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Fernando Encinar

mostrando 3 sitios

Restaurante Ramon Freixa Madrid

+34 917 81 82 62

Calle de Claudio Coello 67 (Hotel Único) <m> Serrano 4 Madrid, Madrid provincia, España

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Gran sitio con 1 Michelin más que merecida

me encanta, uno de mis favoritos

A finales de noviembre de 2009 este restaurante, abierto hace menos de un año, se hizo con su primera estrella Michelin, un reconocimiento más que merecido. Ramón Freixa cerró su Racó de Barcelona y se vino a hacer las Américas a Madrid, y por lo que se le está yendo estupendamente bien, tanto como se come en su restaurante. El local no es fácil de encontrar, situado en las traseras del hotel Selenza en pleno barrio de Salamanca (o sea imposible aparcar). Pero una vez dentro, está todo super cuidado: el espacio es generoso, las mesas son amplias y con una amplia separación entre ellas para cuidar la intimidad de las conversaciones (aunque cuando a una señora le da por compartir su risa histérica e histriónica no hay separación que valga) y con sillas regalonas de las que invitan a charlotear.

Todo es opulento, detallista, cuidado. Los vestidos de las mesas son espléndidos, y es probablemente uno de los mejores restaurantes de Madrid en cuanto a mantelería, vajilla, cubertería y cristalería: las servilletas de tela, enormes telones que al llegar al postre te las cambian (yo creo que para no manchar las inmaculadas telas blancas con el postre de chocolate); cuberterías espléndidas -realmente bonitas- que te cambian constantemente y cada vez que muestran una es distinta a la anterior e igualmente magnífica; preciosa vajilla -de nuevo cambiada constantemente- y una cristalería de reyes con el detalle de usar copas negras para el agua sin gas y transparentes para el agua con gas. Precioso gesto. Realmente fue un espectáculo ver tanto buen detalle.

El servicio impecable, con ritmo, dándote espacio y tiempo y explicándote cada plato (sí, es de esos sitios que te tienen que decir qué hay en el plato y te dan sugerencias de cómo comerlo pero en fin... es la pesadilla de este tipo de gastronomía). Siempre atentos al relleno de copas y de cualquier detalle que puedas necesitar.

La carta de vinos es en realidad un paquete de cuatro libros: blancos, tintos, espumosos y licores. El despliegue es brutal: magnífica bodega con muchísimas tentaciones y a precios más que contenidos. Un lujazo y el paraiso para los que buscan restaurantes por sus bodegas.

La carta no es muy amplia: unas cuantas propuestas de entrada, carnes, pescados... y varias opciones de menú, desde uno por 65 euros (con vino incluido, un punto) hasta la opción más larga por 80 o 90 euros (sin vino). Ya se que lo habitual es probar el menú degustación pero mi hermano me pegó la manía de no pedirlo sino picotear de la carta, así que pedimos 2 entrantes, un plato de segundo y compartimos postres. Con un buen vino y un licor salimos a 150 euros x pareja. Una relación calidad/precio más que digna.

De primero pedimos la galleta de boletus. ¡Deliciosa! una pequeña oblea con unas finísimas rodajas fileteadas de boletus. Sublime. También compartimos unos quesos variados que fue lo más flojo de la velada con diferencia. Quizá la experiencia de Santceloni (11870.com/pro/restaurante-santceloni), Coque (11870.com/pro/coque) o Drogma, en Barcelona (11870.com/pro/drolma-restaurant-barcelona) con sus magníficas mesas de quesos me habían enseñado a degustar el queso sin nada, solo descubriendo los sabores de cada una de las propuestas. En Ramón Freixa lo sirven bajo mi punto de vista escondido, envuelto con demasiadas cosas que te secuestran el placer de disfrutar solo del queso: finísimas lonchas de champión, higo o una audaz propuesta: taquitos de queso con machacado de plátano servido en vaso, una alternativa donde el sabor dominante (casi único) es el plátano, una pena.

De segundo probamos un cordero fantástico y un plato poco habitual: callos y morro a la catalana (con garbanzos). Fabulosos! Qué texturas!

Por cuenta de la casa corren varias cosas: unas finísimas tejas de semilla de amapola y parmesano, con barroca presentación; también los aperitivos, pequeños caprichos para picotear con la mano o con un utensilio que no utilicé porque según Carlos Maribona a Freixa le gusta que la gente utilice los dedos. Pues así hicimos. Y antes de los postres, hay una "dulce espera" (precioso nombre) con varias cositas igual de ricas con las que yo habría dado por terminada la comida pero aún había más: un postre de chocolate con leche, cacao, avellana y azucar (sí, nocilla).

La única pega: todo el espacio está habilitado para fumadores :(

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Lavinia

+34 914 26 05 99

Calle de José Ortega y Gasset 16 <m> Núñez de Balboa 5 9 Madrid, Madrid provincia, España

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para comprar vinos

me gusta mucho esta tienda. tienes desde vinos estupendos a muy buen precio hasta excentricidades a precios desorbitados. el equipo humano es encantador, simpáticos y que te atienden igual de bien si vas a gastarte 10 euros o 300. el packaging de las botellas me encanta y luego lo puedes reciclar en casa. siempre que voy compro más de lo que quería pero es que ¡te recomiendan tan bien! es una de mis tiendas favoritas

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Restaurante Taberneros

+34 915 42 21 60

Calle de Santiago 9 <m> Ópera 2 5 Madrid, Madrid provincia, España

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casual para picar algo aunque algo caro

el sitio es todo fumadores. mal rollo porque al final como es un local pequeño y mal ventilado, hay demasiado humo y sales oliendo un poco a cigarro. la carta de vinos es descomunal pero si pides consejo son super amables y te recomiendan buenos vinos. la comida es variada, ecléctica y con aciertos y errores. las tortillitas de camarones salen francamente grasientas, cuando su punto es secas y crujientes. excelentes las croquetas de pringá. duro el pulpo y enterrado por demasiada salsa. riquísima la vieira. los postres no los probé pero tenían una pinta estupenda. en general es un sitio agradable donde ir, comer a gusto y tomar un buen vino. nada extraordinario pero sí digno

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