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Enrique Valencia

Restaurante Maralba

+34 967 31 23 26

Calle Violeta Parra, 5 Almansa, Albacete provincia, España

guardado por 25 personas

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Muy, pero que muy bueno. Gran restaurante.

me encanta, uno de mis favoritos

Recién llegado de Maralba, todavía sigo saboreando en mi memoria la excelente comida y mejor rato que nos han hecho pasar Cristina en sala y su marido Fran en la cocina.

Tanto el servicio como la comida E S P E C T A C U L A R E S !!!. Cristina muy atenta, amable y en todo momento al tanto de las mesas. Con tres personas para atenderlas, toda la comida ha seguido una línea de continuidad perfecta, sin ningún parón.

Hemos tomado el menú degustación de invierno y aparte unas croquetas de jamón de la carta. No me sabría inclinar por ningún plato en concreto. Un nivel sorpresivo en los snacks y las tapas de entrada (atención especial a la piel de bacalao frita en los snacks y el escabeche de caballa al momento o el caldo con huevo de codorniz a baja temperatura con virutas de jamón y mollejas) y constante elevación del nivel en los entrantes y plato de pescado, donde ha llegado al punto máximo. A partir de aquí era muy difícil subir el listón, aunque se ha mantenido muy dignamente.

Los entrantes han sido un bombón de bacalao con sopa licuada de pan con pimiento (suave mousse de brandada encerrada en una gelatina neutra) y lomos de sardina tapadas con su sábana de tomate (lámina de 1 mm. de grosor, lo cual las hacia totalmente transparentes).

Como plato de pescado un rodaballo salvaje con tirabeques y alcachofas (el punto de cocción muy conseguido y la tersura del pescado prieta) y de plato de carne unas carrilleras de cerdo ibérico con setas. Sin menospreciar para nada este último plato, era muy difícil superar al rodaballo.

Los postres han sido un plato de texturas de manzana (muy sabroso el ravioli de crema de manzana) y un plato con varias texturas y mezclas de chocolates, como por ejemplo tira de galleta “oreo”. Este último plato llevaba una especie de pastelito regado con aceite de oliva de Yecla.

Cafés y petit fours. Estupendo juego de sabores entre dulce y salado: Bombón de higo recubierto de cacao en polvo, “quicos” recubiertos de cacao, lamina fría de pipas con chocolate blanco, y flan de albaricoque con “polvo de palomita” servido en copa (hay que meter cuchara y arrastrar de abajo hacia arriba, como la tortilla deconstruida de Adriá).

Para beber hemos optado por la opción de maridaje propuesta por Cristina. Por este orden: Cerveza Inedit (snacks y tapas), Verdejo de Rueda (aromas deslumbrantes para el bacalao), Tinto Jóven de Bodegas Artadi de la zona de Navarra (tinto para las sardinas y el tomate, sin problemas), Godello de Valdeorras (muy sutil para no matar el sabor del rodaballo), y otro tinto final que por desgracia no recuerdo si era Bierzo o Mentrida (carrilera). En los postres Sidra natural filtrada (plato de manzana), y copa de Pedro Ximenez con los chocolates. No digo las etiquetas sencillamente porque no me acuerdo. Nos han ofrecido un orujo final, pero ya teníamos el nivel elevado como para tomar más alcohol.

Importe de la cuenta para tres personas: 170 €.

Un restaurante del que todo lo que había leído y me habían dicho era muy bueno. No me habían engañado. Como creo que se me nota, satisfacción total. Próximamente llega la carta de primavera…

Saludos.

NUEVA VISITA 02/04/2011

Después de un par de salidas a locales recomendados y salir decepcionados o con la sensación de "sí, pero no", hoy no queríamos volver a fallar y nos hemos encaminado hacia Almansa para recalar de nuevo en Maralba.

Nuestro gran error ha sido dejar pasar un año sin volver. En Maralba el comer es disfrutar en todos los aspectos. Servicio en sala, de nuevo impecable, por parte de Cristina. Toda amabilidad y profesionalidad, hace que te sientas realmente a gusto.

Por su parte Fran en la cocina orquestando un menú donde cada plato presentado en la mesa superaba al anterior. Hemos tomado el menú degustación de temporada, con alguna variación y un plato extra gentileza del chef: pez raya con collejas.
La colleja (que no conociamos), llamada científicamente silene vulgaris, es una planta pequeña de hoja fina y estrecha, muy parecida según dicen a las espinacas en sabor. Autóctona de la zona de Murcia, Albacete, Cuenca, se ha tomado tradicionalmente cocida o en tortilla. Fran las ha preparado cocidas en caldo de jamón, con lo cual habían tomado todo el sabor del caldo. Delicado y sencillo plato, que nos ha terminado de reafirmar su buen hacer.

No entiendo como este restaurante no está más reconocido por las principales guías gastronómicas del país.

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