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Solía alimentarme únicamente de strogonoff, blinis, pirozhki, Smirnoff y Stolichnaya. Ya no. Ahora como de todo.

Olga Prozorova

Yakitoro

+34 917 37 14 41

Calle de la Reina,41 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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Pesadilla en la cocina

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Lo de las tapas en Madrid necesitaba actualizarse, que de las cebollas caramelizadas y reducciones de balsámico ya estábamos cansados. Ni qué decir de los tartares y cebiches. En ese sentido, se agradece la llegada de Yakitoro y de una carta que es pura originalidad partiendo de algo tan obvio como los pinchos a la brasa.

No tan obvias son las combinaciones que ofrecen productos de la huerta, del agua, de la granja y de la finca. Los espetos a la brasa: me atrevería a decir que más ricos que en Málaga. Muy bueno también el bocata de panceta, claramente inspirado en el pork bun del Momofuku y los yakitoros de verduras. Hace falta volver muchas veces para probar la gran cantidad de posibilidaes, todas apetecibles.

Las pequeñas raciones a pequeños precios hacen de Yakitoro el lugar perfecto para tapear. Muy buena idea que las mesas vengan con hieleras incoporadas para mantener siempre frescas las bebidas.

El único problema, que se repite en varios locales nuevos y bonitos de Madrid, es que en vez de camareros contratan a chicos y chicas guapos que tendrán grandes peinados pero no necesariamente habilidades para hacer que el servicio sea perfecto. La vez que yo fui me trajeron hasta 6 platos que no había pedido y dejaron de traerme 2. Nada de esto se reflejó en la cuenta, que fue un lío absoluto.

Quizás la comunicación entre la sala y la cocina no fue muy buena ese día, tal vez se les cayó el sistema o simplemente le dieron a la tecla equivocada. Nada que una Asahi en buena compañía frente a la ventana no pueda aliviar, pero es importante tomar en cuenta estos detalles para que las futuras experiencias sean redondas.

Vietnam Restaurante

+34 917 55 31 26

Calle Huertas 4 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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Lo que ves es lo que hay

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Vietnam. ¿Para qué inventarse un nombre súper creativo, que incluya a un animal o haga referencia a un escritor, un pintor o un perro astronauta?

Mejor algo literal. Si vas a servir comida vietnamita, llámate Vietnam. ¿Y la decoración? Lo mismo. El local es casi feo. No por austero sino por neutro. La única foto colgada en la pared es la primera que encuentras en cualquier buscador después de escribir imágenes + Vietnam.

Y, sin embargo, lo que más me gusta de este restaurante es justamente eso: que no pretende nada. No es fusión, no tiene carpaccios ni tartares, no es moderno, ni cool, ni eco. Lo que ves es lo que hay.

Entre los primeros destacan los cuadraditos de arroz crocante y pasta de cerdo. Los rollos podrían mejorar. Parece que olvidan poner el papel secante para que no brille el aceite donde segundos antes ha sido sumergido. Están bien, no hay ningún riesgo hepático, pero podrían mejor la presentación

Los segundos. No los he probado todos, pero el arroz salteado es crocante y delicioso, quizás queda un poco huérfano al pedirlo solo y podría combinarse con otro segundo como la ternera salteada al wok. Los fideos de arroz, que no se consumen tanto en Madrid, vienen muy bien acompañados de un secreto ibérico jugoso y tierno. La sopa Phobo, que es como el plato nacional vietnamita, está muy bien, sobre todo porque puedes aliñarla tú mismo con la lima, salsa picante, albahaca, perejil y brotes de soja que traen aparte.

Para los acostumbrados a que te vendan más decoración que buena comida, esos lugares donde comes horrible pero a lo mejor luego piensas que no era tan malo porque te gustaron las lámparas y las sillas, Vietnam es un alivio: te reconcilia con cosas que realmente importan, como comer bien.

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Ganz Café Bistró

+34 911 73 39 37

Calle Almadén, 9 <m> Antón Martín 1 Madrid, Madrid provincia, España

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El guapo del barrio

Olga Prozorova lo descubrió en abril de 2013

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Este lugar tiene que ser el sueño hecho realidad de alguien. No sé de quién, pero a juzgar por el cuidado y la atención con que colocan cada botella, tenedor, silla o servilleta no hay duda que se pasaron mucho tiempo ajustando las tuercas de un proyecto que parece, en serio, el sueño de una vida.

Pedí un zumo de naranja, me lo dieron colado. Pedí una pulga de jamón, me sacaron el pan del horno. El jamón, cortado a cuchillo. El aceite, más virgen que el virgen extra del promedio. Yo no sé al resto de la humanidad, pero a mí esos detalles me conmueven, sobre todo si la factura es justa, el lugar es agradable, la decoración bonita y si pides un periódico y no lo tienen, yo no sé qué hacen pero aparece.

Para comer (todos los días menos lunes) o cenar (sólo los jueves, viernes y sábados) tienen una carta corta que busca satisfacer todos los apetitos: un pescado, un cordero, una carrillera, un pato, quesos y jamones para compartir, etc. Nada para vegetarianos.

No he probado ninguno de los platos (espero a Fiorello para ir esta semana) así que recomiendo la hora del café, que para los espíritus flexibles puede ir desde las nueve hasta las seis de la tarde.

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Cafè Fiorello

+1 212-595-5330

199 Broadway New York, Estados Unidos

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Qué grande era mi pizza

está OK

Un toldo negro y un nombre irresistible: Fiorello´s.

Con ese aire de café que siempre estuvo allí, que sobrevivió al paso del tiempo con dignidad, este restaurante italiano de carta extensa, precios altos y servicio veloz tiene unas pizzas que primero se salen del plato y luego de la mesa. Son enormes. Una sábana de harina dorada y crocante, delgada como un folio, sobre la que descansa un montón de meatballs o pepperoni, salchichas al eneldo o arúgula. También hay pizza margarita, para los más clásicos.El resto de su carta es previsible, correcta, nada despampanante, aunque es un lugar al que se puede volver muchas veces: por la pizza, evidentemente, y por su estratégica ubicación (está frente al Lincoln Center).

Tal vez el nombre le rinde tributo al piloto de la Primera Guerra Mundial que fue tres veces alcalde de Nueva York, el gordito y simpaticón Fiorello La Guardia. Yo prefiero pensar que, en realidad, es un homenaje a mi amigo Fiorello y que este sitio lleva su nombre porque también él podría enamorarse de esta fantasía de récord Guinness: comer una pizza del tamaño de una mesa.

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Restaurante Don Lay

- cerrado

Paseo de Extremadura 30 <m> Puerta del Ángel 6 Madrid, Madrid provincia, España

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No es bonito pero sí muy bueno (y barato)

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Extraordinarios bocadillos al vapor, sobre todo el canelón de pasta de arroz relleno de gamba. Una comida de domingo sin quejas: el pato jugoso, las verduras al dente, el arroz con verduras en su punto, las niñas felices.

Eso sí, el servicio es raro, como ausente. Pasan. En Don Lay es pecado pedir soja o preguntar qué contiene un plato. Es cierto que se han esforzado en simplificar la carta al punto que incluyen expresiones como Plato Combinado pero, lamentablemente, al ser humano promedio a veces nos asaltan las dudas, que si gamba fresca o gamba seca, qué tanto pica el tofu picante o si la salsa del pato pekinés viene encima o aparte. Y al Sr. Don Lay no le caen bien las personas con preguntas.

Estimado Sr Don Lay, no se enfade si le pido soja, no me mire con cara rara si me gusta el picante en el dimsum, no me critique si pido poco. Soy así, un ser imperfecto y le juro que su restaurante me gusta tanto, lo encuentro todo tan rico y tan simple que hasta la réplica de ese velero, la mariposa disecada y colgada en la pared, las mesas imposibles o la escultura del pony que custodia la cocina me parecen de una belleza poética francamente sobrecogedora.

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Mis Tradiciones

+34 914 73 37 79

Paseo de las Yeserías, 15 <m> Pirámides 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Un peruano cerca del río

está OK

Restaurante peruano a la vera de Madrid Río donde usted y su familia podrán degustar un rico anticucho acompañado de una chicha morada bien helada. Y si no sabe lo que es, no importa, aquí le traducen todo con una sonrisa.

La carta es extensa. Se puede elegir entre el clásico cebiche, tamales, papas rellenas y yucas con huancaina hasta platos de influencia china. Es decir, con soja y verduras salteadas. También tienen carnes a la parrilla, pollos a la brasa y platos típicos del norte del Perú, como el arroz con pato o el cabrito. El servicio es lento cuando el restaurante está muy lleno, pero la comida es bastante buena, algunos platos mejor logrados que otros, pero en general muy buena relación calidad-precio, un lugar sin pretensiones.

Mi amigo Fiorello, que sabe que sólo sueño con ir a la selva peruana a ver monos, me trajo a este lugar pensando que llevarme a Madrid Río sería como estar en el Amazonas pero, lamentablemente, no tengo tanta imaginación.

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Restaurante Casa Rafa

+34 915 73 10 87

Calle Narváez 68 <m> Ibiza 9 Madrid, Madrid provincia, España

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Mariscos a gogó

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Casa Rafa, que lleva más de cincuenta años sirviendo lo mismo, es un salto hacia atrás en el tiempo, Me hace sentir en los ochenta, cuando los camareros siempre me parecían mayores, elegantes y bien enterados, en los restaurantes no ponían una música horrenda, el local era tan grande que podía correr y perderme y las mesas estaban lo suficientemente separadas como para no caer en la tentación de escuchar la conversación ajena.

Tienen un excelente marisco. Gamba roja, centollo, calamar, almejas, nécoras, bogavante, camarón. Todo al natural, a la plancha con sal. Fuera de carta y en contadas ocasiones tienen espardeñas, esos animalitos solitarios que habitan en fondos arenosos o en paredes rocosas, de sabor parecido al erizo: intenso y playero. Las sirven rebozadas sobre una camita de lechuga y son un verdadero manjar.

También tienen varias propuestas carnívoras pero no puedo opinar porque esa página del menú ni la leí.

Lo mejor de Casa Rafa es que el viaje en el tiempo (y a la playa) no sale demasiado caro. O, en otras palabras, la cuenta sale un poquito más barata de lo que uno espera.

Quienes quieran ventilarse pueden hacerlo en la terraza. Para los tímidos, misántropos o discretos, siempre habrá un salón privado disponible.

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Frijenno Magnanno

+39 02 2940 3654

Via Benedetto Marcello, 93 Milán, Italia

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El napolitano perfecto

Olga Prozorova lo descubrió en julio de 2012

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Frijenno Magnanno queda en un barrio no muy agraciado, en una calle triste, rodeada de edificios grises. O será que era así como me sentía. El local no brilla por su belleza (de hecho, es feo), ni por su comodidad (las mesas están muy juntas). Es el típico lugar al que jamás entraría o al que entraría con desconfianza. Sin embargo, fue una revelación.

La comida, que es a lo que vinimos, es extraordinaria. No probé la pizza napolitana, la de masa delgada y bordes altos, a pesar de ser la especialidad. Pedí unas almejas de primero, estaban bien, nada deslumbrantes, pero frescas y en su punto. Me torturé un rato pensando en que debí pedir algo más arriesgado. Entonces arriesgué con la pasta y aposté por el plato con más calorías de la carta: abbalata ´e fasule e cozzeche. Es decir, pasta con frejoles, mejillones y prosciutto. Memorable.

De segundo, o de tercero en realidad, pedí spigola a la amalfitana. Una spigola es una lubina (creo) y esta había sido sumergida en una olla de aceite hirviendo el tiempo justo para quedar crocante por fuera y húmeda por dentro. Perfecta.

Borracha de tanto comer, ya no recuerdo si en mi cabeza o en el local, Mina cantaba mi tema italiano preferido: Oggi sono io. Me entró la nostalgia y pedí otra de lambrusco: a la salud de Mina, de Fiorello y de la madre que parió al cocinero, el adorable señor Tomassino.

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Cerveriz

+34 915 59 67 67

Plaza de San Miguel, 2 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

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Comer con los ojos cerrados

Olga Prozorova lo descubrió en julio de 2012

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Frente al renovado y sobrepoblado Mercado de San Miguel se ubica desde hace 70 años el discreto Cerveriz. Desde hace 15, Carlos anota en una pizarra los platos y tapas del día de acuerdo a tres criterios: los clásicos del Cerveriz, lo que le apetece, lo que encuentra en el mercado.

Entre los clásicos de la casa están los boquerones, las albóndigas y la tortilla de patatas. No sé cómo hace Carlos pero cada vez que voy encuentro una tortilla tibia y húmeda esperando a que me la coma entera, cosa que por supuesto mi amigo Fiorello desaconseja, así que sólo pido un pincho.

Absolutamente todo, hasta el queso curado que ponen de tapa con uno de los grandes vinos a pequeños precios que sirven en Cerveriz, ha sido preparado con sencillez y delicadeza. En este local, que en realidad es sólo una barra con algunas sillas y más o menos huesos de aceituna en el suelo de acuerdo al momento del día, se come con los ojos cerrados. El conejo es tierno, los bocadillos no rompen muelas, la morcilla no flota en aceite. En general, todo se agradece y celebra.

Como vigilante de cualquier exceso, de una esquina cuelga la pinza de un bogavante que debió pesar 20 kilos. Un crustáceo enorme que atrapó y quebrantó miles de caparazones antes de terminar como caldo para un arroz que alimentó a todo un pueblo.

O eso creo recordar: tras tres albariños, casi todo es posible.

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Bar Santos

+34 913 15 71 32

Calle Cañaveral 89 <m> Ventilla 9 Madrid, Madrid provincia, España

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Olga Prozorova lo descubrió en junio de 2012

está OK

La mejor terraza de Madrid, sobre todo cuando cae el sol y apetece una caña, una copa, un vino, una coca cola.

Pero, shhh, no se lo digas a nadie.

Mejor ir con sed, no con hambre.