Un grupo de valencianos afincados en Madrid se toman en serio el plato más universal de nuestra gastronomía. MUY EN SERIO.

Comunidad de la Paella

mostrando 3 sitios

Aynaelda

+34 917 10 10 51

Calle los Yébenes, 38 <m> Laguna 6 Madrid, Madrid provincia, España

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GRATINAR ES MAL, SOCARRAT ES BIEN

para no volver

La arrocería Aynaelda está donde Cristo perdió el gorro, en algún lugar perdido a mitad de camino entre Aluche y la Casa de Campo. Lo cual nos entusiasmaba, porque nuestra herencia cultural nos empuja a pensar que a veces cuanto más retirado y escondido está un restaurante, mejor es su comida. Como también pasa en la Comunidad Valenciana, que si te apetece paella a leña, hay que salir de la ciudad.
El local presenta dos zonas donde comer: una interior y otra exterior. Puesto que el termómetro pasaba los 35ºC, nos decantamos por el comedor interior. Silencioso y acogedor, decorado con gusto y lo más importante, con una temperatura agradable.
En una de sus paredes, el Aynaelda se viste de gala y muestra con orgullo todos los premios recibidos. Francamente, nos encantan estos detalles.

Comienza la cata.

ENTRANTES

Una ensalada mixta (exacto, no tenían valenciana) con un predominante sabor a soja, una sepia plancha con mayonesa (aunque la carta decía que era allioli) y unas impresionantes croquetas de bacalao, fueron los entrantes con los que fuimos abriendo apetito mientras esperábamos los auténticos protagonistas de la comida.

Preguntamos por nuestra querida cuchara de madera. Un “no” rotundo fue la respuesta de la camarera, que dicho sea de paso, su actitud fue un poco así.

Al rato, la simpática camarera volvió y sin decir nada dejó en la mesa unos cubiertos especiales que tienen para comer arroz. La mítica cuchara fusionada con tenedor. Curiosa sofisticación, de hace 15 años.

ARROZ DEL SENYORET

En el Aynaelda hacen algo que no hemos visto en nuestra vida. Bueno, hacen muchas cosas que no hemos visto en nuestra vida, pero una de ellas es distinguir en su carta entre el “Senyoret Valenciano” y el “Senyoret Alicantino”.

Sorprendidos, le preguntamos al mâitre cómo era cada uno. Su respuesta fue: “El valenciano lleva pollo, claro” O_O Por segunda vez nos cruzábamos con el Pollo Marinero, ése rara avis absurdo que hay que exterminar de una vez por todas.

Pedimos el alicantino, desde luego. Que aparentemente era el tradicional arroz de pescado con fumé, calamaret, gamba arrocera pelada y rape.
Como siempre, aparentemente.

Hasta a la cámara se le saltaron las lágrimas ante el despropósito que nos sirvieron. Y eso impidió que la foto saliese con nitidez. Una vez pasado el sofoco, hicimos un macro para que puedas apreciar mejor la aberración.

Más que alicantino, el Senyoret parecía italiano. El aspecto era el de un Arroz a la Milanesa en toda regla. Con la salvedad de un color extraño, que recordaba a esa gente que se le va la olla con los rayos UVA.
Y los ingredientes eran todavía más raros: pimiento verde y rojo, trocitos de mero (¿?) secos y duros, picadillo de calamaret y gamba. Una fantástica muestra de la sección de congelados del Mercadona.

El escozor de ojos, pasó al paladar en el momento en que nos llevamos la primera cucharada a la boca. El arroz, gratinado por arriba y pasadísimo por abajo, no tenía nada que evocase a pescado. De hecho apenas tenía sabor. Sólo estresando al máximo las pupilas gustativas es cuando te dabas cuenta de que ahí, delante de tus narices, había un S.A.N.I. (Sabor del Arroz No Identificado). La verdad está ahí fuera.

PAELLA VALENCIANA

No tuvimos más suerte con la Paella, a la que no llamaremos “Valenciana”, por respeto a todos los Mestres Paellers (especialmente a nuestros padres y madres) que siguen la tradición, transmitida de generación en generación, para elaborar el plato más internacional de nuestra gastronomía.

Ni el mismísimo Satanás tiene un horno tan potente como para churrascar así el arroz. Cómo no, detrás de este gratinado garrafal, se refugiaba un arroz maltratado y por supuesto, huérfano de socarraet.

Y más pimiento. Aclaremos que no debe resultar extraño encontrar pimiento rojo en algunas Paellas Valencianas que se hacen en la Ribera y en otras zonas de la Comunidad Valenciana. Y la verdad, estaríamos encantados de que nos hubiesen dado esta justificación. Aunque visto lo visto, suponemos que en el Aynaelda piensan que la única Ribera, es la del Duero. ¿Pero echarle pimiento verde? El pimiento verde sólo puede significar una cosa. Correcto, estás en lo cierto. Posiblemente estemos de ante un Diseñador de Paellas. Esa mítica figura que no se conforma con el azafrán ni con el pimentón para darle color al arroz. Y tira de cualquier ingrediente que tenga a mano, sea un espárrago, un pimiento verde o una zanahoria. Todo vale cuando sigues los impulsos estéticos más que sencillamente, la tradición.

Para rematar, un hecho curioso. Cuando probamos la Paella, todos nos miramos pensando lo mismo: “Juraría que sabe exactamente igual que el Senyoret”. A ver, probemos de nuevo. Efectivamente, el sabor de esta Paella era exactamente igual al del Senyoret. ¡El mismo fenómeno S.A.N.I.! Esto nos hace pensar que preparan un Caldo Paranormal que usan para elaborar todos sus arroces y darles ese toque de sabor superficial y vacío que no sabe a nada. Pero lo curioso es que tampoco sabía a nada la alcachofa, ni el garrofón ¡ni tampoco el pollo! Este caldo es muy destroyer, nano.

Vamos, que la diferencia entre un arroz y otro, es que uno lleva carne, garrofón y alcachofa que no saben a nada; y el otro tiene gamba y mero que tampoco saben a nada. Ilustraremos la similitud a través de un juego, por cierto, nada original. Encuentra la diferencia: ¿Sabrías decir qué foto corresponde al Senyoret y cuál a la Paella? Nosotros tampoco.

Cómo reluce el brillo inconfundible del Caldo Paranormal, ¿eh? En fin.

LOS POSTRES

Para darle algo de sabor al asunto, nos metimos entre pecho y espalda una Tulipa de Helados y una Tarta de Queso. Muy bien la tarta, que de pronto estaba brutal. Al pedir mistela nos sacaron una tinta. OJO: Nos encanta la mistela tinta, y aún más cuando es una bobal de la terreta, pero sacarla sin especificar que la única mistela que tienen es tinta, es otro signo de desconocimiento cultural total.

Nos explicamos. Cuando en la Comunidad Valenciana pedimos una misteleta, todo el mundo espera la típica mistela blanca de uva Moscatel de Alejandría. Si la única que tienes es tinta, incluso si tienes otro licor dulce tinto, lo mejor es recomendarlo o decir que solo se tiene tinta. Pero sacarla como si fuera la mistela de toda la vida demuestra desconocimiento. OTRA VEZ. Pero bueno, menos da una piedra… (bueno, de dar nada, que nos clavaron 3 eurazos por cada copa).

EL PRECIO

La ración de Senyoret está en 14€ y la de la Paella en 13,40€. No acabamos de entender muy bien esos 60 céntimos de diferencia, ya que prácticamente son el mismo arroz. ¿Será por el extra de Caldo Paranormal que necesita el Senyoret para contrarrestar el festín congelado que atesora?

En total, salimos a unos 33€ por cabeza, teniendo en cuenta que comimos cinco y pedimos cuatro raciones de arroz. Aún así es un precio que, si no tenemos en cuenta la aberración arrocera, no está nada mal en comparación con lo que te encuentras por ahí.

Si quieres seguir leyendo el post, (falta lo mejor) pueder terminar de leerlo en comunidadpaellademadrid.com/aynaelda-i-valoracion-1

Un saludo,

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Arrocería Marina Ventura

+34 914 29 38 10

Calle de Ventura de la Vega 13 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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Si buscas Indian Paella o Arroz del Gañan, este es tu sitio

para no volver

El 26 de Junio hicimos nuestra primera cata con Silla Invitada. El (des)afortunado comensal fue Joan Baldoví, diputado de Coalició Compromís en el Congreso y regidor del Ayuntamiento de Sueca. Nos pareció buena idea estrenar Silla Invitada con un personaje representativo de la Capital del Arroz, muy ligado al Concurso internacional de la Paella y defensor de las costumbres y tradiciones valencianas.

Joan nos sugirió comer en “Marina Ventura”, una arrocería con la que se topa siempre que va de su casa al Congreso y que le llamó la atención por el cartel que luce junto a la puerta del local

Ante tamaña pretensión, no pudimos resistirnos a hacerles una visita ficha de cata en mano. Pero no sin antes llamarles para asegurarnos de que hacían Paella Valenciana.
- En la carta no tenemos Paella Valenciana, pero claro que la hacemos. Con garrofón, pollo, judías… – nos respondió la encargada.
- Perfecto, pues encargamos una.
- No, no hace falta. Se la hacemos en el momento.
- Perfecto… ¬¬

Ya está. Un cartel y una llamada bastaban para intuir que estábamos ante un nuevo impostor. Otro más que se forraba a costa del prestigio internacional de la Paella Valenciana y que encima, presumía de ofrecer la mejor de la ciudad. Casi ná.
Gracias Joan por descubrirnos a semejantes caraduras. Prepara el Omeoprazol y anem cap allà.

EL LOCAL

A pesar de estar en el ajetreado entorno del Congreso de los Diputados, en el llamado Barrio de las Letras, la arrocería Marina Ventura ofrece un lugar tranquilo y agradable donde comer relajadamente cualquier cosa que no sea arroz.

El caravista y las coloridas paredes conviven con una decoración que evoca costumbrismo y tradición. Nada que ver con lo que estábamos a punto de encontrar en nuestros platos.
Comienza la cata.

ENTRANTES

Debido a la apretada agenda de nuestra Silla Invitada, ordenamos que pusiesen en marcha los arroces cuanto antes y tan sólo pedimos una ensalada mixta (no tenían Valenciana)

Junto con la ensalada, sacaron el allioli de la casa: una mayonesa con mucho ajo y perejil. Tan malo que no merecía ni una foto.
Como siempre, preguntamos por las cucharas de madera. La camarera pensaba que nos referíamos a una cuchara grande para servir los arroces (que como ya sabes, nos gusta comerlos al centro, directamente de la paella). Cuando entendió a qué nos referíamos, puso cara rara y fue a preguntar. No tenían, por supuesto.

ARROZ DEL SENYORET

¡Y llegó el momento de los arroces! Pero no trajeron un Arroz del Senyoret, sino lo que nosotros llamamos un “Arroz del Gañán”. Fíjate en ese gratinado supino en el que apenas se distinguen los escasos y dudosos ingredientes, coronados por dos trozos mal cortados de limón. Chapeau!

Decimos escasos porque, como puedes observar, no hay rape a la vista. Y decimos dudosos por esas gambas congeladas, igualitas a las que te ponen cuando pides gambas al ajillo. Y podrían ser las mismas porque el arroz solo sabía a ajo. Ni a pescado, ni a marisco: a AJO.

Que conste que no tenemos nada en contra del uso del ajo en el sofrito de los arroces. Y mucho menos en un Senyoret (obligado ingrediente en su preparación), pero siempre y cuando no se use por toneladas. Con la primera cucharada, ya teníamos todos los comensales las cejas chamuscadas…
Ante esta aberración, sólo encontrábamos dos posibles explicaciones: o tienen contratado como cocinero al profesor Van Helsingo es que son tan listos que te cobran pescado pero te dan de comer ajo.

Para rematar, el punto de cocción del arroz no era mejor que su sabor. A simple vista parecía la comida de un rumiante, cuando se la come por segunda vez.

Lo mejor de este “Arroz del Gañán” fueron los mariscos que lo acompañaban ‘a banda’. No nos preguntes cómo estaban, porque a esas alturas todo lo que nos metíamos en la boca nos sabía a ajo. Y más que con el marisco nuestras papilas gustativas disfrutaron de un merecido momento de asueto sin ajo.

PAELLA VALENCIANA

Una imagen vale más que mil palabras.
Nuggets de Pollo, Judía Bobby y Garrofón XXL. El conejo debió huir al ver el despropósito. INFAME.
Cuando ves “ESTO”, son muchas las cosas que te vienen a la cabeza. Casi todas interjecciones malsonantes. Pero no dices nada, sencillamente, porque te has quedado sin palabras. Estás en estado de shock y eso también te impide levantarte y salir corriendo.
Para bien o para mal, probamos “ESTO” antes que el “Arroz del Gañán”. Por lo que aún no teníamos los dos kilos de ajo en el paladar que hubiesen impedido apreciar el sabor en todo su conjunto.

Si había un sabor que todos percibimos ése fue el del CURRY. Curry con un poquito de ajo, por supuesto. Como mandan los cánones de la Indian Paella.

Después de romper con la cuchara el crujiente de la superficie gratinada, nos encontramos con un arroz pasadísimo, empastado y sorprendentemente pálido. Obviamente no habían usado nada para darle color. Si quieres saber por qué, no te pierdas El Detalle.
Dos cucharadas fueron más que suficientes. “Puede retirarlo, gracias”.

LOS POSTRES

Tomamos sorbete de limón y bola de helado de vainilla con chocolate para compartir. Afortunadamente, no llevaban ajo. Otra vez nuestras papilas gustativas, felices.

EL PRECIO

En total, pagas casi 40 euros por barba: la ración del Arroz del Gañán sale a 19,50€ y la de Indian Paella a 16.50€. Otra vez nos encontramos con unos precios desorbitados. Más aún si tenemos en cuenta la infamia que te ofrecen con nombre de
Además, los nuggets de pollo y las judías (blandísimas) debían ser elementos meramente decorativos porque sabían a la más absoluta nada.
Pero esto no es todo. El arroz nos tenía preparado una última sorpresa…
Por respeto, no diremos aquello de que son ellos los que deberían pagar por comer su arroz. Aunque lo pensemos.

Si quieres terminar de leer el post y saber el Detalle (lo más importante de la visita) y la valoración final, visita comunidadpaella.com

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Maldita

jajajaja , buenísimo ajajaja. Por cierto , restaurantes que den una verdadera paella valenciana y buena en la Malvarosa o zonas colindantes ?? soy Madrileña , pero por ciertas circunstancias , viajo bastante a Valencia y tendré visita familiar este mes de agosto . Me gustaría saber , en que sitios se puede comer bien y a poder ser , buen precio :-)

Gracias !!
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25 de julio de 2013

EandradA

Ponerse a sí mismo el calificativo de "el mejor de..." me parece una falta de modestia brutal y está fundamentado en absolutamente nada.
Está claro que es para guiris. Yo estuve hace tiempo y recuerdo un arroz bueno (no paella) pero una ensalada simplona y cara y una cuenta final algo subidita = no he vuelto.

25 de julio de 2013

Comunidad de la Paella

Hola Maldita, perdona por no haber visto este mensaje, pero no entramos aquí con mucha frecuencia, puedes escribirnos a lamejorpaellaeslademimadre@gmail.com o visitarnos en FB/comunidadpaella, twitter @comunidadpaella. Un saludo y viva la paella!

27 de agosto de 2013

Arrocería Entre Naranjos

- cerrado

Calle de Numancia, 2, Madrid, España <m> Francos Rodríguez 7 Madrid, Madrid provincia, España

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Una Paella Valenciana que está hecha al momento o no es Valenciana o lleva...

no me gusta

10 de mayo de 2013. El sol lucía en su máximo esplendor, la suave brisa acariciaba nuestra piel y los pajarillos cantaban al unísono celebrando la primavera. Y aún así, fue un día gris. Casi negro. ¿Adivinas por qué? Exacto. Nueva cata de la Comunidad y nuevo #paellafail. Esta vez condimentado con bolas. Y no de carne precisamente.

La arrocería Entre Naranjos se encuentra en la Calle Numancia. Ciudad mítica soriana donde sus ciudadanos decidieron autoincinerarse (rezábamos por no tener que repetir tan magnífico gesto). Sabíamos que el cocinero de esta arrocería, Jose Luis Varona, estuvo trabajando en el Garbí: local merecedor de una Cullera de Fusta 2012 por su Arroz del Senyoret (que no Paella Valenciana). Esto nos animaba a ser optimistas. Más aún si tenemos en cuenta el cartel que preside la entrada, donde el Chef saca galones: cuatro premios internacionales. Ahí es 'ná'.

Apréciese el último grito en diseño de cartelería. Apréciese también los 22 pavazos por ración. En fin.

EL LOCAL

Entre Naranjos es un establecimiento acogedor, agradable y con una decoración austera pero con gusto. Se agradece la ausencia de parafernalia valenciana: ni senyeres, ni Geperudetes ni la mare que els va parir (no hay que confundir ‘hacer sentir como en casa con faltar el respeto a la cultura valenciana’, como ya sabes que ocurre en la Barraca). Un pequeño taronger natural nos recuerda nuestra huerta. Bien.

El local consta de un comedor interior, de un comedor exterior y de una sala donde el humo y los copazos se dan la mano. Todo un detalle para los fumadores. También destacamos la atención y el servicio de los camareros. Y sobre todo su SINCERIDAD.

Comienza la cata.

ENTRANTES

Mientras esperábamos los entrantes, nos tomamos una cervecita acompañada de unas olivas sabrosísimas y extra-grandes, marca de la casa.
Como siempre, ensalada valenciana (o similar) y unos sepionets en su tinta para empezar. Algo ligerito para que cuando lleguen los arroces, el hambre no empuje a devorarlos sin detenernos en todos y cada uno de sus matices.

Ensalada fresca y suave. Buena presentación y con ingredientes.

Los sepionets en su tinta fresquísimos, con sabor y textura excelentes. La pinta lo decía todo.

Pero ojo, que vienen cargaditos de tinta y cuando vas a cortarlo te puedes ver metido de lleno en la típica escena Tarantinesca

El alioli fue un tanto desilusionante. No tenía el sabor, el color ni la textura que aporta el cariño de lo artesanal. Recordaba más a uno de esos preparados que te venden en cualquier supermercado. Eso sí, el morterito muy mono.

Ya faltaba muy poco para que llegasen los arroces y tocaba pedir las cucharas de madera. No tenían porque, a pesar de que la arrocería tiene casi un año, “aún se las tenían que traer”. ¬¬

ARROZ DEL SENYORET

A simple vista, el color nos hacía desconfiar un poco. Se veía demasiado oscuro y amarronado, cuando el Senyoret tiende a colores más cálidos y anaranjados. Recordemos que el fumé, además de con el pimentón y el azafrán, es lo que da sabor y color a este arroz, por lo que empezábamos a temernos lo peor. De cerca, vimos que la paella estaba bien trabajada. El grosor y el punto del arroz se veían perfectos. Pero observamos algunos ingredientes foráneos como el mejillón y el chipirón. Esto es grave, pero no tanto como la ausencia de tropezones de rape. Porque si no hay pescado a la vista, muy probablemente el caldo tampoco lo llevara.

Al acercar la nariz al arroz reforzamos nuestra teoría, y el sabor, se encargó de confirmarla: un gusto a marisco extremadamente fuerte e intenso al principio, que desaparecía del paladar enseguida, antes de que hayas engullido el arroz. Desequilibrio efectista le llamamos. Más tarde, el cocinero José Luis, reconocería que al caldo “le echa los ingredientes según le lleguen ese día” . #WTF!?

PAELLA VALENCIANA

Y por fin llegó la Paella Valenciana. Con ella esperábamos resarcirnos de la decepción del Senyoret. Dicen que la ilusión es de los ilusos.

El arroz se veía bien cocinado. Suelto, en su punto y con el grosor perfecto para dejar incrustado en las paredes y fondo de la paella ese socarrat que tanto nos gusta. Además, los ingredientes eran más que correctos. Pero ya veíamos algo raro.

El arroz brillaba como lucero del alba. Y eso sólo puede indicar una cosa. La palabra prohibida, el pecado de los pecados, la máxima violación de la Paella: Caldo de Carne.

¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Dicho esto, no importaba demasiado que el arroz estuviese un tanto salado. Tampoco que la bajoqueta estuviese dura. Ni siquiera que el garrofó estuviese pasado. Porque la Paella no sabía a Paella. Parecía tener caldo.

En el detalle, podemos observar ese líquido sospechoso de ser caldo mezcladito con el aceite en el que agónicamente se ahogaban los granos de nuestro querido arroz bomba.

POSTRES

Tomamos un par de postres que estaban ricos pero no lo suficiente como para quitarnos el mal sabor de boca que nos dejaron los arroces y dejarlos en la memoria. Ni nos acordamos.

PRECIO

En la Comunidad defendemos la Paella como un plato tradicional que debe tener un precio tradicional. Algo que como ya sabes nos es muy complicado de encontrar en la Capital. Entre Naranjos no era una excepción.

Una vez más, la broma (sin gracia) nos salió por un pico: 40€ por barba

Puedes leer el post entero con el Detalle (lo más importante de la visita) y la valoración final en: comunidadpaella.com

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