Naguar

+34 684 60 33 84

Avenida de Galicia, 14, Oviedo, España Oviedo, Asturias, España

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Reconciliación

me encanta, uno de mis favoritos

¿Es justo juzgar a un restaurante en la primera toma de contacto? Creo que si nos parásemos a reflexionar un momento, llegaríamos a reconocer que la hostelería no es ninguna ciencia exacta. Coincidirán conmigo que no se la puede aplicar ninguna fórmula mágica que asegure la tan ansiada regularidad; y que por eso mismo no debemos olvidar que son negocios, y que estos, les guste o no, se presentan a un exigente examen servicio tras servicio con decenas de factores por controlar. Muchos de estos ni siquiera dependen directamente de ellos, especialmente los emocionales que aporta cada cliente. Aunque si es verdad que dominar los más importantes, garantizan una pequeña tranquilidad que les encamina hacia el éxito ... Eso si, sin alejarse mucho de esa sensación permanente de estar en la cuerda floja, y que cualquier día, sin quererlo ni beberlo, te la puedes pegar.

Pues bien, en mi primera visita a Naguar, se la pegaron. Con todas las letras y como suena. Llegué con altas expectativas y me fui de allí sin comprarles una escoba a excepción del siempre sensacional coulant de cocido (Pincho ganador del campeonato nacional 2013). Cierto es que las malas experiencias cuestan lo mismo que las buenas. Pero leches, era obvio que algo había pasado cuando un tío que ha hecho historia en la gastronomía asturiana como es Pedro Martino, me dejara con una sensación completamente anodina tras probar su menú degustación. No haberle dado una segunda oportunidad, habría supuesto renunciar a conocer una cocina que tiene muchísimo más que decir de lo que imaginaba, en una ciudad que por desgracia, continúa sin rendir cuentas con sus mejores propuestas gastronómicas.

Es verdad que sigue sin gustarme un local al que creo que le falta alma por todos los lados. También lo es, que sigo sin comprarles el discurso del año 2020 por lo sumamente difícil que es de realizar. Pero en esta segunda experiencia, me he tenido que rendir al evidente talento de un cocinero que no siempre ha tenido la suerte de su lado y que ahora, parece que empieza a resurgir de sus cenizas a través de una propuesta cargada de sapiencia, reflexión, profundidad, técnica y defensa de la despensa asturiana.

La carta no sólo es una buena muestra de ello, es un escaparate perfecto para iniciarse en esta casa. Escaparate que transmite fielmente las pretensiones que tienen y que logró hacerme disfrutar desde el aperitivo hasta el último de los postres (en plural). Empezamos por la esfera de fabada escabechada. Un plato tosco en su presentación, pero abrumador en el paladar. Sabores muy reconocibles y con esa deliciosa y controlada acidez de un buen escabeche haciendo de coche escoba. De esta forma encaminarse hacia una armonía que vaticinaba lo mejor era inevitable.

Llegó el coulant de cocido, un entrante que siempre se ha de pedir. Sorprende lo fielmente que transmite el arco de sabores de un cocido tradicional en tan solo un bocado. Técnica y mucho recorrido detrás, para lograr un resultado fabuloso y francamente divertido. Algo parecido volví a encontrar en las croquetas de bacalao al pil-pil. Infinitamente mejor que en mi visita previa con una explosión de cremosidad y gusto casi insultante.

Así que viendo el nivel, todos los que estábamos en la mesa decidimos compartir los platos principales sabiendo que de esta manera ganaríamos aún más emociones. Me quedo especialmente con tres: Bonito - Galano 2017, merluza de pincho de Cudillero en su jugo con almejas y los callos Martino. El primero con una gran estética y puesta en escena sin que un exquisito bonito perdiese protagonismo lo más mínimo. Punto clavado al igual que en una espectacular merluza que acaparó todos los elogios de la noche. Un plato de conjunción más clásica, pero capaz de transmitir una cantidad de sensaciones magníficas de las cuales destaco los yodados de unas almejas superlativas y el gusto inconfundible de un merluza de primera.

Los callos por otra parte son un icono del chef. Trozos pequeños lavados con esmero, bien guisados y acompañados de unas siempre agradecidas patatas fritas. Francamente ricos aunque para mi gusto, con un punto más de melosidad y reducción hubieran sido históricos. Lo que fue realmente histórico fue el capítulo de postres. A cada cual mejor porque la crema de arroz con leche es una absoluta barbaridad. Aunque, sin ser especialmente chocolatero, me quedo con la ensalada de chocolate con concentrado especiado de pimiento rojo. Sublimes sus contrastes de sabores dentro de un postre que abraza lo vegetal de forma magistral. Ricos también la roca crujiente de merengue con queso "La Saregana" al cardamomo y crema inglesa de zanahoria; y el soufflé de avellanas con helado de chocolate. Quizás este último el más flojo.

Se agradece que el servicio no deshonre lo más mínimo la propuesta de Martino. Seriedad sin perder la cercanía con el cliente y siempre al quite. Lástima ver como se pierde el gran trabajo de este equipo un martes noche de verano con tan sólo dos mesas ocupadas, cuando la avenida de Galicia o la calle Gascona con propuestas muy inferiores, estaban a reventar. Me resulta muy complicado de entender esto. Más aún cuando se tiene una carta de este nivel con precios tan correctos y una selección de vinos y cervezas más que curiosa. Sin querer reincidir otra vez en la última frase del segundo párrafo, creo que es un auténtico crimen, que con un ticket medio alrededor de los 40€ en carta, esté el restaurante prácticamente vacío.

Yo por mi parte solo puedo asegurar que volveré. Y lo haré para intentar reconciliarme también con su menú degustación y seguir deleitándome con una cocina que porqué no, puede aspirar a grandes reconocimientos. Téngales en cuenta si andan por Oviedo.

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Restaurante-Bar Quince nudos

+34 984 11 20 73

Calle de Avelina Cerra 6 Ribadesella, Asturias, España

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Los arroces del norte

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Que al norte de España no se le conoce precisamente por su maestría arrocera, es evidente. Aunque es de justicia reconocerle que gracias a su magnífica e inmejorable despensa, uno puede encontrar con suma facilidad grandísimos arroces. Especialmente si hablamos de caldosos y melosos. Hallar una arrocería como tal, ya es otra historia, no me pregunten porqué. No se si será por una falta de demanda, de tradición o porque hay pocos locos como Bruno Lombán que con decisión y mano diseñen una oferta de arroces potente y sugerente como la que tiene Quince Nudos en Ribadesella.

Este es un sitio peculiar, o más bien coquetón diría. Choca por su ubicación; semi escondida al fondo de un pequeño callejón que se encuentra detrás de la fabulosa playa que tiene esta localidad. Admito sin complejo alguno que allí siempre he logrado disfrutar en buena medida. Y es que su oferta me gusta, más en temporada estival si cabe, porque siempre apetece tomarse un buen arroz cerca del mar (por lo menos a mi). Pero lo cierto es que más allá del codiciado grano, los entrantes y pequeños bocados que uno se encuentra en esta casa, siempre gozan de un nivel interesante. Y es que es en ese minúsculo margen de maniobra, dónde Bruno trabaja para demostrar sin alarde y pretensión alguna, que sabe hacer más cosas.

Lógicamente el tino a la hora de probar y asumir ciertos riesgos por pequeños que sean, siempre es dispar. Pero aún tengo en el recuerdo unas magníficas navajas ahumadas con vinagreta de pimientos de mi primera visita, o un magnífico y delicado torto de esta última que nos pusieron como snack. Si se va con un ánimo más conservador, las croquetas de pitu también son cosa seria, al igual que la fritura de boquerones que pude probar en esta ocasión. Gastan buen producto, y eso como es lógico, hace que todo sea mucho más fácil.

Pero el groso importante de este restaurante reside en los arroces que salen de la cocina. Ni sarmientos, ni leña, ni fuego … horno puro y duro, agua de mar en la cocción, y un temporizador dando el chivatazo para que la fórmula casi matemática de como resultado un punto clavado prácticamente al milímetro. Cayeron el a banda con zamburiñas y el negro tradicional con puntilla de calamar y alioli tostado. El primero, que siempre ha sido mi favorito, más soso que en anteriores veces (aunque bueno). Y el segundo, directamente para coger pañuelo y ponerse a llorar hasta que cayera la noche. Cuánto sabor en un producto tan humilde y a la vez, tan agradecido. ¡Que fascinación la mía!

El capítulo de postres sin embargo estuvo flojo … como siempre ha decir verdad. Correctona tartaleta de manzana y una torrija-brioche bien empadada algo más simpática. Mucha diferencia con lo anteriormente probado, algo que por desgracia es muy habitual en la mayoría de restaurantes. Nada nuevo bajo el sol y que no se pueda corregir con un servicio atento y simpático. Algo siempre a agradecer a la hora de pagar una cuenta justa en su precio, que suele rondar los 40€ si se va a la carta y con ganas de comer con dos buenos cubiertos. Sin duda para mi, una de las mejores opciones más “tradicionales” del oriente asturiano junto a Castru Gaiteru, La Huertona y El Balamu.

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La Martínez

+34 914 25 92 88

Avenida Gran Bretaña s/n <m> El Carrascal 12 Leganés, Madrid provincia, España

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Menú del día curiosón

Charly AppleTree lo descubrió en marzo de 2017

está OK

Iba con prisa por trabajo y me atreví a probar este restaurante del centro comercial sin grandes expectativas. Me pedí el menú del día y lo cierto es que estuvo bastante correcto y mucho mejor de lo que se puede esperar de un área de restauración de cualquier macro-complejo. Pochas correctonas, buen entrecot con patatas de bolsa y un bizcocho de chocolate algo seco pero rico. Todo por 11,9€ y con un servicio amable, atento y con mucho brío ya que en menos de 50 minutos estaba marchando de vuelta al trabajo. Volveré sin dudas.

Restaurante Gloria

+34 984 29 94 90

Plaza Florencio Rodriguez 3 Gijón, Asturias, España

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Un éxito garantizado

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A pesar de lo que muchos pueden llegar a creer, Gijón es territorio hostil para la hostelería. Una ciudad exigente como pocas en la que no todas las cocinas saben y logran triunfar debido a un público no tan joven como les gustaría. Ese no es el caso de Gloria, que tras convertirse en EL HIT con mayúsculas de la vetusta Oviedo, ha sabido replicar este éxito a escasos metros de la playa de San Lorenzo. En el número 3 de la plaza Florencio Rodríguez para ser más exactos.

El secreto no es otro que la fiabilidad que aporta una familia de hosteleros con tres estrellas Michelin a sus espaldas como es la de los Manzano. Familia que a través de este concepto de local, ha logrado perpetuar sus grandes clásicos combinándolos a su vez con bocados más informales para así poder atraer a todo tipo de público. Es decir, que puedes disfrutar de este restaurante en diferentes formatos: tapas, raciones a compartir, tradicional o a la francesa (1ro, 2do y postre). Una poli valencia que garantiza flujo de negocio dentro de un marco decorado con acierto y enfocado para el público más trasnochador y de primera copa.

En mi visita nos decantamos por la siempre atractiva cara tradicional de Gloria, ya que días más tarde visitábamos la casa madre en la aldea de La Salgar. Croquetas de jamón, revuelto de la casa sobre torto de maíz, ensaladilla rusa, fabada, arroz con pitu de Caleya, arroz con leche, torrija y tarta de queso. El camino hacia el éxito con bocados de siempre y ya conocidos que a pesar de no rendir igual que los originales, se le acercan mucho y por bastante menos cuantía, que es dónde está la gracia de las versiones más económicas de los grandes cocineros que no siempre terminan de funcionar. No es el caso, claro está.

Quizás la ensaladilla y el arroz con Pitu fueron los platos más discretos. Mucho más sosos que en anteriores visitas. Por el contrario, los postres me enamoraron más que nunca a excepción de un arroz con leche pasado en exceso. Grandísima torrija y en especial, una inmejorable tarta de queso que para un loco de este postre como yo, puedo decir que es una de las mejores del país sin querer caer en listas o rankings. Protagonismo queseril por doquier y un membrillo directamente para perder la cabeza ¡Sombrerazo!. Es un fijo en mi cuenta siempre que me he dejado caer por este local y sin duda lo seguirá siendo al igual que las croquetas. Aunque no deben desdeñar los platos de "temporada”, la fabada o su controvertido cachopo ya que siempre rinden a buen nivel.

Pero el atractivo de Gloria transciende mucho más allá de su propuesta gastronómica gracias a una carta de vinos francamente interesante con una línea de precios igual de contenida que la comida. Referencias que avalan por el mucho por poco para no desvirtuar un ticket que jamás debe pasar de los 40€ y que de media casi con total seguridad debe rondar los 25€. Relación-calidad-precio imbatible para una de las ofertas más regulares que conozco en la ciudad y que seguiré visitando fielmente siempre que pueda para no perder el contacto con una familia que a parte de ser grandes empresarios, son unos cocineros de cojones. No hay otra forma de expresarlo mejor. ¡Vayan!

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Restaurante Regueiro

+34 985 64 85 94

Lugar Tox Villapedre, Asturias, España

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Genuinidad, sapidez y equilibrio

me encanta, uno de mis favoritos

Cuando se prueba por primera vez la cocina que ejecuta Diego Fernández en este escondido hotel del desangelado occidente asturiano, es imposible no sentir la tentación de querer volver a probarla.

Lo cierto es que ya he perdido la cuenta de las veces que he visitado Regueiro, pero es curioso que a pesar de lo numerosas que han sido, nunca he dejado de sorprenderme con una propuesta genuina. Una propuesta en la que domina la sapidez y un sorprendente equilibrio. Y es que todos los platos que propone Diego, siempre están llenos de matices e ingredientes que de manera casi caótica, alcanzan una armonía deliciosa para el paladar. A destacar un emocionante black chili crab con un estratosférico estofado de centollo y calamar; los siempre adictivos callos de bacalao; y el pato mole Pekín con un dim sum para el recuerdo. La sorpresa en esta ocasión corrió a cargo del "Tom Yom Soup" a la piedra. Un plato con gran puesta en escena en el que se puede apreciar todas las cualidades de este peculiar cocinero asturiano de alma asiática.

Su carta se restringe a tres menús degustación debido a la complejidad que supone su elaboración. Un hecho que hace que la transición entre pase y pase pueda hacerse algo extensa cuando el restaurante cuelga el cartel de no hay billetes. Junto al servicio y una encorsetada selección de vinos, creo sin dudas que son los puntos dónde se ha de mejorar. Puntos que personalmente perdono (de ahí el 5 sobre 5) dado el resultado final de un menú degustación que mejora visita a visita con paso firme y decidido. Un discurso al cual seré fiel vaya dónde vaya.

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Taberna Pedraza

+34 910 32 72 00

Calle Recoletos, 4 <m> Retiro 2 Madrid, Madrid provincia, España

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Digan lo que digan, producto, tradición y verdad

me encanta, uno de mis favoritos

He perdido la cuenta de cuantas veces he visitado esta neotaberna en la que tanto y tanto me divierto. Ese maravilloso compendio entre producto, mimo y exigencia, hace que disfrute como en pocos sitios porque para empezar, aquí se encuentran auténticas joyas gastronómicas como sus sardinas en conserva, la cecina, la pluma ibérica o sus chuletones de rubia gallega, las cuales se combinan a la perfección con las manos de un grupo humano excelente.

La cocina de Carmen nos acerca a casa con sus croquetas, tigres o ensaladilla a la vez que es capaz de llevarnos al famoso O'Pote de Betanzos con esa tortilla de pequeños y cuadrados trozos de patata ligeramente crujientes que se vuelven indudablemente golosos con los huevos de campera que los acompañan. Esta es la verdad, es la cocina de siempre con un producto como nunca y eso, justo eso, es lo que se paga. Ni marketing, ni leches. Que aún teniéndolo como la mayoría de restaurantes de Madrid, no creo que influya lo más mínimo en el ticket final.

A los grandes hits hay que sumar unos riquísimos y melosísimos callos, que están francamente bien equilibrados; y una leche frita que está a la altura de la mi abuela (palabras mayores). De la quesada mejor ni hablamos porque es de las mejores que he probado sin duda y que seguiré pidiendo cada vez que vaya. La próxima visita, me voy del tirón a por la carne que son palabras mayores, como casi todo lo que se hace allí.

Champ's Da Baixa Bistró

+351 223 235 254

Rua sa da Bandeira, 467 Oporto, Portugal

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Buen producto, ricos platos y rcp cara

Charly AppleTree lo descubrió en marzo de 2017

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Fue un amigo el que me recomendó este local ubicado justo al lado del mercado de Oporto. Una buena recomendación sin dudas ya que cenamos excelentemente gracias a una propuesta fresca y sabrosa que gira alrededor del Champagne contando con un gran producto y elaboraciones bien cuidadas para respetar a este. A destacar el taco de atún de las Azores que iba sobre una especie de mole de judías pintas e iba acompañada de cebolla morada caramelizada ... platazo sin paliativos. Contraposiciones muy logradas que honestamente me encantaron, al igual que también me gustó mucho un guiso de ternera al Champagne. Las vieiras caramelizadas que probé, estando también ricas, no me "sorprendieron" tanto pero si que las recomendaría. De postres no puedo opinar nada ya que las cantidades de los platos van (casi) en relación al precio y acabamos bastante llenos.

El local a parte, tiene una coctelería bastante simpática. Empezamos con un mojito de Champagne que nos recomendaron (12€/cóctel) y que estuvo bien para hacer la gracia, pero tampoco era algo del otro mundo teniendo el precio que tiene. La cena la acompañamos con una sangría de fresa, bastante famosa al parecer en la ciudad (18€/jarra), y que a mi gusto, termina por ser algo empalagosa por lo dulce que es. Una copa hubiese sido más que suficiente, pero el servicio en ningún momento informa de esto, algo muy a agradecer ya que habría consumido a parte algún vino por copa u otro cóctel. Dicho esto, he de reconocer que el servicio es en todo momento agradable, atento y nada invasivo o presuntuoso.

Como valoración global diría que es un muy buen sitio, bastante recomendable si cabe, pero siendo conscientes que la rcp está desvirtuada ya que la experiencia subió casi a los 140€ para dos personas. ¿Lo vale? Eso ya son ustedes quien lo tienen que juzgar.

El mar más elegante

Charly AppleTree lo descubrió en marzo de 2017

me encanta, uno de mis favoritos

Partiendo de la base de que solo por las vistas, ya merece la pena comer en The Yeatman, puedo asegurar que su propuesta gastronómica nos acerca la posibilidad de degustar una imperdible cocina de costa elegante, sensible y especialmente sabrosa. Y es que de quince bocados que pude probar dentro del menú más completo (150€), siete de ellos nos muestran la inmensa riqueza marina que tiene Portugal.

Reconozco que una de las cosas que más me llamó la atención del menú, es la cantidad de platos redondos que alberga. Sacar partido del Atlántico de esa manera es tan complejo como fascinante dicha sea la verdad, y en este caso Ricardo Costa, chef ejecutivo del restaurante, muestra desenvolverse en estos términos con una naturalidad apabullante ya que de sus manos salen platazos que se quedarán grabados en mi recuerdo como la "Marisqueira 2017", la "Caldeirada" o el carabinero. Producto, profundidad y técnica, todo lo que se le puede pedir a una cocina de nivel como es esta (2* Michelin). Es de obligación decir que fuera de la mar, los platos también gozan de una altura importante (el plato de la berenjena es directamente una locura).

Pero a The Yeatman se va a muchas más cosas que a comer ya que ver como "baila" un fantástico y entregado servicio es toda una delicia. Mucho más cuando este te propone una armonía de vinos que es una absoluta maravilla con caldos realmente interesantes de una tierra que alberga joyas de gran calado. 7 vinos portugueses pasaron por mi paladar y he de decir que a cual mejor. Grandes compañeros para una velada memorable que hizo que me llevara de Oporto una imagen inmejorable.

Solo decirles, por no rogarles, que vayan. Vayan y entréguense a una experiencia única, de las pocas con las que servidor sale vibrando y que con cierta perspectiva, resultan excesivamente baratas.

Chez Lapin

Rua dos Canastreiros 40, 4050 Porto Oporto, Portugal

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Despropósito absoluto

para no volver

La experencia en este restaurante magníficamente ubicado a la orilla del Duero fue pésima de principio a fin. Para empezar porque tardaron en atendernos sin estar lleno el restaurante algo más de diez minutos. Pedimos lo que nos habían recomendado (Bacalao y pulpo al horno que ellos mismos marcan en la carta como especialidad de la casa y un arroz y feijão para acompañar). Como bien avisaron, tarda 20-25 minutos la preparación, pero antes de recibirla, casualmente nos trajeron un plato de croquetas a la mesa que obviamente no habíamos pedido. Levantamos la mano, le decimos que no estaba comandado ese plato, nos preguntan que si no lo queríamos a lo que respondemos que no, mala cara y nos retiran el plato.

Llegó las esperadas especialidades con el arroz y judías de acompañamiento completamente frío. Levantamos la mano otra vez, pedimos que nos lo calienten, y a los 20 minutos, viendo que nos estábamos terminando la comida, levantamos la mano para pedir que ya no nos traigan el arroz porque no tiene nada a lo que acompañar. 5 minutos después nos traen el arroz diciendo que como camarero es su obligación, a lo que le respondemos educadamente que no lo queremos, insistiendo que no hay nada que acompañar.

Por otro lado tanto el bacalao como el pulpo estaban a una temperatura muy distinta a la de las patatas que lo acompañan, algo que ya mosquea. El bacalao pasadísimo de punto, mal desespinado ... un despropósito para cualquier restaurante portugués que se precie. El pulpo sin embargo todo lo contrario. Muy crudo en sus partes más gruesas, lo que genera una sensación viscosa bastante desagradable. En general, como producto, bastante normales tirando a flojos ambos.

Pedimos la cuenta una vez, dos veces, tres veces y a los 20 minutos nos la traen, sin el arroz cargado en cuenta y sin seguir lleno el restaurante por lo que me hago la siguiente pregunta: Si para dos platos he tardado más de 1h 30min en cenar sin estar lleno el restaurante, ¿Cuánto hubiese tardado estando lleno? ¿3 horas?

Muy mal servicio, muy mala elaboración y producto muy vulgar. Una lástima que con un marco tan increíble, se cocine tan mal y se de un servicio tan desastroso. Un crimen para una ciudad en la que se come tan bien. Lástima.

Saciedad Secreta

+34 947 72 35 09

Plaza Vadillo,5 Burgos, Burgos provincia, España

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Una RCP que da la risa

Charly AppleTree lo descubrió en marzo de 2017

me encanta, uno de mis favoritos

Un juego de palabras gracioso, una decoración tan diferente como acertada con detalles en la mesa muy curiosos, y una solemnidad que se rompe con la informalidad (en el buen sentido de la palabra) de su servicio y propuesta. Saciedad Secreta es un gastrobar con alma de restaurante dónde un ex-cocinero de La Jamada y Fonda Espanya entre otros, se ha propuesto liarla muy parda dando de comer francamente rico a un precio que me pareció de chiste. Y es que mi primera toma de contacto se saldó con una cuenta que no pasaba de los 30€ a pesar de la exigencia a la que me había sometido (6 platillos + postre).

Empecé con cuatro bocados que van a tener siempre en carta como fueron los callos que a pesar de la falta de melosidad y pegamento, tenían un sabor increíble; la tosta de papada (riquísima), calamar relleno y en su tinta (muy bueno) y un superlativo canelón tradicional catalán que repetiréis casi seguro. Viendo el nivel me atreví con una muy buena carrillera y una pluma ibérica que fue lo más normalito que probé. Estos dos platos están en la zona de la carta que irá cambiando cada poco tiempo ya que se va a regir más por los productos de temporada.

Para terminar me decanté por una riquísima y diferente torrija. Menos empapada de lo normal, pero con más sabor de lo habitual si cabe. Y como he dicho, junto a dos cervezas que requería la propuesta, no llegué a pasar de los 30€. Una persona con un apetito normal no pasaría de los 20-25€. Sin dudas, a nivel de RCP, es lo mejor que tiene Burgos de largo. Le auguro un futuro muy prometedor a este local ... lo petarán segurísimo. Para mi, de las 5 mejores propuestas que tiene la ciudad.

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