Un grupo de valencianos afincados en Madrid se toman en serio el plato más universal de nuestra gastronomía. MUY EN SERIO.

Comunidad de la Paella

mostrando 2 sitios

Casa de Valencia

+34 915 44 17 47

Paseo del Pintor Rosales 58 <m> Argüelles 3 4 6 Madrid, Madrid provincia, España

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una paella com Déu mana

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El 20 de abril fuimos 5 miembros de La Comunidad al sexto encuentro.
Este es otro de los sitios que, debido claro está a la procedencia de muchos de nosotros, teníamos muchas ganas de visitar. Incluso para serte sinceros, muchos de nosotros vivíamos con un poco de tensión el momento en el que tocaba sentarse a la mesa en la Casa de Valencia, por aquello de sentarnos a comer en nuestra Casa y que sería muy violento encontrarnos algo que no fuera bueno o al menos correcto.

El Local:

La Casa de Valencia se encuentra en el señorial Paseo de Pintor Rosales, en un bajo de un edificio clásico, de esos que tienen la llamada solera madrileña. Ya le entrada nos da la bienvenida a cualquier ciudadano levantino que se precie a pasarse por su Casa: Estem a casa.

El local sinceramente, echa un poco para atrás, quizá su decoración clásica tirando a antigua necesite una renovación, entrar es como meterte en un túnel del tiempo para aparecer en los 60 de manual

Nada más llegar, nos atiende un camarero que cuando nos presentamos como Comunidad y le contamos nuestra historia (sacando un par de paraules en valencià por si se lanza y nos contesta en valenciano también), se viene arriba parlant en valencià y está encantado de tener clientes paisanos. Nos atenderá un castellonenc bien simpático. Empieza la cata.

Entrantes:

Ensalada valenciana, cómo no, de manual, y un allioli que sorprende que no sea ilegal de lo casero que parecía. Buenísimo. Tomate, espárragos, lechuga, huevo, cebolla, carlota y anchoas. No añadimos nada porque todo estaba sencillamente espectacular de lo normal que era todo. Como estar en nuestra CASA.
Preguntamos (por jugar) a ver si tenían cuchara de madera, y para seguir la senda de estar como en Casa, no solo tenían, sino que además tenían la versión lijada, de esas que no hacen falta lavarla mil veces antes de que no te rasque los labios. Gigante.

Arroz del Senyoret:

Más abajo podrás ver las fichas de cata (cuando estén, lo sabemos) pero aquí vienen algunos comentarios:

- Los ingredientes, aunque sorprendió ver cloxinas, el sepionet entero y las gambas tan grandes, la verdad es que el sabor estaba genial, con potencia de mar pero sin empalagar, el arroz estaba en perfecto estado de cocción.
- Poner socarrat al centro fue más que un detalle un sorpresón, además estaba exquisito.
Como puedes ver en el emplatado, la cantidad de tropezones es quizá excesiva, pero recordamos que no afectó en nada al sabor.
El socarrat al centro, con el resto del arroz sobrante de la paella por si queríamos repetir. De otro planeta.

Paella Valenciana

Ya a primera vista con los bordes de la paella trabajados, una fina lámina de caldo tostadito, bien distribuidos los ingredientes... algo bueno nos esperaba.

Y cuando entramos en faena con el plato de arroz. El silencio se hizo en la mesa. La mejor Paella Valenciana que hemos probado desde que empezamos la aventura de la Comunidad de la Paella.

Todo, desde el punto del arroz y las verduras, la carne, el sabor, el punto del socarrat. Experiencia inolvidable.
Por afinar un poco, la Paella Valenciana estaba un puntito mejor que el Arroz del Senyoret, quizá los ingredientes y el exceso de ellos nos sonó un poco raro.

Postres:

Aún extasiados por el momento que acabábamos de vivir con los arroces, nos pedimos unos crepes de manzana, somos conscientes de que no tienen ninguna relación con el objetivo de esta Comunidad, pero entre que había un buen surtido de postres con naranja pero no era temporada y estábamos expectantes a ver qué pasaba con la Mistela, pasamos casi por encima de los postres.

Al pedir por la Mistela, el camarero castellonenc se había ido, su sustituto, un amable camarero que esa semana se jubilaba, nos dijo que tenía que mirar en el almacén, pero que a él no le sonaba, lo que sí tenía era el tradicional 'duo castizo' Orujo y Pacharán. Recibimos este comentario con una cierta desilusión, no podía ser que estando en nuestra Casa no tuvieran el licor de la terreta.

La sorpresa llegó cuando el camarero, con una sonrisa de oreja a oreja nos trajo este detallazo, diciendo "cómo no voy a tener Mistela, hombre!" Touché para el camarero, y nosotros quedamos como unos perfectos idiotas felices.

Un porrón de mistela rodeado de fruta escarchada (naranja y pera), dátiles y pasas. Aplauso y en pie.

Precio

Lo que terminó de redondear la experiencia y consiguió que acabáramos por sentir la mayor sensación de haber pasado unas horas en un rinconcito de nuestra tierra fue la cuenta:

Una ración de la mejor Paella Valenciana que hemos comido hasta el momento en Madrid nos costó 15 € y una más que correcta de Arroz del Senyoret 18 €. Precios valencianos y populares, para eso mismo, el plato más valenciano y popular de nuestra gastronomía. Ya hemos encontrado el listón, la cuestión es ahora si se sobrepasará.

Descubre a la Comunidad de la Paella de Madrid en comunidadpaellademadrid.blogspot.com

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Vamos vamos vamos!!!

27 de octubre de 2014

Rosalía Martínez (Piti)

ñam ñam

27 de octubre de 2014

je suis béatrice

Arrozaco...

27 de octubre de 2014

La Barraca

+34 915 32 71 54

Calle de la Reina 29 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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En Valencia no sabemos hacer la Paella Valenciana Madrileña. Gracias a Dios

para no volver

ARROZ DEL SENYORET

Al pedir el arroz del senyoret o paella ciega o la versión más parecida al marisco pelado nos aconsejaron la Paella Reina de Mariscos, pelada. Casualmente la opción más cara: 21,80 €

Ni nos plantearon comerla de la paella y emplataron en una mesa adjunta. Ya solo la imagen de las paellas nos daba un anticipo de la masacre que íbamos a experimentar:

Primero que el color amarillo radioactivo obligaba a utilizar gafas de sol (por respeto a la Geperudeta no las sacamos), luego que el grano ya se veía apelmazado y se adivinaba una textura que recordaba a nuestro querido CALDO.

Ya en el plato, el análisis visual no dejaba lugar a dudas. Estábamos ante un Tres Delicias Marisco Imperial (a tenor del Carabinero, Langostino, Mejillón, Almeja, Guisantes y Pimientos)
Lo que nos sorprende de este tipo de aberraciones es que parece que los alimentos solo han pasado el tiempo de la cocción del arroz juntos. Porque con la cantidad de marisco sabroso que se utiliza, o los guisantes están genéticamente tocados para neutralizar el sabor a mar o se ha cocinado todo a parte, porque la insipidez se redefinió esa tarde.

PAELLA VALENCIANA

Aún con la indignación en el cuerpo por el Tres Delicias Marisco Imperial nos atrevimos con la Valenciana.
En un primer momento no fuimos conscientes de lo que estábamos viviendo, pero si Lawrence Herbert hubiera estado con nosotros en aquella mesa, habría llorado de emoción al descubrir un amarillo con una fuerza inaudita. Creemos que la clave para conseguir un tono tan vivo es la unión del colorante con ese brillo que tiene la carne, otra vez sobrevolaba la mesa la palabra prohibida: CALDO.

Con los ojos a punto de estallar la probamos.
Fue entonces cuando a la indignación por el Tres Delicias se tornó en frustración y al sentimiento de haber sido engañados. En boca era increíble que no supiera a nada. Ni a monte, ni a romero, ni a verdura. Nada. Estamos convencidos de que es más difícil hacer este empastre que pasarse de sal, de verduras. ¿Pero que no sepa a nada? La quintaesencia de la cocina arrocera madrileña.

Sobre la carne decir que el conejo, al ser un animal de hueso frágil se debería tener cuidado al descuartizarlo, es fácil que se astille y haya pequeños huesos en el arroz. Un ingrediente más de la fiesta para los sentidos que supuso este arroz.

Aquí tenemos el bodegón de la catástrofe.
En los albores de la profecía Maya sobre el fin del mundo. Con esto hemos visitado el averno, para afirmar que preferimos cualquier sufirmiento menos repetir con el éter barraquero de este empastre arrocístico:

POSTRES

El ambiente no estaba como para deleitarse con los postres, pero pedimos un flan y unos buñuelos de crema (que realmente eran profiteroles cerrados) para deshacernos cuanto antes de ese resto de nada en nuestro paladar. Los postres no nos interesaron en absoluto.

EL DETALLE

El trato siempre fue exquisito con el personal de sala y con educación y máximo respeto pedimos al camarero hablar con el cocinero para hablar, como solemos hacer, sobre sus influencias, sus trucos... interesarnos sobre cómo ha urdido los platos.

El camarero fue escurriendo el bulto hasta que la mâitre apareció en escena.
Transcribimos aquí algunos fragmentos de la conversación. Advertimos que el grado de surrealimo puede confundir y recomendamos hacer un ejercicio de empatía para conocer realmente el alcance del marcianismo que vivimos:

Comunidad Paella de Madrid: -"Solemos charlar con los cocineros para que nos hable de sus influencias, sus trucos, cómo trabaja la receta..."
Mâitre: -"La receta no podemos facilitárosla"
CPM: (Mirando los ingredientes del plato): -"La receta... ¿no es la que vemos?"
M: -"No, no, la receta del CALDO es un secreto del chef. Todas la mañanas hacemos tres caldos, de carne, marisco y verduras. Para la valenciana ponemos de carne"
En este momento suponemos que la expresión de nuestras caras le llevó a preguntarnos la cuestión más brillante a la que nos hemos enfrentado desde que empezamos esta aventura:

M: -"¿EN VALENCIA NO HACÉIS LA PAELLA ASÍ, LA HACÉIS DIFERENTE?"
CPM: -"Sí, (contestamos con indignación). Nos sabe MUY diferente"
M: -"¿Diferente para mal, o diferente para bien?"
CPM: -"Esta paella nos sabe diferente para MAL. Para MUY MAL"

Tras un momento de silencio, la mâitre decidió confesarnos lo inconfesable:

"Yo la verdad es que nunca me he tomado una paella en Valencia, de hecho... no me gusta la Paella"

Invitamos al lector a aplicar tal teoría a su trabajo. Imagina que en tu profesión nunca has visto, ni sabes cómo se hace el producto referencia que vendes, es más, ni te gusta.
Correcto.
¿Para qué seguir, verdad?

Puedes ver el post completo de la visita en comunidadpaellademadrid.blogspot.com.es/2012/12/9-la-barraca.html

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acme

impresionante documento. Yo soy profano en el tema pero coño, un poquito de por favor, con ese nombre y esa decoración,....
Me recuerda a muchos de los restaurantes españoles esparcidos por el mundo

17 de diciembre de 2012

Comunidad de la Paella

Tristemente cierto Acme.

19 de diciembre de 2012