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El comer y el rascar, todo es empezar.

Avelio

Carbón Negro

+34 910 88 58 61

Calle Juan Bravo 37 <m> Diego de León 4 5 6 Madrid, Madrid provincia, España

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Todo a la parrilla sabe mejor

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Cena mayo 2018

Localazo con enorme barra y musicote, que nos recordó mucho al Portal de Alicante. Aunque vayan a la zona de barra pidan la carta de restaurante.

Culinariamente, lo que más mola es pedir cualquier cosa que echen a unas maravillosas parrillas de carbón con poleas que se ven a través de una cristalera (con un impresionante sistema de extracción pues no huele en absoluto), en nuestro caso espárrago blanco, chipirones y chistorra, las tres cosas a cual mejor.

Rematamos con unos buñuelos de Idiazabal que no estaban mal.

La carta de vinos variada y a precios sensatos, cayó un Nita del Priorat que estaba riquísimo, servido a buena temperatura en copas Schott. Servicio un poco perdido y muy nervioso, empezó la cosa malamente porque nos estaban sirviendo todo a velocidad supersónica, pero se lo dijimos, se relajaron y lo arreglaron.

En esta visita de reconocimiento me ha convencido. Volveremos en breve a probar la carnaza (a mediodía claro). 35 por persona.

Luma Restaurante

+34 910 69 12 05

Calle de Valenzuela 7 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

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El futuro mejor peruano de la Capital

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Cena 10 mayo 2018

Estrenamos LUMA, situado en un localazo muy bien puesto y muy elegante, en la zona más noble de la capital, al ladito de Horcher.

Pedazo de barra de marmol a la entrada con mesas alta y bajas alrededor, apta para piscos en modo afterwork, y varios comedores de mesa y mantel al fondo del local. En la zona informal una carta corta con tapas, y también platos más serios tarifados a una media de 20 €. Menú degustación de 11 pases a 65 € en el comedor.

Alta cocina, un escalón por encima de los peruanos existentes en la capital. No busquéis ceviche clásico ni anticucho, porque no tienen. A cambio muchos productos andinos traidos en avión una vez a la semana fusionados con ingredientes españoles.

Hemos probado el patacón, con secreto ibérico y chorizo picante, brutal.
Caldereta amazónica, una especie de ceviche caliente con mero, quisquilla y bígaros, que no nos ha dicho gran cosa.

Cereal de altura, una especie de risotto con un cereal llamado moro, parecido a la quinoa que estaba cojonudo y un rico saltado de ciervo con pak choi.

Completa carta de vinos, seleccionada por María Torrecilla, una sumiller joven y muy profesional, ex-Quique Dacosta. Hemos pedido un Muelle, un blanco de palomino fino sin encabezar, que le va de lujo a esta cocina y también nos han puesto algún oloroso para rematar.

De precio, lo normal para como se está poniendo Madrid, cuarenta y pico por persona. En cuanto ruede unos meses, y se asienten, se puede convertir en el mejor peruano de la capital. Podéis ir.

Las Carboneras de Lu

+34 910 57 70 03

Calle Villalar 7 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

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Fino y elegante

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Cena abril 2018

LAS CARBONERAS DE LU se encuentra en la calle Villalar, donde estaba Dassa Bassa. A la entrada han montado una coqueta de tienda de vinos, en la que se pueden comprar para llevar y degustar "in situ", y que hace las veces de bodega del restaurante. Éste se encuentra bajando las escaleras, en unas antiguas carboneras abovedadas, que se han reformado completamente, eliminando la pintura blanca que cubría paredes y techos, y dejando el ladrillo visto. La decoración está muy conseguida, manteles de hilo, cubertería de máximo nivel, copas Riedel, y una iluminación perfecta, componen una puesta en escena acogedora y elegante a la vez.

Carta corta, con recetas y platos consolidados, sin concesiones a fusiones ni trampantojos. Posibilidad de pedir medias raciones, aunque no sirven platos al centro para compartir, todo lo emplatan individualmente, en la línea de elegancia y vieja escuela que parecen querer transmitir.

Pues aconsejados por Lourdes, la dueña, que ejerce también de chef, pedimos :

- Atún casero escabechado con tomate rosa, muy bueno, aunque llegó a la mesa un poco frío de cámara, hubiera mejorado un poco atemperado.
- Flor de calabacín rellena de brandada de bacalao, finísima la tempura y delicada la brandada, platazo.
- Pochas con codorniz, guisadas y con un muslito del pájaro, ricas.
- Callos a la madrileña con garbanzos cocidos servidos aparte. Pues muy ricos, aunque los garbanzos quedaron un poco enteros para mi gusto.
- Steak tartar, dado a probar para ajustar el punto de picante, cortado a cuchillo en trozos gordos. Bueno.
- Torrija, servida en una base de una especie de crema pastelera tibia.
- Petir fours de chocolate, gentileza de la casa.

En el apartado vinícola nos pusimos en manos del maître Antonio Sayago, ex-Ánima, que nos puso, por orden de desaparición: Veratón, sabrosa garnacha del Moncayo, Felix Martínez Cepas Viejas, tempranillo de Madrid, y rematamos con un Victorino, potente tinta de Toro. A los postres aun cayó una copita de Oporto Nieeport Vintage.

Servicio atentísimo, de lo que ya no se ve, los camareros super pendientes y con múltiples cambios de copa, platos, cubiertos, etc., a pesar de que la sala estaba llena.

En cuanto al precio, un poco carete... nosotros pagamos 80 euros por barba, si bien es verdad que comimos y bebimos como cosacos, pero controlando un poco la comanda, se puede comer/cenar muy decentemente por 50-60 euros. Recomendadísimo para una celebración o una ocasión especial. Podéis ir.

Palio Restaurante

+34 925 13 00 45

Calle Mayor, 12 Ocaña, Toledo provincia, España

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Una joya poco conocida

me encanta, uno de mis favoritos

Abril 2018

Mucho tiempo con PALIO, el restaurante de los hermanos Monedero en Ocaña, entre los pendientes de visita y una vez visitado, me arrepiento de no haber ido antes.

Dos menús, tarifados a 28 y a 45 euros y una carta de cocina manchega convenientemente desgrasada y actualizada. Optamos por el menú corto, tres aperitivos, un estupendo queso manchego, ensaladilla y lomo de orza con asadillo de pimiento morrón, continuamos con una excelente merluza al ajo arriero, y terminamos con un secreto a la plancha con patata machacada de buena calidad pero que quedó pelín seco.

De postre, fenomenales torrija y hojaldre de manzana con helado.

Buena carta de vinos, aconsejados por Isaac, uno de los hermanos jefe de sala y sumiller, pedimos un Dionus, un sorprendente tinto turolense que acompañó perfectamente el menú. Especial mención al pan, elaborado a diario en el mismo restaurante.

Buen precio, buena cocina y excelente atención. Una joya de la que poco se habla, a poco más de media hora de Madrid. Vayan!

TriCiclo

+34 910 24 47 98

Calle Santa María 28 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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Toda una referencia

me encanta, uno de mis favoritos

un check-in aquí

Actualización - abril 2018

Nuevo homenaje en TRICICLO, un sitio divertido al que se viene a disfrutar, y donde cada día se come y se bebe mejor. En esta ocasión tomamos:

- Tartar de bonito marinado, fresas, tomate, almendras y hojiblanca
- Alcachofas fritas con jugo concentrado de jamón
- Guisantes, habas, espárragos y perrechicos cocinados en la mesa con caldo de cocido y huevo poché
- Callos de bacalao con garbanzos y espinaca
- Rebozuelos con vaca vieja
- Canelón de liebre a la royal
- Tarta de queso

Todo a un altísimo nivel, mención especial a los callos de bacalao, un guisazo de los que dejan huella. Gran trabajo de Javier Goya y su equipo.

A destacar el capítulo vinícola, dirigido por el gran Luis.

Manzanilla Lucerita para el tartar y las alcachofas, burdeos Le Medoc de Cos como hilo conductor, y Fondillón del año 70 con la tarta de queso. Impecable maridaje, con clase de cata incluida, je, je.

Un restaurante redondo, suerte de poder disfrutarlo en Madrid.

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Comida festivo - noviembre 2017

Sube a 5 estrellas.

Cada día se come mejor en Triciclo. Hoy puestos en manos de Javi Goya, nos ha organizado una especie de menú degustación a base de propuestas fuera de carta, ajustando los tamaños de las raciones para probar un poco de todo.

Empezamos con un tartar de atún rojo de Balfegó, productazo elevado a la enésima potencia.

Le siguieron unas sabrosas lentejas con liebre y unas sorprendentes y melosas patatas a la importancia con butifarra.

A continuación, lomo de salmonete con verduras y caldo de sus espinas.

Terminamos con un estupendo tartar de solomillo de ibérico con yema, y un taco de cabezada ibérica confitada.

Sin sitio para el postre, una tablita de quesos de tres variedades nos ayudó a acabar el vino, un tinto de la Ribera Sacra muy exclusivo, llamado Portela do Vento de Daterra Viticultores, recomendaciòn de Luis, el voluntarioso sumiller.

Por estas dos horas de disfrute pagamos algo más de 50 euros por cabeza, un precio muy comedido teniendo en cuenta el nivel de lo consumido. Pues eso, que Triciclo es una referencia, un restaurante asentado y funcionando como un reloj, y una cocina muy top con platos que siempre apetecen. Para volver muchas veces.

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Comida en TRICICLO, el exitoso restaurante que fue la revelación del año pasado, y que se ha convertido en una referencia para muchas de las nuevas aperturas que se han sucedido en este 2014.

Le teníamos muchas ganas a este sitio, después de intentar reservar infructuosamente en un par de ocasiones. También es verdad que no íbamos con las expectativas muy altas, después de haber leído alguna reseña en la que se decía que los tiempos de espera eran muy largos y que el servicio era un poco desastre.

Pues efectivamente, el servicio tiene que espabilar y los tiempos tienen que mejorar, pero amigos… lo arreglan con la comida, que está para quitarse el sombrero.

Dos personas, nos toma nota Javier Goya, uno de los dueños-cocineros de esta neo-taberna, que nos recita una serie de recomendaciones fuera de carta, tan larga como la propia carta. Siguiendo sus recomendaciones, pedimos, todo en medias raciones y todo a compartir:

Ceviche de corvina con aguacate, con cebolla morada y un toque de jugo de lima. Delicioso, el pescado fresquísimo y la leche de tigre extraordinaria, de los mejores ceviches que hemos comido jamás. Por cierto, sin rastro de cilantro.

Esqueixada de bacalao con oreja. Un acierto la combinación de sabores y texturas de la oreja a la plancha y el bacalao. Obligatorio pedirlo

Amanita cesarea con yema de huevo; ya estamos en temporada de setas y se nota, éstas tenían una carne firme y aromática, la yema de huevo le aporta un punto de melosidad que le viene de miedo.

Guiso de pollo de corral con carabineros. Muslo de pollo guisado en una sabrosa salsa que nos pareció que llevaba mole poblano, acompañada de un carabinero de buen tamaño hecho a la plancha. Un plato con los sabores del mar y la tierra, exquisito.

Acabamos compartiendo una rica mousse de chocolate con flor de sal. Tienen una carta de vinos no demasiado larga pero muy bien escogida, de la que elegimos un tinto La Casilla, de la DO Manchuela, hecho con variedad bobal, servido a su temperatura en copas de calidad. Como muchos restaurantes modernos no tienen manteles, aunque las servilletas son de tela y el menaje es de calidad. No comercian con el agua, la sirven a discreción en unas bonitas jarras de porcelana.

Una cosa que nos chocó fue la extraña distribución de las mesas, tienen varias mesas altas con banquetas que nadie quiere porque son incómodas de narices, y una mesa comunal, que ofrecen a todo bicho viviente y que tampoco quiere nadie porque en Madrid no nos mola compartir mesa y mantel con extraños. Y digo yo… por qué no quitan estas mesas, ponen mesas normales y se acabó el problema (qué manera más tonta de complicarse la vida).

Pagamos 72 euros. Buena relación calidad-precio, pues pedimos un vino de 21 euros.

En resumen, un sitio que merece mucho la pena. Cocina muy elaborada a precios comedidos. Nos fuimos deseando probar los platos de la carta de otoño que nos dijo Javier que iban a introducir en breve.

Helen Holms

Que buen sitio, si señor!!!

hace 7 meses

Lima y Ceviche

+34 918 67 54 84

Calle María Panes, 13 <m> Nuevos Ministerios 6 8 10 Madrid, Madrid provincia, España

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Capon by Jhosef Arias

+34 910 59 20 38

Calle San Isidoro de Sevilla, 4 <m> Puerta de Toledo 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Bagá

+34 953 04 74 50

Calle Reja de la Capilla 3 Jaén, Jaén provincia, España

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Sentir Jaén

me encanta, uno de mis favoritos

Comida sábado febero 2018

Merece mucho la pena escaparse a Jaén un fin de semana, comer el sábado en BAGÁ, visitar la ciudad por la tarde, cenar de tapeo, pasar la noche y volver al día siguiente.

Como sabéis BAGÁ es el proyecto personal de Pedro Sánchez Jaén, ex-jefe de cocina de Casa Antonio. Montado en un minúsculo, pero acogedor local en el casco antiguo, donde atiende a unos 15 comensales por servicio, con un menú degustación de unos 14 pasos que van cambiando en función de lo que ofrezca el mercado y de la creatividad del Chef.

No tiene mucho sentido describir los platos, pues como os he dicho van cambiando, lo que si os puedo decir es que el menú es equilibradísimo, con abundancia de platos con ingredientes vegetales, por lo que se llega al final sin problema y no se hace nada pesado.

Aunque todo estaba muy bueno, de nuestra visita destacamos:
- El tartar de quisquilla de Motril con escabeche de perdiz.
- Los guisantes con jugo de mazorca de maiz asada y mantequilla negra.
- Puro champiñón: crema de champiñón crudo, champiñón seco y champiñón laminado.
- La cococha de atún en su jugo.
- El pichón asado con parfait de sus higaditos.
Platos suaves y delicados con todos los ingredientes perfectamente integrados. Alta cocina que huele a estrella Michelín.

Pero en Bagá no sólo se come bien, los vinos seleccionados por el sumiller Fran Jiménez también está a la altura, nosotros bebimos:
- Socaire: Fresco blanco chiclanero de palomino
- A torna dos pasas: Ribeiro tinto, coupage de uvas autóctonas, caiño, brancellao y ferrón
- Mahara: Tintilla de Rota en versión "natural". El que menos nos gustó, definitivamente no nos van estos vinos naturales.
- Amontillado AB de González Byass que escoltó soberbiamente el atún.
- Zerej de Barbadillo para terminar.

Este menú cotiza a unos razonables 65 euros, que se quedaron en 90 euros por cabeza incluyendo los vinos. Servicio atentísimo, comandado por la mujer de Pedro y vajilla y cubertería de nivel. Nos ha encantado, no me cabe duda que Pedrito dará que hablar. Vayan antes de que se ponga imposible reservar.

Glass Mar

+34 917 87 77 70

Carrera de San Jerónimo, 34 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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¿A qué sabe el océano?

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Cena febrero 2018

Visita a GLASS MAR, la embajada de Aponiente en Madrid, abierta por Ángel León en la planta baja del Hotel Urban. Entorno apabullante, mármol, cristal, dorados, etc. todo muy excesivo y muy "brilli brilli", en consonancia con el cinco estrellas-gran lujo, donde se ubica.

Carta corta y muy atractiva, con una cuidada selección de platos confeccionados a base de productos del mar, aquí no busquen carne porque de eso no trabajan. Nosotros pedimos:
- A qué sabe el océano, cuatro berberechos de buen calibre presentados en una lata con sus jugos gelatinizados y polvo de algas. Sabroso y efectista, con su humo de hidrógeno líquido incluido.
- Cazón en adobo. El pescado se presenta en taquitos napados con una emulsión de mejillones y jalapeños, con cebolla crujiente por encima para darle el punto "crunchi", correcto.
- Bocata de calamares. Un pequeño brioche relleno de un guiso de calamares en salsa americana, no nos dijo mucho.
- Camarones fritos con huevo y panceta. Combinación ganadora, es imposible que con estos ingredientes el plato estuviese malo y efectivamente, estaba divino.
- "Steak tartar" de calamar. El cefalópodo picado en pequeños trozos, previamente marinado en remolacha para darle el color rojo y con el aliño clásico del tartar de carne tradicional. Sabroso y con el picante justo. Todo un platazo, de lo mejor de la cena.

Los postres no los probamos, no somos de dulce y echamos de menos algo de queso para rematar. Habrá que inventar el queso marino a base de algas o yo que sé, ahí queda la idea. En cuanto al apartado líquido, tienen una breve carta de vinos, con predominio de los del marco de Jerez, a precios disuasorios si se piden por botella. Aquí "cariñosamente" te empujan a pedir vino por copas, que fue lo que finalmente hicimos. Nos dejamos aconsejar y probamos el Fino en Rama Colosía y el Amontillado en rama Yodo de Lustau, que embotellan expresamente para ellos. Especial mención al amontillado, del que tuvimos que repetir y nos hubiéramos bebido la botella entera. Terminamos con un excelente moscatel de Chipiona de Cesar Florido acompañado de mignardises cortesía de la casa, como era menester.

Servicio muy simpático y con arte. Todo servido a su tiempo y sin esperas. El sitio es divertido, también apto para tomar una copa terminada la cena. En cuanto al precio, salimos a poco más de 50 euros por barba, precio que no es barato pero tampoco disparatado y permite hacerse una idea de lo que se cuece en Aponiente. Debéis ir a conocerlo.