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El comer y el rascar, todo es empezar.

Avelio

mostrando 70 sitios

Gaman

+34 914 68 36 23

Plaza de San Amaro, 8 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 14 personas

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Menú excepcional en un local regular

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Cena septiembre 2018

Había ganas de probar GAMAN, el nuevo restaurante de Luis Arévalo, tras el cierre de Kena. Aparte de la carta, ofrecen un menú degustación "omakase" (a discreción del Chef) que consiste en unos entrantes y una serie de niguiris por 59 euros, que fue nuestra elección.

Empezamos con un inchicapi de shiso (una especie de consomé) y una ostra con pepino y ponzú, ambas cosas correctas.

Sube el nivel con una gyozas de picadillo de paiche (un enorme pez amazónico de agua dulce) en dashi y algas, y sobre todo con un excelente tiradito de pez limón y un riquísimo ceviche de langostinos y corvina con leche de tigre de umeboshi (una especie de albaricoque japonés), ambas platos sabrosos y con la acidez justa. Para rebañar.

Y tras los entrantes empieza el festival de niguiris, hasta 14 piezas, confeccionados en el acto por el propio Luis, delante mismo de nosotros pues tuvimos la suerte de pillar sitio en barra. De tamaño pequeño, para comer de un bocado y con el arroz templadito, el pescado fresquísimo y todos con algún detalle especial: chile habanero, jalapeño, etc. Una auténtica delicia, de los mejores niguiris que se puedan encontrar en Madrid. Además, el espectáculo de ver a Luis trabajando no tiene precio.

Termina el menú con un refrescante granizado de cardamomo con frutos rojos y sopa de cocona, una fruta amazónica.

Carta de vinos breve y bien seleccionada, aunque a precios un poco subidos, entre cuatro cayeron tres botellas, empezamos con un Cava Colet brut nature, continuamos con un ribeiro Agas do Tempo y terminamos con un Tosca Cerrada, un vino tranquilo de Jerez sin encabezar.

Servicio atento y agradable. Sin embargo el local deja mucho que desear. Básicamente han cogido el restaurante que había instalado anteriormente, una mano de pintura y a funcionar. El aire acondicionado no funciona bien, las banquetas son un poco incómodas y conviene que instalen paneles absorbentes, pues con el restaurante a tope de gente el nivel de ruido es muy molesto.

Al final, nos fuimos con sabor de boca regular, pues con vinos y demás, se sale por 80 € por cabeza, y a estos precios todo tiene que acompañar, no basta sólo una buena cocina, el local también te tiene que agradar.

Cilindro

+34 910 66 33 56

Calle Don Ramón de la cruz, 83 <m> Lista 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 32 personas

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Astur-peruano resultón

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Cena febrero 2018

CILINDRO es el nuevo restaurante de fusión astur-peruana, abierto por los mismos de Ronda 14, en la parte alta del barrio de Salamanca. Local amplio, barra alargada a la entrada con mesas altas y un gran comedor en la planta baja decorado estilo colonial, plantas colgadas del techo, lámparas de bambú y cosas así.

Reservamos mesa en el comedor pensando que íbamos a estar más cómodos. La carta es corta, en plan raciones, pensada para pedir platos al centro y compartir. Posibilidad de pedir medias raciones en casi todo.

Entre cuatro, pedimos prácticamente toda la carta:
- Ceviche a la crema de rocoto y aguacate. Excelente, de los mejores probados, con un picor muy agradable y una leche de tigre para comérsela a cucharadas.
- Navaja templada con leche de tigre y ají mojo. El molusco chiquitito y fino, sin concha y sin pizca de arena. Ricas, aunque nos gustó más el ceviche.
- Rollito asturiano con estofado chifa. Se piden por unidades, de pasta brick crujiente, se sirven con una hoja de lechuga hoja de roble tipo los vietnamitas. Correctos.
- También por unidades, pedimos unos tortos de rabo de toro, unas mini tortas de harina de maiz, con un rico estofado de rabo muy sabroso y jugoso. Realmente buenos.
- Ají de pollo con arroz cremoso de coco. Tiras de pechuga a la brasa en una base de arroz. Correcto, aunque no esperéis un ají peruano tradicional.
- Lomo saltado marinado en su jugo y jalapeño. Finas lonchitas de lomo, casi crudo, estilo roast beef, sobre una base de arroz salteado con soja.

Como nos quedamos con un poco de hambre, y los postres no nos llamaban, rematamos con una ración de tamalitos con costilla deshuesada, entran cuatro en la ración.

En cuanto a los vinos, tienen una carta bastante completa, que toca muchas denominaciones. Empezamos con un Montnegre, un tinto mallorquín mediterráneo, y continuamos con un Mencía de Monterrei Benito Santos, que acompañaron muy bien todos los platos.

Servicio voluntarioso, pero un tanto despistado, necesitan rodaje. Ambiente excesivamente bullicioso. Con el comedor lleno había un ruido infernal, casi no nos oíamos entre nosotros en la mesa, van a tener que instalar paneles de corcho absorbentes porque esto es un problema. Pagamos 30 € por persona, un precio bastante comedido si tenemos en cuenta que nos cepillamos dos botellas de vino.

En cuanto a la cocina, da la sensación de que lo tienen todo preparado, montan el plato, golpe de horno y a la mesa, con resultados desiguales. El ceviche y el torto por ejemplo están extraordinarios, pero hay algunos platos, como los tamalitos o el lomo saltado, que saben casi igual porque llevan salsas muy parecidas. No obstante, el sitio es resultón, merece visita. Vayan!

La Esperanza

+34 637 92 53 56

Calle Torrecilla El Leal 3 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 18 personas

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Una brasería mediterránea en Lavapiés

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Diciembre 2017

Antón Martín, la zona alta de Lavapiés, cada vez se está poniendo más interesante. A las neotabernas recientemente abiertas acaba de sumarse La Esperanza. Abierto en un local de esquina, alargado y con una gran barra corrida, decorado en colores vivos, muy alegre. En el sótano, un acogedor reservado para tomar copas. La carta es de inspiración mediterránea: arroces, fideguá, cocas, carnes y pescados a la brasa, oficiados por un ex-jefe de cocina de Triciclo.

Dos personas, de entrada pedimos unas bravas cortadas en trozos pequeños y aliñadas con tomate y ali oli, y unos estupendos mejillones en escabeche casero con cebolla morada.

A continuación un arroz ibicenco a banda tipo "bullit", con pescado de roca, marisco y patata cocida servido aparte. Muy rico el cabracho y el marisco, y buen sabor del arroz, aunque de punto quedó un poco tieso.

Terminamos con una tabla de quesos de cinco variedades, bien servida.

En cuestión de vinos, aparte de los consabidos ribera-rioja tienen alguna cosa curiosa. Nosotros bebimos Al Muvedre, un monastrell alicantino de Telmo Rodríguez bastante rico.

Buen ambiente y servicio buenrrollista, aunque con detalles un poco raros. Al final de la comida pedimos un gin-tonic y nos lo trajeron ya servido. Ante nuestra sorpresa el camarero nos dijo que no lo servían en la mesa por indicación del encargado. Flipante.

De precio no está mal, pagamos 40 € por persona con una copa. Aunque necesita todavía un poco de rodaje, el sitio mola, volveremos a probar más cosas.

Alexo

Madre mia. 22 pavos por una racion de arroz.... esto solo pasa en Madrid!

4 de diciembre de 2017

Avelio

En la ración te entra la paellera de hierro (sólo arroz) y además un cuenco aparte con el pescado, un cabracho entero, almejas, berberechos, calamares y patata cocida. Da de sobra para repartir entre dos.

4 de diciembre de 2017

Avelio

La pena fue que el arroz se les quedó un poco duro, pero por el tamaño de la ración, el precio no nos pareció mal.

4 de diciembre de 2017

Copa de Balón

Plaza Mayor 2 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 3 personas

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Excelente carta de vinos a precios imbatibles (y no le pidas más)

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Tapeo - Agosto 2017

Excepcional carta de vinos a precios increibles en plena Plaza Mayor. Nosotros tomamos una botella de Roda Reserva 2012, sentados en la terraza con vistas a la estatua de Felipe III por 26 pavos (vale 23,90 € en Lavinia).

Para que os hagáis una idea de los precios que manejan, el Juan Gil crianza lo tienen a 13 €, el blanco José Pariente a 10 €, o el Cava Gramona a 18 €. Precios imbatibles que creo que tendrá que ver con que los de EN COPA DE BALÓN también son bodegueros y distribuidores. Sin embargo los precios de vinos por copa sí son caros.

Y hasta aquí lo bueno... la comida, para olvidar, oferta turística de fritanga y paellador. Nosotros acompañamos el vino con un surtido de ibéricos un poco batallero que se dejó comer, y nos pareció la opción menos arriesgada (17 €).

Aunque por la comida merece sólo una estrella, le subo a tres por el tema líquido. Volveremos... a beber.

El Paracaidista

+34 914 45 19 13

Calle de La Palma 10 <m> Tribunal 1 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 31 personas

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Una terraza muy ambientada

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Cena - agosto 2017

El Paracaidista es un edificio entero situado en pleno Malasaña. Cuatro plantas que incluyen tiendas de moda y showrooms, una sala de cine, y en los dos últimos pisos un cocktail bar y un restaurante con terraza.

Cenamos en la terraza del restaurante situado en la azotea del edificio (que se llama Parq) con vistas sobre los tejados del barrio, cesped artificial y bancos corridos en plan merendero. Muy animada, es recomendable reservar si no te quieres quedar sin cenar.

Carta breve con predominio de platos japoperuanos. Pedimos unos makis de salmón tempurizado, un tiradito de corvina con yuzu y un tartar de atún. Todo comestible pero nada destacable. Nivel miss sushi o similar.

Carta de vinos testimonial, de los dos vinos blancos que tenían elegimos un Mar de Frades, un albariño comercial pero muy rico.

A medida que avanza la noche va subiendo gente a tomarse una copa al fresco y se va ambientando la terraza, así que para el postre nos tuvimos que tomar un gintonic.

Salimos a 35 € por cabeza (sin incluir la copa), nos pareció carete para el nivel del condumio, pero la terraza hay que pagarla. Por el nivel culinario le daría dos estrellas, pero el ambientazo de la terraza merece cuatro, así que al final se queda en tres.

1Falces

Lo mejor de este sitio son los gin tonics servidos de botellas sin dosificador.

27 de agosto de 2017

Urrechu de Velázquez

+34 911 21 14 14

Calle Velázquez 150 <m> República Argentina 6 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 12 personas

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Urrechu llega a la Capital

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Cena de picoteo - agosto 2017

El local que albergó primero a Nodo y más tarde al efímero "The Hall", en la parte alta de la calle Velázquez, ha sido el lugar elegido por Urrechu para su desembarco en la Capital. La propuesta es ambiciosa: comedor para comidas más formales y algún reservado "business class", barra de cócteles con alguna mesita para tapear, y un patio reconvertido en una preciosa terraza ajardinada.

La decoración no ha cambiado prácticamente, ni falta que hacía, pues "The Hall" estaba puesto con mucho gusto: maderas nobles, chimeneas de etanol, cromados, barra de mármol, etc. conforman una puesta en escena lujosa y agradable.

La carta es de cocina tradicional, dividida en entradas en torno a 15 euros y platos principales alrededor de los 25. Cuatro personas, nuestra intención era cenar de tapeo, pero aunque reservamos en las mesas de la zona de barra no hay carta específica de raciones, hay que apañarse con la de restaurante. A esto creo que tendrían que darle una vuelta. Eso sí, aunque no lo ponga, nos informaron que de casi todos los platos se pueden pedir medias raciones.

Con idea de compartir todo, tomamos:

- Ensaladilla rusa. Se dejó comer, aunque no nos enamoró.
- Degustación de croquetas. Ocho piezas, seis de jamón y dos de bacalao. Mejores las de jamón, con buenos tropezones.
- Merluza con almejas. Un lomo de merluza en salsa verde con dos almejas de buen calibre. Buen sabor, pero un poco pasada de punto de cocción.
- Callos a la madrileña. Espesos y pegalabios. Aunque les faltaba un puntito de picante, estaban ricos. Pasan el corte.
- Steak Tartar, que no se dio a probar para ajustar el punto de picante. Muy tierna la carne, pero un poco insípido el conjunto. Le hubiera venido bien un poco más de alegría.

Por aquello de estar en rodaje, invitación al postre: una sopa helada de frutas tropicales y frutos del bosque acompañada de una copa de Moscato. Se agradece el detalle.

Hay que resaltar en el apartado líquido, una carta de vinos extensa y muy bien pensada, a cargo de Manuel (ex-sumiller de Aldaba), todo simpatía y buen rollo. Nos pusimos en sus manos y probamos un Montsant, Can Blau y uno mallorquín, Gallinas y Focas, ambos muy buenos y prolijamente explicados por el bueno de Manu.

Nosotros pagamos unos 40 € por cabeza, pero creo que aquí la media con vino y postre se va más bien a los 50 €.

Pues nos parece que éste sitio puede funcionar bien. Cocina tradicional, pero sincera, de la que no sorprende, pero tampoco defrauda. Como los locales del Grupo Oter o La Máquina, es un sitio ideal para una celebración familiar o para comer con un cliente, pues el local es muy chulo y la cocina es de la que le gusta a todo el mundo. Repetible.

Gath

Buena reseña @avelio. Habra que ir por alli, maxime sabiendo que Manuel Fernandez vuelve a la palestra.

25 de agosto de 2017

nindiola

Muy de acuerdo con lo del tartar, fue lo único que nos falló a nosotros.

28 de agosto de 2017

Restaurante Víctor Montes

+34 944 15 70 67

Plaza Nueva 8 <m> Casco Viejo 1 2 Bilbao, Bizkaia provincia, España

guardado por 53 personas

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Correcto para un picoteo

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Cena agosto 2017

Cena de picoteo en Victor Montes, en el Casco Viejo bilbaíno. Situado en la Plaza Nueva, que es como decir en Madrid la Plaza Mayor, el sitio no puede ser más turístico.

Descartada la terraza por overbooking, encontramos una mesa dentro de chiripa. El sitio mola, decoración típica y tópica, muy de taberna de toda la vida.

Probamos sus famosas croquetas (9 €). En la ración entran 8 piezas: bacalao, chipirón, jamón y boletus (2 de cada). No estaban mal. Rebozado muy correcto y sabores contundentes, si bien a mí me gustan con el interior más líquido.

Acompañamos con una ensalada de bonito (15,25 €), con cebolla caramelizada, parmesano, rúcula y tomate seco.

Para beber, una botella de Rioja Crianza Piérola (17 €), el vino que ofrecía mejor calidad precio de una carta con los clásicos de ayer, de hoy y de siempre.

Pendiente de probar el restaurante, la zona de barra es correcta para un picoteo.

Divino Tinto

+34 616 92 54 77

Calle Hierro 4 <m> Arganzuela-Planetario 6 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 10 personas

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La vinoteca de Legazpi

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Tapeo - julio 2017

Pequeña vinoteca en la zona nueva de Legazpi, media docena de mesas y una pequeña barra, ofrece unas 80 referencias de vinos. También cervezas para los amantes del Lúpulo.

Por recomendación del encargado, bebimos un pinot noir de Almería, llamado Indalia, sorprendentemente bueno (20 €).

Fail en las tapas. Probamos el pulpo con gambón (20 €) y el tataki de ternera (16 €), producto correcto, pero no deja de ser cocina de ensamblaje a precios de Viavélez o Alabaster.

Volveremos... por los vinos.

El Carmen de Montesión

+34 925 22 36 74

Calle Montesión, 107 Toledo, Toledo provincia, España

guardado por 52 personas

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Todo correcto sin llegar a emocionar

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Cena sabado - julio 2017

Perdido en una urbanización de chalets a las afueras de Toledo, se encuentra el CARMEN DE MONTESION, el único restaurante con estrella Michelín de la capital manchega. A los fogones Iván Cerdeño, chef de reconocido prestigio, formado junto a Pepe Rodríguez en el Bohío.

El local sorprende (para mal), apartado y un tanto desangelado, pavimento de baldosas de barro, vigas vistas de cartón piedra y techos altos, le dan un aspecto de asador castellano o salón de bodas. Hay que reconocer que muy romántico no es. La sensación de aislamiento se acentúa por la noche, pues hay poca luz en la calle y por allí no pasa ni Perry. Esta localización no lo hace muy accesible, pues si vas a beber vino, es obligatorio ir en taxi y quedarte a dormir en Toledo.

Trabajan con tres menús: tradición (50 €), clásico (65 €) y degustación (90 €), que se diferencian básicamente en el número de pases. Nosotros elegimos el intermedio, que consta de 5 Aperitivos, 2 Entrantes, Pescado, Carne y 2 Postres (no incluye bebida).

Tras unas aceitunas gordal rellenas de mousse de anchoa, una mantequilla especiada y un cuenco con aceite de la tierra, empieza el menú propiamente dicho.

De aperitivos, cinco bocados: arenque ahumado con celeri y huevas, un sorprendente brioche de merengue con setas escabechadas, un buñuelo de queso de Bargas, con el interior líquido, para comer de un bocado, un excelente bombón de perdiz con chocolate amargo, y una croqueta que, después de semejante despliegue, no nos dijo mucho.

De entrantes: Atascaburras, que pese al nombre es una especie de mousse de bacalao etérea y ligerísima, y un refrescante ajoblanco con leche de coco, sésamo negro, sandía y atún.

De pescado, bacalao en papillote con boletus y trufa de verano rallada. El fuerte sabor de la salsa que me pareció una reducción de carne y los boletus, se comían todo el sabor del pescado. La trufa blanca, quedó muy bien para la foto pero estaba muy insípida, no aportaba nada al plato. Regular.

De carne: cordero, cortado en taquitos y marcado en la sartén, acompañado de una especie de ñoquis de batata, muy tierno y sabroso. Un plato rico, pero nada sorprendente para un estrella michelín.

De postres, un bombón helado de chocolate blanco y un helado de queso con granizado de limón, ligeros y refrescantes, perfectos para acabar. Antes de la cuenta también te traen una cajita con petit fours.

Buena carta de vinos, como es de esperar. Nosotros regamos el condumio con dos tintos muy diferentes, empezamos con un Hombre Bala, suave garnacha de Madrid muy fácil de beber, y terminamos con un shiraz francés biológico Domaine D'Andezon, excepcional, con más cuerpo y mucho más complejo. Terminamos con un oloroso de Gonzalez Byass cortesía de la casa.

Acabamos pagando 185 euros. No cenamos mal, nos parecieron mejor los entrantes que los principales, pero nos esperábamos más, a juzgar por las alabanzas que recibe este sitio. En relación con la composición del menú, echamos de menos algún guiso y para terminar una tablita de quesos de la zona. En cuanto al servicio, muy atento y diligente, explicando platos y pendientes de rellenar la copa, tocábamos casi a un camarero por mesa. Sin embargo el ambiente nos pareció muy tristón, un sábado a las 23:30, éramos la única mesa que quedaba en el comedor. Definitivamente, esta cocina merece una mejor ubicación.

Restaurante Horcher

+34 915 22 07 31

Calle de Alfonso XII 6 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 84 personas

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De otra época

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Cena sábado junio 2017

Restaurante clásico entre los clásicos, historia viva de la gastronomía madrleña, HORCHER es uno de esos restaurantes que hay que visitar alguna vez. Por si alguien no lo sabe, a este sitio hay que ir bien vestido, se exige chaqueta a los señores, y la corbata aunque ya no es obligatoria, es más que recomendable. A las señoras nada más sentarse le ofrecen un cojín para que puedan reposar sus maltratados pies. Todo un detalle.

Entrar en la sala es como teleransportarse un siglo atrás más o menos. Paredes enteladas en tonos rojizos, cortinajes tupidos, manteles y servilletas almidonadas, cubertería de alpaca, copas de cristal de Bohemia grabadas y una legión de camareros perfectamente uniformados contribuyen a conseguir un ambiente exclusivo y decadente. También ayuda la clientela, con una media de edad considerable, y con pinta de no haber sufrido mucho con la crisis precisamente.

La cocina es clásica, de corte centroeuropeo, y son especialistas en caza. Precios de infarto, prácticamente ningún plato baja de los 30 euros.

Dos personas, compartiendo todo, pedimos:

- Ensalada de bogavante. Presentado cocido y pelado, cortado en trocitos, sobre una cama de cuatro tipos de lechuga, acompañado de una ligera salsa cocktail. El crustaceo muy insípido y la presentación del plato digna de un banquete de boda. Prescindible.

- Stroganoff a la mostaza de pommery. La carne tierna cortada en tiras, en salsa de mostaza y acompañada de spätzle, una especie de tallarines salteados muy blandos y gomosos. Esperábamos comer el mejor stroganoff de nuestras vidas y nos encontramos con un plato que se llevaba poco con lo que te ponen en un menú del día. Mal.

- Steak Tartar, preparado delante nuestro, y dado a probar para ajustar el punto de picante. Acompañado de las famosas patatas souffle y tostaditas de pan, estaba fantástico. Muy bien.

No pedimos postre, pero ponen petit fours con el café. Para beber, de una carta de vinos muy completa y muy subida de precio, elegimos un Priorat Les Terrases de Álvaro Palacios, servido a buena temperatura, que estaba extraordinario.

Servicio excepcional, muchos de los platos terminados a la vista del cliente, a la antigua usanza. Merece la pena verlo. De precio lo esperado, casi 100 euros por cabeza.

Pues bueno, se queda con 3 estrellas porque un restaurante que lleva más de 100 años abierto merece un respeto, y el servicio de sala es de lo que no hay, pero para mi gusto la cocina flojea. No nos han quedado muchas ganas de repetir.