe ser, vino de Toro, empezamos con un Madremía y continuamos con un Latarce, por recomendación, muy acertada, del Jefe de Sala. Servicio muy atento y tiempos adecuados, tres horas de disfrute.

Con unos gintonics acompañados de unas rosquillas caseras hicimos algo de sobremesa, y tuvimos una animada charla con Luis Alberto Lera, el chef y alma mater de este proyecto, y por supuesto nos quedamos a dormir en el hotel.

Pues que queréis que os diga... si no lo conocéis ya estáis tardando, con este nivelazo de cocina no me extrañaría que le acaben dando una estrella michelín y luego se va a poner imposible reservar. Para repetir muchas veces.

TriCiclo

+34 910 24 47 98

Calle Santa María 28 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 400 personas

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Toda una referencia

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Comida festivo - noviembre 2017

Sube a 5 estrellas.

Cada día se come mejor en Triciclo. Hoy puestos en manos de Javi Goya, nos ha organizado una especie de menú degustación a base de propuestas fuera de carta, ajustando los tamaños de las raciones para probar un poco de todo.

Empezamos con un tartar de atún rojo de Balfegó, productazo elevado a la enésima potencia.

Le siguieron unas sabrosas lentejas con liebre y unas sorprendentes y melosas patatas a la importancia con butifarra.

A continuación, lomo de salmonete con verduras y caldo de sus espinas.

Terminamos con un estupendo tartar de solomillo de ibérico con yema, y un taco de cabezada ibérica confitada.

Sin sitio para el postre, una tablita de quesos de tres variedades nos ayudó a acabar el vino, un tinto de la Ribera Sacra muy exclusivo, llamado Portela do Vento de Daterra Viticultores, recomendaciòn de Luis, el voluntarioso sumiller.

Por estas dos horas de disfrute pagamos algo más de 50 euros por cabeza, un precio muy comedido teniendo en cuenta el nivel de lo consumido. Pues eso, que Triciclo es una referencia, un restaurante asentado y funcionando como un reloj, y una cocina muy top con platos que siempre apetecen. Para volver muchas veces.

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Comida en TRICICLO, el exitoso restaurante que fue la revelación del año pasado, y que se ha convertido en una referencia para muchas de las nuevas aperturas que se han sucedido en este 2014.

Le teníamos muchas ganas a este sitio, después de intentar reservar infructuosamente en un par de ocasiones. También es verdad que no íbamos con las expectativas muy altas, después de haber leído alguna reseña en la que se decía que los tiempos de espera eran muy largos y que el servicio era un poco desastre.

Pues efectivamente, el servicio tiene que espabilar y los tiempos tienen que mejorar, pero amigos… lo arreglan con la comida, que está para quitarse el sombrero.

Dos personas, nos toma nota Javier Goya, uno de los dueños-cocineros de esta neo-taberna, que nos recita una serie de recomendaciones fuera de carta, tan larga como la propia carta. Siguiendo sus recomendaciones, pedimos, todo en medias raciones y todo a compartir:

Ceviche de corvina con aguacate, con cebolla morada y un toque de jugo de lima. Delicioso, el pescado fresquísimo y la leche de tigre extraordinaria, de los mejores ceviches que hemos comido jamás. Por cierto, sin rastro de cilantro.

Esqueixada de bacalao con oreja. Un acierto la combinación de sabores y texturas de la oreja a la plancha y el bacalao. Obligatorio pedirlo

Amanita cesarea con yema de huevo; ya estamos en temporada de setas y se nota, éstas tenían una carne firme y aromática, la yema de huevo le aporta un punto de melosidad que le viene de miedo.

Guiso de pollo de corral con carabineros. Muslo de pollo guisado en una sabrosa salsa que nos pareció que llevaba mole poblano, acompañada de un carabinero de buen tamaño hecho a la plancha. Un plato con los sabores del mar y la tierra, exquisito.

Acabamos compartiendo una rica mousse de chocolate con flor de sal. Tienen una carta de vinos no demasiado larga pero muy bien escogida, de la que elegimos un tinto La Casilla, de la DO Manchuela, hecho con variedad bobal, servido a su temperatura en copas de calidad. Como muchos restaurantes modernos no tienen manteles, aunque las servilletas son de tela y el menaje es de calidad. No comercian con el agua, la sirven a discreción en unas bonitas jarras de porcelana.

Una cosa que nos chocó fue la extraña distribución de las mesas, tienen varias mesas altas con banquetas que nadie quiere porque son incómodas de narices, y una mesa comunal, que ofrecen a todo bicho viviente y que tampoco quiere nadie porque en Madrid no nos mola compartir mesa y mantel con extraños. Y digo yo… por qué no quitan estas mesas, ponen mesas normales y se acabó el problema (qué manera más tonta de complicarse la vida).

Pagamos 72 euros. Buena relación calidad-precio, pues pedimos un vino de 21 euros.

En resumen, un sitio que merece mucho la pena. Cocina muy elaborada a precios comedidos. Nos fuimos deseando probar los platos de la carta de otoño que nos dijo Javier que iban a introducir en breve.

Helen Holms

Que buen sitio, si señor!!!

hace 3 meses