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Viajera, disfrutona, criticona, agradecida.

jungle julia

Real Café Bernabeu. El restaurante del Real Madrid

+34 914 58 36 67

Avenida Concha Espina, 1 Puerta 30 del Estadio Santiago Bernabéu 28036 <m> Santiago Bernabeu 10 Madrid, Madrid provincia, España

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Un desastre de sitio

para no volver

¿Cómo puede figurar este sitio entre lo mejor de 2014? Es un engaño para los incautos.
Hacía tiempo que no habíamos estado, tal vez unos cuatro años, y la experiencia ha sido una de las peores que recuerdo en un restaurante.
Tomamos como entrantes unas croquetas pasables (12,90), una especie de tempura repugnante que era un mazacote aceitoso cuya composición resultaba inescrutable, y una ensalada vulgar de lechuga, tomate... (12,90 €).
De segundo, merluza (19,50 €) insípida, tanto que juraría que era congelada, y que además se estaba ahogando en un oceáno de nata líquida. También pedimos pulpo a la brasa (18,50 € por un trozo de neumático), que no desentonó en absoluto en aquel panorama culinario dantesco pues no había forma de hincarle el diente y sin noticias del sabor de la brasa. Por último, un wok de pollo y verduras (12,90 €) que era un amasijo de fideos impregnados de una substancia pegajosa (supuestamente salsa teriyaki) y muy dulce y negruzca, en el que no había rastro ni del pollo ni las verduras.
El vino fue un savignon blanco al que le faltaba temperatura (16 € la botella).
Del servicio sería mejor no hablar, pero en un sitio que no es MacDonalds y la hamburguesa cuesta 16 €, lo lógico es que el servicio sea medianamente profesional, pero no, son unos aficionados, sin el menor interés por su trabajo y los comensales, hasta el punto de que dejamos el wok y el pulpo sin comer, la camarera recogió los platos y no tuvo a bien preguntarnos por tan llamativo detalle.
El local está descuidado, los baños necesitan una urgente remodelación, en fin todo un desastre.
Extraña que el Real Madrid albergue en su estadio un tugurio de estas proporciones.
Absténganse de ir. De nada.

The Bazaar By Jose Andrés

+1 305-455-2999

1701 Collins Ave Miami Beach, Estados Unidos

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Chistorra en South beach

jungle julia lo descubrió en noviembre de 2013

me encanta, uno de mis favoritos

Después de armar bastante jaleo con sus "Jaleos" en Washington D. C., José Andrés, emprendió nuevas aventuras más allá del Potomac, Los Ángeles, Las Vegas y hace unos meses abrió restaurante en el SLS Hotel de South Beach.
The Bazaar by José Andrés, que es como se llama el sitio en cuestión, ofrece un cóctel exhuberante de nuestra gastronomía tradicional, toda ella en versión tapa (más o menos generosa, alguna lo es bastante), con un toque lujosillo e imaginativo, como el delicioso pisto manchego, servido con una lámina de pan de oro sobre huevo escalfado.
La chistorra navarra aparece en la mesa envuelta en paquetitos de masa brise y con una crema de membrillo para dipear.
El Rossejat, arroz pobre de pescadores valencianos, aquí lo preparan con fideos y tinta de calamar, con lo que el resultado es una especie de fideuá negra muy sabrosa.
Antes del postre tomamos unas espinacas a la catalana bastante ortodoxas pero servidas en un bol untado con una especie de salsa acidulada. Un poco desconcertantes.
Para concluir los platos "salados", ostras a la gallega, con sus cachelos, su pimentón de la Vera y su aceite de oliva de gran calidad.
Nos limitamos a la vertiente española de la carta pero había otros apartados dedicados a la cocina más o menos chifa, asiática y cubana.
De postre, compartimos el típico Key Lime Pie de Los Cayos, mucho mejor que el que una vez tomamos en Key West.
Para beber, Marqués de Griñón, Petit Verdot. Excelente.
Por poner alguna pega, el comedor está situado al fondo de la planta baja del hotel, con lo que se convierte en la antesala de la terraza y el jardín, lo que favorece el molesto desfile, más o menos contínuo, de gente.
El cocinero asturiano sabe lo que se trae entre manos y vende como nadie en los EEUU nuestra excelencia gastronómica. Ni marca España ni puñetas, un poco de pisto manchego à la José Andrés.

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DiverXO

+34 915 70 07 66

Calle Padre Damián, 23 (Hotel NH Eurobuilding) <m> Cuzco 10 Madrid, Madrid provincia, España

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tedio

no me gusta

A lo mejor es que estoy ya cansada de comer cosas que no sé qué son, ingredientes con un montón de manipulación (aunque sean crudos o lleven poco fuego), explicaciones farragosas, presentaciones de plato con demasiada prosopopeya para enmascarar quizás que lo único que te estás comiendo es un pedazo de bacalao con un huevo de codorniz encima, eso sí, espolvoreado con alguna especia difícil de encontrar y alguna hierba que crece en los pantanos de Borneo. Que te presenten un plato con pil pil de foie no deja de ser una extravagancia, además de un imposible.
Los sabores del menú de Diverxo (el Express: aperitivo, 7 platos y postre) me parecieron monótonos, se movían en una escasa gama que iba del cítrico al dulce, demasiado cítrico y demasiado dulce.
La sustitución de los platos por láminas de distintos materiales da a entender que caldos, salsas y jugos están ausentes en la cocina de Muñoz, sustituidos por rayas, puntos y tramas de algún sirope (o salsa si nos ponemos poco quisquillosos) que en muchos casos nos evocan el prostituido y omnipresente aceto balsamico de Modena, en un juego de decorativismo hueco adornado por una jerga pseudointelectual, pseudocientífica y pseudoculinaria.
Si a todo ello unimos que nuestros estómagos se resintieron durante no pocas horas, llegaremos a la conclusión de que a las esferificaciones, las espumas y demás métodos adrianescos les voy a hacer la cruz.
Qué aburrimiento y qué nostalgia de los sabores tradicionales. Y no lo digo porque pagásemos más de 200 € (2 personas), ojalá me hubieran parecido bien gastados.

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room mate waldorf towers

+1 786-439-1600

860 Ocean Drive Miami Beach, FL 33139 Miami Beach, Estados Unidos

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no room in room mate miami beach

jungle julia lo descubrió en noviembre de 2012

está OK

Elegimos este alojamiento porque el edificio que lo alberga es una de las joyas art déco de Miami Beach. El Waldorf Towers es un precioso ejemplo de la arquitectura que proliferó en esa zona de Florida en los años 30 y 40, obra del arquitecto Albert Enis fue terminada en 1937. Destaca la torre que remata la construcción y que tuvo que ser derruida por orden del ayuntamiento en los 80 por amenazar ruina, más tarde se encargó de su recuperación Gerry Sanchez, durante la rehabilitación completa del edificio en 1985.
El reacondicionamiento y redecoración que han hecho los de Room Mate, en mi opinión, es decepcionante, no tanto en las zonas públicas como en las habitaciones. Estas son muy pequeñas, incluso las que hacen llamar suites, y adolecen de un exceso de mobiliario que asfixia el escaso espacio que queda libre a los huéspedes. Los cabeceros-celosía de las camas son muy aparatosos y se comen sus buenos 40 cm de espacio físico y no menos del espacio visual, los colores utilizados son demasiado oscuros y tampoco ayudan demasiado, la persiana de lamas negras, que hace también las veces de cortina, es muy frágil y, a pesar de los pocos meses que lleva el hotel funcionando, acusa el uso, funciona mal y falta alguna lama. Los baños tienen sobre el espejo una horrible luz cenital y a pesar de lo bonitos (y caros) que son los azulejos, se aprecia a simple vista la escasa calidad de los trabajos. Se agradece que en el suelo de la habitación haya tarima.
Lo del wifi creo que es una batalla perdida en la hostelería cuando ni en un pequeño hotel como éste la señal es capaz de alcanzar todas las habitaciones.
Lo mejor del sitio, aparte del emplazamiento, es su personal, amable, entregado y dispuesto a satisfacer a toda costa a la clientela; en ese sentido destacaría por su simpatía y profesionalidad sobre todo a Ana, cuya labor era evidente que excedía en todo momento sus obligaciones en la recepción.
Lázaro, José Ramón y las chicas que hacían las habitaciones también se ganan su sueldo con creces. Si tuviese una empresa de estas caracterísiticas me gustaría contar con empleados así.

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Mr Chow

+1 305-695-1695

2221 Collins Avenue Miami Beach, Estados Unidos

guardado por 2 personas

demasiada pasta por tan poco pasta

está OK

Si vas a Mister Chow, sabes que te van a desplumar, el dilema reside en saber si la experiencia vale la pena, en mi opinión, no.
Los platos, tanto entrantes como principales, consisten en raciones pequeñas, por lo que de no tomar uno de los menus debes pedir no menos de tres platillos por cabeza si no quieres quedarte con hambre. De todo lo que comimos destacaría por su sabor y originalidad las gambas verdes, el resto, correcto pero olvidable.
El servicio es de alta escuela a pesar de la sobreactuacción del ¿maitre?, un tipo de color con aires de reina de Inglaterra. La media de edad de la clientela oscilaba entre los 90 y los 95 años aunque con rollo polo y naúticos.
Una botella de agua, 10 dólares, 50 dólares, dos copas de la Veuve Clicquot, y 150 dólares la comida, a la que hay que sumar un 18 % de propina que en Miami Beach añaden por decreto en todos los restaurantes. Hemos comido mejor comida asiática por una décima parte del precio y en un ambiente menos geriátrico.
Cosas que pasan por creer todo lo que cuentan por ahí.

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truman hotel

+1 305-296-6700

611 Truman Avenue, Key West, FL 33040, Estados Unidos Key West, Estados Unidos

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payos en los cayos

jungle julia lo descubrió en noviembre de 2012

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Llegar a Key West a finales de noviembre, cuando en Madrid el frío comienza a apretar, es una suerte, y lo es todavía más llegar al Hotel Truman, que elegimos por la excelentes críticas de Tripadvisor, otras veces engañosas.
El hotel es pequeño pero no demasiado, el tamaño ideal para conservar el anonimato pero a la vez para que el servicio resulte cercano. Se trata de un conjunto de contrucciones en madera, típicamente caribeñas, organizadas alrededor de la piscina climatizada. Las habitaciones son amplias (incluso las estandar), silenciosas, con balcón, decoradas con mucho gusto y gran calidad en los acabados, luminosas, limpias y muy confortables.
Lo peor es el pobre desayuno (incluído en el precio) con muy poca posibilidad de elección más allá de frutas, yogur, cereales (2 clases) y algo de bollería anodina.
Por otro lado, está situado a pocos metros de Duval street y de casi todas partes, hay parking y wifi gratuitos, este último potente, lo cual no se puede decir del de casi ningún hotel de los que conozco.
Altamente recomendable.

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Nunca falta un "buen" aguafiestas

no me gusta

He visitado este restaurante en varias ocasiones; la sierra de Los Molinos de Campo de Criptana es uno de los paisajes más hermosos de nuestra comarca y siempre que viene algún amigo me gusta llevarle allí y después almorzar o cenar en Las Musas.
Este local, antiguo almacén al pie de los molinos, es espectacular, tanto por la intervención arquitectónica como por las vistas. Y la comida, además, es más que aceptable.
Cenamos con 39º a las 10 de la noche pero corría una brisa que hacía muy agradable la noche ferragosteña. Disfrutamos de la comida, de la bebida, de la compañía y del entorno pero tuvo que venir el camarero (tal vez era el maitre porque se daba aires y hablaba mucho y curraba poco, el tipo con gafas, babosete con los pijos) a poner la tacha. La moderada cuenta (49 €) se hizo esperar una buena media hora porque dicho mesero estaba demasiado ocupado haciendo la pelota a los señoritos locales. No me gustan los pelotilleros, pero si a alguien le sale de natural (o le pagan por ello) hay que hacerlo de forma democrática, es decir, a todo el mundo, incluída yo. "O todos o ninguno", que dijo Bertold Brecht en su famoso poema.

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Restaurante El Náutico

+34 918 53 40 50

Carretera M-505 desvío km 22 El Escorial, Madrid provincia, España

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bueno y con vistas

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Resulta sorprendente, a estas alturas y tras bastante tiempo de funcionamiento, que un restaurante tan bueno, ajustado de precio y encima con vistas no sea muy conocido.
Es un poco difícil de encontrar, a medio camino entre Galapagar y El Escorial, hay que meterse en una urbanización polvorienta y medio desierta (en la carretera pone "Urbanización Los Arroyos", junto al pantano de Villamayor), seguir por la calle Principal y al llegar a la calle 33 girar a la izquierda; cuando se acaba el asfalto, es preciso continuar por una pista de tierra hasta tropezarse con el modesto club naútico.
Tras aparcar el coche bajo una de las numerosas encinas, atravesamos la puerta y tomamos el sendero de la derecha (a la izquierda hay otro edifico) que desemboca en el chiringuito que hace las veces de restaurante. Hay dos espacios, el comedor cerrado (aunque con magníficos ventanales) y la amplia terraza, ambas con bonitas vistas al embalse. Esta última opción es la preferible si hace bueno.
Para almorzar tienen tapas espectaculares a 5 €, son individuales pero generosas. También hay arroces (a banda, de verduras, negro y de pollo y romero) que combinados con una tapa y el postre cuestan la módica cantidad de 15 €.
Pedimos arroz negro para dos, una tapa de pulpo gratinado y otra de salmorejo; todo ello delicioso. Como entrante nos trajeron un estupendo chupito de gazpacho de remolacha y de postre una sopa de fresa (no se puede elegir). Tomamos 3 cervezas y en total nos costó 42 € (por el servicio y el pan cobran 2 € per cápita).
El servicio es profesional y amable.
A pesar de que opera todo el año, con buen tiempo es un sitio muy recomendable: a falta de playa y paseo marítimo en la villa y corte, comer en El Naútico es lo más parecido a un buen restaurante marinero con vistas acuáticas, aunque sean de agua dulce.

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Arrecife Gran Hotel

+34 928 80 00 00

Avenida Mancomunidad 4 Arrecife, Lanzarote (isla), España

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isla en la isla

jungle julia lo descubrió en marzo de 2012

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El hotel es el único edificio alto de la Lanzarote (aparte de la torre de control del aeropuerto, claro), el único símbolo de los desmanes urbanísticos de los últimos sesenta, a los que por suerte supieron los lanzaroteños poner freno. Tras el cierre y un incendio, el aspecto actual obedece a una remodelación nada imaginativa terminada en 2004. Sin embargo, lo que resulta a todas luces un delito estético y urbanístico deviene en fortuna para el viajero, que se encuentra en una habitación acristalada, a considerable altura, y rodeado de agua por (casi) todas partes. Las vistas desde cualquier punto de la habitación son inmejorables. Lo mismo puede decirse de las otras dependencias del hotel, incluyendo la piscina climatizada y los restaurantes.
Tiene 5 estrellas pero se encuentra a mucha distancia de un buen hotel de esa categoría. Los acabados de las habitaciones, la decoración (los cuadros son una colección de reproducciones horrorosas de mercadillo), las mantas marrones de las camas, las almohadas pétreas y alargadas (de las que ya no quedan ni en casa de nuestras abuelas), el minibar con sólo un par de zumos y un par de botellas de agua...
El desayuno no estaba mal pero escaseaban las exquisiteces.
El servicio, amable y diligente.
El aparcamiento subterráneo costaba 6 € las 24 horas.
Recomendable si estás un destino playero y no te gustan los complejos playeros, como es mi caso.

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sin fotos + añadir

Hôtel Oasis Fishing Saint Louis

+221 33 961 42 32

Route de l'hydrobase BP 379 (langue de barbarie) Saint Louis, Senegal

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Lejos de todas partes

jungle julia lo descubrió en marzo de 2010

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Nos alojamos en dos de las cabañas, frente al Atlántico, durante cuatro días, tras un viaje loco e interminable de 5 horas en taxi desde Dakar. Nos llevó un amigo que ya había estado en el lugar con anterioridad, durante el año que fue lector en la Universidad de Dakar.

El compleo lo regentaba Nicole, una belga que se había mudado a ese lugar apartado de todo junto con su hijo adolescente. El hotel no era sólo un negocio para ella, empleaba a muchos más lugareños de los que evidentemente eran necesarios para el cuidado de un alojamiento de modestas dimensiones como aquél, algunos de los trabajadores padecían minusvalías, lo que en un país tan pobre no deja de ser una triple desgracia. En fin, que el concepto empresarial de Nicole iba mucho más allá del simple hecho de hacer dinero. Al poco de estar allí nos enteramos de que su hijo había muerto electrocutado al tocar la nevera (iba descalzo) a los dos años de instalarse en la Langue de Barbarie.

Saint Louis es bello pero caótico y paupérrimo, a pesar de la riqueza que engendran los ríos y de que el río Senegal desemboca cerca de allí, a la vez que va perfilando la frontera con Mauritania. Para acercarte a la ciudad hay que cruzar el barrio de pescadores levantado en medio del arenal que se prolonga desde la playa, respirando un hedor insoportable a putrefacción al que parece ajeno toda la gente que vemos en la calle.

La ciudad fronteriza tiene ciertas resonancias literarias y aventureras ya que hace muchísimo era escala obligatoria de los pequeños aviones que llevaban el correo desde Francia hasta Sudamérica, uno de cuyos pilotos habituales era Antoine de Saint-Exupéry, que trabajó para la compañía en los años 20 y 30. El escritor francés, por tanto, durmió en muchas ocasiones en el Hôtel de la Poste, por el cual nos paseamos y en cuya terraza nos tomamos unas birras.

En cuanto al hotel de Nicole, es bonito pero sin pretensiones, muy limpio y la comida que sirven es estupenda.

Me he decidido a escribir esta reseña porque me he enterado de que Nicole se puso enferma, vendió su hotel y regresó a su país. Está claro que la bondad y la buena suerte no tienen por qué venir en el mismo paquete existencial.

El alojamiento sigue existiendo, aunque por las fotos parece muy diferente, y me pregunto si toda aquella gente contratada para no hacer nada seguirá allí.

Para saber de Nicole: hoteloasis.free.fr

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