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Isaac Agüero

mostrando 14 sitios

Du Liban

+34 916 25 00 72

Calle Estafeta 2 <m> Ronda de la Comunicación 10 La Moraleja, Madrid provincia, España

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Lujo extemporáneo

está OK

Nada más entrar en Du Liban, uno entiende que esta apuesta gastronómica es muy seria. Imponente puesta en escena con una decoración como si de un palacio de Oriente Medio se tratara: techos altos, suelo de mármol, múltiples dorados,…Situado en la Plaza de la Moraleja, el planteamiento del espacio encaja con el tipo de cliente de la zona, que probablemente prepondere el continente al contenido.

Escogemos el menú degustación conformado por cinco entrantes fríos, tres calientes, y un plato principal a elegir.

La primera etapa son los entrantes fríos: Hommous, Moutabbal, Tabbouleh, Labrek, y Warak Ebra. Al ser servidos todos a la vez, la verdad es que tienes una ligera confusión y uno no sabe por dónde empezar. Extraña también la presencia del “labrek” un yogur cremoso natural algo ácido servido con menta fresca y aceite de oliva; no encaja en nuestros paladares como aperitivo.

Los warak ebra ó rollitos de parra rellenos de arroz con tomate y perejil resultaron demasiado suaves, llegando a estar algo carentes en sabor. Una sensación similar encontramos con el hommous esperando una mayor potencia sápida. De este quinteto de entrantes destacaríamos el moutabbal que consiste en berenjena asada junto con pasta de sésamo (tahina); ligeros toques ahumados elegantes. Si que debemos resaltar, el pan que se sirve caliente, recién sacado del horno, y que casi se utiliza a modo de cubiertos.

Siguiente acto con tres bocados más: falafel, sambousek, y arayes. El primero probablemente el plato más conocido de la cocina libanesa, en este caso además del garbanzo incorpora habas, y finas hierbas otorgándole un sabor liviano al comienzo, y que finaliza con un sutil toque a ajo que no convence. A resaltar la fritura elegante.

El sambousek es una empanadilla frita relllena de carne de cordero y piñones. Probablemente el plato que más nos gustó de este lago menú, fundamentalmente por ser el más sabroso frente al resto.

Finalmente los arayes ó pan de pita tostado y relleno de carne de cordero; pan fino caliente, mientras que la carne está algo seca, como si hubiera salido del horno bastante antes de conformar el plato.

Para acabar escogemos un shawarma de ternera, y experimentamos una sensación parecida a la del plato anterior; pan exquisito, carne demasiado cocinada. El conjunto se puede salsear, pero desde nuestro entender se pierde el sabor original de la carne para mantener únicamente el de las salsas.

Cantidad de viandas más que abundante para este menú (74€; 2 pax); pero que nos ha dejado un sabor de boca algo agridulce. Esperábamos más en lo culinario de este restaurante que llama la atención por su espacio y entorno, por su cuidado y aparente lujo. Simulado, porque esa opulencia no se encuentra en el aspecto más importante para nosotros que es puramente el gastronómico, platos faltos de una mínima potencia sápida necesaria para dotarles de placer y memoria.

Para ver el post completo y fotos...
complicidadgastronomica.es/2013/04/du-liban-cuando-el-lujo-no-lo...

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Surtopía

+34 915 63 03 64

Calle de Núñez de Balboa 106 <m> Avenida de América 4 6 7 9 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 207 personas

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Surtopía: Hay camino para llegar a Cádiz.

está OK

Se tenía ganas de visitar Surtopía, y acceder más allá de la barra; probando los platos de José Calleja. En horario de viernes noche, el local presenta un lleno, lo que provoca que casi no haya espacio entre alguna de las mesas y la barra.

Emplazamiento muy cercano a la puerta de salida que me pareció algo incomodo por el continuo ir y venir de clientes. Además esta noche dado que el número de mesas ocupadas es elevado, han corrido las cortinas que separan el comedor y la barra; provocando que el novel de ruido sea algo molesto.

Comenzamos con unas típicas tortillitas de camarones, cinco unidades, generosas en camarones, algunas de ellas demasiado frita desde nuestro punto de vista. Estaban buenas, pero esta vez no me parecieron tan especiales.

Seguimos con el carpaccio de gambas con ajillo crujiente y hojas tiernas. Correctamente ejecutado, se presenta templado, y el sabor es totalmente reconocible a gamba fresca. La única cuestión que me surge es si supera a unas gambas al ajillo. En potencia sápida la respuesta sería negativa, pero en delicadeza, estética puede ser afirmativa. Personalmente desplacé la rucula a un lado para conseguir un sabor más nítido.

Y acabamos los entrantes con un salmorejo de pimientos asados con migas de bacalao. El plato menos agraciado de la cena. Flojo de sabor, algo anodino, sin fuerza y se podría pensar que fuera más sabroso debido a que el ingrediente principal eran pimientos.

Como plato principal una urta guisada a la roteña de mejillones. Otra pequeña decepción. En este guiso, donde la urta debería “bailar” con los mejillones y la salsa, nosotros creemos que cada uno de ellos bailaba solo, como si no se conociesen de haber estado juntos mientras se cocinaban. Nos pareció que los ingredientes estaban poco integrados entre sí.

Por otra parte probé otros dos platos principales, el tataki de tiburón del Guadalquivir en su propio alioli, y las albóndigas de cazón en amarillo con almejas. El primero me pareció original, acertadamente macerado y con el toque perfecto de plancha. El tiburón del Guadalquivir resultó ser un marrajo, con una textura parecida a lo que sería emperador, ó pez espada. Las albóndigas de cazón resultaban sabrosas, potentes, con gran sabor a mar.

Cena acompañada de un Bolo Godello (Valdeorras) que se sirvió perfecto de temperatura y junto con cubitera. Aunque se olvidaron preguntar si tomaríamos otra una vez finalizada la 1ª.

En lo relativo a los postres, tarta fina de manzana con crema helada tostada y unos quesos de oveja y cabra payoya de la sierra de Cádiz. La primera resulta ser una de las especialidades, y cumple correctamente ese cometido. Buen postre para finalizar con puntos dulces. Los quesos, buena selección y sobre todo temperatura adecuada.

Al final de la cena, se ha acercado José Calleja a la mesa, y le hemos dado nuestra opinión sobre los diferentes platos. Durante todo el pase, José ha estado bastante tiempo en la sala, entendemos que revisando los platos y escuchando a los clientes.

Nos ha parecido una cena correcta en general, pero con algún plato que desde nuestra humildad puede ser revisado; y sin ninguno que nos haya llamado la atención. La sala mejorable en la disposición de las mesas, la nuestra resultó bastante ruidosa. Como aspectos positivos, el tratamiento del tiburón en su tataki, el carpaccio de gambas, y el interés del cocinero por la opinión de las diferentes mesas.

Para ver fotos y crónica total visitar: complicidadgastronomica.es/2012/09/surtopia-blancos-y-negros

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Sa Pedrera d´es Pujol

+34 971 15 07 17

Camí d´es Pujol 14 Sant Lluís, Menorca (isla), España

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Cocina barroca en Sa Pedrera

está OK

En base a las últimas referencias sobre la isla en restauración, decidimos reservar en Sa Pedrera D’es Pujol, y realizar el esfuerzo una noche de ir hasta Torret a casi 1 hora de coche de donde estamos alquilados.

El restaurante se encuentra en Torret, más concretamente en la carretera que une Sant Lluis con Punta Prima. Amabilidad en el contacto telefónico para precisar la localización, así como para la gestión de la reserva que fue cambiada.

Casa payesa totalmente reformada con comedor acristalado que se amplía en verano con una sugerente y tranquila terraza.

Buena recepción y seguidamente se encarga algo para el niño, en este caso su cena favorita “pollo empanado”.
Extensa carta de vinos de unas 400 referencias, nos ofrecen ver la bodega donde curiosamente también conservan los quesos. Esta vez nos decidimos por un botella de cava Recaredo (28 €).

Como entrantes compartimos unos raviolis caseros de calabaza y carquinyols, y una tosta de escalibada mediterránea con sardina ahumada. Los raviolis correctos, pasta aldente, relleno generoso. Mejorarían intentando encontrar más nitidez en el sabor ó los sabores que se quieren expresar.

En relación a la tosta, presentación con campana para disfrutar de las notas del ahumado. Gran pan que permitía facilidad a la hora de ser degustado. Los toques ahumados prevalecen sobre los vegetales de la escalibada, siendo la combinación agradable.

De pescado nos llamó la atención, el plato de albóndigas de pulpo con verdinas. Guiso con legumbre que no oculta el sabor del cefalópodo, las verdinas aportaban una ligera suavidad que nos gustó. Las albóndigas generosas, de buen sabor acompañadas de un trozo de pulpo cocido. Coincidimos en que fue el plato que más nos gustó de la noche.

Para finalizar un formatjada de solomillo Wellington con puré de patata y salsa gravi. La primera hace referencia a una empanada típica menorquina, y es una de las características del Wellington su parte hojaldrada.

El origen de este plato hace referencia al general británico Arthur Colley Wellesley, ennoblecido como Duque de Wellington fundamentalmente en la Batalla de Waterloo, allá por el 1815. Se conoce que en las recepciones del Duque se ofrecía este plato con orígenes sospechosamente franceses como son el hojaldre i el foie-gras que acompaña a la carne. El nombre de este plato ha perdurado como solomillo Wellington menos en Francia donde se le conoce como “solomillo en costra”.

Buen punto de la carne y el hojaldre que era más cercano a una masa de pan. Plato barroco, como esas modas que vuelven unos años después y se modernizan. De nuevo generoso, me pregunto si el famoso duque exigiría una pieza de carne de tal calibre, personalmente yo no.

Como postre tarta de manzana con salsa calvados y helado. Final adecuado. Manzana y hojaldre juntas, pero no integradas con la masa ligeramente dura; y algo gruesa.

Cocina algo barroca con cierto foco en las salsas que a nuestro modo de ver podrían ser más ligeras. Raciones tremendamente generosas que pueden ser compartidas fácilmente. Los platos que más nos han gustado la tosta ahumada y las albóndigas con pulpo con verdinas. Gran entorno para una noche tranquila y de buena temperatura.

Para ver post completo y fotos...
complicidadgastronomica.es/2012/08/sa-pedrera-des-pujol

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Puerta 23

+34 942 31 05 73

Calle Tetuán 23 Santander, Cantabria , España

guardado por 8 personas

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Luces y Alguna sombra

está OK

Local situado en la calle Tetuán concretamente en el mismo número que su nombre indica. Travesía típica de la restauración santanderina que contiene a míticos restaurantes como el Marucho, ó el Asador de Aranda.

Lleno a rebosar un sábado 27 de Julio en plenas fiestas de Santander. Diríamos que es lo normal.

En cocina está Alvaro Obregón, cocinero forjado en fogones de restaurantes como El cenador de Amos, El Serbal, El Solar de Puebla, Martin Berasategui y Las Rejas entre otros. Cocinero de treinta y un años con amplia experiencia, y que durante unos meses gestionó la cocina del cerrado El Solar de Puebla que tuvo una estrella Michelin.

Recepción y servicio algo desorganizado, más que nada creemos por el lleno del local, y el número de personas en sala.

Nos decantamos por el menú degustación con un precio comedido de 27 € y que contiene dos entrantes, pescado, carne y un postre.

Comenzamos con un aperitivo consistente en un escabeche de bocarte. Bocado muy local que igual debería estar un poco más frío. Nos pareció correcto.

El primer entrante era una ensalada de txangurro y pulpo. El nombre prometía, no así el plato que estaba conformado con una parte del centollo que no era la más adecuada para el conjunto. Sabor extremadamente fuerte que no correspondía con la idea que tenemos de ese preparado del centollo. Empezábamos con una sombra.

El siguiente plato setas con verduras, diferentes setas con diversas verduras como zanahoria, espárrago verde, calabacín. Buen conjunto colorista, clásico, aunque igual le faltaba la presencia de alguna seta más especial.
Como platos principales el pescado fue una merluza emparrillada que venía acompañada de chipirones y vinagreta de tomate. Está muy claro que la vinagreta de tomate le va muy bien a la merluza, ya lo hemos probado en otros restaurantes con acierto. Muy buena ejecución y producto, empezamos a ascender.

A continuación cochinillo a baja temperatura. Personalmente tenía un poco de respeto cenar cochinillo, pero nos han insistido en que nos iba a gustar. Así ha sido, piel crujiente, carne tremendamente jugosa, ésta se desunía casi sola. Servido el puerco con una cama de repollo de cara desengrasar el conjunto que hemos de decir que le venía bastante bien. Conjunto que merece mucho la pena.

Como final, una crema de chocolate blanco, manzana y fruta de la pasión. Buena combinación de ingredientes, refrescante, y ligera. Como mejora encontramos la crema demasiado líquida.

Para beber un As Sortes 2007 a 33€. Se trajo algo falto de temperatura, le faltaba frío. Se compensa con cubitera. Como hemos comentado servicio algo carente de recursos para gestionar correctamente a todos los comensales.

Luces en los platos principales: merluza, y sobre todo cochinillo. Medias luces en las setas y en la crema de manzana. Y sombras en la ensalada de txangurro y pulpo que se debe revisar desde nuestro humilde punto de vista.

Para más y fotos: complicidadgastronomica.es/2012/07/restaurante-puerta-23-luces-y...

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Mercedes Bermejo Gil toma este comentario con cautela

Amplío la opinión: mal servicio, peor producto: los camarones incomibles, la nécora vacía, la lubina cruda, cruda, los salmonetes con olor.....un auténtico desastre y encima antipáticos. Ni volveré ni lo recomendaré. Una lástima.

10 de diciembre de 2012

Isaac Agüero

¿Cuándo has estado? Pensaba darle otra oportunidad,,,,

10 de diciembre de 2012

ANA CANO toma este comentario con cautela

Pues siento diferir bastante en la opinión de Mercedes, bueno para ser sincera, difiero por completo. Existe una virtud que se llama la paciencia y considero que dadas las circunstancias y ante un local que dada su capacidad tampoco da mucho margen de maniobras ya que el aforo es limitado, siempre que o bien he acudido yo personalmente o bien he enviado a clientes, amistades, etc..., al mismo, he recibido una valoración positiva ante la recomendación que les he hecho. De hecho los hay que han seguido acudiendo con cierta frecuencia. Y JAMAS, y lo reitero JAMAS, he tenido ningún tipo de queja o yo he podido apreciar que la calidad de los productos fuese inferior a la que siempre ofrecian o por el contrario el producto fuese como el que menciona Mercedes, incluso me podría atrever a decir que se ha equivocado de local. Respecto a la antipatia del personal, en lo que concierne a mi persona siempre he recibido un trato correcto tanto con el maitre (sin lugar a dudas un profesional) como con los camarer@s que me han atendido en mis visitas. No me va la pleitesia, el peloteo y que me esten agobiando constantemente mientras como, para mi una cosa es sentirme atendido y otra tener un guardaespaldas durante toda la velada. Los camareros realizan su trabajo y yo disfruto de la velada, sin necesidad de me amenicen la velada con un espectáculo circense. Ante esto último creo que la opinión puede ser muy diversa dependiendo del tipo de persona que acuda ya no solo a este local sino a cualquier otro. De hecho no es que lo considere plenamente recomendable, sino que yo por mi parte lo seguire recomendando tanto este como los otros tantos locales a los que acuda y me sienta satisfecho y al menos hasta la fecha, sin margen de error.ver comentario completo

21 de febrero de 2013

Mercedes Bermejo Gil toma este comentario con cautela

me reafirmo en todas y cada una de mis palabras, Y no necesito que me hagan numeros circenses,solo que me den una cena en correspondencia con lo que pago.

27 de febrero de 2013

ANA CANO toma este comentario con cautela

Lo único que me queda decir al respecto.... prefiero ahorrarmelo. Por cierto, ¿pusiste una hoja de reclamaciones, o te quejaste al personal del local, etc?,.... sin más. Cuando visito un local, sea del tipo que sea, en este caso porque se trata de hosteleria, pero lo hago extensible al comercio textil, de alimentación, etc... tengo el ¿valor, coraje o la personalidad suficiente? para que si lo que me ofertan no es de mi agrado poner las objecciones correspondientes sobre la marcha sobre todo si lo tengo que pagar porque después ya "las palabras se las lleva el viento". Como he dicho en mi anterior comentario, todas estas opiniones son muy subjetivas y no por ello, ni tu ni yo, sentamos cátedra con nuestras opiniones, solo que las cosas no son ni blancas (como las puedo poner yo) ni tan negras (como las puedes poner tú). Es tu opinión y la respeto, no te ha gustado y punto, a mi no me gusta descalificar, considero que se pueden decir las cosas de una forma un tanto más sútil.ver comentario completo

27 de febrero de 2013