El Paladar de Carola

Noor Restaurant

+34 957 10 13 19

Calle Pablo Ruiz Picasso 6 Córdoba, Córdoba provincia, España

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Los anales del Noor

me encanta, uno de mis favoritos

Córdoba, año 1 en los anales del Noor.
Era un día caluroso, como muchos en el Reino de Córdoba. Habíamos podido esquivar, no sin dificultades, las batallas a nuestro paso por la ciudad, procedentes de Castilla. Recorrimos infinidad de patios cordobeses, batallamos por sus calles todo lo que pudimos, pero, sin darnos cuenta, nos empezamos a encontrar acorraladas, estábamos rodeadas y comenzamos la huida hasta llegar a un barrio tranquilo, el barrio de Cañero. Nos detuvimos delante de una edificación que nos pareció segura, alzamos nuestra vista y pudimos leer, aunque en otra lengua, “Luz”, lo cual nos dio la confianza suficiente para apresurarnos a entrar.
Nos impactó la entrada. Todo lo contrario a lo que esperábamos, era oscura. A nuestro encuentro salieron dos personas, nos asustamos y posamos nuestras manos en nuestras espadas. Falsa alarma, eran dos mujeres, ataviadas con ropas de estilo andalusí, pero que nos parecieron de un tiempo futuro. Se acercaron y, con suma educación, nos propusieron realizar el ritual del lavado de manos. Aceptamos, lo necesitábamos .Terminado éste, nos invitaron a pasar a la segunda estancia.
Aquí sí que el lugar hizo honor a su nombre y quedamos deslumbradas, casi cegadas… Nos embriagó su tenue música árabe, todo se detuvo, nos miraron, los miramos y, sin más dilación, nos acomodaron en una mesa, orientada hacia la ordenadísima cocina abierta, como si fuéramos a disfrutar de una obra teatral en el palacio de algún Califa. Las sillas nos parecieron comodísimas, más después de horas a lomos de nuestros caballos (170 cv, más concretamente, jajaja).
Cuando quisimos volver a la realidad, nos encontrábamos degustando su Menú Taifa Andalusí, el más largo.

Durante casi 4 horas, nos agasajaron con multitud de viandas, cada una en su momento justo, sin prisas, sin grandes pausas, y con una hospitalidad infinita:

- Bollo al vapor de azafrán, gallina y atún; Antubiya macerada en asefétida y tamarindo; y Khann de bacalao, naranja y zumo de aceituna andalusí: sugestivos.
- Nabo blanco y especias bereberes; Rábano con labne; Coliflor quemada y anises: agradables.

- Unos Panes muy ricos.
- Jugo de berenjenas encurtidas con cañaíllas, calamar, setas, coral vegetal y menta naranja: texturas magistrales.
- Karim de pistacho, manzana con especias del desierto, botarga y orégano fresco: elegante.
- Quisquilla al natural, fondo de anchoas y caviar: buena combinación.
- Cardo blanco, alcachofas y acelgas guisadas con emulsión de kazbra y limón en salmuera: intenso en todos los sentidos.
- Manjar blanco de almendras, chopitos salteados, ajetes tiernos y qurfa: muy bueno.
- Guisantes tiernos con brotes de pino, queso fresco de oveja y smen de cabra: suave, para prepararnos.
- Buey curado con yema de huevo y harissa verde: sorprende el buey: un manjar.
- Espárragos blancos, piñones y almendras tiernas con babunj: relajante y sutil.
- Rape en sartén, hammis al estilo eslavo y ciruelas pasificadas: perfecto.
- Gamo con escabeche de rosas: sabroso.
- Pichón asado y reposado con chirivía tostada y aceite de argan: tierno, delicioso, el mejor pinchón que hemos probado, sin la más mínima duda.
- Almena mesopotánica de frutos rojos, regaliz y flores de los jardines de Madinat Al-Zahra: disfrute para los amantes del regaliz, como es mi caso.
- Furniyya de calabaza con naranja amarga y vinagre: equilibrado.
- Dulce de leche, algarroba y helado de oveja de Ras al- hanout: impetuoso, dulce, impactante helado.
- Petit fours.
Todo ello acompañado con 2 cañas, una botella de vino tinto (Abadía de Poblet), 2 copas de vino dulce…, la música,… y la conversación, que nos hicieron llegar a dudar de lo que nos encontraríamos realmente a la salida de aquel fascinante lugar.
En resumen, servicio exquisito (sin duda, el mejor servicio disfrutado hasta ahora), tiempos escrupulosamente medidos, vajilla y accesorios minuciosamente estudiados, muy buena carta de vinos y sensacional sumiller, espectacular ambiente que te traslada a otro tiempo, haciéndote sentir como verdaderos sultanes. Sabores, olores, sensaciones,…, matices nunca antes encontrados por nosotras en ningún plato que convirtieron la experiencia en una experiencia única. Tanto es así, que abandonamos el lugar con la sensación no sólo de haber engullido historia, sino de haber formado parte de ella.
Y Paco Morales…, atento, cercano, incluso nos acompañó y agradeció hasta la salida, el perfecto anfitrión de nuestra histórica aventura.
total: 300 euros
2017

Restaurante La Finca

+34 965 45 60 07

Partida de Perleta Polígono 1 número 7 Elche, Alicante provincia, España

guardado por 22 personas

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La costurera de platos

me encanta, uno de mis favoritos

No me cabe duda de que la moda perdió una gran diseñadora, porque, cuando te acercas a Susi Díaz, percibes esa energía, ese ímpetu, esa pasión y esa seguridad que, seguro, la habría hecho destacar en todo aquello a lo que se hubiera dedicado. Sin embargo, para nuestra alegría, la gastronomía ganó una grandísima cocinera. Y le agradecemos su decisión, porque nosotras somos, incluso, más de comer que de vestir.
Autodidacta, lo que ha conseguido ha sido a fuerza de tesón y dedicación, intuición, de la búsqueda…, sin marcadas influencias, quizá la forma más limpia, segura y, a la vez, gratificante de conseguirlo.
Pues ese diseño y confección minucioso y esmerado que suponemos en sus vestidos de entonces, debió llevarlo a sus platos, haciendo de ellos obras llenas de color, elegancia, delicadeza,…, belleza. Como casi diría la canción, Susi…va tejiendo “platos” en el corazón…
Y esa misma elegancia y delicadeza se advierte en el entorno. Preciosa casa de campo a las afueras de Elche, rodeada de jardines, huerto ecológico de sus flores comestibles, salones elegantes, cálidos y acogedores (valiéndose de la madera, la piedra y…la música), en distintos ambientes, mesas impecablemente vestidas y vajilla muy cuidada. Porque no sólo comemos con la boca, “comemos con los ojos” y, también, con la nariz y el oído…
Optamos por la opción más fácil para llegar al restaurante, el taxi. Ese día nos sentíamos especialmente bellas (jajaja), cosa que certificó el mensaje en nuestras servilletas: “La belleza es un estado de ánimo”. Ah!, que sólo era porque teníamos el ánimo por las nubes! (jajajaja).
Pues con este ánimo, elegimos el menú ‘Elementos’, que consta de 18 platos basados en la Tierra, el Fuego, el Agua y el Aire. Aunque existe la posibilidad de confeccionar tu propio menú.
Comenzamos con un aperitivo: garbanzos y habas fritas de muy buen sabor, regado con un vermut y cerveza artesanos Susi Díaz (por poco, pero ganó la cerveza); y unos snack: primero, Buñuelo de caldero sobre crujiente de gamba con toques de mayonesa kimchi (precioso y buenísimo) para mí, y, debido a una alergia, crujiente de maíz y bombón de aceituna para mi acompañante (explosión fresca e intensa, de excelente textura, según sus palabras) y, después, Espárragos tiernos, praliné de cacahuetes y helado de espárrago blanco (tiernos, no, tiernísimos, y quenelle perfecta y de sabor suave. Muy buena combinación con el cacahuete).
Panes de masa madre (de 3 tipos, todos buenísimos) y aceite de Alicante acompañado de sal de Susi Díaz (con pimentón, hierbas de la sierra de Alicante, sal especiada Turca y tiene, como base, sal de Guerande) y sal del Himalaya
Y el Menú…
LOS CUATRO ELEMENTOS
Presentados en una caja de 4 pisos:
TIERRA. Falsa trufa: de setas, sabor intenso.
AGUA. Margarita de pomelo: otra vez la perfección en la forma y textura. Y en el sabor. Fresco.
AIRE. Etéreo de queso: intenso, pero sutil. Se funde en contacto con la boca.
FUEGO. Berenjena carbonizada: muy buena presentación y agradable al gusto.
Y cada uno por separado:
TIERRA
Nuestro tomate: crema fría, como un helado cremoso, de tomate. Muy gustoso y refrescante. De los mejores.
Parmentier de patata morada: atractivo, llamativo, a la par que elegante, y muy rico, suave. Con una oblea de patata morada perfecta, milimétrica, como si la hubiera sacado de un antiguo patrón armada de tijera y dedal.
Crema de guisantes: con gamba blanca, muy bien decorado con verduritas. El único desacierto, no sustituir, al menos, la gamba blanca por otro producto a mi acompañante y, simplemente, eliminarla del plato.
AGUA
Cigalas al vapor de tosaka verde: muy bien tratadas, acompañadas y presentadas. Noble, sin confusiones. Para mi acompañante, su emblemática Alcachofa rellena de gamba roja con mayonesa de ajo donde, ahora sí, el jamón suplantó a la gamba y quedó, igualmente, exquisita.
Espardeñas con lechuga brasa: falsa espardeña (calamar). Visualmente, genial y, en cuanto al sabor, delicioso. Otro de los que opta a nuestro premio al mejor plato de la tarde.
Merluza con pil pil de gambas: en este caso, para mi acompañante, con vichyssoise de berros (idéntica ligazón y textura a un pil pil suave). De su boca, y eso que no es muy simpatizante de la merluza, magistral, el mejor del menú.
AIRE
Nube de queso con trufa: minuciosidad en forma y presentación. Distintos quesos, texturas y matices.
Arroz con pichón: original en el tratamiento del pichón, preciso (no podía ser de otra forma) en el punto del arroz e intenso en el sabor. Y ruido…, sin abandonar nunca la parte crujiente, el oído.
Magret de pato: delicado, en combinación perfecta con la naranja confitada. Sabroso.
FUEGO
Leche frita: nada aficionadas a la leche frita, esta nos encantó, nada dulce ni pesada, diferente. Buena elección para el primer postre.
“Macaroon” picante: diversión del paladar, refinado, con clase. Para mí, el mejor postre…desde hace mucho.
Savarín: algo más elevado en el dulzor que los anteriores (perfecta la secuencia de los postres), pero sin llegar a molestar lo más mínimo. Exquisito.
Y así terminamos, con 1 botella de vino Juan Gil y 2 cafés (acompañados de sus correspondientes petit four), 236,60€. Muy correcto.
Después, visita obligada a la cocina, para conversar con Susi en su terreno. Amplia, ordenada, Blanca (como La Costa), luminosa (aunque no sabemos si proveniente sólo de los amplios ventanales o de ella misma). Allí le hicimos partícipe de una única queja, algún detalle poco decoroso del servicio, lo cual aceptó con total profesionalidad, humildad y ausencia de vanidad. Otro punto más a su favor.
Susi Díaz enamora en las distancias cortas, y así salimos de allí, enamoradas tanto de su personal cocina como de ella a partes iguales, despacio, comentando,…, buena señal. Esperamos volver a verte pronto!
Al abandonar la cocina nos pareció escuchar “bombones”. Ufff! Vaya día! Vámonos, que al final nos lo creemos! (jajaja)

Bodega El Sidral

+34 930 07 88 29

Carrer del Dos de Maig, 217 <m> Encants L2 Barcelona, Barcelona provincia, España

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Efervescencia del ánimo

El Paladar de Carola lo descubrió en mayo de 2017

me encanta, uno de mis favoritos

En nuestra última visita a Barcelona, decidimos honrar a uno de los dioses más venerados en nuestra tierra, Dionisio, el Dios Baco y confirmar, así, que se puede “hacer la baca” incluso a 800 km de ella, todo depende de la compañía. Esta tierra catalana nos brindó todo lo necesario para que pudiéramos rendir culto como corresponde y, seguro que no por casualidad, nuestra última reverencia de la jornada la hicimos en esta Bodega.
Nos había llamado la atención algún día antes: bien decorada, se puede disfrutar de tapas frías, entre las que parecen destacar las anchoas (no podemos dar fe de ello, todavía, la próxima vez será), copas de cava,… Además, dispone de una sala en su interior para actuaciones, reuniones,…
De lo que sí pudimos disfrutar, y mucho, fue de su ambiente. Bodega con alma, paradigma de aquellos rincones con encanto, pero de aquellos en los que el encanto no solo reside el lugar, sino más bien en la magia de su gente. Y al frente de todo, Nuria, la esencia…
Siempre tenemos excusas para volver a esta ciudad, ahora hemos encontrado una más.

ABaC

+34 933 19 66 00

Avinguda del Tibidabo 1 <m> Vallcarca L3 Barcelona, Barcelona provincia, España

guardado por 35 personas

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Master”Chips”

para no volver

El día era propicio y la ocasión lo merecía (¡17 aniversario!, ¡cómo pasa el tiempo!). Después de comer bajo cielos estrellados en varias ocasiones (22 estrellas en total), era el momento de seguir explorando el firmamento y descubrir las dos de Jordi Cruz. Y digo que era el momento porque, tras algunos años de evasivas (debido a las reticencias, quizás infundadas, o tal vez no tanto, hacia los cocineros tan sumamente mediáticos) nos dejamos convencer, por fin, por las muchas y buenas opiniones que nos contrariaban. Nos equivocamos, no era el momento, el firmamento, si en algún momento nos pareció claro, se tornó oscuro, lleno de nubarrones tan negros que cualquier atisbo de luz proveniente de alguna estrella se desvanecía como una mera ilusión óptica. Ni siquiera pudimos divisar alguna estrella fugaz y no fue por falta de predisposición, lo intentamos, lo buscamos y esperamos,…, pero no pudo ser.
Después de unos momentos intentando adivinar por donde acceder al restaurante, una chica acudió a nuestro encuentro y nos acompañó en el ascensor que nos llevaría a él. Ni una palabra, un instante tan frío que resultó incómodo. Nos acompañó al jardín, donde, sin otra opción, nos servirían los primeros platos. El frío (ahora meteorológico), nos seguía acompañando (no creo que fuera el día más adecuado, al menos para mí, para aprovechar el bonito jardín).
Optamos por el Menú más largo, “Nuestra vanguardia” (170€):
Bloody Mary on the Rocks y Cucos cubanos de margarita: el Bloody mary, excelente, aunque atrevido, subidito de su “ras el hanout”, lo que le hace adictivo. Los merengues, uno relleno de menta y el otro con sal, ni fu ni fa, aunque algo más acertado el de menta.
Almeja de Carril con mantequilla de algas y caviar y Macarons de Bloody Mary: la almeja muy buena, sabrosa, sin embargo, el Bloody Mary en esta forma, todo lo contrario a la forma anterior, soso, sin gracia.
Consomé de erizos con ron añejo y Caña Zacapa: Bullabesa de erizos de mar en copa pulverizada con ron Zacapa que resultó ser muy insípida, acompañada de teja de alga nori, bien presentada y sabrosa.
Por fin podemos pasar al restaurante! El frío se estaba convirtiendo en desagradable. De camino, visita a la cocina. Jordi, simpático, atento, voz profunda y mano firme. Nos gustó saludarle.
El salón, con chimenea y biblioteca, muy acogedor, elegante, mesas bien vestidas y decoradas, buen ambiente. Creímos haber dejado el frío en el jardín, pero no fue así. El personal de la sala lo devolvió a nuestro lado. Servicio mecánico, robótico, sin alma.
Médula y costilla de atún con ostrón, limón y pipas: quizá uno de los peores platos. Muy buena presentación, eso sí, pero ausencia total de sabor. Hoja de ostra con aire de… que no sabía a nada, dadito de atún que, ni siquiera, permite apreciar el sabor…
Baba de cacahuetes embebido de corales tibios de gamba con nabicol al aceite de oliva y Consomé de gamba con pan de algas: buena puesta en escena para su terminación. El problema surgió con la alergia de mi pareja al cacahuete, ya que éste contenía medio bizcochito de cacahuete para cada una. Después de idas y venidas de este plato, recriminación de la jefa de sala al camarero incluida, la única solución que se les ocurrió fue sustituir el bizcocho por una pequeña gamba. Quizá un pequeño bizcochito simple, de gamba, o sustituyendo el cacahuete por otro fruto seco…? Inaceptable después de la advertencia, tanto en la reserva (2 meses antes), como al comienzo del menú. Más cuando el siguiente plato vuelve a ser un consomé de gambas con trocitos de gamba igualmente tratada, otra vez! Nada acorde con la categoría del restaurante.
Pequeños guisantes del Maresme con grasa de jamón ibérico sin grasa: guisantes del maresme sobre una gelificación fría e insulsa de jamón con “chips” de jamón. “Chips”??, esas hebras refritas y apelotonadas?? Uff! Esto va de mal en peor. Los guisantes, extraordinarios y bien tratados, eso sí, mérito casi total del maresme, por otro lado. Un agravio hacia el oro verde.
Canelón de calamar a la parmesana: de los que más nos gustó.
Buey de mar al Garum con Pecorino romano, romero y salazones: volvemos a los caldos limpios, pero ausentes de sabor, las esferas de queso sosas, el único sabor se encontraba en los salazones, pero, lo más recriminable, si cabe, la presencia de dos trozos de cáscara en el buey (y he de decir que la cantidad de buey no era como para que las cascaras pasaran desapercibidas, por lo que la falta de atención me parece mayor).
Lubina con caviar, patatas a la mantequilla y bayas de Bataks: excelente presentación y sabor. Un único pero, la textura de la lubina que, para conseguir su presentación, se sacrificó obteniendo una textura de pudin. En este caso, el chips de patata fue perfecto.
Los tiempos de espera entre plato y plato se hacían eternos y esto iba en detrimento de muchos platos que llegaban templados a la mesa. El problema fue más acusado en los platos de carne…
Rillette de liebre con blinis de remolacha: liebre tapada por una salsa que, quizá por el tiempo de espera, quedó templada y demasiado solidificada, casi como una glace. Eso sí, un plato muy sabroso. Acompañado de unos blinis de remolacha a los que no les encontramos mucho sentido.
Berenjena a la brasa con entrécula y jugo de carne añeja: para nosotras, el mejor plato del menú, aunque con su luces y sus sombras. Las luces, la presentación (la carne de ternera nos llega tapada con una piel de berenjena, nos pareció original); el punto y la calidad de la carne (la entrécula, muy muy tierna); el sabor (gran sabor en la salsa). Las sombras, las esferificaciones de berenjenas (totalmente insustanciales), la salsa, al ser tan extremadamente reducida (como en el caso anterior) queda literalmente adherida al plato (suponemos que el tiempo de espera también ayuda a esto) y tapa, en gran medida, el protagonismo de la carne.
Infusión de cordero con resina de pino “Katuosbuhi occidental”: buen olor, cero sabor.
Helado de queso de pastor ahumado, chips de cordero y brotes de pino: buena puesta en escena, haciendo el helado a la vista, si no fuera porque la aparente monotonía y la apatía del actor hace que esperes que el nitrógeno haga su trabajo y se consiga el helado lo antes posible. Y otra vez hacen su aparición los chips (chip para ti chip para mí…), de cordero, en este caso, pero casi tan descuidados como los de jamón.
Chaplin: postre muy rico, nos sorprendió. Muy buena presentación.
La caja frágil, Camomila, leche y barquillo con toques cítricos y suavemente especiados: fresco, pero otra vez aparece esa textura vaporosa e insípida que nos acompaño durante el menú.
Tartaleta fina haciendo referencia a la tatin de manzanas: el primer bocado es muy divertido y refrescante, aunque, seguramente por el tiempo de espera, otra vez!, al primer bocado se deshace y se rompe. Una pena.
Corte de limón con ginebra y enebro: para limpiar boca. Prometía, pero se quedo en nada, no estaba frío, creo que ese podría ser el fallo.
Dulces en calabaza: mini bocados, mini tartas de cacahuete, de queso, de chocolate, todas muy buenas de sabor pero todas con la misma repetitiva textura. El primer bocado gusta, agrada y sorprende, el segundo deja de hacerlo. Bocados esponjosos con distintos sabores. Ah!, y una mini tableta de chocolate que estaba riquísima. Y dos pequeñas trufitas con una fresa partida por la mitad (sin ninguna complicación, me pareció estar en otro sitio).
2 cervezas + 2 Menús “Nuestra vanguardia” + 1 botella de vino (Perelada) + 1 café, 410€.
Conclusión, platos excesivamente minimalistas, de dudosa técnica y ausencia de sabor en la mayoría de ellos y personal que no está (o no estuvo) a la altura.
Por todo esto, lo siento Jordi, pero el delantal negro hoy es para ti y tu equipo.
Abril - 2017

Avelio

Vino.... Perelada?? En serio? Un vino de 6 pavos en un estrella Michelín?

16 de mayo de 2017

El Paladar de Carola

Pues de 6 a 48..., ya me dirás!

16 de mayo de 2017

Sr Rodriguez

¿qué Perelada?

16 de mayo de 2017

El Paladar de Carola

Finca La Garriga 2012, creo recordar, lo siento, no soy muy entendida en vinos.

17 de mayo de 2017

Miss Superlike Avelia

Por el comentario y por el vino....ya me han visto...que venga Jordi a verme a mi

17 de mayo de 2017

Cantina La Estación

+34 687 77 72 30

Calle Rodadera 1 Úbeda, Jaén provincia, España

guardado por 7 personas

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Parada merecida en un precioso viaje

está OK

De ruta por Jaén, acabamos bajándonos en esta parada. Salón emulando un lujoso y antiguo vagón de tren (muy bien recreado, por cierto). El servicio, amable y correcto. Comimos a la carta:

Degustación de aceites (como no podía ser de otra forma): todos muy acertados y con muy buen servicio del pan.
De entrante: pulpo frito sobre gachas guijas y crujiente de tostón. Muy, muy bueno. Muy buen tratamiento al pulpo, sabroso. Aunque lo pudiera parecer por el acompañamiento, nada pesado.
De platos principales: tostón dorado, confitado en aceite de oliva picual Cortijo la Torre, melocotón y gel de lima: regular, algo aceitoso y reseco; y milhojas de cordero Segureño con cremoso de breas, vainilla y palo cortado AOEVE espíritu santo picual. En este sí acertamos, delicioso.
Y de postre: panna cottas de aceites de oliva con manzana ácida: no nos decía nada, simple, se quedó en el intento.

Junto con 2 copas de cerveza y un café: 67,30 euros.
11-10-2016

Restaurante Recomiendo

+34 957 10 73 51

Calle Alcalá Zamora 5 Córdoba, Córdoba provincia, España

guardado por 9 personas

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ReComendado

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Lejos del centro de la preciosa ciudad de Córdoba, se encuentra este el restaurante de Periko Ortega. Es por esto que no es un restaurante que encuentres por casualidad, paseando por su historia. Habíamos seguido parte de su trayectoria y por eso lo tuvimos más fácil.
Teníamos mesa reservada (reComendado). El local, elegante y original: mesas muy amplias, elegante y pulcramente vestidas, muchos detalles, … Vajilla para nostálgicos: platos y vasos de Duralex,…, recuerdo de aquellos años 70-80, que no será el único guiño a aquella época. Ambiente cálido, acogedor: muy buena música, para nuestro gusto. El personal, excelente, ni el más mínimo pero. Periko sale en cada plato para presentarlo.
Nos acompañaron a nuestra mesa donde ya nos esperaban los panes, que nos acompañan de varios aceites, todos muy buenos (cítricos, especias,…). Nos decidimos por el Menú Degustación, como no podía ser de otra forma:
- Snack: Mahonesa de fritos acompañada de unos chip variados (yuca, remolacha,…), presentación muy original. La única pega es que algunos chip estaban pasados y, por tanto, amargaban.
- Lo mejor del Martini: patatas fritas con anchoa en bolsa comestible y Martini, fuertecito, como nos gusta.
- Homenaje a la joyería cordobesa: queso con un baño de palo cortado acompañado de una botellita de “fifty-fifty”, mitad vino dulce y mitad vino blanco, recuperando lo antaño. Muy buena presentación, aunque algo lineal en cuanto a sabor.
- Pescaito frito: cucuruchitos con suave y muy bueno ali-oli y pescaito frito presentado de forma bastante sorprendente. Una objeción, una de las espinas de sardina estaba algo chamuscada, no se debería haber presentado así ni por vista y ni por gusto.
- El desayuno: una galleta chiquilín de foie, muy bien conseguida, y taza (de la abuela) de ajo blanco emulando a la leche. Muy original y bastante bueno.
- Mazamorra de coco: espectacular, uno de los mejores, mezcla de sabores distintos y muy bien conjuntados.
- Gazpacho de huevos fritos, gamba blanca y tocino: rico, rico.
- Vieira, secreto ibérico confitado y caldo de oloroso largar blanco: sienta fenomenal, servido el caldo en una tetera.
- Pelona asada con parmentier de calabaza: en su punto, no soy muy amiga de la calabaza, pero esta estaba muy buena, todo el plato era muy interesante.
- Vaca parece rabo no es: con polenta, muy buena. El que más nos gusto.
- Borracho de amontillado: exquisito.
- no ci lla: quizás menos sabroso que el anterior (para mi gusto, mejor) pero sensacional puesta en escena, muy vistoso, con música incluida.
Café con petit-fours: muy bien presentado, con cafeterita y armarito incluido y mojito de la Habana en antiguo botellín de fanta o de…, y con su pajita.
2 Menús degustación, 4 cervezas, 1 copa de vino y un café: 85 euros.
Muy buena calidad-precio. Quizás le falte algo en algún plato, pero, en general, lo dicho, muy reComendable, volveremos, sin duda, ya que cambia su carta muy a menudo.
22-09-2016

Restaurante - Merendero El Morata

Paseo Marítimo El Pedregal,13 (Playas de Pedregalejo) Málaga, Málaga provincia, España

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Imprescindible

me encanta, uno de mis favoritos

Espectacular entorno, a pié de playa, a la playa de Pedregalejo, un antiguo barrio de pescadores de visita indispensable estando en Málaga.
Comimos:
Almejas malagueñas salteadas: buenísimas y muy bien cocinadas. Suaves.
Espeto de sardinas: cocinados en una barquita de arena frente al chiringuito. En su punto.
Pulpo frito: delicioso.
Boquerones fritos: espectaculares, los mejores boquerones que hemos comido (y somos especialistas en ellos).
Todo (con cuatro cervezas) por 37 euros.
El trato, formidable. Repetiremos, sin ninguna duda.
28-07-2016

KGB - Kuartel Gastronomic Bar

+34 952 22 68 51

Calle Fresca, 12 Málaga, Málaga provincia, España

guardado por 13 personas

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Información Confidencial

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De “tapas” (nombre clave de nuestra operación) por Málaga, nos dispusimos a investigar y supervisar exhaustivamente las del KGB, del Camarada Kisko García. Sospechábamos, según informaciones que habíamos podido sacar de algunos prisioneros interrogados, que iban a ser de nuestro agrado.
Nuestro plan era pedir unas tapas, obtener las mejores fotos posibles y salir del lugar sin levantar sospecha, y así lo hicimos. Pedimos:

- nem vietnamita: al principio, por el nombre, esta tapa nos pareció sospechosa y nos puso a la defensiva, pero nos dejó más tranquilas el descubrir que se trataba sólo de un rollito de primavera muy bueno y refrescante.

- croquetas de salchichón de Málaga: pudimos descubrir al salchichón malagueño, a pesar de estar perfectamente “camuflado” en una suave bechamel. Sabrosas.

- la KGBbull: hamburguesa de rabo de toro (receta “robada” a su camarada, el gran Dani García). No pudimos averiguar cómo había llegado ese rabo de toro a estar tan tierno y sabroso.

- cordero a la parrilla con cuscús: no sabemos el día ni la hora, pero el cordero, claramente, fue “asesinado” para esta tapa. El cuscús estaba muy bien ejecutado y el cordero en su punto.

- pollo al “Margarita”: pollo muy bien cocinado y “encubierto” en una suave crema-espuma llamada Margarita, que escondía dosis de tequila, cointreau y lima, quizá con la intención de dejarnos fuera de combate. Muy buena combinación.

- una cestita de pan, hecho por ellos, que estaba muy bueno.

- 2 cervezas y una copa de vino azul (Pasion Blue Chardonnay).

Total: 27,30 euros. Muy recomendable.

Un pero: los camaradas del personal, ese día, no tenían el suyo, estarían en otra misión distinta a la nuestra: fuimos el sábado al mediodía y, al pedir el Mollete de cochinillo al curry, nos informaron de que se había agotado el viernes (¿no se pudo reponer el sábado por la mañana?). Además, al pedir el café, respondieron que no les había dado tiempo a comprarlo (¿¿??). Nos dieron ganas de sacar nuestras pistolas PSM, pero no llevábamos silenciador y queríamos pasar desapercibidas.

De todas formas, la operación secreta resultó bastante exitosa.
27-08-2016

Restaurante Parador Nacional Castillo de Sigüenza

+34 949 39 01 00

Plaza del Castillo, s/n Sigüenza, Guadalajara provincia, España

guardado por 3 personas

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Cena con aire medieval

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Si alojarse en este castillo fue todo un lujo, también lo fue comer en su restaurante. Dominando la encantadora ciudad medieval de Sigüenza, se levanta esta gran fortaleza que conserva sus aires medievales tanto en el exterior como en su interior.

El restaurante, grandioso, de gruesas paredes y muy bien ambientado, evocando otros tiempos.

La comida, muy buena. Ya he comentado en alguna ocasión el cambio, respecto a la comida, que están experimentando, a mejor, los paradores, lo cual es muy de agradecer.

El servicio, lo más flojo, error reiterado en varios Paradores que hemos visitado (esperemos que esto también vaya cambiando).

Nuestra cena, de sabores muy castellanos, constó de:

- Degustación de quesos de la zona: muy buenos y con buen acompañamiento.
- Cochinillo asado con puré de romanescu y queso de oveja y piña tostada: espectacular.
- Cabrito asado al estilo medieval, aromatizado con hierbas de monte: creo que el mejor cabrito que he probado, muy muy acertado tanto en la calidad y como en la cocción.
- Postre típico: Pastel seguntino de bizcocho y nata regado de té verde: muy bueno.

Con el vino (1 botella de Viña Aljibes) y 1 café: 92,35€.
10-07-2016

Ambigú Jamon Bar

+34 978 60 90 41

Plaza San Juan, 2 Teruel, Teruel provincia, España

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Buen jamon y excelente queso

El Paladar de Carola lo descubrió en agosto de 2016

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De casualidad, nuestra parada en Teruel coincidió con sus Fiestas del Ángel (el Torico), por lo que la mayoría de restaurantes de la ciudad estaban cerrados ese día. Aconsejadas por la recepcionista del hotel, fuimos a picar algo a este bar y no estuvo nada mal.

Un buen lugar donde degustar su jamón (al corte) y con una gran variedad de quesos, muchos de ellos premiados. Muy bien, también, el servicio.

Media ración de Jamón D.O. de Teruel: 7 euros
Tabla de quesos: 13 euros
11-07-2016